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INTERREGNUM. Trump acerca a China y Japón. Fernando Delage

La semana pasada, por primera vez en siete años, un primer ministro japonés realizó una visita bilateral a China (en en el terreno multilateral, Abe asistió a la cumbre de APEC en Pekín en 2014). Y se espera asimismo que el presidente chino, Xi Jinping, viaje a Japón el año próximo. ¿Significan estos encuentros una vuelta a la normalidad en las relaciones entre la segunda y tercera mayores economías del planeta?

El cambio en la posición relativa de poder entre ambos vecinos desde 2010—cuando el PIB chino superó al de Japón—y las reclamaciones chinas de soberanía sobre las islas Senkaku—acentuadas después de que en 2012 Tokio nacionalizara las mismas—, abrieron un periodo de crisis de difícil resolución. Las inversiones japonesas en la República Popular se redujeron de manera notable entre 2013 y 2015 para recuperarse desde el año pasado, pero China continuó siendo el mayor socio comercial de Japón (sus intercambios bilaterales suman 300.000 millones de dólares al año, un tercio más que el comercio Japón-Estados Unidos).

Aunque Japón es el único de los principales aliados norteamericanos que sigue sin pertenecer al Banco Asiático de Inversiones en Infraestructuras, y recibió con considerables reservas el anuncio de la iniciativa de la Nueva Ruta de la Seda china, con el tiempo entendió que no podía rechazar las oportunidades que el proyecto representaba para sus empresas. De ahí que, sin apoyarlo oficialmente, decidiera permitir la participación de firmas japonesas, siempre que se respetaran ciertas exigencias normativas. Al mismo tiempo, Japón optó por competir directamente con China, ofreciendo una iniciativa propia de desarrollo de infraestructuras de calidad—para las que ofreció un fondo de 100.000 millones de dólares—, y articulando—de manera conjunta con India—el Corredor Económico Asia-África. Frente a la Ruta de la Seda china, Japón ofrecía un esquema alternativo bajo la denominación de un “Indo-Pacífico Libre y Abierto”.

Las políticas de Donald Trump están facilitando, sin embargo, las bases para un nuevo acercamiento entre China y Japón. El aumento de las tensiones con Washington conduce a Pekín a buscar una relación estable con Tokio. Japón, por su parte, también sujeto a las amenazas de sanciones por la administración norteamericana—y preocupado por el acercamiento de Trump al líder norcoreano—se encuentra con una oportunidad para reforzar los intereses económicos compartidos con China, entre los que se incluyen avanzar en la negociación de la Asociación Económica Regional Integral (RCEP) con los países de la ASEAN, y dar un nuevo impulso al acuerdo de libre comercio entre ambos y Corea del Sur.

Se trata de un complejo desafío para el primer ministro japonés, Shinzo Abe. El contexto estratégico de fondo no va a cambiar: el cambio es estructural, y el diferencial de poder económico y militar con la República Popular continuará agrandándose. Abe tampoco puede alinearse con China contra Trump. Pero mientras intenta mantener el equilibrio en el triángulo estratégico formado por estas tres potencias, lo complementa ampliando el terreno de juego.

No casual, por ello, que nada más volver de Pekín haya recibido en Tokio a su homólogo indio, Narendra Modo. O que, el 1 de noviembre, Japón e India comiencen sus primeros ejercicios militares conjuntos, que se prolongarán durante 14 días, en el noreste indio. Maniobras que se suman a su vez a las realizadas recientemente por 100 soldados japonesas—con sus vehículos blindados incluidos—con tropas norteamericanas en Filipinas. Hace un par de semanas, Abe también recibió en a los líderes de Camboya, Laos, Myanmar, Tailandia y Vietnam. La cumbre Japón-Mekong mostró la preocupación de los participantes por la libertad de navegación en el mar de China Meridional y la militarización de las islas por parte de Pekín. El proactivismo diplomático japonés carece de precedente, pero resulta paradójico que sea su aliado norteamericano, y no sólo China, quien lo está provocando. (Foto: Leo Eberts, flickr.com)

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China juega en América

El crecimiento del populismo de derechas en América Latina, y no sólo en Brasil donde gobernará Bolsonaro, tiene a China en alerta. No por cuestiones comerciales, ya que las empresas chinas hace tiempo han aprendido a moverse y aprovechar las oportunidades en un entorno liberal y de economías abiertas mientras sus empresas están sometidas al intervencionismo estatal. Lo que preocupa a Pekín es que los nuevos movimientos políticos  están permitiendo a Taiwán aliviar, aunque poco, la asfixiante presión china para ahogar su relaciones comerciales y diplomáticas con el exterior.

Así, China ha hecho advertencias a Brasil, ha pedido a Trump que se piense sus relaciones con Taiwán y dispersa por toda América Latina el mensaje de que no es prudente seguir manteniendo relaciones diplomáticas y comerciales con la isla.

Es obvio, y así lo venimos repitiendo desde esta página, que China está esforzándose en una estrategia de consolidar y ampliar su presencia militar naval, disputar este espacio a EEUU, conseguir negociar de potencia a potencia con una mejor relación de fuerzas a su favor y combinar esta fuerza y la advertencia que supone, cuando no amenaza, con la expansión comercial.

En ese escenario, Taiwán es un desafío, no sólo histórico, que ha servido como acicate a su nacionalismo, sino, además, se trata de una potencia económica en un área que China aún  no controla y un aliado sólido, hasta el momento, de Estados Unidos.

Pero hay más. China está observado como la política dubitativa de EE.UU. está provocando desconfianza e incertidumbre en los aliados tradicionales de Washington, y éstos han comenzado a aproximarse a China aunque con recelos. A ese respecto es interesante el artículo de Fernando Delage sobre las relaciones China-Japón que publicamos esta semana.

A la vez, otros países como India y Australia están explorando mecanismos de colaboración y seguridad para llevar un eventual vacío si Estados Unidos no renueva completamente sus compromisos o toma nuevas iniciativas. La política global de China está impulsando cambios globales que no deben pasar inadvertidos.

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Por qué India no va a ser la próxima China. Miguel Ors Villarejo

Hace algo más de un año hablábamos en esta web de un curioso experimento natural. “Se coge”, escribíamos, “una población que ha vivido siempre junta, se parte en dos, se le entrega una mitad al Gobierno de los Estados Unidos y la otra al de México y se vuelve al cabo de siglo y medio. Parece la ocurrencia de un científico loco, pero es la historia de Nogales. Si te pones de pie al lado de la valla y miras al norte, lo que ves es el estado de Arizona, donde la renta media por hogar es de 30.000 dólares […]. Al sur de la alambrada la existencia es bastante más difícil. A pesar de que los habitantes de Nogales (Sonora) ocupan una zona relativamente acomodada de México, los ingresos familiares son dos tercios menores que los de sus vecinos norteamericanos”.

¿Cómo pueden ser tan diferentes las dos mitades de lo que, esencialmente, era la misma ciudad? La disparidad de fortuna no se debe al clima, la ética o la cultura, sino a las instituciones, que crean incentivos distintos. En Estados Unidos la Administración no está, como en México, al servicio de una oligarquía, sino que es inclusiva. Garantiza la igualdad de oportunidades y permite que cualquiera pueda embarcarse en la actividad que desee: crear empresas y registrar patentes, emplearse por cuenta propia o ajena, contratar a terceros y, por supuesto, gastar el dinero como desee, comprando artículos y conservándolos o traspasándolos a su antojo.

Si todo esto es tan obvio, ¿por qué no eligen todos los Gobiernos estructuras inclusivas? ¿Por qué se empeña México en ser pobre? La respuesta es que los intereses de las élites no suelen coincidir con los de la mayoría. Al magnate Carlos Slim no le iría muy bien si las telecomunicaciones se prestaran en régimen de competencia y ha sabido convencer a las dirigentes para que preserven su posición de dominio.

Desmantelar estos privilegios no es sencillo. Los grupos instalados se defienden y entorpecen cualquier conato de reforma, a veces a sangre y fuego. Literalmente. El Gobierno mexicano ha lanzado varias cruzadas contra el narcotráfico, pero su brutal respuesta ha suscitado tal espanto en el público, que se ha visto obligado a retractarse.

Marx decía que la violencia es la partera de la historia y la industrialización de Europa quizás nunca hubiera tenido lugar de no haber caído antes unas cuantas cabezas coronadas. El analista Ben Thompson cree que ese es también el caso de China. “El acontecimiento menos valorado […] de los últimos 100 años”, asegura, “probablemente sea la Revolución Cultural”. La magnitud de aquella masacre fue de tal calibre, que a continuación hubo que rehacerlo todo partiendo de cero, y eso es siempre más cómodo.

Taiwán, por el contrario, todavía está peleándose con los restos de su burocracia confuciana, y lo mismo sucede en la India, donde las instituciones coloniales y las tradiciones milenarias entorpecen cualquier innovación. “Y me temo”, dice Thompson, “que esto va a seguir siendo así”. Los expertos hablan a menudo de que la India puede ser la próxima China, pero su desarrollo nunca será igual de explosivo porque no sufrió un proceso de renovación tan salvaje. “Esto no es malo”, puntualiza Thompson, “no le estoy deseando a nadie una Revolución Cultural. Solo digo que su estallido hace a China fundamentalmente distinta de la India”. (Foto: Kurt Groetsch, flickr.com)

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THE ASIAN DOOR: Lo que la piedad filial puede hacer por el e-commerce en China. Águeda Parra

Comentaba Jack Ma en el Foro Público 2018 de la OMC (Organización Mundial de Comercio) celebrado en octubre en Ginebra que “No podemos detener la tecnología. Lo único que puedes hacer es aceptarla (porque) más y más cosas pasarán a través de las plataformas digitales”. Ma, fundador y Presidente Ejecutivo de Alibaba Group, ha sido uno de los grandes impulsores del e-commerce en China, promoviendo un nuevo ecosistema tecnológico sobre el que se está apoyando el gigante asiático para embarcarse en un proceso de modernización que posibilite la transición del país hacia una economía avanzada.

El e-commerce en China apenas representaba el 1% mundial antes de la irrupción de emprendedores como Jack Ma en el panorama empresarial de un país al frente del cual se sitúa el Partido Comunista Chino. Diez años después, el gigante asiático ha generado las condiciones necesarias para impulsar una revolución digital haciendo que China represente en la actualidad el 42% del e-commerce mundial, lo que supone que realiza más transacciones por año que Francia, Alemania, Japón, Reino Unido y Estados Unidos juntos.

Hablar de e-commerce es hablar de China. Y en este ámbito, el gigante asiático ha conseguido alcanzar un crecimiento nunca antes visto en otras economías desarrolladas. Si para posicionarse como segunda potencia mundial China ha necesitado de cuatro décadas de reformas económicas, en el caso de las compras online, el gigante asiático solamente ha necesitado de una década para ser líder mundial. De hecho, en el período entre 2009-2016, el crecimiento del mercado del e-commerce en China alcanzó el 2.000%, superando las ventas de Estados Unidos y Reino Unido juntas. Carentes de un ecosistema de plataformas digitales que favorezcan el desarrollo de las compras digitales, las ventas online en Estados Unidos en ese mismo período apenas crecieron el 150%.

Dos de los grandes protagonistas de esta transformación son los titanes tecnológicos chinos Alibaba y Tencent. Alguna de las iniciativas que más ha favorecido el crecimiento del e-commerce en China ha sido, por ejemplo, la promoción de las ventas digitales durante el Día del Soltero en China, evento que se celebra cada año el 11 noviembre. En el caso de Tencent, la revolución digital ha venido de la mano de WeChat, la aplicación que comenzó como una red social, y que hoy se utiliza para cubrir casi todas las necesidades del día a día.

Lo que hoy identificamos como Made in China, o Made en Estados Unidos, en 2030 será Made in Internet, según comenta el mismo Jack Ma. Para entonces, la previsión es que el 85% de los negocios sean e-commerce y, en cuanto a las compras, el 95% de ellas se realizarán online y apenas el 5% seguirá generándose a través de los canales tradicionales. Una revolución digital que está impulsando la modernización del país pero que, sin embargo, está provocando una brecha social. Mejor dicho dos: una en sentido económico y otra generacional.

El rápido proceso de digitalización que está transformando China está provocando que se amplíe la brecha económica entre las ciudades costeras, más modernas, con aquéllas que están en el interior y son más rurales. En las últimas décadas, el gobierno chino ha intentado reducir la enorme desigualdad existente en el desarrollo de las ciudades del interior, en un intento además por frenar la emigración de trabajadores hacia las ciudades más ricas en la costa. El proceso de urbanización e industrialización de etapas anteriores se ha visto reforzado por la decisión de Xi Jinping de hacer de las ciudades del interior hubs de innovación como parte de las rutas terrestres desplegadas bajo la iniciativa de la nueva Ruta de la Seda, fomentando así un proceso de desarrollo económico más rápido. Sin embargo, persiste una brecha tecnológica que mantiene al 70% de las ciudades del interior ajenas a los pagos por móvil, principalmente porque carecen de teléfono inteligente, e incluso de cuenta bancaria. Un reto para la visión de la política doméstica de Xi Jinping que pretende fortalecer el crecimiento económico de China a través de la modernización y la innovación.

El pago por móvil es una realidad que se impone en China más rápidamente que en el resto de economías avanzadas, una cuestión que está generando una enorme brecha cultural entre generaciones. Los datos de registro en plataformas de pago por móvil muestran que en enero de 2017 se unieron 469 millones de usuarios, un 31,2% más que en 2016, según datos publicados por la Administración del Ciberespacio de China. Mientras que respecto al uso de pagos por móvil, los datos muestran un incremento de las transacciones utilizando este medio del 57,7% en 2016 al 67,5% en 2017, según datos del Centro de Información de Internet en China.

Cifras que muestran la consolidación de la economía digital en China y, por tanto, la rapidez con la que el gigante asiático se está convirtiendo en un país sin dinero en efectivo. Sin embargo, lo que parece tecnológicamente beneficioso está suponiendo un aislamiento social para las generaciones más mayores. De ahí que surjan iniciativas, como la de Alibaba, de apoyarse en la piedad filial para animar a que los jóvenes, que crecen como nativos digitales, ayuden a sus mayores a incorporarse en las nuevas tecnologías, en una labor altruista que pone de manifiesto el estrecho vínculo familiar en la sociedad china. Cuestión que, sin embargo, debería conducir a una reflexión sobre el modelo económico que debería aplicarse para fomentar el desarrollo del conjunto de China, del que participan las zonas del interior y las costeras, y donde conviven las nuevas generaciones con millones de chinos que pertenecen al grupo de personas mayores.

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Cinco consecuencias del asesinato del periodista saudí en Estambul. Nieves C. Pérez Rodríguez

El brutal asesinato del periodista saudí de manos de su propia corona ha sido uno de los grandes escándalos de la historia reciente. La astucia de la víctima de llevar un dispositivo que transmitiera en tiempo real lo sucedido ha obligado al victimario a tener que admitir su culpa, pese a lo atroz del hecho. La Administración Trump titubeó en su postura mientras los hechos se iban clarificando. Pero en vista de lo indeseable y gracias a la información que han ido filtrando los turcos progresivamente, el mismo Gobierno saudí ha tenido que admitirlo bajo una inmensa presión internacional. En este complejo escenario ¿cuáles son las consecuencias a gran escala de este asesinato?

  1. El Departamento de Estado se manifestó imponiendo unas primeras sanciones, que afirman no serán las únicas, y poniendo énfasis en que no van a tolerar ese tipo de acciones despiadadas. De entrada, han sancionado a 21 sujetos a los que se les ha vinculado con el crimen y quienes a su vez son agentes del servicio secreto saudí, funcionarios de la corte e incluso funcionarios del Ministerio de Exteriores saudí. Las sanciones han consistido en revocar visas y prohibirles la entrada a Estados Unidos. De momento el Departamento del Tesoro sigue trabajando en más sanciones que se irán haciendo públicas en la medida en que más datos de los vínculos del Príncipe Mohamed bin Salmán con el suceso se conozcan.

La grabación del suceso llegó a altos niveles de la Administración Trump a finales de la semana pasada, por lo que habrá anuncios de más castigos a la corona saudí.

  1. La normativa de visa del Departamento de Estado contempla expresamente que no podrán ser candidatos a recibir una visa para los Estados Unidos aquellos sujetos quienes en el exterior han cometido, ordenado o asistido en algún acto de tortura o crimen. Esto trasciende a los individuos que ya han sido sancionados y de hecho podría haber repercusiones para el príncipe y a sus directos colaboradores, lo que deja a éste en una situación realmente complicada en el plano internacional en medio de esta tormenta diplomática, pues no podrá asistir a eventos o encuentros internacionales en territorio americano y es muy posible que se acabaran fracturando las buenas relaciones entre ambos, como ya se ha visto ha sucedido con las severas protestas que han tenido lugar en otras capitales destacadas del mundo.
  1. La Monarquía saudí, a pesar de estar sustentada en la aplicación extrema de los principios del Islam y ser una de los regímenes absolutistas más cerrados del mundo, consiguió tener cordiales relaciones con Occidente. Por un lado, su riqueza lo hace un atractivo cliente o socio, así como sus reservas petroleras le han garantizado un lugar privilegiado en el comercio internacional. Solo con Estados Unidos el intercambio comercial asciende a más de 30 mil millones de dólares en exportaciones y exportaciones.

Sin embargo, su mayor socio es China cuyo intercambio bilateral en el 2017 fue de 42 mil millones de dólares, según Natasha Turak (periodista de CNBC). Los saudís han apostado por las relaciones con China desde los años 90, a sabiendas de que sanciones por violación de los derechos humanos podrían llegar en algún momento desde la UE o USA, de acuerdo con Samal Vakil (miembro del think tank Chatham House). Ahora bien, el negocio de las armas es el aspecto clave de las relaciones entre Washington y Riad, pues desde 1950 Arabia Saudita ha comprado armas y y sistemas de defensa a empresas estadounidense por unos 90 mil millones de dólares, y en los últimos años han sido el mayor cliente que han tenido los estadounidenses en este sector. Según Washington Post casi cada 1 de 5 armas producidas se envían a Arabia Saudita, por lo que a Washington no le interesa perder este cliente y menos aún que busquen en Rusia un nuevo proveedor. En medio de la presión que se está ejerciendo exigiendo explicaciones por el crimen, se están llevando a cabo paralelamente conversaciones por debajo de la mesa para mantener la cercanía dentro del marco legal.

  1. El rol del Congreso estadounidense en este asunto será clave, pues tienen que aprobar la venta de armas a otros países. Si la resolución del suceso no llega a esclarecerse satisfactoriamente para el Congreso, éste podría bloquear la venta de armamento a Riad, lo que a su vez generaría un cambio geoestratégico en la región, pues China y Rusia tomarían el rol que hasta ahora ha tenido Washington equilibrando el Medio Oriente.
  1. El príncipe Mohamed bin Salmán será sustituido. Los vínculos del Príncipe con el asesinato son aparentemente imposibles de ocultar, pues los individuos señalados eran miembros de la corte y con una tremenda cercanía al monarca. Es posible que así como la Administración Trump exaltó al Príncipe dándole un trato diferencial, sea la misma Administración Trump la que presione al Rey para que lo desplace, como el precio a pagar para limpiar la imagen de Arabia Saudí ante el mundo.

Jamal Khashoggi fue un férreo crítico del Príncipe Salmán. En cuanto ascendió, Khashoggi se exilió en Estados Unidos, dónde seguía sus críticas desde el Washington Post, medio para el que trabajaba. A pesar de su desaparición física, su propósito parece seguir tan vivo como antes de su muerte, pues toda la prensa internacional lleva semanas hablando de lo atroz del hecho y lo turbio de la Corona y su líder.

El crimen no quedará impune y las primeras consecuencias no se han hecho esperar, pues el mismo Príncipe se ha visto obligado a reconocer e medias el asesinato. (Foto: Beverly Harrison, flickr.com)

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Los Rohinyá: Una tribu sin Nación ni futuro

Ángel Enríquez de Salamanca Ortiz, Doctor en Economía por la Universidad Complutense de Madrid y Máster en Relaciones Internacionales en la Universidad San Pablo CEU de Madrid.

¿Quiénes son los Rohinyas y por qué los persiguen?

Los Rohingya son un grupo étnico islamista suní que, actualmente, forma parte de Myanmar (Birmania), de la región de Rakain, al oeste del país, en la frontera con Bangladesh.

Los Rohingyas son originarios de la región de Chittagong, en Bangladesh y que, según algunos autores(1), se vieron obligados a emigrar a la región de Rakain, en Myanmar, tras la conquista de Bangladesh por Gran Bretaña entre 1824 y 1826. Rakain fue un reino independiente hasta el siglo XVIII, cuando Birmania lo conquistó en 1784.

En la actualidad viven aproximadamente 1.200.000 Rohingyas en Myanmar que son perseguidos por los budistas arakaneses de este país. Pero este conflicto se desató después de la II Guerra Mundial, cuando Birmania se independizó de Gran Bretaña y los habitantes de la región de Arakán (la parte islamista) quisieron volver a su tierra, Bangladesh. El problema vino cuando estos arakaneses vieron que todas sus tierras habían sido cedidas a los bengalíes, por lo que, ya no eran bien recibidos en Bangladesh ni tampoco podían volver a Myanmar ya que, durante la guerra, grupos armados de islamistas atacaron pueblos budistas en la región de Arakán, algo que avivó el malestar entre budistas arakaneses y los islamistas.

Hay que tener en cuenta que después de la guerra en la región de Arakán el 56,75% era budista y el 41,60% musulmán (2), pero a pesar de este elevado porcentaje, la ley de ciudadanía de 1982 de Birmania niega la ciudadanía a la población Rohingya (3). Esta ley prohíbe a esta población, no solo la ciudadanía, sino también libertad de movimiento, educación o empleo, por ser considerados como bengalíes, además, el “movimiento nacionalista 969” promueve la expulsión de los islamistas de un país, Birmania, mayoritariamente budista. Las violaciones o abusos por ambas partes (islamistas y budistas) son constantes y el gobierno no es que no haya hecho nada para impedirlo, sino que ha apoyado a los budistas abriendo fuego contra los Rohingya como ocurrió en la ciudad de Sittwe en el año 2012 (4).

Las violaciones en grupo y los asesinatos en masa por supuesto “terrorismo” por parte del gobierno birmano ha obligado a miles de familias Rohingyas a huir al país vecino. Los Rohingyas son la minoría mas perseguida del mundo según la ONU (5). Un éxodo y un exterminio masivo, donde casi setecientas mil personas se han visto obligados a emigrar a Bangladesh, un ejemplo de limpieza étnica según la ONU (6).

Pocas veces en la historia se han vivido exterminios de semejante magnitud: El éxodo de Armenia en 1914, donde un millón y medio de personas perdieron la vida en manos del imperio Otomano, o el holocausto judío durante la II Guerra Mundial, donde casi 6 millón de judíos perdieron la vida en manos de los nazis. Pero no hace falta ir tan atrás
en el tiempo, el holocausto de Ruanda en 1994, cuando cientos de miles de tutsis perdieron la vida en manos del gobierno Hutu de Ruanda, crimenes contra la humanidad y que, en este caso, el de los Rohingyas, ha sido denunciado por la ONU y la organización Save the Children.

Un pueblo que emigra al campo de refugiados de Cox´s Bazar o el de Kutupalong en Bangladesh, unos campos que albergan a decenas de miles de personas y que el país, parece ser no está dispuesto a aceptar (8). La Unión Europea ha denunciado esta situación y ha dado fondos al “World Food Program” para suministrar alimentos o a la Organización Internacional para las migraciones que abrió una clínica en Leda, cerca del Rio Naf. Por otro lado, Myanmar limita la ayuda humanitaria.

El último actor es China, que tras la crisis del año pasado simplemente declaró que era un problema interno del país, pero que actualmente, y dada la situación, está dispuesta a ofrecer su apoyo a Birmania para que los Rohingya puedan volver al país. No importa la religión, no importa la nacionalidad, los Rohingyas son un pueblo, en su mayoría niños, que a día de hoy no tiene futuro. (Foto: Organ Vida Archive, flickr.com)

1.- (https://www.soas.ac.uk/sbbr/editions/file64388.pdf pag-397)

 

2.- (https://merhrom.wordpress.com/2009/03/04/towards-understanding-arakan-history-part-ii/)

 

3.- (https://www.hrw.org/es/news/2012/07/31/birmania-las-fuerzas-gubernamentales-atacan-losmusulmanes-rohingya)

 

4.- (Informe de Human Right Watch: https://www.hrw.org/es/news/2012/07/31/birmania-las-fuerzasgubernamentales-atacan-los-musulmanes-rohingya)

 

5.- (https://www.abc.es/internacional/abci-persigue-birmania-rohingyas-201709021241_noticia.html)

 

6.- (https://www.hispantv.com/noticias/asia-y-oceania/373784/rohingyas-myanmaer-bangladesh-masacre)

 

7.- (https://www.savethechildren.es/tienen-nombre-rohingya/que-esta-pasando-en-la-crisis-de losrohingya?gclid=CjwKCAjwu5veBRBBEiwAFTqDweNSmxVscIZtC5K92uoCxc0JTDu-1tXk_2DGhmxdTAxJAA7WAKZVXBoCfX4QAvD_BwE&gclsrc=aw.ds)

 

8.- (https://www.youtube.com/watch?v=mYj_lWxKykU&list=WL&index=13)
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THE ASIAN DOOR: Qué esperar de la extensión de OBOR a América Latina. Águeda Parra.

Han pasado cinco años desde que Xi Jinping anunciara la gran iniciativa de la nueva Ruta de la Seda que contempla el desarrollo de infraestructuras para conectar China con el corazón de Europa a través de corredores terrestres y rutas marítimas. Tiempo en el que el foco de la inversión china ha estado dirigido, principalmente, a abordar el desarrollo de proyectos por Asia Central, Sudeste Asiático, Europa y África dentro del ámbito OBOR (One Belt, One Road por las siglas de la iniciativa en inglés), pasando América Latina a ocupar un lugar secundario en el radar de las inversiones de China en el exterior.

En este tiempo, América Latina ha quedado fuera de un proyecto donde los países miembros aglutinan el 33% del PIB mundial, agrupan al 66% de la población mundial y generan el 25% de los flujos de inversión extranjera global. El anuncio de OBOR coincidía con una etapa de declive en el crecimiento de las economías latinoamericanas, que pasaban de registrar incrementos medios anuales del 3,9% entre 2004-2013, la más importante desde 1970, a apenas superar el 0,5% desde 2014, según el Banco Mundial.

El elevado precio de las materias primas impulsó una década de bonanza en una región que posee la mitad de los depósitos de plata conocidos en el mundo, el 44% de las reservas de cobre, el 20% de las reservas de estaño y el 16% de las reservas de crudo mundial. Sin embargo, el cambio producido en la composición de la economía china, más orientada ahora a fomentar el consumo interior que a la exportación de manufactura que requiere grandes cantidades de materias primas para su producción, ha hecho que se reduzca el volumen de comercio bilateral, principalmente entre 2015 y 2016. Situación que no ha impactado en el hecho de que China sea el segundo destino de las exportaciones de América Latina, por detrás del comercio con Estados Unidos que está perdiendo importancia durante la administración Trump y su doctrina del “America First”.

Aunque OBOR centra el grueso de las inversiones en el exterior, América Latina no ha dejado nunca de ser una prioridad para China, de ahí que sea el tercer emisor de inversión hacia la región. De hecho, el Banco de Desarrollo de China (CDB, en sus siglas en inglés) y el China Exim Bank han proporcionado más de 141.000 millones de dólares en préstamos a las empresas de América Latina y el Caribe entre 2005-2017, período en el que solamente el Banco de Desarrollo de China ha proporcionado más dinero a la región que el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo juntos. De ahí que Xi Jinping anunciara en el Foro de China con la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) en enero de 2015 su objetivo de alcanzar un comercio bilateral de 500.000 millones de dólares con la región.

El cambio más significativo de este acuerdo se producía en el ámbito de la inversión, donde están previstos 250.000 millones de dólares en los próximos diez años pero cambiando la estrategia de invertir en la industria extractora por priorizar el sector servicios. China ha identificado 11 áreas prioritarias, entre las que destacan las infraestructuras, el sector aeroespacial, las finanzas, las energías alternativas y la innovación científica. Ésta última principalmente orientada a que los titanes tecnológicos chinos puedan expandir sus negocios entre los países que pertenecen a la nueva Ruta de la Seda, fundamentalmente el e-commerce, además de extender la revolución tecnológica que está impulsando China en campos como la inteligencia artificial, las Fintech y los coches autónomos.

Este cambio en la estrategia inversora de China en América Latina responde principalmente a dos prioridades. En primer lugar, la salida de la administración Trump del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TTP, por sus siglas en inglés) y la renegociación del NAFTA entre Estados Unidos, Canadá y México, ha permitido que China adopte una actitud más agresiva en la política exterior con la región ante la perspectiva proteccionista del presidente Trump. Como consecuencia, Xi Jinping ofrecía a los países miembros de América Latina y el Caribe durante la celebración del FORO de CELAC en enero de 2018 unirse a la iniciativa OBOR como parte de una extensión de la Ruta de la Seda Marítima. Entre los 100 proyectos que están en diseño o construcción, y que suponen una inversión de 60.000 millones de dólares, destacan el desarrollo de infraestructuras de energía y transporte que vienen a cubrir las grandes necesidades que tiene la región en esta materia.

Como segunda prioridad, China busca en la futura incorporación a OBOR de los 33 miembros que componen la CELAC reducir el apoyo que todavía recibe Taiwán de algunos de los países de la región. El primero en adherirse a la iniciativa fue Panamá, al que siguieron Bolivia, Antigua y Barbuda, Trinidad y Tobago, y Guyana. Destaca que la adhesión de Panamá se produjera justo después de que el país dejara de dar apoyo a Taiwán para reconocer a China, motivado por las inversiones previstas en OBOR. Una jugada maestra que permitirá que en los próximos meses China consiga ese mismo efecto entre los 11 países de América Latina que todavía siguen reconociendo a Taiwán.

Sgt. 1st Class Clay Rose, second from right, a platoon sergeant with 1st Battalion, 7th Field Artillery Regiment, 2nd Advise and Assist Brigade, 1st Infantry Division, United States Division – Center, and a Ulysses, Kan., native, gives instruction on range and weapon safety to senior noncommissioned officers from the 1st Iraqi Federal Police Division, May 16, 2011 at Joint Security Station Loyalty, Iraq. Each shurta, or police officer, who participated in the range had the opportunity to fire weapon systems used by U.S. forces in Iraq. (U.S. Army photo by Capt. Christopher Miles, 2nd AAB, 1st Inf. Div., USD-C)

Armas a Arabia Saudí, el cinismo en primer plano

El crimen de Estado cometido por Arabia Saudí en una de sus representaciones diplomáticas en Turquía, además de revelar la peor cara y la capacidad cruel del régimen wahabita, ha puesto a Europa ante su propio espejo en el que se refleja el peor de los cinismos y el asomo de los gestos populistas en política exterior.
Aunque el crimen ha puesto de actualidad la realidad de Ryad, no es nada nuevo para Occidente aunque, es justo y a la vez difícil reconocerlo, mientras la arbitrariedad se hace explícita hay gestos de apertura que no pueden ser descartados con simpleza en un régimen que viene de tradiciones medievales y dónde cambios insignificantes que son habituales hace siglos en Occidente significan allí una revolución en las costumbres.
Pero, lamentablemente, el crimen saudí no es ni poco habitual, ni una sorpresa en Oriente Medio. Solo es más publicitado éste por razones políticas, ideológicas y oportunistas, además de por la barbaridad que ha supuesto. Recuérdense los condenados por homosexualidad colgados de grúas en plazas públicas de Teherán o las imágenes de opositores a Hamás o supuestos colaboradores de Israel arrastrados por motocicletas por las vías de Gaza ante el alborozo de los militantes de la organización terrorista.
Lo sorprendente es cómo la brutalidad saudí está convirtiéndose en el estrado en el que predican quienes quieren apretar las tuercas al régimen en sus intentos de rearme y eso en un momento de máximo enfrentamiento (militar en el escenario yemení) con Irán. Y eso explica que los que más gritan en España son los dirigentes de una formación política que podría estar siendo financiada por Irán, según algunos datos significativos.
Pero es el terreno de los gobiernos en el que el asunto chirría más. Países europeos como Alemania, Francia y España, que avalaron el dudoso acuerdo con Irán para contener sus proyectos de armamento nuclear, se lanzaron a hacer negocios, legítimos, con Teherán y ante las dudas sobre aquel acuerdo cierran filas con la teocracia iraní. Ninguno de estos países se ha replanteado sus negocios en este terreno o la aportación de apoyo financiero a la Gaza en las que gobierna Hamás.
Esta es la política real, aunque se esconda tras una hipócrita defensa de los derechos humanos, y habrá que explicar que, a veces, los intereses nacionales mandan y constituyen la defensa más pragmática de esos derechos humanos junto a la defensa de las libertades.
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Once upon a time… Juan José Heras

Once upon a time there was a great Chinese leader who decided to carry on his shoulders the titanic task of turning his country into a world power. In order to do this, he asked his fellow citizens full confidence in their decisions, which involved sacrifices such as the acceptance of greater control over the Internet, their travels, their purchases, their businesses and, in general, their own lives. The thing is that he, and only he, knew what was good for them.

His subjects, some more convinced than others, obeyed, since for them it was more important to improve their living conditions rather than to enjoy unfamiliar freedoms and that, according to some, could plunge into chaos a country accustomed to the tutelage of its rulers.

Then, the great leader spoke with the small leaders of the neighbouring countries to explain to them how they should manage some issues that in the past had confronted their peoples. He “convinced” them that it was best for China to take charge of controlling the adjacent seas and the chains of nearby islands, since all that had always belonged to their country. In addition, he promised roads, bridges and power plants to develop their countries and thus be able to buy Chinese products. Finally, he showed them that this distant friend, United States, who had once promised them protection, was no longer trustworthy, and that he would not come to their aid if, for any reason incomprehensible to human reason, they challenged the authority of the emperor.

To “help” the most remote barbarian peoples of the empire, China launched the initiative of the “new silk route” with which it aimed to connect Europe and Asia commercially. He lent a lot of money to these countries in exchange for it to be used to hire the emperor’s companies to build highways, bridges, railroads, power plants and industrial centres. But most of them could not cope with their loans and the empire had to assume its political and economic tutelage to promote development in the continent.

The Europeans, who were much further away from civilization, in the recent past had had the fortune to discover very powerful war magics that allowed them to humiliate the Middle Kingdom for 100 years. The new emperor knew that he still needed to take that magic to be the only recognized interlocutor under heaven. That is why he drew up a plan to attract European sorcerers to China. First he offered them the possibility of using the abundant inexpensive labor of the empire to make their spells cheaper. Later, when the Chinese subjects had money to buy them, the emperor offered the foreign magicians access to their domestic market in exchange for the secret formula of some of them. But the Europeans still kept for them the most avant-garde and powerful magic.

For decades, the astute emperor waited crouched under eternal promises of market liberalization and advances regarding human rights, giving the impression that his empire would develop according to the Western model. Until one day, the fragile systems of democratic government of these barbarian peoples began to crack with independence, unplanned corruption and the vindication of utopian freedoms poisoned by the ignorance that flourishes in wealthy societies. Then, the emperor, taking advantage of the successive economic crises that devastated the old continent, managed to get that cutting-edge magic that until that moment marked the difference between them.

Over time, China was accumulating political influence thanks to its economic capacity and managed to improve the best of the European magics and multiplied its war potential.  This was built over several decades and became its best guarantee against the breach of the old promises, that already only would respect for those countries that demonstrated their condition of good vassals.

Up to here the history of how China recovered in the 21st century its rightful place as the center of the world. And just as at the time it seemed impossible for the US lose its global hegemony, now it is unthinkable that the Asian empire collapses.

However, in all empires, as well as companies, the worst enemies are inside. And who knows if the new generations, who will no longer need to improve their living conditions, will begin to demand freedoms and rights that, taken to the extreme, will revive the phantoms of independence, unplanned corruption and disaffection towards the political classes that, in another time, caused the fall of the old Europe. Of course, in this case, everything will be with “Chinese characteristics”.

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Nafta con nuevo nombre y consecuencias sobre China. Nieves C. Pérez Rodríguez

Mucho se ha escrito y discutido sobre el Nafta desde 1994, año en que entró en vigor. Aunque en sus comienzos fue un acuerdo modesto, con el paso de los años evolucionó y consiguió la unificación de las economías de los Estados Unidos, Canadá y México a un nivel excepcional en ramos como el automotriz. Y a pesar de que el acuerdo ha sido exitoso, la Administración Trump decidió declararle la guerra con la excusa de que era perjudicial para Estados Unidos. Y una vez más se comprobó que la política de máxima presión que tanto le gusta a Trump da resultados. Amenazar con dejar en el aire dos economías que tienen una gran dependencia de la estadounidense fue la mejor arma para ganar.

México sucumbió a las exigencias de Washington por la fragilidad de su economía y el impacto negativo que ha padecido desde que Trump se convirtió en presidente. Canadá, por su parte, cuenta con una economía mucho más sólida, que creció 3% en el 2017, lo que muestra un crecimiento por encima del de su vecino estadounidense (2.2%).  Pero a pesar de las cifras es tremendamente dependiente del que ha sido su gran aliado histórico. Tan sólo el año pasado importó 332 mil millones de dólares de los Estados Unidos. Esta dependencia no es nueva, ni había sido valorado como negativa hasta que las discusiones para mantener vivo Nafta se mantuvieron por 14 largos meses en los que los canadienses entendieron que están realmente amarrados.

El hecho de que Canadá dependa tanto de Estados Unidos no es casual. Washington le facilitó el acceso a su mercado durante muchos años. Si se considera su cercanía y que ese vecino y socio comercial era y sigue siendo aún la primera economía del mundo, simplemente era lo más lógico. Lo que ahora analizan los economistas canadienses es que se debió hacer una valoración de la posibilidad de abrir sus relaciones comerciales con Asia, sobre todo con China, que es actualmente la segunda economía del mundo, y que potencialmente superará a Estados Unidos en pocos años.

En este aspecto la Administración Trump también se ha adelantado y ha impuestos sus exigencias en el nuevo NAFTA o USMCA (por sus siglas en inglés, Acuerdo de Estados Unidos, México y Canadá). El apartado 32.10 del nuevo acuerdo especifica en siete puntos detallados las consecuencias para alguna de las partes de establecer otro tratado de libre comercio con terceros países (es decir, fuera de los 3 miembros). A esto, Micheal Chong (actual miembro de la Cámara de los Comunes de Canadá, del partido conservador) ha dicho que se le ha cedido soberanía canadiense a Washington, “pues ahora tenemos que pedirles permiso antes de establecer nuestros propios acuerdos comerciales; esto literalmente nos hace un Estado vasallo de los americanos”.

La embajada china en Ottawa ha expresado su rechazo a esta cláusula. Ha dicho que lo considera un acto de dominación política de los Estados Unidos. Ha insistido en que la Casa Blanca está usando este punto como un mecanismo de control para evitar que Canadá y México puedan establecer intercambios con China, aunque no se cita al gigante asiático expresamente. Funcionarios diplomáticos chinos insisten en que su país forma parte de la Organización Mundial del Comercio, y aunque no sea miembro del nuevo NAFTA, no deberían bloquearse el acceso al mercado de sus miembros.

Otra batalla que ganó Trump a Peña Nieto fue imponer un salario mínimo a los trabajadores, con ellos se garantiza que las industrias domésticas no se desplacen a México, mientras obliga al gobierno mexicano a pasar una ley que mantenga los estándares de los trabajadores. Washington también consiguió incorporar en el acuerdo que se mantengan los tipos de cambios determinados por el mercado, y no se incurra en manipulación cambiaría y se combata la corrupción. Otra medida que fue dirigida a México, claramente.

La administración Trump también consiguió que Canadá le abriera acceso al mercado de los lácteos, que estaba altamente protegido. Esta apertura puede llegar a representar unos 16.000 millones de dólares más de intercambios -de acuerdo a la BBC- y lo que era uno de los retos de Trump, pues de cara a los agricultores estadounidense les ayuda tremendamente a cumplir con una de sus promesas electorales.

Trump ha ganado con este acuerdo reducir el desequilibrio en el comercio internacional de Estados Unidos, obligando a sus socios a seguir sus pautas mientras pone barreras a China. Arrastra a los miembros del nuevo NAFTA hacerle la guerra comercial a China indirectamente, mientras avanza en su proteccionismo económico y usa estos éxitos en la campaña electoral de noviembre.

Habrá que estar atentos a los siguientes movimientos de la Casa Blanca, pues Larry Kudlon -director del consejo económico nacional de Trump- advirtió que ellos “están atacando el origen de las enfermedades de la economía estadounidense y la prueba de ello es que se consiguió una coalición que se le plantará a China. Lo siguiente será reclutar a Japón y la Unión Europea”, afirmó. (Foto: Bob King, Flickr.com)