acelerar

INTERREGNUM: Xi en España. Fernando Delage

En vísperas de la conmemoración de los 40 años de la puesta en marcha de la política de reformas chinas, y de la adopción de la Constitución española, el presidente de la República Popular, Xi Jinping, visita Madrid. En estas cuatro décadas la posición internacional de ambos países ha cambiado de manera notable; también el alcance de sus relaciones, tanto económicas como políticas. Aunque la asimetría entre las dos naciones condiciona el margen de maniobra español, China no es sólo un asunto bilateral, sino quizá uno de los mejores ejemplos de los desafíos del mundo de la globalización.

Cuando, en diciembre de 1978, la tercera sesión plenaria del XI Comité Central del Partido Comunista decidió abandonar el modelo de planificación de décadas anteriores e integrarse en la economía mundial, Deng Xiaoping sólo quería corregir el retraso que arrastraba China y asegurar la supervivencia del régimen político. Nadie podía imaginar cuáles iban a ser los resultados de ese proceso. Desde 2001 —año en que se adhirió a la Organización Mundial de Comercio (OMC)—, su PIB se ha multiplicado por nueve, el porcentaje que representa de la economía mundial se ha quintuplicado (hasta el 20 por cien), y su renta per cápita ha aumentado ocho veces. En 2009 superó a Alemania como mayor potencia exportadora y, en 2013, a Estados Unidos como mayor potencia comercial. Su producción industrial, equivalente en el año 2000 a la cuarta parte de la de Estados Unidos, superó en 2017 la de Estados Unidos y Japón juntos. En el último lustro, China supuso por sí sola más del 30 por cien del crecimiento global. El gobierno australiano estima que, hacia 2030, la economía china será dos veces mayor que la de Estados Unidos (42 billones de dólares frente a 24 billones de dólares).

La España que visita Xi esta semana es un pequeño país por comparación. Pero eso no significa que no resulte atractivo para los dirigentes chinos. La transición española —de los Pactos de la Moncloa al sistema autonómico— y la internacionalización de nuestras empresas ha atraído desde hace años el interés de los expertos del gigante asiático. La influencia económica y política de España en la Unión Europea y, sobre todo, en América Latina, nos proporciona una influencia superior a la que correspondería a una simple potencia media. Por parte española, nuestras multinacionales aspiran a estar en los proyectos de la Ruta de la Seda, pero el gobierno no puede ignorar las implicaciones políticas de la iniciativa ni las dificultades de acceso al mercado chino. Desconocemos al escribir estas líneas si se firmará un memorando de entendimiento sobre el gran proyecto de Xi, como ya han hecho una docena de Estados miembros de la UE pero han rechazado Francia, Reino Unido o Alemania. El presidente chino nos visita sólo días después de que la Unión haya dado el visto bueno a un mecanismo de supervisión de las inversiones extranjeras en el Viejo Continente, diseñado con China como principal objeto de atención.

Más allá de iniciativas concretas, la visita de Xi debería servir de estímulo para reconocer el déficit de conocimiento y atención sobre China y, en general, sobre la región que se ha convertido en el nuevo centro de gravedad de la economía y política mundial. También resultaría conveniente adaptar las estructuras de la administración española, aún marcadas por un excesivo eurocentrismo y atlantismo. No puede entenderse que Asia, un continente que representa el 60 por cien de la población y más del 40 por cien del PIB global, siga sin contar con una dirección general propia en el ministerio de Asuntos Exteriores, por ejemplo.

Prosperar en el mundo del siglo XXI no depende tan sólo de encontrar nuevas oportunidades exteriores de negocio para nuestras empresas o de un mayor proactivismo diplomático. La tarea es más bien interna: se requiere ante todo contar con una estructura económica que prime la productividad—lo que resulta inseparable de la innovación—, así como un sistema educativo diseñado para una era de competencia internacional. En último término se requiere un Estado estratégico, con capacidad para identificar los intereses nacionales a largo plazo y formular la estrategia que haga posible su consecución. Los líderes chinos saben dónde quieren estar a mediados de siglo. ¿Lo saben los políticos españoles? ¿Los de Occidente en su conjunto? (Foto: Marco Bertazzoni, Flickr.com)

sentis

Entrevista a Carlos Sentís, Director General de HenKuai “Los chinos ni siquiera saben que Zara es española” (y II) Miguel Ors Villarejo

Segunda parte de la entrevista a Carlos Sentís, Director General de HenKuai, consultora especializada en impulsar las relaciones con China.

Pregunta: Muchos hombres de negocios se quejan de que hay poca seguridad. Estuve allí hace unos años y me contaron la historia de un catalán que se puso a fabricar porteros automáticos en China y, al principio, todo iba muy bien, vendía un montón. Pero de pronto los ingresos se hundieron y, cuando fue a ver qué ocurría, descubrió que el socio había montado una planta igual que la suya y ya solo comercializaba sus porteros, claro. ¿Son habituales estos incidentes.

Respuesta: El extranjero que hace negocios en China está en desventaja, eso es un hecho.

P: ¿Y cómo se neutraliza esa desventaja?

R: Con imagen. Si tú tienes una marca potente, por mucho que un competidor te copie, el daño que te podrá hacer será relativo. A Starbucks le han salido multitud de imitadores en China, pero ha resistido gracias a su nombre.

P: ¿Y eso cómo se hace?

R: En primer lugar, hay que ser prudente y, en segundo, es vital tener relaciones.

P:Ir a pecho descubierto es un suicidio.

R: Ir a pecho descubierto es un suicidio en China y en cualquier lado. Si no tienes contactos y estás mal asesorado, acabas pagándolo. Hay que recopilar información, ver qué puedes ofrecer y testarlo con la propia comunidad china en España. Una vez hecho eso, empiezas a crear relaciones: viajas con una delegación, conoces a gente, generas una clientela modesta y realizas inversiones a medida que vas facturando. Los problemas surgen cuando o bien no quieres invertir ni en un becario, o bien tiras la casa por la ventana y pones un millón y te sientas a esperar el retorno. Eso es una locura, el millón no va a volver nunca. Hay que ir con calma, con planes a 10 años, lo cual no debería sorprender a nadie. En ningún mercado te vuelves el rey nada más llegar.

P:Y hacen falta socios…

R: Hay un catálogo de sectores: en unos puedes entrar solo, en otros tienes que ir acompañado y en otros no entras ni solo ni acompañado, porque se consideran estratégicos: la defensa, la energía, etcétera. Pero la mayoría son libres y, técnicamente, no necesitas a nadie, aunque nosotros aconsejamos ir de la mano no ya de un socio, sino de varios.

P:¿Y eso?

R: Para diversificar el riesgo. Si confías en una única persona, toda tu inversión dependerá de ella. Te planteará acuerdos exclusivos en los que ella podrá vender a quien le dé la gana, pero tú solo podrás vender a través de ella. Te explicará que conoce al alcalde y al secretario del partido y que le tienes que dar un millón de euros para marketing, pero luego ni conocen al alcalde ni conocen a nadie y el millón se lo gastan en sabe Dios qué, pero no en marketing.

P: ¿Cómo haces, entonces?

R: Nosotros ayudamos, pero se trata de aplicar el sentido común. Si avanzas poco a poco, informándote y estableciendo contactos, es imposible que te vaya mal.

P: ¿No hay instancias oficiales a las que pueda recurrirse?

R: El ICEX organiza misiones comerciales y ferias, y tiene herramientas que te permiten realizar análisis de mercados…

P: ¿En otros países hay más apoyo?

R: En general, sus delegaciones son más activas. Las nuestras son pequeñas y poco operativas. En los aeropuertos ves publicidad de Cuba, pero no de España.

P: A pesar de todo, el año pasado recibimos a 700.000 visitantes chinos.

R: Por el boca a boca, no porque estemos moviendo la rueda. Son turistas que ya habían estado en Francia y en Italia y han decidido probar en España.

P: ¿Qué sectores son los que más oportunidades brindan a nuestras empresas?

R: Turismo, agroalimentario, moda, educación y cultura, deporte, infraestructuras…

P: O sea, casi todos.

R: Es que no tenemos ventaja en ninguno. No nos conocen. Ningún chino te va a citar nada español. Aquí estamos convencidos de que somos superpotentes en construcción, pero alguna vez he llevado a una delegación china a que viera un puente o un túnel y entonces ellos me han explicado que en su región habían levantado una ciudad entera en cinco años.

P: ¿No han oído hablar de nuestra moda?

R: Como mucho de Zara, pero ni siquiera saben que es española.

seda espana

Evento: Presentación del Instituto Seda España. Gema Sánchez.

El 19 de junio se presentó en Madrid el Instituto Seda España (ISE), una entidad privada que nace con el propósito de estrechar los lazos entre el medio centenar de países por donde transcurren los trazados marítimos y terrestres de la histórica y de la Nueva Ruta de la Seda. Este acercamiento puede abrir múltiples oportunidades, entre otras, el desarrollo del turismo cultural que, en el caso de España, cuenta con Valencia como ciudad de destino del mítico recorrido.

El evento estuvo presidido por Federico Mayor Zaragoza, en su calidad presidente de honor, al que acompañaron José María Chiquillo, responsable de la Plataforma On Line Ruta de la Seda Unesco y Francesc Colomer, secretario de Turismo de la Generalitat Valenciana. La presentación oficial del ISE corrió a cargo de su presidente, Fernando Molina, responsable del Silk Spain Travel, y como vicepresidente Enrique Gaspar, que a su vez dirige la Asociación Nexos-Alianza.

Al acto asistieron varios representantes del cuerpo diplomático de países de la Ruta de la Seda, el Presidente de Segittur, Fernando de Pablo Martín, la Embajadora para la Alianza de Civilizaciones, Belén Alfaro y el Embajador de España para Asia Central del Ministerio de Asuntos Exteriores, Manuel Larrotcha.

El nuevo Instituto busca equilibrar los intereses públicos y privados y favorecer el intercambio de ideas y contenidos  en el entorno del mundo de la seda. Fernando Molina desglosó las áreas de actividad en las que centran su esfuerzo, de las que señaló la importancia de las nuevas tecnologías, la inteligencia turística, la ruta inteligente, la transversalidad de las propuestas y la relación público-privada del ISE.

Enrique Gaspar, responsable de contenidos, comunicación y relaciones culturales del ISE, señaló una serie de proyectos concretos como una serie para televisión sobre la Nueva Ruta de la Seda, coproducciones cinematográficas (por ejemplo una película entre Kazajistán y España), conciertos con Eduardo Paniagua y orquestas de la Comunidad Valenciana, exposiciones, intercambio de estudiantes con sistemas de becas entre universidades de las regiones sederas de España, ciencia e investigación, etc. También se anunció la próxima presentación del nuevo Instituto en la Comisión Europea en Bruselas y en el Foro Global de Alianza de Civilizaciones, en noviembre, en la sede de Naciones Unidas en Nueva York.

Valencia tuvo un especial protagonismo en la presentación, dada su condición de Ciudad de la Seda, tal y como recordó en su intervención el secretario de Turismo de la Generalitat Valenciana, Francesc Colomer, que aludió al valor patrimonial de la Lonja, el Colegio Mayor de la Seda, así como los beneficios que esto conlleva para el prestigio, la imagen y el turismo de la ciudad de Valencia y por extensión del resto de la Comunidad. La Ruta de la Seda favoreció los intercambios comerciales y culturales entre distintas civilizaciones y no se puede olvidar que Valencia tiene entre sus iconos más representativos productos que vinieron del extremo Oriente, como el arroz o la propia seda con la que se confeccionan los trajes tradicionales.

Durante la sesión, se proyectaron unos vídeos promocionales con imágenes de la diversidad y riqueza de las civilizaciones unidas por la ruta, subrayando el patrimonio histórico y cultural de Valencia. El acto también sirvió para la entrega de premios al reconocimiento de la labor profesional de quienes habían contribuido al impulso del Instituto desde diversas perspectivas.

turismo

FITUR: Turismo Chino en España

El pasado jueves 18 de enero 4asia asistió en FITUR a un evento sobre las perspectivas del turismo chino en España para 2018. El acto estuvo moderado por Rafael Cascales, presidente de la Asociación de Turismo de España China (ATEC), y contó con la presencia destacada de David Navarro, Director General de Casa Asia,  y de Javier Fernández Andrino, Director de Marketing Internacional y Lujo del Corte Inglés.

Durante el acto se facilitaron algunas cifras sobre la afluencia de turistas chinos a España durante 2017, que según las fuentes que se consulten oscilarían entre los 400.000 y 718.000 visitantes. En cualquier caso, estas cifras quedan todavía lejos de los 3 millones que recibió Francia, o los  1,7 millones de Italia. En esta misma línea, las 23 frecuencias aéreas semanales entre España y China palidecen frente a las más de 100 conexiones de Alemania, Francia o Reino Unido. Existe por tanto mucho margen de mejora respecto a nuestros competidores europeos, pero también a nivel global, ya que China emitió en 2017 más de 100 millones de turistas y se espera que esta cifra siga creciendo durante los próximos años debido a varios factores como son el aumento de la renta per cápita de sus ciudadanos, la tendencia alcista del yuan, y la reforma del modelo de crecimiento que favorecerá el consumo interno y el sector servicios sobre las manufacturas.

Para España sería especialmente beneficioso el aumento del turismo chino debido a que se trata de un viajero no estacional que busca conocer la cultura, la gastronomía, el arte y las tradiciones de los países que visita. Esto le convierte en un objetivo preferente para el turismo de interior, evitando así sobrecargar el tradicional turismo de sol y playa procedente del norte de Europa. Además, se trata de un viajero de calidad, que distribuye su gasto entre todos los subsectores turísticos y reserva parte de su estancia para realizar compras. Esto, tal y como señaló Javier Fernández durante su intervención, permite dar a conocer nuestros productos autóctonos que podrían ser demandados por los clientes chinos cuando vuelvan a su país.

Durante el actos e expusieron dos casos muy representativos de la diversificación que aportaría el aumento de viajeros chinos a la industria turística española. En primer lugar, Diana García, responsable de promoción turística de Aragón, explica como diseñaron en 2013 un plan específico de visitas culturales y gastronómicas cuyo éxito les ha permitido incrementar un 115% las visitas de ciudadanos chinos entre 2014 y 2017. En segundo lugar, Alicia Vanoostende e Inés Jiménez, Consejeras de Turismo de La Palma y Gran Canaria respectivamente, presentaron los proyectos existentes para potenciar la “Ruta de San Mao”. Se trata de una peregrinación que los turistas chinos vienen realizando desde hace años para visitar los lugares de las islas donde residió la famosa escritora taiwanesa “Echo Chen” durante uno de los periodos más intensos de su vida.

Por último, Lorenzo Palomares, director de la agencia de viajes ChinaSpain, destacó la importancia de utilizar los canales de promoción y venta que usan este tipo de clientes como son Baidoo y Wechat, anunciarse en redes sociales chinas y aprovechar el gran seguimiento que tienen los “influencers” en este país. En este sentido, llama la atención la iniciativa que tuvo el Corte Ingles en 2016 de invitar a cuatro de ellos a visitar España para promocionar el turismo y las compras en nuestro país.

Sin embargo, todos estos esfuerzos no valen de nada si luego no existe un programa de visados ágil que facilite la llegada de turistas chinos a nuestro país. Y esta es la principal queja de todos los conferenciantes. El problema, según explicó David Navarro, es que por un lado hay pocos puntos de expedición en China, y por otro, la empresa externa que ganó el concurso de exteriores para su gestión no está funcionando bien en este país. Por último se señalaron otras áreas a mejorar como son la conectividad aérea con China o la elaboración de un plan gubernamental para China.

Give way

China pide paso

China está consumando estos días un paso más en su estrategia de ocupar un lugar cada  vez más importante en la escena mundial y convertirse en un imprescindible actor político, económico y cultural. El mapa geopolítico mundial, incluso el que se diseña desde Occidente, no volverá a ser el mismo de hace unos pocos años y deberá tener a China en un lugar determinante.

La recuperación de la idea de la Ruta de la Seda como proyecto de impulso de China a escala global prevé una inversión de 900.000 millones de euros para resucitar y construir (o modernizar) las infraestructuras que unen Europa, Asia y África. Detrás de este proyecto hay muchas cosas y no es la menos importante la de concurrir en escenarios estratégicos más allá de la cuenca del Pacífico y la afirmación de soberanía en aquellas zonas. Todo apunta a que las repúblicas centro asiáticas verán una cada vez mayor presencia china y que las inversiones en África se verán más fortalecidas y protegidas desde el punto de vista de los intereses nacionales chinos. La presentación oficial en sociedad del proyecto con la presencia de los máximos dirigentes de una treintena de países muestra la importancia que el Gobierno de Pekín concede a esta estrategia.
España, como muchos países europeos, aspira a recibir contratos de construcción de infraestructuras y ese ha sido el eje de los discursos pronunciados por el presidente Mariano Rajoy en el marco de la puesta de largo del plan chino. No se sabe si eso llevará a España a dotarse de una estrategia asiática que hasta ahora ha estado ausente más allá de algunas líneas de actuación aisladas. Todo un reto para el Ministerio de Asuntos Exteriores obligado,  por una parte, a integrar en su estrategia general el papel ascendente de China y, paralelamente, a impulsar, proteger y facilitar el creciente interés de España y sus empresas en participar en economías al alza.
12875809833_aaed24d4a2_k

España juega en Japón

 

La visita de los reyes de España, esta semana, a Japón se produce en un momento importante para la región Asia Pacífico y en un contexto en el que Europa necesita estar presente en la medida en que EEUU da un paso atrás en el liderazgo económico pero ratifica sus compromisos de mantener su presencia militar ante la ofensiva diplomática y naval China en el Mar de la China.

Las relaciones entre España y Japón son tan intensas como discretas desde hace décadas. El bajo perfil como potencia de España, los intereses turísticos por atraer visitantes de aquel país y la creciente colaboración económica contribuyen a envolver juntas relaciones que deberían ir a más en la medida en que España sí está aumentando su protagonismo en la zona con los acuerdos en materia de defensa con Australia, Indonesia y, en menor medida, con Malasia.

Los reyes han recuperado su agenda internacional tras el largo parón ocasionado por la parálisis política, y esto se produce en un momento en que España está siendo impulsada a desempeñar un papel más importante en Europa por la retirada de Gran Bretaña de la UE y por la incertidumbre que suponen las próximas elecciones en Francia y en Alemania donde el populismo de la extrema derecha parece en claro ascenso y con posibilidades de obtener un triunfo en Francia.

En este escenario, la diplomacia desarrollada por la monarquía sigue siendo tan importante como en tiempos pasados, cuando Don Juan Carlos de Borbón garantizaba presencia en donde parecía que la política gubernamental parecía desdibujarse. No pocos éxitos comerciales, proyectos empresariales e influencia política se deben a estas actividades reales.