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Bolton y Corea. Nieves C. Pérez Rodriguez

Washington.- Cada año el JoongAng Ilbo, uno de los periódicos más importantes de Seúl, organiza un foro junto con CSIS (Centro Estratégico de Estudios iInternacionales) para discutir la situación de Asia con foco especial en la península coreana. La semana pasada tuvo lugar el noveno encuentro en Washington y contó con la presencia de expertos asiáticos y estadounidenses de primera línea, así como exministros de exteriores y exembajadores que analizaron a profundidad la situación geoestratégica de Asia.

4Asia participó en el Foro, en el que John Bolton abrió con un discurso sobre su visión. El asesor de seguridad nacional del presidente Trump acaba de dejar su cargo en la Casa Blanca, o a quién se le invitó a renunciar -pues las partes aún no se ponen de acuerdo sobre este aspecto-. En su primera aparición pública, Bolton habló extensamente sobre su posición en el conflicto coreano y cuál debería ser la posición de los Estados Unidos, que valga decir es exactamente igual a la que tenía antes de entrar a la Administración Trump.

Bolton ha estado siempre afiliado al partido republicano y es conocido por sus posturas más conservadoras. Sus publicaciones, comentarios y sus cargos públicos siempre han contado con gran rechazo del partido demócrata. Es recordado especialmente por su tiempo en Naciones Unidas durante la Administración de George Bush y el momento en que se estaba discutiendo la invasión de Irak.

Bolton fue enfático en su discurso sobre cuál debería ser la posición de Estados Unidos en relación con Corea del Norte. “No se puede aceptar que tenga armas nucleares. Aunque Kim Jong-un intente por todas las vías posibles mantenerlas y continuar su desarrollo. Es absolutamente inaceptable que Pyongyang posea armas nucleares y la política de Washington tiene que ser clara: No aceptamos que tengan armas de este tipo”.

Washington no puede permitir que Pyongyang siga amenazando a sus vecinos con las pruebas de misiles, ha señalado, que incluso puedan llegar a impactar en territorio estadounidense. Ha señalado: “Pero, además, si los vecinos como Japón y Corea del Sur siguen sintiéndose amenazados por Kim, estaríamos frente a una posible proliferación nuclear pues estas naciones buscarían desarrollar sus propias armas nucleares. Lo que sería un fracaso de Washington”.

Bolton tiene claro que Kim Jong-un decidió estratégicamente continuar su desarrollo nuclear hasta conseguir un mayor alcance, mientras trata de aliviar la presión de las sanciones internacionales. “Dejar a Pyongyang seguir con las pruebas es dejarlos convertirse en el Amazon o el Wallmart nuclear, y podrían empezar a aceptar pedidos de misiles. El modelo que se aplicó en Libia funciona y debería ser aplicado. Muammar Al Gadhafi decidió dejar las armas nucleares. Con máxima presión se podría hacer que Kim lo hiciera”. Insistió en que el modelo de Libia funciona con un país pequeño como Corea del Norte.

Citó a Kim Jong-un: “La situación en Corea es muy difícil, la sequía ha perjudicado mucho las siembras y los alimentos son escasos”, y pidió que las sanciones sean levantadas y les permitan recibir ayudas y alimentos.

Pero Bolton insiste en que, si la situación es realmente tan dura, cómo se explica que sigan invirtiendo tanto en desarrollo nuclear, en vez de gastar en alimentos.

“El continuo lanzamiento de misiles sí representa un riesgo para la seguridad del mundo y la seguridad de Estados Unidos”, insistió. “Pensar en que mientras no sean los misiles de largo alcance no es preocupante, es en efecto lo opuesto. El hecho de que no ha habido pruebas de misiles intercontinentales podrían ser una señal de que Corea del Norte haya alcanzado el nivel que querían”. Por lo que Bolton insiste en que la opción militar debe seguir sobre la mesa.

Sue Mi Terry, una experta en asuntos coreanos muy respetada en Washington, comenta a 4Asia que “le sorprendió mucho oír a Bolton decir que sigue creyendo que la solución pasa por un cambio de régimen en Corea del Norte, que mencionara la opción de una Corea unificada, a sabiendas que es un argumento polémico, así como que insistiera en que la opción militar debería seguir en la mesa. Palabras muy provocadoras para Corea del Norte.

Mi Terry insistió en el hecho de que Bolton siga pensando lo mismo después de haber participado en las tres cumbres entre Kim Jong-un y Trump, de haber visitado Pyongyang y participado en las negociaciones del último año. “Esto prueba que no se entendía con el presidente Trump”.

“Lo más probable es que para antes de finales de año Trump firme un acuerdo pequeño que obligue a Pyongyang a congelar su programa nuclear o al menos a para las pruebas y el lanzamiento de misiles”.

Victor Cha (otro experto en asuntos asiáticos con una larga experiencia) coincide con que deben estar negociando un acuerdo que involucre poco compromiso por parte de Pyongyang. Para Trump, en pleno año electoral, es clave dar algún tipo de resultados.

 En materia de política exterior esta Administración no ha concretado nada internacional. Por lo que algún tipo de acuerdo podría ser vendido como un éxito a los votantes.

El escenario electoral estadounidense se perfila complicado. El partido demócrata, con el mayor número de candidatos de la historia, está compitiendo con ideologías más o menos radicales en las primarias, pero dejan ver un partido sin un liderazgo claro. Mientras que el presidente Trump enfrenta a una amenaza de “impechment” y toda la polémica que rodea su gestión.

Todo apunta a que es muy probable que algún tipo de acuerdo con Pyongyang se materialice muy a pesar de que los misiles y las provocaciones siguen siendo el centro de la conversación. Al final, Trump seguirá premiando al dictador norcoreano sin haber recibido nada a cambio.

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