La alianza Washington –Seúl. Nieves C. Pérez Rodríguez

La marca de los setenta años de la guerra de Corea y la separación de la península en dos estados también incluye la conmemoración de la alianza de Seúl y Washington que, así como nació con un propósito en su momento, ha conseguido mantenerse viva y muy activa a pesar del tiempo que ha pasado.  

Para analizar la situación actual de esta alianza se celebró el “Fórum estratégico de la República de Corea y Estados Unidos” que anualmente organiza la Fundación de Corea en Seúl y el think thank CSIS en Washington. En esta ocasión, debido al COVID-19, se hizo en dos días de manera digital, en la que participaron panelistas y autoridades de ambos lados del Pacífico.

La ex embajadora estadounidense Kathleen Stephens remarcó que en la primera etapa de la alianza no había muchos puntos comunes entre ambos países, pero que según esa alianza fue creciendo, también fueron creciendo las semejanzas, y, por ejemplo, los valores democráticos fueron adquiriendo cada vez más importancia en Corea del Sur, por lo que la alianza pudo cómodamente seguir fortaleciéndose.

El Dr. Intaek Han, del Instituto Jeju para la paz, acotó que la alianza proporciona más que seguridad y la garantía de esa seguridad. Desde el momento que los estadounidenses llegaron para rescatar a los surcoreanos durante la guerra, Corea del sur sufrió una gran transformación y pasó de ser uno de los países más pobres en el mundo a uno de los más prósperos económicamente con una democracia vibrante. Por lo que es claro que la alianza ha sido muy beneficiosa, pero también lo ha sido para Estados Unidos “porque ahora compartimos los mismos valores y visiones”. Pero es el momento en los que hay que comenzar a hacer cambios del futuro de alianza, frente a un riesgo nuclear en Corea del Norte.

La Dr. Sue Mi Terry, ex miembro CIA y ex consejera de seguridad nacional, explicaba la complejidad del caso de Corea para las administraciones estadounidenses. “Han pasado 4 presidentes por la Casa Blanca, y transcurrido 3 décadas en las que la Corea del Norte ha ido desarrollando su carrera nuclear a pesar de la gran presión, lo que prueba lo difícil de la situación”. La última provocación, hacer estallar la oficina de asuntos coreanos es la muestra de la insatisfacción de Pyongyang con el presidente Moon. Esto es parte de una gran estrategia; Corea del Norte está presionando a Seúl para que rompa su acuerdo con Washington, por lo que el gobierno de Moon podría hacer concesiones o mediar para el levantamiento de algunas sanciones.

Kim Jong-un lo dijo en Hanoi claro, su objetivo es el levantamiento de sanciones, lo necesitan. Pero ahora más que antes debido a la pandemia, ya que su situación económica tiene que ser mucho peor que antes.

Oportunamente, el régimen norcoreano anunciaba la semana pasada que suspendían las acciones militares, lo que es un movimiento táctico fríamente estudiado. Ahora Kim Jong-un es el moderado y más diplomático, mientras su hermana Kim Yo-jong es quien hace los anuncios como los de la explosión de la oficina, o usa los adjetivos ofensivos típicos de la propaganda norcoreana.

Una vez más, el régimen está jugando su juego, presionando pero sin señalar a ningún líder directamente, porque en el fondo seguro que Pyongyang guarda la esperanza de que Trump tenga alguna concesión en los últimos meses antes de las elecciones. Pero en medio de su necesidad interna muestra su rabia a Corea del Sur, que son lo que más han apostado por esa relación.

David Helvey, asistente del Secretario de Defensa estadounidense para los asuntos de seguridad nacional del indo-pacífico, acotó que si algo han enseñado estos 70 años de relación es que Corea del Norte es un adversario adaptable a las circunstancias y que debido a esa adaptabilidad es clave que la alianza entre Seúl y Washington sea también adaptable no sólo para que pueda continuar, sino que pueda adelantarse a predecir los riesgos que presenta Corea del Norte. Aprovechó el momento para reafirmar el compromiso de Washington con Seúl más allá de lo militar mientras remarcó la necesidad de que Seúl y Tokio se acerquen, pues es clave para la estabilidad de la región.

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