China, punta de lanza en innovación

El Índice de Innovación de China (CII), barómetro de la capacidad innovadora en el país asiático, aumentó un 6,8 % y alcanzó su mayor nivel desde 2005, informa hoy el oficial Diario del Pueblo. Según datos de la Oficina Nacional de Estadística (ONE), 19 de los 21 indicadores del Índice han crecido, con cinco de ellos avanzando a doble dígito.

Estos cinco sectores son la proporción de compañías que se benefician de rebajas fiscales para investigación y desarrollo, el gasto per cápita en investigación básica, la proporción de empresas con instituciones de investigación y desarrollo, la ratio de marcas patentadas por cada cien empresas y las transacciones en el mercado tecnológico por 10.000 personas dedicadas a ciencia y tecnología. Asimismo, el número de patentes domésticas en 2017 fue de 1,72 millones, un 5,6 % más que en el año anterior; de todas ellas, 327.000 correspondieron a inventos, un 8,2 % mayor que en 2016.
Este aspecto del desarrollo de I+D en China fue uno de los asuntos tratados en el ecuentro organizado por 4Asia sobre los últimos cuarenta años de China donde se subrayó que todo parece indicar que el Silicon Valley está siendo desplazado por las zonas chinas dedicadas a la investigación.
China, tras tres revoluciones, algunos fracasos, algunos éxitos y un momento actual caracterizado por el ascenso del gigante asiático a la categoría irreversible de potencia mundial, está ahora en situación de disputar a Estados Unidos convertirse en la potencia más relevante y no sólo en el terreno económico.
La historia de China más reciente está caracterizada  por el pragmatismo. Tras periodos de dogmatismo, despotismo cruel y arbitrariedad, vive una etapa de pragmatismo, despotismo graduado y arbitrariedad no medida por los principios sino por la búsqueda de resultados.
Lo peor es que, en estos tiempos de incertidumbre, hay países que piensan que más allá de su historia, sus costumbres y su lugar en el mundo pueden poner en marcha un sistema autoritario a la china con pragmatismo a la china para lograr objetivos de desarrollo. La libertad, la vieja, clásica y manipulada libertad es, en estos casos lo de menos y eso dibuja un panorama inquietante. Y esto no ocurre sólo en la periferia de Occidente sino también en la misma Europa.
Esto hace más profunda la nostalgia de una Europa más activa, más liberal, que explique la democracia no sólo como una aspiración sino como una necesidad  y que se dote de instrumentos adecuados para ello. y que mire más a los riesgos que supone esa búsqueda de pragmatismo sin principios que a los vaivenes de, por ejemplo, Estados Unidos en los que el populismo tiene más mecanismos de control y rechazo interno que lo que quieren hacer creer algunos intelectuales europeos. (Foto: Duncan C, flickr.com)

Leave a Reply

avatar
  Subscribe  
Notify of