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THE ASIAN DOOR: Cuando la tecnología forma parte de la geopolítica. Águeda Parra

Uno de los principales desafíos que tendrán que afrontar las grandes economías mundiales en las próximas décadas se llama “revolución tecnológica”. El modelo actual donde Estados Unidos ha sido el principal precursor de la innovación y del desarrollo tecnológico como potencia hegemónica, con Europa como referente en determinados sectores industriales, corre el peligro de desaparecer. La creciente bipolaridad tecnológica que se está generando entre Estados Unidos y China como principales centros de innovación, que marca las directrices del futuro digital más próximo, puede conducir a que Europa corra el riesgo de quedarse descolgada de esta carrera por la tecnología puntera.

China aspira a consolidar su influencia como poder global con capacidad para influir en las cuestiones mundiales al estilo de otras grandes economías. De ahí que China haya encontrado en la tecnología la mejor herramienta para convertirse en líder tecnológico mundial en 2030, convirtiendo la tecnología en el nuevo input de la geopolítica. La carrera por la innovación que ha emprendido China está generando un nuevo equilibrio de poder en el juego geoestratégico mundial, obligando a que la Unión Europea adopte nuevas medidas para asegurar el crecimiento económico de sus países miembros.

Estados Unidos ha centralizado en Silicon Valley su propio modelo de innovación para crear startups tecnológicas que compiten en entornos globales. Microsoft, Alphabet, Apple, Intel, Facebook, Twitter han sido los referentes mundiales que han marcado el ritmo de desarrollo tecnológico en las últimas décadas. Por su parte, la apuesta de China ha sido impulsar la creación de grandes titanes tecnológicos, conocidos como BAT (Baidu, Alibaba y Tencent) que están generando una economía digital capaz de impulsar el desarrollo económico del país y de crear, asimismo, un entorno de Digital Great Wall al que difícilmente tienen acceso las grandes tecnológicas occidentales.

China tiene a su favor contar con una generación de nativos digitales que son los verdaderos artífices de la transformación del país en una economía avanzada. Consumidores de tecnología, los nativos digitales están dando forma a ecosistemas digitales donde se están desarrollando los nuevos modelos de economía digital, como el e-commerce y las FinTech, de las que China ya es líder mundial.

China es consciente que apostar por la innovación tecnológica requiere de apoyo gubernamental y empresarial. Estados Unidos cuenta con el consolidado modelo de Silicon Valley para crear startups, y la adaptación que ha hecho del mismo China, creando “ciudades de innovación” especializadas en determinados sectores, le ha permitido al gigante asiático desarrollar hubs tecnológicos mundiales. Sin embargo, la creciente bipolaridad tecnológica entre Estados Unidos y China podría conducir a que en el corto y medio plazo los sectores más punteros de la industria europeas queden fuera de la carrera por la innovación tecnológica. Mientras la innovación tecnológica se mueve hacia el este, con epicentro en China, Europa necesita adoptar nuevas medidas que revitalicen la economía gracias al impulso que es capaz de generar la tecnología aplicadas a los sectores industriales y de consumo.

Con la irrupción del 5G, el desafío tecnológico es aún mayor, ya que actualmente China, a través de Huawei, liderada el registro de patentes, el doble de las registradas por la compañía americana Qualcomm, lo que generará mayores tensiones en la geopolítica tecnológica. Ante este desafío, es altamente recomendable que la Unión Europea respalde medidas que fomenten la creación de nuevas startups que potencien la generación de compañías tecnológicas con vocación de competir en los mercados internacionales. Entre los retos que plantea la geoestrategia tecnológica a la Unión Europea está impulsar modelos de financiación para las nuevas startups. Esta medida debe estar apoyada en el fomento de la cultura del mentoring, impulsando el espíritu emprendedor con programas de incubación y aceleración de empresas tecnológicas que favorezcan la generación de nuevo talento digital. Y, por último, impulsar que las ciudades europeas se conviertan en centros de innovación, especializadas en sectores tecnológicos punteros como medio de asegurar el desarrollo económico de todos los países miembros dentro de un nuevo esquema de economía digital.

Foto: Derrick Noh, Flickr.

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