Alerta en Filipinas

El atentado yihadista en Sulu, Filipinas, contra un templo católico parece algo más que una matanza islamista de las que con frecuencia, lamentablemente, se producen en Siria e Irak. El suceso tiene lugar días después del plebiscito para la creación de una región autónoma musulmana en el sur del país, bautizada Bangsamoro y planteada como solución pacífica a cinco décadas de conflicto separatista en la zona musulmana de la isla de Mindanao, que se ha cobrado la vida de unas 150.000 personas.

Esa opción, ratificada en las urnas por un 87% de los votos, es parte del acuerdo de paz firmado en 2014 con el Frente Moro de Liberación Islámica (FMLI), el mayor grupo rebelde musulmán de Filipinas que renunció a sus aspiraciones independentistas y a la lucha armada a cambio de gobernar esa nueva región. Sulu votó precisamente en contra, pero como forma parte de la región consultada, sus votos computan en bloque y pasarán a pertenecer a esa nueva entidad.

Sulu forma parte de una zona en la que los musulmanes son mayoría y en la que han proliferado los grupos terroristas que se reclaman del islamismo, varios de ellos financiados inicialmente y asociados más tarde con ellos, por Al Qaeda y el ISIS. Se trata de varios grupos yihadistas vinculados al Estado Islámico, como Maute o los Luchadores por la Liberación Islámica del Bangsamoro, responsables de sangrientos atentados en la región y que son la principal amenaza del recién ratificado acuerdo de paz de 2014.

Pero el más mortífero, asociado al ISIS, es el grupo de Abu Sayyaf. Es probable que este grupo esté detrás del atentado. Abu Sayyaf, ahora en la esfera del Estado Islámico nació en los años noventa gracias a la financiación de la red Al Qaeda y Osama Bin Laden. El sur de Filipinas es precisamente el principal foco de sus atentados.

El atentado en pleno desarrollo de un plan de paz se produce en un momento en que toda la zona está en un grado alto de incertidumbre geoestratégica por las operaciones marítimas de China, la guerra comercial con Estados Unidos y la situación en Corea del Norte. Si el desafío a la estabilidad interna en Filipinas sube en intensidad, EEUU se vería obligado a replantarse sus opciones en la zona. Precisamente ante algunas dudas provocadas por los últimos movimientos de Donald Trump en relación con sus aliados históricos en la zona, el presidente filipino Rodrigo Dutarte ha iniciado un acercamiento a China que está siendo observado por los analistas estadounidenses.

Conscientemente o no, el terrorismo islamista filipino puede haber puesto en marcha un proceso que puede llegar a ser un punto de inflexión en las opciones estratégicas que se están barajando para Asia Pacífico. (Foto: MAxim Mogilevskiy, flickr)

The following two tabs change content below.

Leave a Reply

avatar
  Subscribe  
Notify of