China necesita a Xinjiang sumisa

La política china de imponer un modelo cultural homogéneo en todo su territorio y de reducir a la menor expresión posible la identidad de sus minorías étnicas no está determinada solamente por un sentido de superioridad de los han que se siente como la expresión genuina de la esencia nacional china. Los han constituyen el 92% de la República Popular China, el 98% en Taiwán y el  75% en . Los han se dividen en diferentes subgrupos con sus características propias. Aunque siempre han sido mayoría, a lo largo de la historia de china los han han estado sometidos en algunos períodos a otras minorías dominantes, como por ejemplo durante la dinastía Qing (1644-1912), dominada por la etnia manchú, que vetaba los puestos de administración a los han, y durante la dinastía Yuan, cuando fueron sometidos a la supremacía de los mongoles. De ahí nace un supuesto derecho a la hegemonía en todo el territorio. La existencia en Xinjiang, también conicida como el Turkestán oriental, de una población diversa, de religión musulmana y en la que los uigures son mayoritarios, no es cómoda para el modelo nacional comunista de Pekín.

La cercanía de la región a países que comparten cultura y religión islámica con presencia de corrientes radicales constituye, a la vez, un riesgo y una coartada para la cada vez más dura represión china.

Pero, además, la región ha adquirido importancia estratégica para la expansión china hacia Occidente y el establecimiento de bases militares y comerciales en el Índico en su asociación con Pakistán. En ese plan es fundamental la utilización, en un territorio pacificado y controlado, de la carretera entre Kasgar (Xinjiang) y Gwadar, en la costa pakistaní cercana a la frontera con Irán.

Y el control de la ruta en la parte de soberanía china es más importante porque, en la parte pakistaní, la ruta transcurre por la Cachemira adjudicada Pakistán y por la extensa región de Baluchistán, fronteriza con Afganistán e Irán y donde hay una creciente movilización separatista y actividad de grupos yihadistas.

Baluchistán se asienta sobre enormes reservas de oro, cobre y gas, de las más importantes de Asia, y se ha vuelto la clave de uno de los megaproyectos de China, aunque se trata de la provincia más pobre y menos desarrollada de Pakistán. Fue allí donde hace más de dos décadas Pakistán llevó a cabo sus ensayos de armas nucleares.

Esto obliga a China a mantener el orden que exige a Pakistán para poner en marcha sus proyectos y a asegurar una retaguardia segura si se cmplican las cosas en Pakistán, en Cachemira o en la tensa frontera chino-india.

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