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新课程待定问题

新的政治课程开始了,似乎我们处于一个巨大的循环中。 不仅在西班牙。 中美贸易争端,来自朝鲜的导弹试验,永久的中东冲突和与伊朗的紧张关系。 假期让我们回到了起点。

然而,在媒体和政治领导人颁布的表面之下,事情已经发生了。 在欧洲,新委员会尚未开发,英国不会离开英国退欧的迷宫; 在政治上无能为力的情况下,普京略微增加压力并等待,经济颤抖,对移民的担忧增加。

事情也发生在亚洲。 印度和巴基斯坦已经整顿了他们的政治和军事力量。 他们总是处于冲突的边缘,总是处于谈判的中间。 但正如我们在4亚洲所说的那样,亚洲的新奇事物一直是香港。 成千上万的抗议者推翻了中国守卫的地方政府。 台湾充满希望地观察了。 北京关注。 北京政府知道,它没有完全自由的手段在军事上粉碎抗议活动,但它必须向中国其他地区发出势力信息。

这将是未来几个月的舞台。 旧问题,新因素和新举措很少。有时,这些因素的结合会使问题的威胁增加几度。

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INTERREGNUM: Hong Kong: Choque de identidades. Fernando Delage

Después de 13 fines de semanas consecutivos de protestas en la calle, seguidas de una creciente respuesta policial, la jefa del ejecutivo de Hong Kong, Carrie Lam, ha retirado de manera definitiva—como demandaban los manifestantes—el proyecto de ley de extradición. No era esa su única petición: la movilización reclama asimismo una investigación de las acciones de la policía e, incluso, reformas democráticas. La modesta concesión de Lam, que naturalmente sólo ha podido ofrecer con el visto bueno de Pekín, reduce de momento el riesgo de una intervención militar. Pero ni va a acabar con la inestabilidad ni puede contribuir a la resolución de los problemas de fondo.

En un momento crítico, marcado por la guerra económica con Estados Unidos y la cercana conmemoración, el 1 de octubre, del 70 aniversario de la fundación de la República Popular, el presidente Xi Jinping afronta su mayor crisis política desde que ascendió al poder a finales de 2012. Aunque los dilemas que plantea Hong Kong al gobierno chino son de muy diversa naturaleza (las quejas sobre el estado de la educación, la sanidad o el precio de la vivienda, entre otros, no son menos relevantes que la tensión política), lo que tienen en común todos ellos es la difícil coexistencia de dos comunidades con valores contrapuestos.

Pese a su reducida población, algo más de siete millones de habitantes, Hong Kong es un activo del que China no puede prescindir: su ordenamiento jurídico, sus hábitos de transparencia, sus instituciones financieras—su estatus diferenciado, en suma—, son un activo económico y de intermediación con el mundo exterior decisivos para Pekín. Acabar, antes de 2047, con la fórmula establecida en 1997—“un país, dos sistemas”—dañaría gravemente los intereses chinos. El margen de maniobra de sus gobernantes es por ello reducido.

La crisis apunta, con todo, a un fenómeno de creciente divergencia de identidades. Mientras la República Popular refuerza su sistema autoritario mediante un discurso de legitimidad histórica que hace inviable cualquier relato alternativo al construido por el Partido Comunista, los jóvenes de Hong Kong se sienten “hongkoneses” más que “chinos”. Educados en un entorno de libertades civiles, ven amenazados sus valores sociales, culturales y políticos por un sistema autoritario que interfiere cada vez en mayor grado en sus vidas. La interferencia en los medios de comunicación y redes sociales, la “educación patriótica” y otros instrumentos de propaganda en los que se ha volcado Pekín con gran empeño, han agravado, más que resuelto a favor de República Popular, la batalla por la definición de la nación china.

Al intentar evitar el uso de la violencia, cuyo coste político y económico le resultaría prohibitivo, es posible que China opte por una doble estrategia de hacerse con todos los órganos de decisión políticos y policiales del territorio, y—de manera más atrevida—intentar modificar la estructura demográfica fomentando la emigración a Hong Kong de residentes en otras zonas del país y así diluir la población “liberal”. No está claro, sin embargo, que esa política pueda dar sus frutos. No sólo porque el reconocimiento de unos derechos individuales son una ambición universal—por mucho que Pekín lo niegue—, sino porque la misma situación es que la que se da entre los jóvenes de otro cercano lugar: Taiwán. Las elecciones de enero en la isla—uno de los probables motivos de la “cesión” de Lam en Hong Kong—ilustrarán de nuevo que la legitimidad del Partido Comunista ya no depende del control de los territorios recuperados de las potencias imperialistas, sino del control de una única identidad china.

Entrevista HK

Entrevista a Yao-Yuan Yeh: ¿Corre Taiwán el mismo riego de Hong Kong? (1). Nieves C. Pérez Rodríguez

Washington.- Taiwán juega un papel clave en el escenario asiático, a pesar de su diminuto tamaño. Taipéi es un actor que influye significativamente en la seguridad y la evolución de las alianzas en la región de Asia Pacífico. Estados Unidos ha entendido bien ese rol desde el principio, razón por la que Washington ha seguido apoyando el estatus especial de Taiwán. Pero dado que China se ha vuelto cada vez más poderosa, el riesgo para los actores más pequeños ha aumentado también considerablemente.

Para profundizar en este asunto 4sia.es tuvo la oportunidad de entrevistar a Yao-Yuan Yeh, experto en asuntos asiáticos con especial énfasis en su país de origen, Taiwán, y quién comenzó por explicarnos que la visión que tiene el Departamento de Estado de China es de un solo país, de una única entidad. Saben que Taiwán es parte de China, por lo que frente a cualquier contencioso que surja entre Taiwán y Beijing, Washington entiende que debe ser solucionado por ellos, sin su intervención.

Sin embargo, agregó que el Departamento de Estado entiende el estatus especial que tiene Taiwán, y en efecto es muy importante para ellos que se siga manteniendo el mismo. “Estados Unidos no quiere generar presión que propicie un cambio la postura china con respecto a Taiwán, porque acabará siendo un problema para la región”.

Insistió en que Washington “continuará con una fluida y fuerte cooperación con Taiwán sin llegar a establecer una base militar o sistema defensivo de misiles, para evitar provocaciones innecesarias”.

China lleva años tratando de aislar a Taiwán en la escena internacional usando presión diplomática o cantidades enormes de dinero. Ha sido el caso en una gran cantidad de países africanos y latinoamericanos. Le preguntamos al Profesor Yeh que si Taipei tiene alguna estrategia para recuperar su protagonismo internacional.

“El problema de negociar con China es que nunca se sabe cuáles son sus intenciones reales cuando están negociando. Un buen ejemplo es el puerto de Sri Lanka que prácticamente fue vendido a Beijing”. “En nuestro caso -agrega el Profesor Yeh- “nunca hemos tenido la intención de hacernos con territorio ajeno, respetamos la legislación internacional, nuestras relaciones bilaterales están basadas en normas y leyes internacionales, mientras que China siempre pondrá sus interesas por encima de las normas. Sus intereses económicos dirigen sus relaciones y el país con quien están haciendo negocio nunca conocerá las intenciones reales de Beijing. Mientras que  Taiwán entiende las relaciones a un largo plazo y buscamos hacer amigos, cuantos más amigos mejor, queremos pertenecer a organizaciones internacionales, convertirnos en un actor con presencia y voto”.

¿Cree usted que la confirmación del 19 de agosto de que el presidente Trump aprobaba la venta de Jets F-16V a Taiwán refleja un cambio de dirección en las relaciones bilaterales?

“Yo no creo que sea un cambio de dirección -afirma Yeh-; es una señal de nuestra relación de amistad de tantos años. Incluso durante la Administración Obama los lazos entre ambas naciones fueron muy cercanos”.

Según Yeh, Trump hace uso de una “diplomacia sexy” lo que significa que si alguien está en línea o consonancia con los intereses americanos Trump hará negocios con ellos.

“Taiwán necesita más armas, necesitamos dotarnos de más armamento para poder reducir el desequilibrio con China.  Washington quiere que Taiwán pueda ser capaz de defenderse solo, que tenga más capacidad militar y defensiva frente a una posible agresión china. Por lo tanto, estamos en línea con los intereses estadounidenses”.

Insiste: “Yo diría que esta venta se traduce en una continuada relación de amistad, y que estamos moviéndonos a un mejor lugar, sin ser un nivel diferente”.

China está constantemente desplegando presencia militar en el Océano Pacífico, “incluso fuera de su jurisdicción, lo que es una potencial amenaza para Taiwán, así como para otros países ¿Cómo está abordando Taiwán este desafío militar?

“Taiwán tiene una capacidad militar muy fuerte, aunque obviamente no podemos compararla con la estadounidense o la china. En el ranking mundial estamos en el puesto 20, por lo que tenemos un poder militar nada despreciable. A pesar de eso, nosotros confiamos en nuestros acuerdos de seguridad con los Estados Unidos y esperamos que Washington mantengan su actual postura con China”.

Asimismo, agrega, “los Estados Unidos están intentando propiciar la adquisición de múltiples equipos y armamento a Taiwán, para que sigamos dotándonos defensivamente y tengamos como protegernos”.

El presidente Trump ha mostrado un gran apoyo a Taiwán desde el principio. El incidente diplomático que ocurrió antes de su toma de poder, cuando habló por teléfono con la presidente de Taiwán -Tsai Ing-wen- es un buen ejemplo. El “Acta de Viajes de Taiwán” (Taiwán Travel Act, su nombre en inglés), es una ley que permite las visitas de altos funcionarios estadounidense a Taiwán y viceversa, es otra ilustración del apoyo de la Administración a Taipei, a pesar de las quejas de Beijing.

Parece ser que la Administración Trump entiende que fortaleciendo a los pequeños indirectamente debilita a Beijing, y en plena guerra comercia lo más sensato es tener una estrategia que se ocupe de las debilidades geopolíticas y diplomáticas mientras China tiene la cabeza en parar la caída de su economía…

(Continua la próxima semana)