blade runner

THE ASIAN DOOR: La economía de consumo se dispara en China. Águeda Parra

El nivel de bienestar en la sociedad china ha mejorado significativamente como resultado de las mejoras sociales que ha experimentado el país tras varias décadas de mantener ritmos de crecimiento económico elevados, que durante mucho tiempo fueron superiores a los dos dígitos. Con el tiempo, esto ha permitido reducir la brecha existente en las desigualdades históricas entre las zonas del interior y las costeras, y que suponía para el país mantener un modelo de crecimiento a dos velocidades.

A pesar de que todavía se mantienen diferencias significativas de desarrollo entre ambas regiones, las políticas puestas en marcha por el gobierno chino han permitido que se desarrolle una creciente clase media con nuevos patrones de consumo. En la era de Xi Jinping, alcanzar una China moderna lleva asociado implementar un nuevo modelo económico en el que se potencia el consumo interno como nueva palanca para sustentar el crecimiento del país, de ahí que figure entre los objetivos primordiales del XIII Plan Quinquenal (2016-2017).

Y los resultados no pueden ser mejores, ya que mientras que el crecimiento del PIB de China consigue mantenerse cerca del 7%, (en 2017 se situó en el 6,9%), el nivel de consumo se mantiene en torno al 10% anual, según datos oficiales. Con ello, se estaría consolidando el cambio estructural buscado por el presidente Xi para que la economía china entre en la nueva etapa de crecimiento denominada como de “nueva normalidad”.

La clase media en China existe y es muy numerosa. Algunos informes estiman que 109 millones de personas pertenecen a este nivel social. Y además es creciente, pudiendo superar los 480 millones en 2030, según las estimaciones de los expertos, lo que supone cerca del 35% de la población mundial. Las mejoras en las condiciones de vida y el desarrollo de un revolucionario ecosistema digital están generando nuevos perfiles de consumo. La clase media está demandando necesidades propias de una sociedad moderna, gracias a un significativo aumento del nivel adquisitivo, un mayor nivel de compra entre los jóvenes, y las ventajas de la omnicanalidad que proporciona el e-commerce.

La aparición de la clase media china está suponiendo toda una revolución para la economía del país, con previsión de que China origine el 27% del crecimiento total del consumo de las grandes economías en 2021, según la estimación de un estudio conjunto entre BCG y AliResearch. Evidentemente, las empresas de consumo van a ser las primeras en verse beneficiadas por las nuevas tendencias en los hábitos y comportamientos de compra que impongan los consumidores chinos, donde los nativos digitales están siendo los verdaderos artífices de modelar el futuro del e-commerce y de la economía digital mundial.

Las empresas de consumo de todo el mundo no deben pasar por alto la oportunidad de incorporar la componente del perfil de compra de la clase media china a sus estrategias de desarrollo de negocio. En la actualidad, el mercado de consumo de China es el segundo más grande del mundo, sólo por detrás de Estados Unidos y, según este estudio, la previsión de crecimiento en China hasta 2021 supone añadir al mercado de consumo chino el tamaño de la población de Alemania.

Los consumidores chinos son eminentemente digitales, factor que favorece que los ritmos de crecimiento del consumo interno sean mayores. El hecho de estar conectados permanentemente facilita que el acceso al modelo de compras e-commerce no se limite únicamente a las ciudades de primer y segundo nivel, sino que se extienda rápidamente por todo el territorio, profundizando así en los objetivos de nivelar las desigualdades todavía existentes entre ambas regiones. Los avances en la tecnología y la potente infraestructura digital desplegada por todo el país propician un consumo mayor de productos, servicios y experiencias entre una población que cada vez se centra más en buscar productos de mejor calidad, modificando la dinámica actual de basarse principalmente en la procedencia de las marcas.

El turismo, el mercado del lujo, y los productos relacionados con la salud son los sectores que más van a beneficiarse de las demandas de la clase media china. Todas aquellas empresas internacionales dedicadas a estos sectores mejorarán sustancialmente sus cifras de negocio si se incorporan como actores destacados de un mercado de consumo con nuevos hábitos y patrones. Entre ellas, las empresas españolas, que cuentan con un excelente posicionamiento internacional en los sectores que están generando mayor demanda en China, no pueden dejar de aprovechar la oportunidad que presenta la revolución del consumo que está experimentando el país en estos momentos.

sean miner

China a la conquista de América latina (I). Nieves C. Pérez Rodríguez

Entrevista a Sean Miner, Director Asociado del Área China en el Atlantic Council.

Washington.- En la visita del presidente chino Xi Jinping a América Latina en el 2014, éste planteó como objetivo que las empresas chinas invirtieran 250 mil millones de dólares en América Latina para el 2025. “Lo que es una muestra de los efectos del poder blando de la diplomacia económica china, que, por un lado, ayuda a mejorar la imagen de China en el exterior, mientras que consigue persuadir apoyos en organizaciones internacionales como Naciones Unidas, a la vez que facilita políticas más amistosas con otras naciones”. Esta es la opinión de Sean Miner, Director Asociado del Área China en el Atlantic Council, uno de los think tank más respetados en Washington.

4Asia tuvo la oportunidad de entrevistar a este experto, quién además de hablar mandarín y haber vivido en Beijing, tiene un profundo conocimiento de la cultura china, con especial énfasis en sus políticas económicas. Con un extenso número de publicaciones en China, también trabajó para el instituto económico internacional Peterson.

Para Miner, América Latina es una región cada vez más dinámica y económicamente atractiva, con numerosas oportunidades en negocios e inversiones. En su opinión, en los primeros años del siglo XXI, los líderes chinos se dieron cuenta de que necesitaban tener más acceso a recursos naturales para garantizarse el crecimiento veloz de la economía, por lo que empresas chinas, especialmente las semiprivadas, empezaron a invertir en el exterior, sobre todo en el sector de la extracción.

Sin embargo, esta estrategia de inversión ha evolucionado junto con el crecimiento de la economía y la expansión de sus marcas. China tiene más actividad en el sector de servicios a día de hoy, por lo que esas empresas de servicios, como las tecnológicas o de información, finanzas, transporte y electricidad, se están expandiendo. Además, muchas empresas chinas mantienen todos sus activos en China, lo que puede ser un gran riesgo para una gran corporación, por lo que están invirtiendo en el extranjero para diversificar sus fuentes de ingresos y garantizar su supervivencia.

Le preguntamos sobre la dinámica comercial y las razones detrás de las grandes inversiones chinas en México, Brasil y Venezuela. Y esto fue lo que dijo:

México tiene relativamente pocos recursos naturales, por lo que a primera vista podría parecer un objetivo extraño para las inversiones chinas en el extranjero. Sin embargo, México es un país manufacturero fuerte que está altamente integrado en las cadenas de suministro regionales, y desde 2015 tiene salarios más bajos que los chinos. También forma parte del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA, por sus siglas en inglés) y de la Alianza del Pacífico. Por eso, las empresas manufactureras chinas, especialmente las automotrices, comenzaron a establecerse en México para poder vender más fácilmente a América del Norte y América del Sur.

Brasil es un mercado atractivo para muchos inversores internacionales, no solo chinos. Las empresas chinas han invertido más de 60 mil millones de dólares solo en este este país, y en diversos sectores industriales, incluyendo el petrolero y gasista, minero, transporte, automotriz, finanzas, electricidad y energía alternativa. Pero los prestamistas estatales chinos, como el Banco de Desarrollo de China y el Banco Export-Import de China, también han prestado a Brasil decenas de miles de millones de dólares, principalmente en el sector del petróleo y el gas. Esta inversión y los préstamos son parte de la estrategia de China para garantizarse su seguridad energética, y han tenido éxito. Brasil ahora exporta más petróleo a China que cualquier otro país en América Latina.

En Venezuela, los prestamistas estatales chinos han prestado al gobierno venezolano o PDVSA más de 60 mil millones de dólares, principalmente en acuerdos de préstamo por petróleo. Y los expertos dicen que Venezuela aún le debe a China al menos 25 mil millones. Esto le asegura a China el suministro petrolero, incluso si los precios del petróleo subieron significativamente. Sin embargo, la imagen de China ha sufrido en este caso, ya que ahora están siendo acusados de apoyar la mala gobernanza y prolongar el régimen de Maduro, que pudo haber colapsado, pero que gracias al dinero chino, así como el ruso y otros, se ha mantenido. Además, los prestamistas estatales chinos corren el riesgo de no recibir el reembolso de sumas importantes de dinero si hay un cambio en el gobierno.

La conquista de América Latina por parte de China difiere de las conquistas históricas tradicionales, donde el conquistador buscaba hacerse con más territorio e intencionalmente ejercer influencia en el territorio conquistado. La conquista china es una conquista de los recursos naturales del país receptor, para poder garantizar a su propio territorio y población el suministro de estos recursos, que a su vez acompañen al crecimiento de su economía.

Lo que no significa que anula del todo la posibilidad de ejercer influencia regional, pero al menos ahora su foco está en el beneficio económico que pueda reportarle.

eurasia

INTERREGNUM: A vueltas con Eurasia. Fernando Delage

(Foto: Dimitrii Efremenkov, Flickr) La restauración de Eurasia como concepto geopolítico, acompañada de la integración económica de este mismo espacio a través de la Nueva Ruta de la Seda que impulsa Pekín, ha sido una referencia constante en esta columna a lo largo de su primer año de vida. En un contexto de redistribución de poder, las acciones chinas durante los últimos años revelan que sus estrategas, buenos estudiosos de los padres fundadores de la geopolítica, intentan aplicar a un mismo tiempo las lecciones de Sir Halford Mackinder sobre el poder continental y las del almirante Alfred Thayer Mahan sobre el poder marítimo.

Una consecuencia de la transformación global en curso es la superación de la división que ha existido entre Europa y Asia a lo largo de la Historia. Pero si esa división—que no era geográfica—desaparece como resultado de la propia modernización de Asia, la pregunta inevitable es: ¿qué reglas del juego definirán en el siglo XXI las interacciones entre las grandes potencias en la mayor extensión terrestre del planeta? China quiere recuperar su posición central fomentando la integración de los Estados vecinos en su órbita económica. Rusia, consciente de su debilidad comercial y financiera, recurre a la disrupción para restaurar su estatus internacional. ¿Y Europa? ¿Sabe lo que quiere? ¿Cuenta con la estrategia necesaria para defender sus intereses y sus valores en este nuevo escenario? Son estos tres actores principales—a los que a no tardar mucho se sumará India—los que definirán la dinámica euroasiática. Y las posibilidades de un consenso no son muy elevadas.

De estos asuntos se ocupa el portugués Bruno Maçães en un fascinante libro de reciente publicación: The Dawn of Eurasia: On the Trail of the New World Order (Allen Lane, 2018). Pocos trabajos describen el espíritu y los grandes dilemas políticos de nuestra época como éste. El autor, exsecretario de Estado de Asuntos Europeos del anterior gobierno de Portugal, y doctorado en Harvard, combina una excepcional capacidad analítica con una brillante pluma. Si algunos capítulos responden a lo que cabe esperar de un riguroso estudio académico, otros describen los viajes del autor por oscuros lugares del Cáucaso o de Asia central, donde investiga de primera mano la irrupción de un único escenario euroasiático. Es un libro luminoso, que atrapa al lector y le obliga a considerar nuevas perspectivas sobre viejas variables.

Es demasiado obvio concluir que el mundo no será el mismo que hemos conocido durante los dos últimos siglos. Pero Europa debe dejar de engañarse a sí misma pensando que el desarrollo y la prosperidad llevará a los demás a parecerse a ella. Diferentes concepciones del orden político tendrán que coexistir en un mismo espacio. “Hemos entrado, escribe Maçães, en la segunda era de la globalización, en la que las fronteras son cada vez más difusas, pero las diferencias culturales y de civilización no, dando paso a un complejo inestable de elementos heterogéneos”. El orden mundial europeo es historia. Bienvenida sea la era de Eurasia.

riesgo

Munich visualiza los riesgos

La política centro asiática de los aliados occidentales y de Rusia está en plena reconsideración sobre el terreno y los actores regionales buscan resituarse. La evolución del conflicto sirio con sus repercusiones en Líbano, Israel y los territorios palestinos; la evolución de la situación en Irak y las fronteras turcas; Afganistán y sus ecos en Pakistán, constituyen el gran escenario en el que, otra vez, Rusia y Estados Unidos, con sus respectivos aliados, están haciendo el gran juego de estos tiempos, con la novedad de la creciente intervención iraní, la progresiva presencia china y los conflictos internos, políticos y religiosos de los musulmanes de la región.
El último episodio de esta delicada situación se ha vivido en la cumbre sobre seguridad de Munich, en la que no ha faltado de fondo el conflicto coreano, y la han protagonizado los representantes de Israel e Irán. Irán está cada vez más presente en Siria, con sus fuerzas desplegadas en ese país ocupando posiciones cercanas a las fronteras de Israel y del Líbano y donde su brazo armado, Hizbullah, que cada vez es más fuerte, está echando un pulso. Jerusalén ha reaccionado destruyendo una base iraní en Siria y alertando a Occidente. No se puede volver a los tiempos del apaciguamiento que con Hitler condujo a la catástrofe, ha advertido el gobierno israelí. Y Teherán, presente militarmente en Yemen, Irak, Siria, y, a través de sus aliados en Líbano, ha afirmado que todo es un intento del presidente Netanyahu de eludir sus problemas con la justicia por corrupción, que ciertamente los tiene.
Parece más de lo mismo de siempre pero no lo es. El bloque sunní y el chiita están en plena guerra; Rusia va ganando espacios haciendo equilibrios para no alertar más de lo debido a Occidente y Estados Unidos grita en twitter a través de Donald Trump, pero no parece decidido a aumentar su protagonismo en la región. Estos elementos hacen la situación más alarmante. Y China, con calma pero sin pausa, va adelantando peones (militares, económicos, políticos y diplomáticos) en varios lugares estratégicos. (Foto: Joseph Tercero)
credit crisis

¿Puede causar bitcóin otra Gran Recesión? (y III) Los enemigos del comercio. Miguel Ors

(Foto: cafecredit.com) “Lo que hemos visto estos años”, escribe en Quora el operador de divisas Federico Sellitti, “es cómo un increíblemente elevado número de fondos de cobertura se constituían con el exclusivo propósito de operar en criptodivisas. Crean carteras […] que permiten a gente de todo el planeta meter dinero en estos nuevos productos” y lo hacen “apalancándose”, es decir, no con fondos propios, sino prestados.

No resulta difícil reconocer en este patrón muchos elementos de la euforia de las subprime. Basta sustituir “criptodivisas” por “CDO”. Ahora como entonces, el objeto de especulación es un activo misterioso que la generalidad de los compradores no sabe en qué consiste. Ahora como entonces, el mundo sale de un largo periodo de tipos bajos, lo que incita a asumir más riesgos de los aconsejables para obtener una rentabilidad decente. Ahora como entonces, el mercado está poco o nada regulado. Y ahora como entonces, se juega a crédito, lo que significa que parte del sistema financiero se halla comprometido y no estamos ante una mera transacción libremente consentida entre dos adultos: si las cosas salen mal, las consecuencias podrían salpicarnos a todos.

Este último es, de lejos, el aspecto más inquietante. Los incrementos abruptos de precios no son en sí dañinos. De hecho, son relativamente habituales. A lo largo del último siglo, el investigador de Yale William Goetzmann ha contabilizado 72 casos en los que las principales bolsas del mundo se revalorizaron el 100% en un año y 460 casos en los que lo hicieron en tres años. Pocas de estas “aceleraciones extremas de precios” terminaron, sin embargo, con una caída igualmente abrupta, y menos aún se tradujeron en una recesión. ¿Por qué? Porque su estallido no inutilizó el mecanismo crediticio, como excepcionalmente sucedió en 1929 y 2008.

Las posibilidades de que una catástrofe similar se repita hoy son exiguas. “Los principales economistas europeos no creen que las criptodivisas representen una amenaza para la estabilidad del sistema financiero”, sentencia un informe del Center for Macroeconomics. Sus autores argumentan que se trata de una inversión “aislada” del resto de los mercados y, sobre todo, “muy pequeña”. Y añaden citando al Wall Street Journal: “Las 1.000 mayores criptodivisas valen 350.000 millones de dólares, menos que Facebook, y si mañana quedaran reducidas a cero los bancos apenas lo notarían”.

Si por burbuja entendemos una euforia que acaba desastrosamente, concluye Goetzmann, su “frecuencia es bastante pequeña”. Ni siquiera la tulipomanía lo fue, a pesar de lo que relata el artículo de la Wikipedia. “No se vio afectada mucha gente y las repercusiones para la economía general fueron modestas”, le dice la historiadora Anne Goldgar a Lorraine Boissoneault en Smithsonian.com. “No he sido capaz de documentar la quiebra de una sola persona”.

Pero si la tulipomanía no fue ninguna calamidad, ¿por qué ha pasado como tal a la posteridad? “La culpa es de los irascibles moralistas cristianos”, escribe Boissoneault. “Todas las extravagantes noticias de bancarrotas o la del marinero encarcelado por comerse un bulbo […] proceden de los panfletos de los calvinistas, a quienes inquietaba que el consumismo impulsado por el auge de los tulipanes condujera a la decadencia moral”.

Es una inquietud que no pierde vigor con los siglos. Pocas veces se ha revelado justificada, pero los enemigos del comercio, como los llama Antonio Escohotado, no descansan.

hospital

Stranger Things. Juan José Heras

La primera reforma sanitaria china tuvo lugar en 1951 y solo afectaba a los trabajadores de las ciudades, que apenas suponía un 20% de la población total. Posteriormente, en 1956, se extendió al campo con el llamado “Sistema Médico Cooperativo Rural” que se materializó en la construcción de hospitales en los pueblos más grandes, clínicas en pueblos más pequeños; y “médicos descalzos” en las aldeas más remotas.

Esta última iniciativa, que consistía en formar a campesinos para ayudar a sus camaradas a prevenir las epidemias más comunes, fue un éxito y en 1976 estaban cubiertos el 90% de los campesinos, triplicándose la esperanza de vida.

Pero en la década de los 80 Deng Xiaoping abrió “El Portal al Mundo del Reverso” y dejo entrar al “monstruo del capitalismo” en China que trajo consigo de nuevo las grandes desigualdades entre las zonas urbanas y las rurales, dejando a muchos campesinos sin capacidad económica para costearse los servicios médicos.

Para corregir esta situación, Hu Jintao estableció en 2003 el “Nuevo Sistema Cooperativo Rural Médico”, que facilitaba el acceso de los campesinos con menos recursos a la sanidad mediante un pago anual que hoy ronda los 20€. Además, el Estado costeaba hasta el 60% de la factura por ingreso en una clínica rural.

Sin embargo, en caso de buscar asistencia médica en hospitales más grandes, con mejores especialistas y medios, el Estado solo se hacía cargo del 30% del gasto total. En la práctica, esto se traduce en que los ciudadanos chinos del entorno rural, que todavía son un 50% de la población total, y cuyos ingresos son muy bajos en comparación con los residentes urbanos, solo acudan al médico cuando se encuentran ya muy graves.

Este sistema sanitario con “características chinas” ha forjado en sus campesinos un carácter estoico ante la enfermedad, que sus ciudadanos exportan al extranjero de la misma manera que sus empresas despachan algunas construcciones de dudosa calidad o realizan una interpretación revisionista de los derechos humanos. Desde esta perspectiva se entiende mejor que los ciudadanos chinos no se prodiguen por los hospitales españoles, ya que tienen grabado a fuego que al médico no se va por “tonterías”.

Y entonces llegó Xi Jinping, que se ha propuesto cerrar “El Portal del Mundo del Reverso” y garantizar la sanidad universal para 2020, implantando entre otras cosas, un sistema de médicos de cabecera que alivien los cuellos de botella producidos por las consultas hospitalarias. Un reto difícil de conseguir para 2020, pero casi imposible de mantener  para 2050, cuando se estima que el país contará con más de 400 millones de ciudadanos por encima de los 80 años (más del triple que en 2017).

kim yo jong

Las mujeres en los juegos olímpicos de invierno 2018. Nieves C. Pérez Rodríguez

Los Juegos Olímpicos son un evento deportivo con una gran importancia diplomática en esta época. En Pyeongchang (Corea del Sur) se encuentran representaciones de 92 países, con un total de 2.925 deportistas. La gran expectación de estos juegos no ha sido precisamente las medallas, sino la tensa calma que vive la península coreana en medio de las frecuentes amenazas de Pyongyang y el desarrollo nuclear que está llevando a cabo.

Con el precedente de 1987, en el que Corea del Norte hizo estallar un avión comercial surcoreano para boicotear las olimpiadas de Seúl de 1988, en las que se negaron a participar, se temía que Kim Jong-un quisiera aprovechar el evento para mostrar sus avances nucleares, aunque no lo ha hecho y seguramente no lo hará, pero si ha aprovechado su desfile militar a tan solo 24 horas de la inauguración, para mostrar una vez más al mundo, su capacidad militar y armamentística, mostrando misiles, que según los expertos tienen capacidad para llevar a las costas estadounidenses.

Pero, contra todo pronóstico, Corea del Norte ha enviado una delegación compuesta fundamentalmente por mujeres, que parecen ser las grandes protagonistas de este acontecimiento.

Kim Yo-jong, la hermana del dictador, que ha encabezado la delegación, es quien ha atraído más las cámaras. Su presencia fue decidida a tan sólo días de la inauguración y es una muestra de cambio, o, al menos, de querer demostrar que ellos están intentando, a su manera, valga señalar, abrirse ligeramente.

Lo cierto es que ésta enigmática chica, de la que poco se conoce, concentra mucho poder en sus manos. Se sabe que estudió en Suiza con Kim Jong-un y que cuenta con su confianza, tanto que le manda como máximo representante de su gobierno. Entre las pocas imágenes que han llegado a la prensa ella siempre aparece a un lado de su hermano, discretamente ubicada, eludiendo las cámaras y dispuesta a servir a su líder. Su imagen es exactamente lo que define el código de conducta de la mujer norcoreana que debe ser discreta y conservadora, llevar una melena a los hombros, de color natural, sin maquillaje. No les está permitido teñir sus cabelleras, ni realzar los atributos físicos a través de cosméticos o atuendos reveladores. Jieun Baek, en su libro “La revolución escondida de Corea del Norte”, explica extensamente el control social que tienen los ciudadanos, pero sobre todo las mujeres, en una sociedad tradicionalmente dominada por hombres, y donde los avances no se conocen y el hermetismo es el pan diario.

La visita de Kim Yo-jong es histórica porque es el primer miembro de la dinastía Kim en visitar Corea del Sur. Además, podría marcar el comienzo de un periodo de distención, y posibles conversaciones. Considerando que Kim Jong-un no ha salido de su país desde que tomó posesión y no se ha reunido con ningún líder internacional, el hecho de que enviara a su hermana es una muestra de la desesperación económica que tiene, o bien un juego diplomático para luego poder decir que ellos han intentaron negociar. Sea como sea, han querido presentar una buena imagen de Corea del Norte enviando una delegación de muchas chicas y guapas:  229 animadoras que aparentemente fueron meticulosamente escogidas por sus atributos físicos y fidelidad al régimen de Pyongyang, además de Hyon Song-wol, la cantante pop favorita del dictador, que también es una mujer muy atractiva y militante política, a la que se le suman las 12 jugadoras de hockey hielo. Junto con un grupo artístico y un equipo de taekwondo, que harán demostraciones y un poco de relleno. Y la pareja de patinadores que han sido los únicos atletas clasificados de la selección.

Un pequeño inconveniente diplomático surgido con la participación de Corea del Norte ha sido los regalos habitualmente dados por las compañías patrocinadoras a los atletas, como parte habitual de la promoción de sus productos. Técnicamente por las sanciones impuestas a Corea del Norte habría conflicto en que sus atletas reciban estos productos. Por citar un ejemplo, la compañía Samsung ofrecerá a los miembros de los equipos participantes un móvil valorado en unos 580 euros, según informaron a la prensa, de los que al menos 12 jugadoras de hockey norcoreano podrían estar en la lista para ser recibidos, de ser esclarecido este punto. Pero Samsung, como compañía surcoreana, tiene la obligación legal de no infringir las sanciones. Lo mismo se aplica a los uniformes del equipo de hockey unificado, que en esta ocasión usarán una marca finlandesa, a pesar de que Nike es la patrocinadora oficial.

Durante la inauguración de los juegos Olímpicos de Invierno, el palco presidencial estuvo compuesto por el presidente de Corea del Sur y su mujer, el primer ministro Abe de Japón, junto con el vicepresidente estadounidense y la “hermanita” Kim Yo-jong, que robó todas las miradas y cuya presencia le dió otra connotación más allá de la deportiva al evento.

Para la clausura Trump ha anunciado que enviará a su hija Ivanka, lo que vuelve a poner el protagonismo entre las féminas, quienes podrían jugar un rol significativamente importante para la paz, o al menos para la reanudación de conversaciones.

Silicon Valley

THE ASIAN DOOR: La Superbowl del talento tecnológico se juega en China. Águeda Parra

(Foto: Christian Rondeau, Flickr) En la última década, China ha pasado de focalizarse en la producción de manufactura como palanca de crecimiento del país, con los problemas derivados de un importante sobrecalentamiento de varios sectores económicos, a situarse como pieza principal de la revolución digital mundial. En este tiempo, el crecimiento de dos dígitos que registraba la economía a principios del siglo XXI ha pasado a un nivel más moderado, del 6,9% en 2017, pero muy superior al del resto de países industrializados.

En sólo una década, China ha pasado de ser la fábrica del mundo, a liderar la economía digital, gracias al gran momentum tecnológico que vive el país. Este cambio de paradigma procede de la visión de Xi como impulsor de políticas de crecimiento más sostenibles y adecuadas para afrontar el reto de construir una China moderna.

Las nuevas tecnologías se han desarrollado en la sociedad china a un ritmo mayor que en otras economías desarrolladas, generando toda una nueva generación de nativos digitales que son los verdaderos artífices de todo un ecosistema digital que no sólo transforma el país, sino que está definiendo, en función de sus gustos y preferencias, el futuro del e-commerce mundial.

En esta estrategia de transformación digital, China también cuenta con los “sea turtles”, como se denomina a aquellos graduados chinos que regresan de estudiar en las universidades extranjeras, personas que están creando la versión china del Silicon Valley en territorio nacional. El factor de la apuesta por la innovación, importantes oportunidades de carrera y una mayor inversión en capital son los principales motivos que encuentran los 432.500 graduados que regresaron a China en 2016, de un total de 544.500 personas que optaron por estudiar en el extranjero, un 22 por ciento superior a los que regresaban en 2013, según datos del Ministerio de Educación.

Los incentivos económicos son también un punto destacado del regreso de la diáspora digital. Según un estudio del South China Morning Post, los graduados en el extranjero reciben un salario un 17,2 por ciento superior a los graduados en las universidades nacionales. Las grandes tecnológicas chinas están creando un ecosistema digital con oportunidades laborales mejores a las que podrían acceder los ingenieros asiáticos en compañías como Google, Facebook y Apple, donde únicamente ocupan el 30% de las posiciones profesionales y tienen difícil acceso a los puestos directivos. En China las oportunidades vienen de la mano de empresas como Alibaba y Tencent, que se encuentran entre las compañías más valiosas del mundo, compitiendo directamente con sus rivales estadounidenses Amazon y Facebook.

A este grupo de talentos tecnológicos hay que sumarle la apuesta del gobierno chino por atraer los mejores científicos y personas de negocios relacionados con el ámbito de las nuevas tecnologías a través de la concesión de visas gratuitas por 10 años, según publicaban fuentes oficiales a principios de 2018. Sin duda, el grupo de extranjeros de alto nivel y los “sea turtles” chinos son el perfil de empleados que demandan los gigantes tecnológicos estadounidenses que operan en territorio chino. Entre ellos, el gran gigante de Internet Google, que ha abierto su cuarta oficina en China con 600 empleados en la nueva capital tecnológica mundial, Shenzhen, donde también están presentes otros grandes de la industria como Huawei y Tencent. Recientemente era Apple quien anunciaba la apertura de un centro de servicios de almacenamiento de iCloud en la provincia de Gizhou.

La revolución digital es ya una realidad en China, y es la clase media china la que está actuando como prescriptor digital. Mientras los países occidentales todavía no son plenamente conscientes de la velocidad vertiginosa a la que se producen los avances tecnológicos en China, Shenzhen ha pasado de ser una aldea de pescadores en 1980 a convertirse en el denominado Sillicon Valley del hardware a principios de siglo. Todo un alarde de intenciones de que China, en cuestión digital, es capaz de liderar la transformación global en las próximas décadas.

subprime

¿Puede causar bitcóin otra Gran Recesión? (II) El gran crac del crédito. Miguel Ors

(Foto: Michael Galpert, Flickr) La economía mundial navegaba apaciblemente en junio de 2007. El dinero fluía, las familias gastaban, las bolsas subían. El Nobel Robert Lucas consideraba “resuelto a efectos prácticos” el problema de la depresión y el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, hablaba de que se había inaugurado la Gran Moderación, una nueva era en la que los ciclos serían mucho menos pronunciados.

En aquel panorama idílico, la quiebra de dos fondos de Bear Sterns, un banco de inversión estadounidense, supuso un inoportuno nubarrón. Por primera vez muchos escuchábamos la palabra subprime, pero los expertos nos aclararon que se trataba de un nicho hipotecario muy reducido y la alarma se disipó.

Entonces los contratiempos se multiplicaron. En Londres se liquidó otro fondo. Bancos suizos, alemanes e incluso chinos reconocieron fuertes pérdidas. Largas colas de depositantes reclamaban airadamente sus ahorros a las puertas de Northern Rock, algo inédito en Occidente desde los años 30.

Los mercados se pusieron nerviosos y, a mediados de agosto, la Fed tuvo que bajar los tipos. El asunto desbordaba ya los estrechos límites del universo subprime. Se supo que muchas entidades tenían comprometidos miles de millones en abstrusos productos denominados CDO, pero ni ellos mismos sabían cuantificar el alcance de la avería. Citigroup efectuó una estimación inicial de 6.000 millones de dólares, luego la elevó a 11.000 millones y, finalmente, admitió que no sabía cuánto había perdido.

¿Cómo no se había dado cuenta nadie de que nos dirigíamos al abismo?

En The Trillion Dollar Meltdown (en España, El gran crac del crédito), Charles R. Morris explica que, como es habitual, el camino a la recesión estaba empedrado de buenas intenciones. Los CDO surgieron a instancias de Freddie Mac y Fannie Mae, dos agencias creadas tras la Gran Depresión para facilitar el acceso a la vivienda de las familias humildes. Igual que hacen las cajas con las cédulas, se financiaban mediante bonos respaldados por las hipotecas que concedían, pero se trataba de unos productos que ni eran tan seguros como la deuda pública (los prestatarios eran poco fiables) ni rentaban como la bolsa, de modo que casi nadie prestaba excesivo interés por ellos.

En 1983 Freddie Mac encargó a First Boston que mejorara el atractivo de estos títulos y el banco diseñó un ingenioso método. Estructuró las emisiones en tres tramos. El primero, que suponía el 70%, tenía preferencia a la hora de cobrar. Dado que jamás se habían registrado morosidades del 30%, obtuvo sin dificultad la triple A. Con los otros dos se formaron sendos paquetes que, en caso de impago, se encargarían de absorber las pérdidas. En consonancia con su mayor riesgo, la rentabilidad era también superior.

Estos bonos estructurados o CDO (collateralized debt obligation u obligaciones de deuda con un colateral o garantía) se adecuaban mejor a las exigencias de Wall Street y los inversores se abalanzaron sobre ellos, especialmente después de que el colapso de las puntocom y el 11S convirtieran la vivienda en la única apuesta sólida. Para atender la explosión de la demanda, el negocio hipotecario se industrializó. En un extremo de la cadena el broker localizaba al prestatario y lo conducía, a cambio de una comisión, a la entidad. Allí se formalizaban las operaciones y, cuando había acumulada una cantidad suficiente, se empaquetaban, se loncheaban en tres tramos y se revendían. En el extremo final de la cadena, ávidos ahorradores aguardaban un activo al que las agencias de rating habían asignado la máxima calificación.

La división del trabajo abarató las hipotecas. Un estudio de los años 90 calculaba que los compradores de vivienda se estaban ahorrando 17.000 millones al año. Pero, en un esquema en el que uno capta al cliente y otro soporta las pérdidas, es fácil que los criterios de concesión se relajen, sobre todo después de que, hacia 2003, los candidatos solventes empezaran a escasear y hubiera que echar mano de los ninja, personas que no tenían ni ingresos ni empleo ni patrimonio (No Income, No Job or Assets). Los modelos matemáticos sostenían que el riesgo era pequeño. Si uno de aquellos miserables dejaba de pagar, razonaban, el quebranto sería modesto, porque su crédito se había repartido convenientemente entre decenas de clientes de la banca de inversión, es decir, entre millonarios que podían encajar perfectamente el golpe.

Sin embargo, cuando la morosidad repuntó, estos millonarios huyeron de todo lo que oliera a hipoteca. Les daba lo mismo que fuera prime o subprime. Igual que tres siglos antes había ocurrido con los tulipanes, de repente nadie quería CDO y los fondos que los habían atesorado durante décadas debieron anotarse severas pérdidas, que en seguida se trasladaron al resto del sistema financiero.

La apoteosis llegaría en setiembre de 2008, cuando la Fed dejó caer a Lehman Brothers. Ante la imposibilidad de saber quién tenía CDO y quién no en su balance, los bancos dejaron de prestar. El crédito se desplomó y, con él, miles de empresas de todo el planeta, sumiendo el capitalismo en la peor crisis desde la Segunda Guerra Mundial.

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En el terreno que Kim quiere

La afirmación de Mike Pence de que Estados Unidos está dispuesto a negociar con Corea del Norte revela la falsedad de algunas afirmaciones que se hacen sobre la crisis y también cómo Kim Jong-un ha jugado hábilmente con los elementos sobre el terreno, es decir, sus propias amenazas, los temores de los aliados de Estados Unidos, el cálculo de China de hasta dónde debe llegar su intermediación y la opinión pública mundial que desconfía a veces más de Trump que de Corea del Norte, para colocar el balón donde quiere y jugar el partido en su terreno y con ventaja.
Corea del Norte lleva años utilizando su capacidad nuclear, o sus planes para desarrollarla, como instrumento de chantaje. Hasta la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, los episodios de crisis cuidadosamente creados por Pyongyang se traducían en concesiones de EEUU y medio mundo en forma de ayudas financieras, paliativos a las amenazas o facilidades para que no se derrumbara un sistema ruinoso que aplasta a sus ciudadanos.
Ha sido precisamente la negativa de Trump a seguir en ese juego lo que ha llevado la tensión más lejos, porque Kim conoce la debilidad internacional y cómo el miedo contamina las posibles soluciones. Trump, en su proverbial torpeza y prepotencia no ha entendido que la gente prefiere un mal acuerdo a sus pesadillas y, como ha demostrado la historia con frecuencia, los malos acuerdos han llevado a que las pesadillas se hagan realidad.
Pero así están las cosas. China sólo puede presionar hasta un punto que no haga caer el régimen; Japón juega al apaciguamiento mientras busca caminos para mejorar sus capacidades militares y Corea del Sur, el país más amenazado directamente, tiene ahora un gobierno que quiere buscar acuerdos. Es decir, que Donald Trump se ha quedado solo en su plan de llevar la presión hasta un punto de casi no retorno para que las negociaciones le fueran favorables. Ahora, aparentemente, va a tener que sentarse a hablar, cosa en principio positiva pero que hay que ver paso a paso, en un clima en el que cualquier desplante o presión añadida hará aparecer a EE.UU. como el malo de la película una vez más. (Foto: Michael Dusenne, Flickr)