triada

Mafias chinas en Latinoamérica. Nieves C. Pérez Rodríguez

La presencia china en cualquier región del planeta a día de hoy es un hecho. Un informe del Foro Económico Mundial sostiene que China invirtió entre el 2003 y el 2017 más de 110.00 millones de dólares en América Latina y el Caribe, siendo el principal socio comercial de Argentina, Chile, Perú y Uruguay, y el segundo de México. Mientras que La mayor parte de la inversión china en esta región se concentró en Brasil seguido por Perú, Argentina, Cuba y Jamaica, de acuerdo a la Red académica de América Latina y el Caribe sobre China.

Estos números muestran cómo China impacta en estos países y en sus economías, pero también puede ser un indicador de más datos, que a su vez no están cuantificados por razones complejas. Por ejemplo, el número de inmigrantes chinos en América Latina, que es un gran enigma, lo que se debe en gran parte a la incompetencia de los Estados receptores de estas comunidades, o incluso complicidad como sucedió en Venezuela, bajo el liderazgo de Hugo Chávez quién documentó con pasaportes venezolanos a un gran número de ciudadanos chinos para garantizarse sus votos en elecciones, a pocos años de haber tomado posesión, a mediados de la primera década del 2000.

En Argentina existen triadas o bandas criminales chinas. Pixiu (que significa protector) opera en Buenas Aires, y se dedica básicamente a la extorción de los propietarios de las tiendas de alimentación chinas, a cambio de protección. Su modus operandi es la represalia a quién no pague su cuota, bien sea con tiros en las piernas, incendio de locales, o la muerte. Sus miembros son todos chinos (venidos de China o nacidos en la diáspora), los mediadores son chinos también, pero los sicarios en la mayoría de los casos son de otras nacionalidades para evitar que los relacionen con el crimen en cuestión. Como sucede en todas las comunidades, se establecen en pequeños grupos que tienen presionados a sus propios compatriotas.

Durante mucho tiempo, las fuerzas de seguridad suramericanas ignoraron este peligro, pero en los años más recientes se está prestando mayor atención porque se han podido comprobar vínculos de las triadas con organizaciones con Primeiro Comander da Capital, (organización criminal brasileña muy peligrosa) y con cárteles mexicanos como Los Zetas, Sinaloa o el Cartel de Juárez.

Las actividades de estos grupos se centran en el tráfico de personas, que movilizan desde China hasta Suramérica y muchos de los cuales trabajan duramente para pagar sus viajes. Otra práctica es el lavado de dinero; las mafias chinas ayudan a los carteles suramericanos a lavar grandes sumas usando empresas creadas en China y Hong Kong, a través de transferencias internacionales.

La triple frontera, esa curiosa T que forman el encuentro del río Iguazú con el río Paraná separando a Brasil de Argentina y dejando al oeste a Paraguay, según Vanessa Neumann, presidenta de la consultora Asymmetrica, en un mini Estado que beneficia a una élite corrupta mientras mantiene un gran centro de lavado de dinero, eficiente para el crimen organizado y el tráfico de tabaco, y una máquina de producción de dinero para grupos como Hezbolá. Neumann sostiene enfáticamente que los líderes del comercio paraguayo a través de la triple frontera son los chinos y los libaneses. Y las FARC colombianas, por su parte, también se han beneficiado de la triple frontera y las áreas de libre mercado en el Caribe y Panamá para movilizar contrabando.

Durante la conversación que 4Asia sostuvo con Neumann, nos aseguraba que el tráfico de tabaco proviene en su mayoría de las fábricas de Horacio Cartés en Paraguay y viaja a China en unos misteriosos vuelos que salen del aeropuerto Guaraní, ubicado en la ciudad del Este del Paraguay -en la triple frontera-. Estos aviones aterrizan ahí cargados de ropa y electrodomésticos de contrabando chino y regresan a China con el tabaco. Neumann está convencida de que debe haber también contrabando de armas chinas, pero apunta no haber podido confirmarlo. “El contrabando del tabaco a China es un tema muy complicado” afirma, porque está prohibida la importación de marcas extranjeras; técnicamente es un mercado cerrado, de dominio y control del Estado. Sin embargo, los militares chinos (PLA) tienen un sistema de corrupción y tráfico ilícito de tabaco que aprovechan para financiarse.  Igualmente, nuestra entrevistada asegura que ese tráfico ilícito de tabaco beneficia a Corea del Norte que se sustenta de todo tipo de comercio legal o ilegal con China.

Desafortunadamente, la existencia de organizaciones criminales y el contrabando son prácticas bastante comunes en todos los Estados, incluidos los que con gran sofisticación previenen y combaten la proliferación de las mismas. Lo llamativo es que estás prácticas existan en un Estado como el chino, que mantiene excesivo control y penalización de sus ciudadanos. El hecho de que las fuerzas militares chinas manejen el contrabando del tabaco en su territorio, es conocido por el Estado, quien podrían erradicarlo y sin embargo lo permite. Así como han permitido el lavado de dinero que durante años ha tenido lugar en China, pero que oportunamente ha favorecido el crecimiento de su economía.

La doble moral del Estado chino ha sido pertinentemente puesta en práctica para favorecer los intereses del Estado y su perpetuación. (Foto: Ludovic Tolar, Flickr.com)

The Miniscule Blue Helmets on a Massive Quest are rapidly spreading around the globe. The Hague (Holland) functions as their forward operating base from where they take off. Eyewitnesses of the quest have submitted hundreds of photos taken on nearly all continents. These reports can be found on the website http://minibluehelmets.com.

THE ASIAN DOOR: Qué esperar de China como mediador de conflictos internacionales. Águeda Parra

El rol de China como mediador de conflictos internacionales es quizá la actividad menos conocida dentro de la agenda de política exterior que realiza el gigante asiático, aunque sería lo esperable por parte de la segunda economía mundial. El objetivo de Xi Jinping es que China se convierta en una potencia global en 2049, con capacidad de influir en cuestiones mundiales al estilo de otras grandes economías occidentales. La visibilidad que ofrece este tipo de conflictos aumenta la capacidad de influencia en la comunidad internacional, pero ése no es el único objetivo. La mediación es una herramienta imprescindible para mantener la paz en zonas de inestabilidad, condición indispensable para asegurar el éxito de la nueva Ruta de la Seda, la mayor iniciativa de infraestructuras mundial.

El anuncio en 2013 de la iniciativa OBOR (One Belt, One Road), como también se conoce a la nueva Ruta de la Seda, supuso el aumento de las actividades de mediación en China en la era de Xi Jinping, pasando de participar en tres conflictos en 2012, a los nueve en los que está involucrado en 2017. Nunca antes China se había mostrado tan activa en su función de mediación, a excepción de 2008 cuando, ante la celebración de los Juegos Olímpicos en Beijing, China incrementó sus actividades en conflictos para aportar mayor visibilidad internacional al evento deportivo.

A la primera etapa corresponden los esfuerzos de mediación entre la República del Congo y Ruanda, entre Sudán y Sudán del Sur, y la participación en las conversaciones a seis bandas junto a Estados Unidos, Japón, Rusia y las dos Coreas para intentar detener el avance del programa nuclear de Corea del Norte y que el país cumpla con las resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Aunque suspendidas estas rondas desde 2009, el papel de China sigue activo durante la administración Trump, una vez que es el origen y el destino del 90% de los intercambios comerciales con Corea del Norte.

Los países por los que pasan los corredores terrestres de la nueva Ruta de la Seda y las rutas de navegación que forman la Ruta de la Seda Marítima centran la atención de China como agente mediador de conflictos en Asia Central, en el Sudeste Asiático y en la extensión de OBOR por África Occidental. Asegurar las inversiones, el comercio, a los empleados chinos y a las empresas nacionales que trabajan para el desarrollo de OBOR es la principal preocupación del gobierno chino en estas regiones, además de ser clave para asegurar el éxito de la iniciativa. La ruta que conecta Asia con Europa pasa por varias zonas donde las revueltas podrían poner en peligro la iniciativa, de ahí que el objetivo sea luchar contra lo que Beijing denomina las “tres fuerzas”, es decir, el separatismo, el terrorismo y el extremismo.

La provincia musulmana de Xinjiang es una zona de conflicto que responde a este patrón, tanto como problemática a nivel doméstico, como foco de conflicto en el desarrollo de OBOR. El posible resurgimiento talibán en la zona ha motivado la ayuda de China a Afganistán para entrenar a sus tropas militares en actividades de contraterrorismo. El adiestramiento tendrá lugar en un campamento que China está construyendo en la zona del corredor de Wakham, una franja de tierra aislada de unos 350 km que conecta la provincia afgana de Badakhshan con la región musulmana china de Xinjiang. Beijing ha negado que esta cooperación pueda desembocar en la creación de una base militar en la zona, siendo el propósito continuar con la ayuda militar que China viene ofreciendo a Afganistán y que en los últimos tres años ha ascendido a 70 millones de dólares. Pero en la relación de China con Afganistán existen además otros dos objetivos; uno económico, que supone mantener la cooperación comercial con uno de los países de la región rico en recursos naturales, al que habría que sumar el de disminuir la hegemónica influencia de Estados Unidos no sólo en Afganistán, sino en Asia Central en general.

Fuera de la Ruta de la Seda, la participación de China como mediador también se extiende a la guerra civil en Siria, al conflicto entre Israel y Palestina, y a la disputa por la población Rohingya entre Bangladesh y Myanmar. En muchas de estos casos, el papel de China no termina de ser del todo exitoso, debido fundamentalmente a la falta del enfoque que recomiendan las buenas prácticas internacionales de abordar cada conflicto individualmente, evitando actuar de forma similar en todos ellos. Sin embargo, aunque el principal interés de China en su rol de mediador sea asegurar el desarrollo de OBOR y la estabilidad en las regiones de influencia de la iniciativa, la experiencia obtenida en estos conflictos resulta fundamental para los objetivos de Xi de convertir a China en una economía de poder global ante la comunidad internacional.

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STEPS FORWARD

The new appointment between political and military leaders of the two Koreas in the border area of Panmunjom is far from anecdotal. In the midst of the uproar and propaganda actions, the fact that the two countries keep their agenda and move forward on bilateral issues is good news, even though they are closely supervised by China and the United States. And we must keep in mind that this tutelage is never absolute, and that each country has a margin of autonomy that, in turn, conditions the strategies of its backers.

The current bilateral relationship, unthinkable a few months ago, although not without risks and shocks, has probably opened some irreversible processes. In this case, it is South Korea who assumes greater responsibility. It must give answers and explanations to its citizens like any democratic country, it must maintain serenity and firmness with an erratic United States president from whom they shouldn´t distance themselves very much and, at the same time, build better regional alliances.

The agenda is not exactly known, but undoubtedly the denuclearization, the opening of new processes of commercial exchange, the study of the problem of separated families and new gestures to visualize that there is a credible project in progress will be on the table. These bilateral advances are not going to solve the problem, but they can be an anchor for the great process to be consolidated.

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Washington lo sigue intentando con Pyongyang. Nieves C. Pérez Rodríguez

Washington.- El último informe del Organismo Internacional para la Energía Atómica, con fecha del pasado 20 de agosto, sostiene que el continuo desarrollo del programa nuclear norcoreano es muy preocupante. Una vez más, Kim Jong-un ha puesto en práctica la táctica de adulterar la realidad. Las esperanzas crecieron significativamente a raíz de ese emblemático momento en Singapur, en el que Trump lo legitimó como jefe de Estado, dejando a un lado -al menos un por un tiempo- las sanciones, los ejercicios militares en la península e incluso parte del aislamiento, al que el mismo régimen norcoreano se somete. Todo como un acto de fe o quizá de ingenuidad en el que parecía se comenzaba a escribir un nuevo capítulo en la historia de las relaciones entre Pyongyang y occidente.

Lo cierto es que lo que cautivó la atención del mundo rápidamente comenzó a dar señales dudosas, y la Administración Trump lo sabe, aunque nunca lo reconocerá abiertamente.

El secretario de Estado, Mike Pompeo, cerró el mes de agosto con el gran anuncio de que Steve Biegun se convertía en el representante especial para Corea del Norte. Una buena noticia considerando que el anterior en esa posición -Joe Yun- fue nombrado por Obama y se retiró de sus funciones el pasado febrero. Seis meses vacante, en plena crisis interna de cambio de secretario, y sin embajador en Seúl, lo que es una muestra de la prioridad que ocupa Corea del Norte para la Casa Blanca.

Las palabras de Pompeo fueron muy claras: “Biegun liderará los esfuerzos de la Administración Trump para presionar a Corea del Norte hacia la desnuclearización de la península”. Mientras, aseguró que le acompañaría en el viaje que estaba previsto a Pyongyang, seguramente para hacer una presentación y entrega formal de la responsabilidad, siguiendo los protocolos coreanos.

No hay duda que este nombramiento es muy positivo, pues Steve Biegun acumula una larga experiencia laboral. Ha pasado los últimos 14 años en el sector privado como vicepresidente de las relaciones internacionales de Ford Motor. Pero, previamente a esto, sirvió en el sector público mucho tiempo. Fue el asesor internacional de Sarah Palin durante la campaña presidencial de John McCain, formó parte del Consejo de Seguridad Nacional durante la presidencia de George W. Bush, e informaba directamente a Condoleezza Rice. Previamente, además, fue asesor de política exterior en el Congreso. Sin duda una trayectoria que tiene mucho valor, considerando a muchos de los otros personajes nombrados por la Administración Trump.

Pero a tan solo horas de haberse hecho público este nombramiento, Trump twitteó que el viaje del secretario de Estado a Corea del Norte quedaba suspendido, en su muy habitual manera de informar a través de su cuenta de Twitter. Un hecho que desautoriza públicamente a Pompeo, por lo que no es de extrañar que en el viaje previo que hizo en julio el secretario de Estado a Pyongyang, no fuera recibido por Kim Jong-un, muy a pesar de que era parte del plan. Sin embargo, se reunió con Kim Yong-chol, exespía e importante figura en el partido norcoreano.

A día de hoy, la Administración Trump no descarta otro encuentro entre Kim y Trump a finales del año, mientras Pyongyang sigue avanzando en sus negociaciones con Seúl; se sabe que habrá un tercer encuentro entre los líderes coreanos cuyo objetivo será discutir las medidas prácticas para la desnuclearización.

Junto a la suspensión del viaje de Pompeo y Biegun, la Casa Blanca informa que Trump tampoco asistirá a la cumbre de la ASEAN que tendrá lugar en Singapur en noviembre, ni a la de la APEP, pero que en su lugar enviará al vicepresidente, Mike Pence. Este es otro ejemplo de lo mal que la Administración gestiona su influencia internacional. Pero es sabido que a Trump no le gusta viajar fuera de los Estados Unidos.

Dejar tantos espacios vacíos le abre el camino a China para ganar más dominio y posicionarse mejor en la región, y a Xi Jinping para asumir el liderazgo que el presidente estadounidense no tiene ningún interés en ejercer, ni tan siquiera entender su importancia.

Por otra parte, los aliados se quedan en una situación de mayor vulnerabilidad ante la agresiva expansión china en Asia, la incertidumbre que plantea Corea del Norte, y la gran desconexión que parece existir entre la Casa Blanca de Trump y la importancia estratégica para Estados Unidos de mantener la hegemonía en el Pacífico.

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THE ASIAN DOOR: Quién gana y quién pierde con la vuelta de Google a China. Águeda Parra

Cuando Google decidió irse de China disponía ya de una versión del buscador con información censurada, pero las discrepancias con el gobierno y el ataque de hackers chinos dirigido a la propiedad intelectual de la compañía y contra algunas cuentas de Gmail de activistas de derechos humanos en Estados Unidos le hicieron abandonar el país. Google puso en práctica su lema “don’t be evil” para ejecutar su salida e intentar así hacer cambiar a China, sin mucho éxito, mientras el resto de competidores americanos han seguido operando en el país participando del desarrollo tecnológico sin precedentes que ha experimentado China en este tiempo.

Ocho años después, Google se ha replanteado aquella decisión y ha iniciado su regreso al país poniendo en marcha el proyecto conocido como “Dragonfly”, no sin el rechazo de los empleados de Google. El desarrollo de la versión censurada estaría en línea con las indicaciones del gobierno de China, situación no muy distinta a lo que sucede en otros países que también solicitan cumplir con las leyes locales y que Google acepta si quiere seguir haciendo negocios. Con una versión muy avanzada del nuevo buscador y a expensas de que China considere no sólo que cumple las reglas, sino que le es de utilidad, el regreso de Google a China ha sido paulatino. En los últimos años, la empresa americana ha reaccionado al avance tecnológico con la construcción de un centro de datos cloud en Hong Kong y abriendo en el mes de enero un centro de investigación de inteligencia artificial que le permitirá cumplir con la obligación que impone China de que la información digital resida en el país.

El siguiente paso es poder ofrecer sus servicios cloud en el segundo mayor mercado cloud mundial, para lo que Google ha iniciado conversaciones con Tencent a la espera de que China decida si acepta que regrese a un país que ya no necesita de las compañías americanas para crear plataformas digitales. Los avances tecnológicos ya no son exclusivos de Silicon Valley, y China es el principal artífice de la transformación de Internet, atrayendo talento local y extranjero a los centros de investigación del país. De ahí que con el regreso a China, Google también conseguiría mejorar posiciones en el mercado cloud asiático, donde se sitúa cuarto por detrás de Amazon, Alibaba y Microsoft, según Synergy Research Group.

La Internet en China ha sufrido una completa transformación desde que Google dejara el país, principalmente impulsada por una generación de nativos digitales que ha propiciado que en China se desarrollen plataformas tecnológicas de forma muy diferente al resto del mundo. En 2010 el número de usuarios de Internet alcanzaba los 303 millones, y ocho años después ha alcanzado la cifra récord de 802 millones de usuarios, 290 millones más que toda la Unión Europea, de los cuales el 98% se conectan a través del móvil. El tamaño del mercado de Internet en China parece razón más que suficiente para que Google decida volver al mayor ecosistema digital mundial, aunque la guerra comercial entre China y Estados Unidos puede ser uno de los grandes muros que tenga que derribar Google si pretende volver a operar en el país.

Los beneficios del acuerdo con Tencent no son exclusivos de Google, que entraría a formar parte del ecosistema de aplicaciones de WeChat al que acceden un billón de usuarios y que genera más de un tercio del uso de datos móviles en China. Para Tencent supondría conseguir una plataforma cloud que le permitiría competir contra el liderazgo de Alibaba en el mundo cloud en China, de lo que se beneficiarían también muchas otras empresas tecnológicas chinas obteniendo ayuda para expandirse globalmente, algo en lo que todavía no han conseguido tener mucho éxito.

Entre los beneficiados del regreso del buscador más famoso del mundo a China también figuran los propios usuarios de Internet, que en un 90% de los casos prefieren utilizar Google como buscador, mientras sólo un 5,8% seguiría utilizando el buscador chino Baidu, según una reciente encuesta. La posibilidad de acceder a mayor información indexada en otro idioma distinto al mandarín es una de las razones más importantes, comportamiento que contrasta con que en el momento de abandonar el país Google contara solamente con el 30% de la cuota de mercado al no haber podido desarrollar un buscador en chino mandarín tan competitivo como el de sus competidores.

En este tiempo, Baidu ha seguido apostando por la tecnología y la innovación, lo que asegura una fuerte rivalidad entre ambas empresas en la industria de los buscadores. Competencia que se extenderá también al campo de la inteligencia artificial, donde Baidu participa junto a más de 300 socios en ecosistemas globales, mercado liderado por Alibaba. Con nuevos competidores amenazando los mercados donde el gigante del e-commerce tiene una posición dominante, el siguiente paso ha sido la decisión de Alibaba de incorporarse al entorno de las redes sociales, liderado por Tencent, de ahí el intento de Facebook de abrir una oficina en Hangzhou, aunque en menos de un día fuera rechazada por las autoridades chinas.

De confirmarse, la entrada de Google revolucionará todo el ecosistema digital de China, marcando aún más las distancias con los ritmos a los que se desarrolla la Internet en Occidente. Pero sobre todo, supondrá una ventana al mundo para los ciudadanos chinos que hasta ahora han experimentado de Internet una visión reducida en chino mandarín.

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“¿Dónde está mi Peter? ¿Qué opina Peter?”. Miguel Ors Villarejo

Trump no es ningún intelectual. Parece más bien persona de corazonadas. El conocimiento no es para él una actividad meramente racional. Las verdades que importan no se alcanzan solo con la cabeza, tras una fría contrastación de argumentos. Se sienten también con todo el cuerpo, a menudo a pesar de los argumentos, como él siente la amenaza de China. Desde que llegó a la Casa Blanca, los expertos han procurado tranquilizarlo. Le han asegurado que no era para tanto y le han aportado datos, tablas y gráficos que revelan lo bien que le ha ido a Estados Unidos: sí, se ha perdido tejido industrial, pero las familias disponen de bienes más baratos y a las empresas se les ha abierto un mercado inmenso. Todos los presidentes pasan por un proceso educativo similar, en el que los expertos van purgando su visión. Pero esta vez ha sido la visión la que ha purgado a los expertos hasta que ha quedado uno. Se llama Peter Navarro.

“Hace 20 años”, cuenta la periodista Molly Ball en Time, “Navarro era un liberal que admiraba a Hillary Clinton, abogaba por subir los impuestos a los ricos y se había presentado como cabeza del Partido Demócrata a cuatro elecciones”. Su concepto de los republicanos no podía ser más lamentable: eran un hatajo de “bufones, sociópatas y radicales”, cuya credo consistía en “reformar los impuestos para enriquecer aún más a los ricos” y “destrozar el ambiente bajo la falsa bandera del progreso”.

Ahora Navarro es el principal asesor de un presidente republicano. “Trump quiere adoptar medidas proteccionistas”, dice en la revista un prominente conservador, “y cuando prácticamente todo el mundo en la habitación le dice: ‘No podemos hacerlo, nos vamos a cargar la economía’, él replica: ‘¿Dónde está mi Peter? ¿Qué opina Peter?”

“Si hiciera una lista con los 100 primeros economistas del mundo, Peter Navarro no figuraría en ella”, añade el catedrático de Harvard Greg Mankiw. No deduzcan de este comentario malévolo que Navarro es un indocumentado. John Major decía que él había querido ser asesor, pero que no sabía lo suficiente y tuvo que hacerse primer ministro. A Navarro le pasó al revés: sabía un montón y, como recuerda un consultor que trabajó para él, “tenía razón la mayoría de las veces. Pero”, sentencia a continuación, “era un gilipollas”.

Sus orígenes fueron muy modestos. Se crio con su madre, secretaria, después de que esta se divorciara de su padre, músico. Estudió becado en Tufts y, tras doctorarse en Harvard, publicó un primer libro en el que criticaba vehementemente el proteccionismo porque perjudicaba a los consumidores, ponía en peligro la estabilidad mundial y podía sumir al planeta en “una espiral imparable”. Aunque su identidad ideológica tardó en decantarse (fue sucesivamente republicano, independiente y demócrata), a principios de los 90 ya estaba decididamente comprometido con la formación del burro y, dentro de sus filas, optó a varios cargos, sin fortuna. Su último intento fue un escaño en la Casa de Representantes. En aquella ocasión recibió el apoyo personal de Al Gore y los Clinton, pero no fue suficiente y la derrota lo dejó arruinado, amargado y solo. Sin dinero, sin amigos, sin mujer, se refugió en la academia y fue entonces cuando su vigorosa fe en la libertad de intercambio comenzó a enfriarse. “Vio cómo sus alumnos”, escribe Ball, “se quedaban sin empleo a pesar de su excelente preparación y concluyó que las prácticas mercantiles de Pekín ponían a los estadounidenses en una situación de desventaja”.

Entre 2006 y 2011 publicó tres libros: The Coming China Wars (Las guerras que vienen con China), Death by China (Muerte por China) y Crouching Tiger (El tigre agazapado). La reportera de Time observa malévola que únicamente cuando se hizo un documental a partir de ellos reparó Trump en su existencia y lo fichó.

Al principio, Navarro se encontró con un presidente secuestrado tras una colosal barrera de defensores del libre comercio y su influencia fue limitada. “Durante mucho tiempo”, cuenta un antiguo funcionario de la Secretaría del Tesoro, “lo tuvieron metido en un armario donde no podía hacer mucho daño. Pero cuando Gary [Cohn] dimitió, dejó un boquete por el que se coló”.

Navarro sabe que su posición carece de amplios apoyos en el mundo académico, pero no se desanima. Tiene el de sus compatriotas. En un sondeo de 2016, el 68% de los estadounidenses confesaron que preferían que en su comunidad hubiera una fábrica nacional que creara 1.000 puestos de trabajo a otra china que creara 2.000.

Para ellos, como para Trump, las verdades que importan no se alcanzan solo con la cabeza, tras una fría contrastación de argumentos.

Guerra Fria

INTERREGNUM: Hacia una nueva Guerra Fría. Fernando Delage

El pasado 29 de agosto, el Diario del Pueblo de Pekín publicó un artículo de un alto cargo del Consejo de Estado chino, Long Guoqiang, en el que vaticinaba “profundos cambios estructurales” en la relación entre las dos mayores economías del planeta. “La guerra comercial—escribió—no es sólo un instrumento de Estados Unidos para lograr mayores beneficios económicos; es también una estrategia para contener a China”.

Su columna no es sino una nueva señal de cómo los líderes chinos perciben el actual enfrentamiento económico entre Washington y Pekín como anticipo de una previsible escalada a la esfera política y de seguridad, que pueda conducir a asu vez a una Guerra Fría—si no a algo peor—entre ambos gigantes. A ninguno le conviene un escenario conflictivo, que escaparía pronto a la capacidad de control de ambos. Pero es probable que ni siquiera pueda conseguir Trump los objetivos que pretende al decidir denunciar a China como rival.

Es evidente que no contará con la disposición de Pekín a ayudarle en distintas cuestiones en las que Estados Unidos tiene un reducido margen de maniobra, como el problema nuclear norcoreano. Más grave resulta que quizá no se haya medido bien desde la Casa Blanca la práctica imposibilidad de que China pueda darle las concesiones que busca. La República Popular, en primer lugar,  no va a renunciar a su estrategia de innovación tecnológica—causante de la respuesta de Trump—, al considerarla como decisiva para la sostenibilidad de su crecimiento económico y su estatus internacional futuro. En segundo lugar, porque el presidente Xi Jinping no puede permitirse una imagen de debilidad ante una opinión pública cada vez más nacionalista. Ceder a las presiones de un país occidental es políticamente inviable en la China del siglo XXI. Por lo demás, el menor porcentaje que representan las exportaciones en el PIB chino con respecto al pasado, y sus gigantescas reservas de divisas le proporcionan notables defensas frente a las sanciones norteamericanas.

Responder al desafío que representa China como lo hace Trump es actuar como si ambas potencias se movieran aún en el tablero del siglo pasado. Ni la presión militar ni la imposición de tarifas a sus exportaciones pueden doblegar la determinación china de situarse en el centro del sistema internacional a mediados de siglo. Si no lo logra, se deberá a obstáculos internos—demográficos, financieros, sociales o medioambientales—más que a la estrategia de Trump.

Sirva como ejemplo la presencia de la práctica totalidad de los jefes de Estado africanos en Pekín la semana pasada para la séptima cumbre del Foro China-África. La oferta de 60.000 millones de dolares a los países africanos para el desarrollo de infraestructuras debe acogerse con cierto escepticismo: es un riesgo añadido para la deuda china, y aún más para los países receptores. Pero compárense las acciones—y las cifras comerciales—de Pekín en África con las de Washington. O en América Latina. O en Oriente Próximo. La creciente dependencia de estas regiones de China se está convirtiendo en un hecho consumado, mientras la administración Trump concentra su atención en culpabilizar a Pekín de sus problemas económicos nacionales. (Foto: John Atte Kiln, Flickr.com)

 

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向前迈进

来自板门店边境地区的朝鲜和韩国政界和军方领导人之间的新任命非常重要. 在一片哗然和宣传行动, 两国保持自己的议程和进展双边问题, 虽然中国和美国的密切监督其实是个好消息. 我们不能忘记, 这种监护并不是绝对的, 每个国家都有自治权, 而这反过来又影响了其赞助者的策略.

 

几个月前, 目前的双边关系是不可想象的.  尽管存在风险, 它可能已经开启了不可逆转的过程. 在这种情况下,韩国承担更大的责任.韩国 必须像任何民主国家一样给予公民答案和解释, 也必须与一个不稳定的美国总统保持平静和坚定, 同时建立更好的区域联盟。

 

议程尚不清楚, 但毫无疑问, 无核化, 商业交流新流程的开放以及离散家庭问题的研究, 将摆在桌面上. 这些是新的手势, 可表明有一个可信的项目在运动. 这些双边进展无法解决问题 但是他们可以为巩固这个伟大的过程做好准备.

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INFORME: Las Relaciones Comerciales entre China y Angola (y 2). Ángel Enríquez de Salamanca Ortiz

Segunda parte del artículo de Ángel Enríquez de Salamanca Ortiz, Doctor en Economía por la Universidad Complutense de Madrid y Máster en Relaciones Internacionales en la Universidad San Pablo CEU de Madrid.

La ayuda de China
Tras la guerra, el gobierno de Angola necesitaba financiación para la reconstrucción del país. El problema era que los países y los organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) exigían a Luanda reformas en el sector económico, financiero y político, en tanto que China era mas permisiva.

En un solo año el Exim Bank Chino llegó a prestar más de 2.000 millones de dólares al país africano con el aval del petróleo angoleño. De esta manera China ocupaba el lugar del Fondo Monetario Internacional (FMI) y de las ayudas de la Unión Europea (UE). La financiación china se dedicó a realizar mejoras en las infraestructuras como, por ejemplo, los 400 kilómetros de carreteras anteriormente citados, o la construcción del hospital general de Luanda. Cuando estas empresas chinas intervienen en Angola, tienen unos costes reducidos, especialmente si comparamos los sueldos de sus trabajadores con los de la competencia portuguesa o brasileña. Con una gran rapidez de ejecución y unos precios que impiden cualquier competencia, las empresas chinas no tienen rival. El nuevo hospital general de Luanda, por ejemplo, se construyó en apenas quince meses por la Sociedad china de ingeniería externa (Oozebap, 2006) https://www.oozebap.org/text/china-africa.htm. Por poner otro ejemplo, mientras que China & Road Corporation pidió 20 millones de dólares para realizar la carretera de 90 kilómetros que separa Viana de María Teresa, la compañía brasileña Queiroz de Galvão facturó 34 millones de dólares por el tramo que va de Viana a Cucuaco, de tan sólo 20 kilómetros. Aquí es donde se ve claramente qué ventajas saca China de estas diferencias tan impresionantes de costes (Oozebap, 2006).

Otro proyecto http://www.embajadadeangola.com/noticias/noticia-110517-5.html de China en Angola, es la construcción de centrales hibridas para producir electricidad a partir de gasóleo y luz solar. El proyecto estará financiado por la empresa china Dongfang Electric Corporation (DEC) que aportara 225.000.000€. Este contrato incluye la instalación de líneas de transporte y, dada la necesitad de suministro eléctrico, la instalación y mantenimiento de 3 centrales que generan energía con gasóleo para las ciudades Moçamedes, Luena y Menongue. Hay que añadir que en Angola apenas el 32% de la población urbana tiene acceso a la electricidad.

La conclusión que se puede extraer de los párrafos anteriores es que China es el principal comprador de Angola (43,8% de las ventas angoleñas) y su principal vendedor (22,1% de las compras angoleñas) http://wits.worldbank.org/countrysnapshot/es/AGO. El volumen de comercio entre ambos países alcanzó su máximo en el año 2014, con un total de más de 37.000 millones de dólares.

Visión numérica
En la tabla 1 podemos ver cómo ha ido evolucionando la economía de Angola desde el 2005 hasta el 2016 y sus relaciones con China. Como vemos, las relaciones entre ambos países han ido aumentando año tras año y, se han multiplicado por 6 entre 2005 y 2014, para, en el año 2016, desplomarse hasta los 15.646 millones de dólares, posiblemente debido a la caída del precio del petróleo, arrastrando al PIB y, como es lógico, a las exportaciones de Angola, incluidas a las que tienen destino China.

Tabla 1. Datos macroeconómicos de Angola y su relación con China.
[Fuente: Elaboración propia a partir de los datos obtenidos de Banco Mundial, Instituto Estadística de China y Statista.com]

Conclusiones
China en un socio comercial muy fuerte en el país africano y ha llegado a abarcar más de la cuarta parte del PIB de Angola a través de las exportaciones (un 25,60% en el año 2013). Angola necesita a China para obtener la financiación necesaria para seguir con su desarrollo económico y China necesita a Angola para obtener, no solo petróleo, sino tambien los recursos necesarios para su crecimiento económico y poder seguir siendo una de las potencias más fuertes del planeta. Si verdaderamente se busca una relación win-win, China debe saber muy bien como jugar sus cartas para poder ayudar a estos países y no caer en los errores del pasado.

Angola debe, no solo cooperar o comerciar con China, sino que, debe tomar una posición más dominante y darse cuenta de la necesidad que tiene China de sus abundantes recursos naturales y, sobre todo, saber cómo utilizar esta ayuda China para poder crear una economía prospera y no tan dependiente del petróleo ni del país asiático.

China está muy presente en todo África y, tanto los políticos, gobernantes o incluso la Unión Africana deben debe saber cómo utilizar de forma eficiente esta ayuda para conseguir el desarrollo de todos los países y del continente en su conjunto.

En cualquier caso, como ya hemos comentado, China debe ser muy cautelosa y tener muy en cuenta los errores que se cometieron en el pasado, unos errores muy presentes en África y que pueden marcar el devenir de sus relaciones.

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INFORME: Las Relaciones Comerciales entre China y Angola (1). Ángel Enríquez de Salamanca Ortiz

Introducción

Desde el momento en que China inició su proceso de liberalización económica -concretamente en 1978 bajo el liderazgo de Deng Xiaoping- el país ha visto crecer su Producto Interior Bruto, a ritmos que se sitúan alrededor del 10% anual, gracias a centrarse fundamentalmente en la inversión, el ahorro y las exportaciones. La necesidad de comerciar con el mundo exterior llevó a China a convertirse en miembro de la Organización Mundial del Comercio en 2001 y, de hecho, se ha convertido en el gran centro de producción de bienes y productos mundiales. Este rápido crecimiento del PIB ha obligado al país a buscar recursos fuera de sus fronteras, y, así, poder mantener ese ritmo económico, tanto para poder satisfacer a una población que supera los 1.300 millones de habitantes como a la gran cantidad de clientes foráneos. El otro gran actor, el África Sub-Sahariana, produce alrededor de 6 millones de barriles de petróleo al día, lo que supone un 7 por ciento de toda la producción mundial. Según estimaciones de la Agencia Internacional de la Energía (AIE, 2013) http://www.eia.gov/pressroom/presentations/howard_08012013.pdf, el continente africano en su conjunto produce el 13 por ciento de la producción mundial, siendo el cuarto productor mundial, detrás de Oriente Medio (30 por ciento), América del Norte (20 por ciento) y Eurasia (15 por ciento), y, delante de Europa con solo el 4 por ciento. Aunque las cifras africanas no son rivales para los tres primeros, sí son interesantes para China porque, debido a los altos riesgos socio-político-económicos de la región, las empresas del mundo desarrollado son poco proclives a invertir en la zona si pueden hacerlo en lugares menos conflictivos o arriesgados, y, esto, ha permitido a China una posición de negociación privilegiada con los principales países productores de materias primas.

El Caso de Angola:

Tras su independencia de Portugal en 1975, el país africano se sumergió en una guerra civil que no vio su fin hasta 27 años después, el año 2002. El país ha visto crecer su PIB a ritmos altos desde la segunda mitad de los años 90 y en especial desde que acabara la guerra civil. En 2017 la cifra del PIB de Angola fue de 124.209 millones de dólares (Banco Mundial) con un incremento de más del 993% desde su independencia (Datos obtenidos del Banco Mundial: EL PIB en Angola 2002 era de 12.497 millones de dólares. http://datos.bancomundial.org/pais/angola), gracias, sobre todo, a la producción de petróleo que supone un 60 por ciento de su Producto Interior Bruto (Corkin, 2009). Angola es uno de los países con más reservas de petróleo de África, con más de 8.000 millones de barriles (https://www.indexmundi.com/map/?v=97&l=es), es el productor de petróleo de África de crecimiento más rápido, y su petróleo es muy valorado en el mercado por su bajo contenido en azufre. Además de petróleo, Angola pose recursos naturales como diamantes, uranio, oro, mineral de hierro, o textiles entre otros. Pero, el país es muy dependiente de las exportaciones de petróleo, que suponen el 89% del total de exportaciones, algo más de 22.500 millones de dólares (OEC).

Los ingresos públicos, que se han beneficiado del enorme aumento de los precios del petróleo hasta 2014, han sido impulsados por la creciente demanda de China, aunque la extremada volatilidad de los precios experimentada recientemente junto a su descenso ha hecho estragos en la planificación presupuestaria. Angola es el segundo mayor proveedor de petróleo de China a la que satisface el 12 por ciento de sus necesidades de importación de petróleo (https://atlas.media.mit.edu/es/visualize/tree_map/hs92/import/chn/show/2709/2016/) y es sólo superada por Nigeria, que es el mayor productor africano y el principal exportador de petróleo a China. Angola compite actualmente con Nigeria por hacerse con el puesto de mayor productor de petróleo de África, con unas reservas probadas de casi 8.000 millones de barriles

Las relaciones entre China y Angola comenzaron mucho antes de que la guerra civil en el país africano acabara, y se han intensificado de manera significativa después del fin de la guerra civil en el año 2002. En el año 2016, la balanza comercial de Angola mostraba que casi la totalidad de las exportaciones fueron de petróleo (89%), los diamantes fueron la segunda fuente exportadora (7,5%), y, en cantidades mucho menos importantes estuvieron el café, sisal, pescado, madera y algodón. El valor total de las exportaciones se situó en torno a los 25.400 millones de dólares, siendo sus principales clientes China 49%, EE.UU. 10%, India 7,1%, Sudáfrica 5,0% ó España 3,2%. En cuanto a las importaciones, China fue el principal vendedor, con el 17% de las importaciones totales de Angola, con 1,68 mil millones de dólares seguida de Portugal (1,66 mil millones de dólares) y Estados Unidos con el 8,5% (827 millones de dólares) https://atlas.media.mit.edu/es/profile/country/ago/#Exportaciones.

Para completar esta imagen de Angola, podemos resumir que sus Debilidades y Fortalezas son las siguientes:

Debilidades:
Las debilidades mas importantes de Angola son:
– El riesgo país de Angola es alto (Calificado con D por Euler Hermes. Sobre las debilidades y fortalezas véase http://www.eulerhermes.com/economic-research/country-reports/Pages/Angola.aspx), siendo sus principales debilidades:
– Alta deuda
– Baja diversificación de las exportaciones: el petróleo representa el 96% de los ingresos por exportaciones. Vulnerabilidad a la volatilidad en los mercados mundiales ya potenciales grandes oscilaciones en los precios del petróleo
– Necesidad de recursos financieros para reconstruir el país.
– Alta pobreza
– Percepciones de corrupción y falta de transparencia en las cuentas petroleras. Confian-za limitada en el liderazgo del país y baja inversión de las economías avanzadas en los sectores no petroleros
– A lo anterior hay que añadir que la región de Cabinda, al norte, y separada por la R.D. del Congo, es una de las regiones más ricas de petróleo y en sus tierras se produce más de la mitad de la producción de Angola. Esta región es muy conflictiva debido a los movimientos separatistas que han sido apoyados por países o por empresas petroleras

Fortalezas:
– Elecciones relativamente pacíficas
– A pesar de la frontera con la República Democrática del Congo, no hay amenazas significativas a la seguridad de las fuerzas externas
– Pertenece a la OPEP.
-Segundo mayor productor de petróleo de África subsahariana, con reservas probadas de más de 20 años de producción adicional a los ritmos actuales de extracción
– Además de los hidrocarburos, posee importantes recursos naturales a través de sus sectores minero (incluyendo diamantes) y agrícolas
– Las considerables entradas de IED de las economías avanzadas y emergentes en los últimos años.

Primera parte del artículo de Ángel Enríquez de Salamanca Ortiz, Doctor en Economía por la Universidad Complutense de Madrid y Máster en Relaciones Internacionales en la Universidad San Pablo CEU de Madrid