Vapor

A punto de ebullición. Nieves C. Pérez Rodríguez

Washington.- La semana más encendida de las relaciones entre Estados Unidos y Corea del Norte ha sido la que acaba de culminar. El tono de Donald Trump hace historia y no precisamente por diplomático. El Washington Post afirmaba que la guerra de palabras entre Kim Jong–Un y Trump le ha dado la oportunidad a China de proyectarse como la voz de la razón, mientras que el editorial del Global Times, periódico oficial chino, advertía que China no apoyaría a Corea del Norte si son ellos los que atacan primero tierra estadounidense. Pero que de ser Estados Unidos el primero, se produciría una intervención china.

Trump se ha jactado de decir que su primera orden al llegar a la Casa Blanca fue renovar y modernizar el arsenal nuclear. Sin embargo, varios expertos sostienen que la capacidad militar de la administración Obama y la de Trump es la misma. Que el tono es radicalmente distinto, no cabe duda, pero también que las formas provocadoras del ocupante de la oficina oval han dado un vuelco a lo que han sido estas tensiones históricas. Nos gusten estas formas o no, hay que admitir que el hecho de que China apoye las sanciones a Pyongyang es un gran avance e impone una mayor presión al régimen de Kim Jong-Un.

Mientras, un grupo de especialistas japoneses y coreanos del sur eran citados por el think tank Brookings y señalaban cuál es el mayor peligro de este momento, explicando que sus países han delegado en Estados Unidos la seguridad de sus naciones bajo el acuerdo establecido décadas atrás, y eso incluye un potencial ataque nuclear de manos de los norcoreanos. Tanto Japón como Corea del Sur han decidido no desarrollar armas nucleares, basados en su confianza en el paraguas antimisiles estadounidense que técnicamente debería protegerles.

Pero en la práctica la situación podría complicarse mucho. Seúl está muy cerca de la “Zona desmilitarizada” y cualquier ataque comprometería fuertemente la seguridad de la capital y la de sus habitantes. Algo parecido sucedería con Japón; como hemos visto, muchos de los misiles lanzado por régimen de Kim Jung-un han aterrizado en el mar nipón, lo que deja claro que es un territorio muy vulnerable.

Parece haber llegado el momento en que Estados Unidos asuma su rol pragmático y a través de los twitteres de Trump se envían amenazas contundentes que le dejan claro a Pyongyang que no están jugando. Es más, que están listos para responder con furia como nunca se había visto para evitar un ataque y proteger tanto al territorio estadounidense como el de sus aliados. Es un momento clave, en el que los estadounidenses deben proyectar una imagen fuerte a la vez que afinan y robustecen sus relaciones con los aliados en la zona. En este juego diplomático de tremendas tensiones políticas el que se venda como el más fuerte y capaz tiene muchas más opciones de ganar.

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