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El desafío de Hong Kong. Nieves C. Pérez Rodríguez

Washington.- La masiva protesta que tuvo lugar en Hong Kong el pasado domingo es la mejor demostración de civismo y deseo del pueblo hongkonés de mantener sus instituciones y libertades democráticas. Fue un grito de rechazo claro a la Ley de Extradición que Beijing quiere imponer para así poder tener más control de las personas que circulan, viven o tan siquiera pasan esporádicamente por ese territorio pseudoautónomo.

En esta misma columna se ha alertado del peligro de que esta ley sea aprobada y el peligro que supone como golpe a la autonomía del territorio en el modelo de “un país, dos sistemas”. La preocupación ha tenido eco hasta en Washington, donde testificaron un grupo de expertos hongkoneses ante el Congreso para aclarar las preguntas de los legisladores.

Además, el 23 de mayo la Comisión ejecutiva para China del Congreso de los Estados Unidos, que valga decir es bipartidista y cuenta con representantes de ambas cámaras, envió una misiva a Carrie Lam, la cabeza ejecutiva de Hong Kong, en el que expresaba su preocupación con las implicaciones y alcances de la propuesta de la ley de extradición, y en la que se le exhortaba a mantener la reputación de Hong Kong como un centro de comercio regido por el estado de derecho, por lo que solicitaban se considerara retirar el proyecto de ley de extradición. La carta fue explícita en lo importante que es para los Estados Unidos su relación con Hong Kong y cómo esta relación se ha hecho más estrecha y cercana en los últimos veinte años.

Mak Yin Ting, veterana periodista hongkonesa, con una trayectoria que supera las tres décadas, que además fue presidente de la Asociación de periodistas de Hong Kong durante 9 años y una luchadora de la libertad de prensa, dijo a 4Asia que, a pesar de la gran participación de la marcha del 9 de junio, el Gobierno se niega a hacer cambiar significativos y de hecho insiste en presentar el proyecto de ley el 12 de junio. Todo en pro de acabar con la creciente oposición, lo que significa que se votará la ley el día 20 de junio.

“La protesta del pasado 12 de junio es la mayor protesta desde la entrega de Hong Kong, por lo que fue realmente impresionante”, afirma Mak. Superó en número a la concentración del 2003, cuando más de medio millón de personas fueron a las calles para oponerse a la promulgación del proyecto de ley de Seguridad Nacional, que se consideró una violación de diferentes Derechos Humanos. En este caso es aún más significativo, pues se ha conseguido reunir todas esas personas por una única causa: la eliminación de una única ley, la Ley de Extradición.

“Lamentablemente, el Gobierno hongkonés desaprueba los gritos de un millón de ciudadanos e insiste en presentar el proyecto de ley a tiempo, es decir, el 12 de junio, con una enmienda previa prometida”, asevera Mak. Eso se traduce en aumentar la extradición de un año de prisión a siete años. El proyecto de ley permite que personas en Hong Kong sean enviadas a China continental donde no se garantiza un juicio justo. Mak afirma que “la ignorancia de la exigencia de la gente de retirar el proyecto de ley pondrá a Hong Kong en desasosiego y el desprestigio del Gobierno hará que la sociedad sea ingobernable”. Explicó a 4Asia que el estatus de Hong Kong, de centro de información y centro financiero internacional, se verá afectado negativamente si se aprueba este proyecto de ley. Sin embargo, está claro que China sacrificará a Hong Kong para mantener el control que desea.

Concluye que la batalla no ha terminado, la gente de Hong Kong está organizando más protestas, incluida la campaña “Sin trabajo, sin clases”, que insta a los empleados a no ir a trabajar mientras los estudiantes no van a los colegios.

“A lo largo de mi trayectoria como periodista, agrega Mak, he podido ver como la libertad de expresión ha ido mermando en Hong Kong. Particularmente desde que Xi Jinping tomó el poder”. (Foto: Siham Benali)

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