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10º Sesión Observatorio EOI de Economía Global. “¿Alcanzará China la hegemonía económica mundial?”. Isabel Gacho Carmona

La pregunta lleva en la mesa varios años “¿Alcanzará China la hegemonía económica mundial?”. Para contestar a esta cuestión y para dar algunas claves sobre el futuro para empresarios españoles en el país asiático, tuvo lugar la semana pasada la 10º Sesión Observatorio EOI de Economía Global. Alicia García-Herrero, una de las principales autoridades a nivel internacional sobre economía china, comenzó argumentando que el s. XXI es el siglo de Asia con China en el centro. Por más que le pese a EE. UU., y pese a que son tiempos difíciles para el Pekín, todo parece apuntar a que China sí será la potencia económica hegemónica del s. XXI.

El crecimiento económico de China lleva bajo el foco de los analistas occidentales varios años “China ya era un centro de atención para el FMI en 1994, cuando yo trabajaba para ellos en México”. Y es que China cuenta con muchos indicadores a su favor. Por un lado, su sector más productivo sigue siendo la manufactura “No se han saltado ninguna fase de desarrollo”. Además, y al contrario que EE. UU., China es acreedora, no deudora, a nivel internacional. Su deuda está en manos de las familias. Otro punto a su favor son las proyecciones de futuro. Pese a que los datos actuales la sitúan a niveles similares en varios indicadores económicos, los datos proyectados para la próxima década le dan mucha ventaja. Por ejemplo, actualmente China, EE. UU. y Europa representan cada uno alrededor de un 18% de la aportación al crecimiento mundial. La proyección para 2025, sin embargo, sitúa a China en un 14,4%, mientras que Europa se quedaría con un tímido 6% y EE. UU. con un 10%, según datos de Natixis.

Sin embargo, no va a ser un camino necesariamente fácil. Pekín se enfrenta actualmente a varios problemas. Por un lado, le afecta el deterioro de la situación económica mundial y la presión creciente de EE. UU. Por otro, se enfrenta a una fuerte desaceleración estructural y al envejecimiento “Va a perder un punto de fuerza laboral al año”.

La guerra comercial que inició en 2018 EE. UU. con la intención de contener el desarrollo económico chino para García-Herrero “No son palos de ciego ni arrebatos de Trump” “EE. UU. lleva años pensando esto”. La respuesta de China, sin embargo, sería un error “China tiene más que perder en esta guerra” “Es un error igualar los aranceles a lo ojo por ojo, su economía tiene menos aguante”.

Pese a estos problemas, la economista entiende que China tendrá éxito igualmente “A no ser que haya un cambio de régimen”, apunta. Aunque muchos analistas temen un aterrizaje forzoso o una crisis financiera, García-Herrero entiende que los acreedores no reaccionarían ante la posibilidad de una crisis, ya que, aunque la deuda es elevada los acreedores son los propios chinos, especialmente los hogares, que no solo están mal informados y limitados en sus inversiones, sino que los intermediarios de sus ahorros, los bancos, son en su mayoría estatales, lo que aumenta aún más la estabilidad del modelo a pesar de la deuda.

En este escenario, una Europa cada vez más resquebrajada y todavía anclada en la alianza transatlántica es vista cada vez como más débil desde China. Además, “EE. UU. ya ni nos mira, ahora mira al Indo-pacífico y ahí ni estamos invitados”. Para la Economista Jefe para Asia Pacífico de Natixis, estamos siendo relegados al extremo del mundo y debemos trazar una estrategia a largo plazo.

Por otra parte, Javier Serra Guevara, técnico comercial y Economista del Estado, dio algunas claves para comprender las posibilidades de mercado que puede ofrecer China a los inversores españoles. El reciente cambio demográfico, los cambios en los patrones de consumo y la dieta, o la irrupción del comercio electrónico son algunos factores a tener en cuenta. Hasta ahora los principales sectores han sido la moda, la cosmética, los materiales de automoción, la carne porcina y la industria farmoquímica. A futuro el negocio de la salud en general presentará oportunidades, así como la aeronáutica. El sector de la automoción seguirá presentando oportunidades, pero tendrá que adaptarse a los cambios. La gran incógnita es el sector servicios, cuyas negociaciones entre la UE y China llevan años atascadas.

En definitiva, y pese a las dificultades, China seguirá siendo un mercado demasiado grande para ser ignorado. Además, y si de facto se convirtiera en hegemón, es importante tener en cuenta que rediseñaría el mundo de otra manera “China no crearía su propia ONU, no es EE. UU.” “crearía un sistema de centro-periferia”.

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