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THE ASIAN DOOR: Alibaba, JD.com y Pinduoduo de la mano para digitalizar el medio rural. Águeda Parra

Cuando hablar de e-commerce es hablar de China, supone decir que la dimensión de este mercado es proporcional a las grandes magnitudes que siempre acompañan a cualquier descripción sobre China. El mayor mercado de ventas online del mundo creció un 23,90% en 2018 respecto al año anterior, hasta alcanzar la cifra de 1.170 millones de dólares, según la Oficina Nacional de Estadística de China. Un incremento bastante significativo teniendo en cuenta que el e-commerce en China se considera ya un mercado maduro, pero que todavía podría seguir creciendo hasta representar el 55,8% del e-commerce mundial en 2019, según estimaciones de eMarketer.

Uno de los factores clave de este crecimiento ha sido el aumento en el número de usuarios que han digitalizado sus pagos por móvil. Ya suponen 583 millones de personas, un 10,7% superior a 2017, una cantidad que puesta en magnitud supone que en China utilizan el Smartphone como medio de pago una población equivalente a toda la Unión Europea y Tailandia juntas. Todavía es más numeroso el número de usuarios del pago online, que alcanzó los 600 millones en 2018, registrando un incremento del 13% respecto al año anterior. Las cifras son vertiginosas y muestran el alto nivel de digitalización de una población que cuenta con 829 millones de personas conectadas a Internet, la mitad de su población, registrando un incremento en 2018 del 7,3% respecto al año anterior, según el China Internet Network Information Center.

Si la dimensión del e-commerce es ya importante en China, mayor será cuando Beijing ponga en marcha su plan de digitalizar zonas rurales para finales de 2020, haciendo ubicua la opción del pago por móvil. En un país donde en 2017 la población rural representaba el 42%, la campaña gubernamental persigue cubrir múltiples objetivos. En primer lugar, incorporar la población rural a la economía digital, principal motor del consumo en las grandes ciudades, lo que favorecería el crecimiento de la economía del país al incorporar las compras online y el pago por móvil a la vida cotidiana de los habitantes de estas zonas, dejando atrás el uso del papel moneda. No menos importante es hacer accesible las nuevas tecnologías a la población más senior. La denominada como “economía de plata” representa al grupo de usuarios de Internet mayores de 60 años que podrían llegar a triplicarse en 2030 hasta los 245 millones, y alcanzar los 350 millones en 2050, según algunas estimaciones. Por último, la incorporación de los habitantes de las zonas rurales al mundo de las transacciones de compras online podría conllevar incluso la reducción de la brecha de desigualdad de ingresos anuales entre zonas urbanas y rurales, que ha pasado a situarse en 3.664 dólares en 2018 respecto a los 2.534 dólares que se registraban en 2013, según la Oficina Nacional de Estadística de China.

El grupo de personas mayores supone un nuevo nicho de mercado para las plataformas de aplicaciones que inundan el ecosistema tecnológico de China. En una sociedad confuciana como la china, la piedad filial podría considerarse la mejor herramienta para hacer partícipe a este colectivo de otra de las grandes transformaciones que está experimentando el país, la revolución tecnológica. Con ello, se incrementaría significativamente la proporción de población adulta que utiliza los medios de pagos digitales, que ya se situaba en el 76,9% en 2017, llegando al 66,5% en las zonas rurales, según un informe del Banco Central.

Los grandes protagonistas de esta transformación serán los grandes titanes tecnológicos del retail in China, es decir, Alibaba que, con sus marketplaces Taobao y Tmall, domina el mercado del e-commerce con un 53,3% de cuota de mercado, JD.com que alcanza un 16%, y Pinduoduo, que cuenta con un 7% del e-commerce chino y cuyo enfoque desde su creación ha sido suplir las necesidades de las zonas rurales a precios más asequibles. En el mundo de oportunidades que surgen con este nuevo plan de digitalización rural, uno de los primeros en mover ficha ha sido Alibaba. El gigante del e-commerce chino ha realizado una inversión en Huitongda, una empresa que se encarga de los servicios de marketing y comercialización en las zonas rurales, por 716,8 millones de dólares. Por su parte, Tencent cuenta con Kuaishou, una aplicación de vídeo muy popular en las zonas rurales, no sólo por mostrar las bondades de la vida en el campo con transmisiones en vivo, sino por la facilidad que ofrece a sus 130 millones de usuarios diarios de realizar transacciones de e-commerce dentro de la propia aplicación para vender cualquier cosa. Un negocio muy atractivo para todos aquéllos que ofrecen los productos locales que fabrican por este medio, y que ha supuesto duplicar los 156 millones de usuarios activos de 2017 hasta los 300 millones en 2018, lo que implica que la utilizan uno de cada tres chinos.

Con la ubicuidad de la revolución digital en China aparecen nuevos negocios para cubrir las necesidades de los nuevos usuarios. Las nuevas herramientas de préstamos online de MYbank y WeBank, propiedad de Alibaba y Tencent, respectivamente, son otro de los recursos más demandados que ofrecen las FinTech, una vez que disponen del historial crediticio de las transacciones e-commerce de los usuarios y son más proclives que los bancos tradicionales a conceder préstamos. Pero no sólo surgen nuevas oportunidades de negocio para los titanes tecnológicos chinos, sino para todas aquellas empresas internacionales que tengan presencia en sus plataformas, de modo que la iniciativa de digitalización de la China rural puede resultar ser el trampolín de entrada para nuevos players internacionales. (Foto: Samuel Vigier)

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