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THE ASIAN DOOR: 3 medidas para que Europa genere titanes tecnológicos como China. Águeda Parra

Estados Unidos ha sido el gran impulsor del desarrollo de Internet, creando una plataforma global que ha potenciado el desarrollo de la economía mundial del siglo XXI. En las últimas décadas, Silicon Valley ha sido el corazón tecnológico por excelencia desde donde han crecido y se han expandido grandes startups como Apple, Google, Facebook y Amazon, con usuarios distribuidos por todo el mundo. Una hegemonía que ha propiciado la creación de un ecosistema tecnológico al que Europa se ha adherido ante la imposibilidad de crear uno propio donde startups europeas compitan con las americanas. Dependencia de la que China sí ha conseguido desligarse iniciando su propia revolución digital.

Existen cuestiones que equiparan el potencial de Europa con Estados Unidos y China. Una de ellas es la economía de la Unión Europea que asciende a 17 billones de dólares, comparable en tamaño a la de Estados Unidos y China. El talento no parece ser tampoco un problema, ya que Europa dispone de grandes profesionales y conglomerados de empresas de relevancia internacional. Entonces, ¿qué ha hecho China que podría imitar Europa?

Financiación, financiación y más financiación. Primera medida que debería adoptar Europa para no quedar lastrada tecnológicamente por detrás de Estados Unidos y China. En 2017, las empresas tecnológicas americanas lideraban la inversión procedente de capital riesgo con 84.000 millones de dólares, las chinas reunían 59.000 millones de dólares, mientras las europeas apenas alcanzaban los 17.000 millones de dólares, según el World Economic Forum. De esa inversión, estos líderes digitales mundiales. Estados Unidos lidera desde décadas la clasificación mundial de empresas en Internet, reuniendo en el Top 20 de 2017 hasta 11 empresas americanas, siendo las 9 restantes chinas, y ninguna europea. Una progresión exponencial que contrasta con la clasificación de 2014 cuando solamente 2 empresas procedían de China (Tencent y Baidu) y el resto eran americanas, movimiento que muestra una tendencia de que a los unicornios les gusta China.

Impulsar el espíritu emprendedor en Europa sería la segunda gran medida. El valor de mercado conjunto de las dos startups europeas más destacables, la sueca Spotify y la alemana Zalando, apenas alcanza los 42.000 millones de dólares, muy lejos del valor de Alibaba de 480.000 millones de dólares y de Facebook, que alcanzan los 550.000 millones de dólares. La falta de una visión unificada de la Unión Europea frente a los desafíos globales tiende a ser un lastre para que las startups europeas compitan globalmente. A pesar de que la población europea tiene una dimensión similar a la estadounidense, tanto Spotify como Zalando centran sus ventas en sus mercados locales principalmente. En el caso de China, los titanes tecnológicos conocidos como BAT (Baidu, Alibaba y Tencent), han sido pioneros en generar un ecosistema paralelo a Facebook, Google y Amazon, impulsando la economía digital de China y el e-commerce mundial. Compañías que no solamente compiten a nivel nacional, sino que extienden sus operaciones globalmente, en muchos casos favorecidas por el despliegue de la nueva Ruta de la Seda por Asia Central y el Sudeste Asiático, países en los que está creciendo la influencia económica de China.

La tercera gran clave es la cultura del mentoring a las startups. Estados Unidos ha sido pionero en crear un entorno como Silicon Valley donde se prioriza el apoyo al talento y el consejo de grandes emprendedores tecnológicos. Experiencia que ha adoptado China para impulsar que sus ciudades compitan en innovación con las startups de la Bahía de San Francisco, iniciando la senda de la independencia tecnológica de las grandes potencias. La innovación está recogida como una de las grandes prioridades de Xi Jinping en el XIII Plan Quinquenal (2016-2020), desde donde se promueve que China se posicione como líder mundial en inteligencia artificial en la próxima década, además de impulsar grandes iniciativas como el Made in China 2025 y Healthy China 2030 que potencian la innovación en la industria china. A pesar de que Europa es referente en temas de B2B, Internet of Things (IoT) e inteligencia artificial, y figura entre los grandes fabricantes en varios sectores, carece de una legislación única que permita evolucionar un mercado europeo único donde germinen centros de innovación mundiales al estilo de Silicon Valley. De hecho, de los 69 unicornios existentes en Europa, la mayoría se afincan en el Reino Unido, próximo a la finalizar las negociaciones del Brexit que situarían a este grupo de empresas vanguardistas fuera de Europa. Una reflexión que debe abordar Europa para no perder el tren tecnológico que le sitúe en los vagones de cola entre las grandes potencias. (Foto: Ajmain Fayek Swapnil, Flickr.com)

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El pequeño gran poder de Hong Kong. Nieves C. Pérez Rodríguez

Con tan sólo 1.104 kilómetros cuadrados de territorio y una población que supera los 7 millones de habitantes, Hong Kong es una de los territorios más poblados del planeta. Con una historia particular y una influencia británica que sigue muy arraigada, este territorio tiene su propia moneda y un sistema de gobierno que funciona paralelamente al de Beijing, aunque siempre reconociéndose como parte de la China continental.

Es, además, uno de los centros financieros y portuarios más grandes del mundo. El gobierno hongkonés entiende que tiene un rol clave en el desarrollo tecnológico y en el posicionamiento económico internacional, explicó el Dr. John Chai, director de Fook Tin Group Holding Limited.

Por eso, el presupuesto para innovación y tecnología de Hong Kong es de 6.500 millones de dólares, que dividen en 3 grandes áreas: 1. robótica y avances médicos 2. modernización de centros de investigación ya existentes y 3. creación de un tercer centro de ciencias en Hong Kong, que ocupará un 1 kilómetro de su territorio. Esta enorme cantidad refleja la importancia que tiene este sector para esta región tan pequeña.

4Asia tuvo acceso a un encuentro que organizó el Atlantic Council sobre las innovaciones económicas del siglo XXI entre Estados Unidos, Hong Kong y China. Con un panel compuesto por el secretario de Comercio y Desarrollo Económico de Hong Kong, Edward Yae, analistas, académicos y el presidente de GoGoVan (el Uber de las mercancías y cargas que opera en China, Corea del Sur, Taiwan, India y cuyo sede principal se encuentra en Hong Kong), se plantearon análisis profundos sobre las posibilidades y los retos de la tecnología y su avance, con especial énfasis en el territorio de administración especial chino, Hong Kong.

Hasta ahora, Estados Unidos ha sido el líder en tecnología del mundo. Después de la Segunda Guerra Mundial, el gobierno impulsó el desarrollo en innovación y Silicon Valley ha sido un ejemplo para el mundo de los avances punteros. Sin embargo, Samuel Klein, encargado de estudiar e investigar los avances e innovaciones en el mundo para el Atlantic Council, ha afirmado que Silicon Valley ya no es exclusivamente el lugar donde se desarrollan las últimas tecnologías. Explica que dentro del territorio estadounidense se encuentran otros centros de investigación como el de la Universidad de Madison, la Universidad Boulder de Colorado y la Universidad de Austin en Texas que ahora encabezan esa lista, aunque de momento siguen por detrás de Silicon Valley en California, pero con grandes posibilidades de que cambie en cualquier momento.

En cuanto a China, Shangai y Beijing están mostrando indicios de que se convertirán en los futuros centros tecnológicos del mundo, apunta Klein, pues cuentan con el apoyo financiero del gobierno chino para impulsar la investigación y desarrollo de proyectos, juntos con las incubadoras y aceleradoras tecnológicas.  Sin embargo, insiste en que se debe destacar que la investigación demuestra que la educación china no tiene la calidad de otros países desarrollados, y que eso puede ser un freno y que estos potenciales centros de innovación retrasen su gran explosión. Otra desventaja señalada por Klein es que el gigante asiático tiene una concepción distinta de innovación a la que se tiene en occidente, pues su foco sigue estando en copiar lo que ya ha sido creado por otros países, y hacer una versión propia, más que crear algo novedoso.

Por ejemplo, China se considera el país con el sistema de vías férreas y trenes más moderno del mundo, con unos 30.000 kilómetros de vías, pero lo cierto es que esa tecnología viene de Francia y Japón, en vez de haber sido creada allí.

Edward Yae afirmó que “Hong Kong es una realidad única, es un puente entre China y Occidente, somos miembros de la Organización Mundial del Comercio, vivimos para el comercio y, aunque pequeños, somos un jugador significativo en el mundo”.  Con gran acierto explicó que el libre comercio no es exactamente gratis, ni siquiera para Hong Kong, donde su práctica está profundamente extendida, y así lo entienden todas las naciones que lo practican. Cada país o región es más competitiva en un área que en otra; por lo tanto, se entiende que se va a ganar en esas áreas donde se es más competitivo, y a perder en las que no se es tan competitivo. Para ello se pueden usar los impuestos, como lo ha hecho Hong Kong reduciéndolos a la mitad para incentivar el comercio y atraer empresas extranjeras.

A día de hoy Estados Unidos sigue encabezando la lista de nación más tecnológica, pero regiones como Hong Kong están pisándole los talones y ofreciendo facilidades para el desarrollo de estas innovaciones, un buen ejemplo es el Robot Sophia, cuya inteligencia artificial es capaz de reconocer expresiones faciales, tal y como afirmó Steven Lam “Sophia solía vivir en Silicon Valley, ahora es inmigrante legal en Hong Kong y eso es una prueba de este cambio”.

Para las empresas que desarrollan tecnologías, ubicarse en Hong Kong, además de contar con el apoyo e incentivos del gobierno local, significa también bajar sus costes de operaciones.

La hegemonía hoy no sólo se refleja a través del poderío militar, en la nueva realidad donde la tecnología marca la pauta. El liderazgo se lo llevará el que dé facilidades en su territorio para establecerse, incentivos a la investigación y acceso al libre comercio. (Foto: Stefano Ravalli, Flickr.com)

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Por qué Alibaba se llama Alibaba. Miguel Ors Villarejo

Hubo un tiempo en que los negocios carecían de apellido y heredaban el de sus progenitores: Ford, Morgan, Thyssen, Rothschild. Vino luego la época de los acrónimos: IBM, BMW, SEAT, Campsa, Banesto, Mapfre. La propia Telefónica se llamó originalmente CTNE. Las siglas se asociaban entonces con la tecnología punta y la vanguardia más rabiosa, como el HAL de Una odisea en el espacio o el sistema operativo DOS. El colmo de la modernidad era, de todos modos, combinar letras y números, como hacen George Lucas con el androide C3PO en La guerra de las galaxias o Texas Instruments con su ordenador TI-99/4. ¿Se imagina la cara que le pondrían ahora en el departamento de marketing si les dijera que el nombre del producto que quiere comercializar es TI-99/4?

El objeto de estos códigos alfabéticos o alfanuméricos era comprimir en el menor espacio posible el máximo de información. En teoría, a partir de las iniciales uno podía reconstruir el área de actividad de la compañía: International Business Machines, Bayerische Motoren Werke, Banco Español de Crédito. Esto era imposible de deducir de un apellido y por eso muchos pioneros del capitalismo añadían a menudo a su marca un determinante: Ford Motor, Banca Rotshchild. Esta fue también la norma cuando a finales de los 80 remitió la fiebre de las siglas y las empresas comenzaron a emplear términos de frutas o de ríos. Steve Jobs debió añadir Computer a Apple y Jeff Bezos el inevitable “.com” a Amazon.

Ya no más. Cuantas menos pistas se den al público, mejor. Dunkin Donuts ha anunciado que a partir de enero se rebautizará Dunkin a secas. “Es más sencillo, más corto y más actual”, sostiene la compañía. Sigue los pasos de Starbucks, que ha retirado de su logo el término Coffee, y por supuesto de Apple y Amazon, que no especifican nada desde hace años: ni Computer ni puntocom.

El Financial Times ha aplaudido la decisión de Dunkin, porque considera que un nombre demasiado concreto “constriñe” tu libertad de movimientos, y tiene razón. La globalización ha difuminado la separación entre sectores. “Amazon”, dice el presidente de la CNMC, José María Marín Quemada, “vende muchas cosas: alimentos, almacenamiento en la nube, series… Pero Telefónica también. Hace tiempo que no se limita a suministrar llamadas de fijo o móvil. La mitad de su facturación procede de otras actuaciones y de los contenidos audiovisuales. Y otras telecos comercializan energía”.

La filosofía ya no es: tengo este producto y voy a ver cómo se lo vendo a mis clientes. Hay compañías que ni siquiera tienen lo que venden, como Uber o Airbnb. La filosofía es: tengo estos clientes y voy a ver qué producto les vendo.

En esta batalla de todos contra todos, la precisión se ha vuelto un incordio. Las publicidades tradicionales estaban llenas de detalles técnicos. “Telefunken 40, con sintonía calibrada en kilociclos y válvulas de grilla blindada y metalizada por fuera”, se lee en el anuncio de una radio de los años 30. Eso ya no vale. Ahora hay que comunicar emociones. La cerveza no quita la sed: da alegría. El coche no te transporta: evoca tu compromiso con el planeta. La colonia no perfuma: te convierte en un depredador.

Una marca eficaz debe integrarse en esta estrategia de encanto y ambigüedad. El nombre inicial que Bezos barajó para su proyecto fue Cadabra, por las connotaciones mágicas que entrañaba el comercio online, pero por teléfono la gente entendía a menudo cadáver y, mientras repasaba una mañana la enciclopedia, tropezó con la palabra Amazon. El río más caudaloso, la librería más grande. Era una analogía perfecta.

Jack Ma dio una justificación similar cuando la CCN le preguntó cómo se le había ocurrido lo de Alibaba: el personaje de Las 1.001 noches, explicó, trae rápidamente a la mente una cueva llena de tesoros. Difícilmente se podía ser menos específico.

Hay un elemento adicional que Jobs mencionaba cuando le planteaban esta cuestión. “La gente me sugería cosas como Matrix Electronics y así”, contaba, pero a él le gustaban mucho las manzanas y, además, “Apple aparecería en la guía telefónica por delante de Atari, que era donde yo solía trabajar”. Como Amazon. Como Alibaba. Como Alphabet. Todas empiezan con la primera letra del abecedario, lo que las coloca automáticamente a la cabeza en muchas listas. (Foto: Ryan Van Stralen, Flickr.com)

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THE ASIAN DOOR: Las 5 cosas que debes saber si tu futuro pasa por China. Águeda Parra

En el radar de las empresas occidentales siempre ha estado intentar conquistar el mercado chino para aumentar su huella de internacionalización y abrir nuevos mercados de comercio e inversión. Las dificultades inherentes a las diferencias culturales han sido, en muchos casos, el primer escollo que han tenido que superar y que, en muchos casos, se ha convertido en una barrera difícil de salvar.

Después de décadas desde la reforma y apertura económica promovida por Deng Xiaoping en 1978, todavía existen sectores de la economía china que no están abiertos para la inversión extranjera, cuestión que no impide, sin embargo, que las oportunidades en el mercado chino sigan siendo muy numerosas. Pero, aparte de las diferencias culturales, ¿qué más debes saber sobre China? Éstas son las cinco cosas que es necesario saber sobre la realidad económica y tecnológica del país:

[PRIMERO_ China es la mejor oportunidad de inversión, comercio y talento del siglo XXI]

Todo CEO, empresario, emprendedor, estudiante, etc., debe saber que el crecimiento económico de China y la revolución digital que está experimentando la segunda economía mundial hacen que el gigante asiático pueda considerarse como la mejor oportunidad de inversión, comercio y talento del siglo XXI.

[SEGUNDO_ Los BAT mueven la economía digital en China]

Conocer el mercado chino y los actores claves supone saber que BAT es la palabra que identifica a los tres grandes titanes tecnológicos chinos. Baidu, Alibaba y Tencent están marcando el ritmo de la revolución tecnológica en China al margen de las grandes tecnológicas americanas. Baidu ha reproducido y mejorado el motor de búsqueda de Google, que está pensando regresar a China. Alibaba es el gigante del e-commerce mundial, mientras que Tencent ha agrupado en torno a su aplicación estrella WeChat todo un ecosistema tecnológico de mini-aplicaciones que integran todas las necesidades diarias, desde redes sociales, e-commerce, citas médicas, seguros, alquiler de vehículos compartidos, etc., sin salir de la aplicación.

[TERCERO_ Silicon Valley está dando los primeros pasos para establecerse en China]

Casi el 39% de los unicornios residen en China, concretamente 98 de 252 hasta septiembre de 2017, lo que significa que el gigante asiático es el segundo destino después de Estados Unidos, que cuenta con el 42,1% de este tipo de empresas valoradas en más de 1.000 millones de dólares. Los unicornios se establecen en las ciudades más punteras tecnológicamente, creando centros de innovación que rivalizan con Silicon Valley. Los BAT son parte de los unicornios chinos más destacados, cuyo valor de mercado les permite formar parte del Top20 de gigantes tecnológicos mundiales, Alibaba (6), Tencent (7) y Baidu (13). Si se unieran los BAT con los FAANG, es decir, Facebook, Appel, Amazon, Netflix y Google, alcanzarían un valor de más de 4 billones de dólares.

[CUARTO_ China es el mayor mercado de usuarios de Internet]

China ha alcanzado a principios de año la cifra récord de 802 millones de usuarios de Internet, lo que supone más de la mitad de su población de casi 1.400 millones de habitantes. Poniéndolo en contexto, son 290 millones de personas más que toda la Unión Europea las que se conectan diariamente a la red. La transformación tecnológica se ha producido de forma acelerada en China, de hecho, muchos no han conocido ni el teléfono fijo, y hasta el 98% de las personas se conecta a Internet a través del móvil.

[QUINTO_ La nueva Ruta de la Seda China es la iniciativa mundial del momento]

La nueva Ruta de la Seda es la iniciativa de infraestructuras del billón de dólares que unirá China con el corazón de Europa permitiendo que los productos chinos alcancen nuevos mercados a través de varias rutas que atraviesan Asia Central. Los corredores terrestres se complementan por mar con la Ruta de la Seda Marítima que se extiende hasta África Occidental. OBOR (One Belt, One Road), como se conoce comúnmente a la iniciativa, también tiene una componente tecnológica incorporando a las Tech chinas que abren negocios de e-commerce y de FinTech en los países por los que se extiende la Ruta.

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THE ASIAN DOOR: Las ciudades chinas como centros de innovación. Águeda Parra

Cada día es más frecuente ver cómo crece la influencia de China en cuestiones globales, tanto a nivel político, económico como social. Después de años de crecimientos del PIB a doble dígito que han permitido que China se posicione en un lugar destacado en la gobernanza mundial, hoy el gigante asiático se encuentra en segundo lugar entre los países más influyentes en asuntos globales, por detrás de Estados Unidos, pero por delante de Rusia, Alemania y Reino Unido, según el informe “Encuesta nacional de imagen global de China”.

El posicionamiento de China entre la élite mundial de las grandes potencias es el resultado de las políticas emprendidas por el gobierno central para impulsar la economía y conseguir la transición hacia una economía avanzada. El desarrollo que han experimentado las grandes ciudades costeras, así como las zonas del interior, son reflejo de las medidas implantadas durante las últimas décadas por los dirigentes chinos.

En la era Xi Jinping, los avances en tecnología y la innovación han centrado el desarrollo económico del país, impulsado por el esfuerzo que han realizado las principales ciudades de China por ser centros de atracción de inversión, talento tecnológico, espíritu emprendedor, desarrollo de la I+D, medidas de avance social y turismo.

Las ciudades imperiales chinas ya no son una mera referencia cultural e histórica, sino que se han convertido en urbes que están atrayendo fuertemente la inversión extranjera, haciendo que se desarrollen como centros económicos de referencia entre las grandes metrópolis mundiales. Modernizar la economía del país ha supuesto modernizar sus ciudades, que ahora se sitúan en los primeros puestos mundiales por crecimiento del PIB per cápita junto a otras grandes capitales. Del estudio “Las 10 economías metropolitanas con mejor rendimiento del mundo” publicado por The Brookings Institution destaca que la mitad sean urbes chinas, una clasificación que incluye a Dublín (1), Fuzhou (2), Tianjin (3), San José (4), Chengdu (5), Xiamen (6), Delhi (7), Beijing (8), Manila (9) y San Francisco (10).

En el caso de Xiamen, su posición privilegiada en el estrecho de Taiwán, dentro de la Zona Económica Especial de Fujian, le ha permitido situarse entre los principales hub regionales y nacionales a nivel de comercio. El desarrollo económico de la ciudad se ha visto favorecido por la inversión en infraestructuras por tratarse de uno de los extremos de los trayectos ferroviarios del Nuevo Puente Terrestre Euroasiático que forman parte de la iniciativa de la nueva Ruta de la Seda. Asimismo, destaca la capacidad de Xiamen por atraer talento, gracias a programas universitarios con 26 universidades de Norteamérica y Canadá.

También en la provincia de Fujian se encuentra Fuzhou, una de las metrópolis de referencia al estar considerada como la segunda provincia con mayor nivel de e-commerce del país y, por tanto, una de las mayores impulsoras de la creciente economía digital que está liderando la revolución tecnológica de China. Por este motivo, la ciudad ha sido elegida por el gigante del e-commerce eBay para abrir su segundo centro de desarrollo en el país, tras el que tiene en Shanghai. La apuesta por la innovación tecnológica ha propiciado que China desarrolle sus propias aplicaciones para no depender de tecnología extranjera en su propio desarrollo económico, de ahí que esté surgiendo una creciente rivalidad tecnológica con las empresas americanas y europeas que se están viendo obligadas a invertir en el país para poder competir en el mercado de e-commerce más grande y el que más crece del mundo.

Chengdu, en la provincia de Sichuan, simboliza el gran desarrollo que están experimentando las ciudades del interior gracias al esfuerzo económico del gobierno central por reducir las diferencias entre estas regiones y las zonas costeras, más desarrolladas económica y socialmente. Una ciudad que funciona de hub comercial regional, junto con Kunming, en las rutas comerciales de la nueva Ruta de la Seda hacia Asia Oriental y la conexión con las rutas marítimas a través del océano Índico. En su componente tecnológica, Chengdu se está posicionando como hub tecnológico de empresas de juegos digitales, así como sede de un gran número de multinacionales, como Dell, Texas Instruments, Siemens, IBM o Ubisoft, por nombrar algunas.

Xiamen, Fuzhou y Chengdu simbolizan para China el crecimiento económico a todos los niveles, ya que son ciudades que están atrayendo inversión extranjera, talento tecnológico y son fuente de innovación y desarrollo regional y nacional. Son referentes de cómo las políticas promovidas por Xi Jinping de impulsar el Made in China 2025 y la nueva Ruta de la Seda confieren al gigante asiático la capacidad para desarrollar transversalmente todas las ciudades del país.

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THE ASIAN DOOR: Quién gana y quién pierde con la vuelta de Google a China. Águeda Parra

Cuando Google decidió irse de China disponía ya de una versión del buscador con información censurada, pero las discrepancias con el gobierno y el ataque de hackers chinos dirigido a la propiedad intelectual de la compañía y contra algunas cuentas de Gmail de activistas de derechos humanos en Estados Unidos le hicieron abandonar el país. Google puso en práctica su lema “don’t be evil” para ejecutar su salida e intentar así hacer cambiar a China, sin mucho éxito, mientras el resto de competidores americanos han seguido operando en el país participando del desarrollo tecnológico sin precedentes que ha experimentado China en este tiempo.

Ocho años después, Google se ha replanteado aquella decisión y ha iniciado su regreso al país poniendo en marcha el proyecto conocido como “Dragonfly”, no sin el rechazo de los empleados de Google. El desarrollo de la versión censurada estaría en línea con las indicaciones del gobierno de China, situación no muy distinta a lo que sucede en otros países que también solicitan cumplir con las leyes locales y que Google acepta si quiere seguir haciendo negocios. Con una versión muy avanzada del nuevo buscador y a expensas de que China considere no sólo que cumple las reglas, sino que le es de utilidad, el regreso de Google a China ha sido paulatino. En los últimos años, la empresa americana ha reaccionado al avance tecnológico con la construcción de un centro de datos cloud en Hong Kong y abriendo en el mes de enero un centro de investigación de inteligencia artificial que le permitirá cumplir con la obligación que impone China de que la información digital resida en el país.

El siguiente paso es poder ofrecer sus servicios cloud en el segundo mayor mercado cloud mundial, para lo que Google ha iniciado conversaciones con Tencent a la espera de que China decida si acepta que regrese a un país que ya no necesita de las compañías americanas para crear plataformas digitales. Los avances tecnológicos ya no son exclusivos de Silicon Valley, y China es el principal artífice de la transformación de Internet, atrayendo talento local y extranjero a los centros de investigación del país. De ahí que con el regreso a China, Google también conseguiría mejorar posiciones en el mercado cloud asiático, donde se sitúa cuarto por detrás de Amazon, Alibaba y Microsoft, según Synergy Research Group.

La Internet en China ha sufrido una completa transformación desde que Google dejara el país, principalmente impulsada por una generación de nativos digitales que ha propiciado que en China se desarrollen plataformas tecnológicas de forma muy diferente al resto del mundo. En 2010 el número de usuarios de Internet alcanzaba los 303 millones, y ocho años después ha alcanzado la cifra récord de 802 millones de usuarios, 290 millones más que toda la Unión Europea, de los cuales el 98% se conectan a través del móvil. El tamaño del mercado de Internet en China parece razón más que suficiente para que Google decida volver al mayor ecosistema digital mundial, aunque la guerra comercial entre China y Estados Unidos puede ser uno de los grandes muros que tenga que derribar Google si pretende volver a operar en el país.

Los beneficios del acuerdo con Tencent no son exclusivos de Google, que entraría a formar parte del ecosistema de aplicaciones de WeChat al que acceden un billón de usuarios y que genera más de un tercio del uso de datos móviles en China. Para Tencent supondría conseguir una plataforma cloud que le permitiría competir contra el liderazgo de Alibaba en el mundo cloud en China, de lo que se beneficiarían también muchas otras empresas tecnológicas chinas obteniendo ayuda para expandirse globalmente, algo en lo que todavía no han conseguido tener mucho éxito.

Entre los beneficiados del regreso del buscador más famoso del mundo a China también figuran los propios usuarios de Internet, que en un 90% de los casos prefieren utilizar Google como buscador, mientras sólo un 5,8% seguiría utilizando el buscador chino Baidu, según una reciente encuesta. La posibilidad de acceder a mayor información indexada en otro idioma distinto al mandarín es una de las razones más importantes, comportamiento que contrasta con que en el momento de abandonar el país Google contara solamente con el 30% de la cuota de mercado al no haber podido desarrollar un buscador en chino mandarín tan competitivo como el de sus competidores.

En este tiempo, Baidu ha seguido apostando por la tecnología y la innovación, lo que asegura una fuerte rivalidad entre ambas empresas en la industria de los buscadores. Competencia que se extenderá también al campo de la inteligencia artificial, donde Baidu participa junto a más de 300 socios en ecosistemas globales, mercado liderado por Alibaba. Con nuevos competidores amenazando los mercados donde el gigante del e-commerce tiene una posición dominante, el siguiente paso ha sido la decisión de Alibaba de incorporarse al entorno de las redes sociales, liderado por Tencent, de ahí el intento de Facebook de abrir una oficina en Hangzhou, aunque en menos de un día fuera rechazada por las autoridades chinas.

De confirmarse, la entrada de Google revolucionará todo el ecosistema digital de China, marcando aún más las distancias con los ritmos a los que se desarrolla la Internet en Occidente. Pero sobre todo, supondrá una ventana al mundo para los ciudadanos chinos que hasta ahora han experimentado de Internet una visión reducida en chino mandarín.

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THE ASIAN DOOR: Las tecnológicas chinas se lanzan a cotizar en bolsa. Águeda Parra

La guerra comercial entre Estados Unidos y China está siendo testigo de excepción de una de las mayores oleadas de salidas a bolsa de las tecnológicas chinas de la historia. Ante un incremento de los aranceles aplicados a una amplia gama de productos en ambos sentidos, las tecnológicas chinas han preferido evitar futuras volatilidades del mercado y abordar en los últimos meses una escalada de operaciones de Oferta Pública de Venta (OPV), o IPO (Initial Public Offering), según la terminología anglosajona. La situación de conflicto entre las dos primeras potencias mundiales no genera la mejor de las condiciones macroeconómicas, sin embargo, las startup chinas están decididas a asumir el reto de la OPV con el objetivo de encontrar la financiación necesaria para conseguir diferenciarse en el altamente competitivo mercado chino.

A pesar de esta situación en cierto sentido desfavorable, se espera que la combinación de todos los unicornios chinos que salgan a bolsa en los próximos 12 a 24 meses supere un valor de mercado de más de un billón de dólares, según estimaciones de la banca de inversiones JPMorgan. Situación que refleja el buen momento de las tecnológicas chinas motivado por las oportunidades que genera una sociedad de nativos digitales y la alta penetración de Internet móvil. En muchos casos se trata de unicornios que son incubadoras o están respaldados por los grandes titanes de la industria como Alibaba y Tencent, generando todo un ecosistema de innovación que potencia el desarrollo de los sectores del e-commerce, las FinTech, la salud, la movilidad y el entretenimiento.

El cambio reciente en las reglas de cotización de la bolsa de Hong Kong, que permite acciones de clase dual para que los fundadores dispongan de un poder de voto mayor que el resto de accionistas, está motivando que muchas tecnológicas chinas elijan esta ciudad para llevar a cabo sus operaciones de salida a bolsa frente a la histórica elección de la bolsa Nueva York para el lanzamiento de las OPV. En su día, ésta fue la opción escogida por el gigante del e-commerce Alibaba en 2014, en la que se considera la mayor operación llevada a cabo por la bolsa estadounidense alcanzando una valoración de 168.000 millones de dólares.

Entre las empresas que han decidido abordar esta nueva etapa empresarial se encuentra la salida a bolsa de Xiaomi a principios de julio, que alcanzó una valoración de 54.000 millones de dólares, muy por debajo de las expectativas iniciales de la empresa de superar los 70.000 millones de dólares, pero que está considerada como la operación más importante de la historia del parqué de Hong Kong. Aunque el fabricante de teléfonos móviles todavía no genera beneficios, y las pérdidas alcanzaron los 1.000 millones de dólares en los tres primeros meses del año, la financiación conseguida con la salida a bolsa le permitirá a Xiaomi hacerse mayor en Europa compitiendo con Apple y Samsung en el mercado de los teléfonos móviles.

La expansión fuera de China le servirá a Xiaomi de trampolín para aumentar su capitalización bursátil y mejorar posiciones en la clasificación de las 20 empresas mundiales líderes de Internet por valor de mercado, donde actualmente ocupa el puesto 15. Una clasificación casi en paridad entre las 12 compañías estadounidenses y las 8 chinas, donde las siete primeras de la lista agrupan el 81% del valor total de la lista, formada por Apple (1), Amazón (2), Alphabet (3), Microsoft (4), Facebook (5), Alibaba (6) y Tencent (7), empresas que se sitúan entre la valoración de Apple, que asciende a los 915.000 millones de dólares, y la de Tencent, que alcanza los 477.000 millones de dólares cerrando el grupo de las siete más importantes.

La siguiente en la lista que optará próximamente por una OPV será Meituan Dianping, la cuarta startup tecnológica más valiosa, según un estudio de CB Insights. Competidora en la distribución de alimentos con Ele.me, propiedad de Alibaba, y también presente en el negocio de los vehículos compartidos, la salida a bolsa le aportará la financiación suficiente para seguir creciendo. La bolsa de Hong Kong volverá a ser el escenario elegido para una salida a bolsa posiblemente a finales de año y con la que espera conseguir un valor de mercado de 60.000 millones de dólares. De ser así, conseguiría una valoración superior en 6.000 millones de dólares a la que consiguiera Xiaomi, pudiéndose posicionar como la OPV más importante en la bolsa de Hong Kong en dos años.

Muchos movimientos que muestran que China se ha convertido en uno de los entornos más dinámicos entre las startup tecnológicas del momento. (Foto: Rafael Matsunaga, Flickr.com)

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THE ASIAN DOOR: De empleado en Silicon Valley a CEO de Pinduoduo. Águeda Parra.

El fomento del gobierno de Xi Jinping por impulsar un nuevo modelo de economía digital está favoreciendo que se creen nuevas oportunidades laborales en el país para cubrir la demanda de los nuevos perfiles profesionales que surgen, principalmente en el ámbito de las nuevas tecnologías. Muchos de los actuales emprendedores tecnológicos son parte de los conocidos como sea-turtles, jóvenes chinos que se han formado profesionalmente en las grandes tecnológicas de Silicon Valley y regresan con la ambición de levantar los nuevos unicornios que están favoreciendo la revolución digital en China.

El nuevo rival de Alibaba y JD.com responde a este patrón. Pinduduo es el nombre elegido por Colin Huang, ex trabajador de Google, que hace tres años creó la que hoy es la segunda compañía de e-commerce más popular de China con sus 344 millones de usuarios, adelantando a JD.com en esta clasificación y solamente por detrás de Alibaba, el gran gigante del e-commerce chino. El ritmo de popularidad de Pinduoduo ha sido exponencial entre la población china como lo demuestra el crecimiento de su ratio de penetración en un año, pasando del 1% a principios de 2017 al 19,37% a finales del mismo año.

El modelo de negocio elegido por Pinduoduo es una combinación de Facebook y Groupon dirigido a los compradores de las áreas rurales con menores recursos económicos, donde se posiciona por delante del Marketplace de Taobao y de JD.com. Contando con la inversión de Tencent Holdings y Sequoia Capital, la empresa de descuentos de bajo precio será la segunda tecnológica en salir a bolsa en lo que va de año, tras la operación de Xiaomi a principios de julio. Aunque todavía reporta pérdidas que alcanzan los 79,5 millones de dólares, con la salida a bolsa espera reunir unos 1.630 millones de dólares que le permitirán abordar sus planes de expansión de negocio y alcanzar un valor de mercado de 24.000 millones de dólares.

Sin duda, el auge del e-commerce en China ha favorecido que se cree un ecosistema de nuevos unicornios que están creciendo rápidamente por el país de la mano de una oleada de jóvenes emprendedores cuyas oportunidades en las empresas de Silicon Valley nunca hubieran sido tan prometedoras. De hecho, la salida a bolsa de Pinduoduo podría reportarle a su fundador una fortuna de 8.300 millones de dólares, según estima Bloomberg, convirtiéndose en una de las 25 personas más ricas de China.

El éxito de Pinduoduo reside, principalmente, en formar parte del grupo de mini aplicaciones accesibles desde WeChat. El billón de clientes de la omnipresente red social china facilita el acceso a un potencial grupo de compradores, llegando a contar con 103 millones de usuarios activos a finales de marzo. El modelo de descuentos orientado a compras online en las pequeñas ciudades le ha reportado a Pinduoduo un volumen de ventas de 14.980 millones de dólares, una cifra que otros grandes como el marketplace Taobao, propiedad de Alibaba, tardó 5 años en conseguir, y que JD.com ha conseguido transcurridos 10 años.

Pinduoduo se posiciona entre los grandes el e-commerce en el país formando parte del mercado de consumo de China que en 2021 se espera que alcance 6,1 billón de dólares, según las estimaciones de Boston Consulting Group. Esto supone un crecimiento de 1,8 billones de dólares respecto a 2017, equivalente al tamaño que se espera que alcance el mercado de consumo en Reino Unido en 2021.

Este nuevo grande del e-commerce en China responde perfectamente a la propaganda que hizo el propio Steven Jobs sobre Apple en 1997 que decía: “Puedes citarlos, estar en desacuerdo con ellos, glorificarlos o vilipendiarlos. Pero lo único que no puedes hacer es ignorarlos.”

Coffee Charlie Choppa

THE ASIAN DOOR: Talento tecnológico femenino para rivalizar con Starbucks. Agueda Parra

La tecnología y el talento femenino se están convirtiendo en un tándem de éxito en China. Los medios estatales chinos consideran que las mujeres emprendedoras representan un 55% en el entorno de Internet. Formando parte de esta estadística figuran nombres propios muy relevantes en el ecosistema digital de China como Peng Lei, fundadora de Ant Financial, la filial financiera de Alibaba, Zhou Qunfei que preside el fabricante de componentes electrónicos Lens Technology, Ma Dongmin, que dirige junto a su marido Robin Li el buscador más importante de China, Baidu, y Jean Liu, presidenta de Didi Chuxing, uno de los titanes tecnológicos de vehículos compartidos.

Todas ellas forman parte del grupo de la generación Techi de jóvenes emprendedores que están haciendo florecer una revolución tecnológica en el país más poblado del mundo. Han recogido el testigo del fomento de la innovación y el desarrollo de I+D que está impulsando el gobierno chino para acelerar la transición del país hacia una economía avanzada, de ahí que en los últimos años no sea extraño ver cómo crecen los unicornios en China, casi igualando en número a los que aporta Estados Unidos al panorama empresarial.

La rivalidad tecnológica entre las dos grandes potencias mundiales se da cita en el mercado de consumo de China, donde el objetivo de la empresa Luckin Coffee, con sede en Beijing, es competir con el principal proveedor de café mundial, Starbucks. La empresa estadounidense que surgió de un pequeño local situado enfrente del famoso Pike Place Market en el centro de la ciudad de Seattle, tiene hoy más de 23.000 tiendas en todo el mundo, 3.000 de ellas distribuidas por China., mercado en el que opera desde hace 20 años.

Al frente de la tarea de transformar la cultura de un país tradicionalmente vinculado con el consumo del té está Qian Zhiya, CEO de Luckin Coffee y anteriormente cofundadora de la empresa de coches compartidos Ucar, cuyo nombre en chino 钱治亚 significa literalmente dinero (como apellido) que gobierna Asia (como nombre). La empresa que está valorada en 1.000 millones de dólares pretende ser diferencial de Starbucks, que cuenta con el 75% de las tiendas de café en China, según Euromonitor International, principalmente por la alta orientación tecnológica de su estrategia de negocio.

En un país donde las plataformas electrónicas de e-commerce y las FinTech están impulsando una creciente economía digital, Luckin Coffee solamente se ofrece a través de su propia app, que es necesaria incluso en la propia tienda física, y el pago se realiza utilizando el pago por WeChat o a través de su propio monedero electrónico de café, pero nunca en efectivo. De las 525 tiendas que ha abierto en menos de nueve meses desde su lanzamiento, 231 sirven de cocina desde donde se preparan los pedidos que se reparten a oficinas o domicilios particulares, para lo cual Luckin cuenta con el amplio servicio de distribución de alimentos del que participan dos grandes de las tecnológicas chinas, Alibaba y Tencent, con el servicio de entrega garantizado en menos de 30 minutos.

Teniendo en cuenta que el consumo del café crece un 15% anualmente en China, se espera que alcance los 128.400 millones de euros en 2025. Otro de los alicientes para captar a consumidores de café es el precio, unos 3,22€ la taza, entre un 20%-30% más barato que su competidor, con lo que se espera estimular las ventas entre una clase media que está incrementando su gasto en consumo interno, uno de los principales indicadores del crecimiento económico del país.

La visión de Qian Zhiya de hacer de las tiendas de café un negocio tecnológico con una inversión orientada a desarrollar la I+D y la innovación muestra la rapidez con la que se están adaptando todos los sectores económicos al nuevo entorno digital. Es momento de mirar hacia China para encontrar la inspiración y que occidente no se quede demasiado descolgado con los avances que se vayan consolidando en la industria en las próximas décadas. (Foto: Flickr, Charlie Choppa)

JD com

THE ASIAN DOOR: JD.com y Google se alian en plena guerra comercial. Águeda Parra

La mayor batalla del mundo por la supremacía en tecnología se está librando en China. Es momento de mirar hacia el gigante asiático para encontrar el entorno de desarrollo de I+D más innovador y disruptivo que está creando un ecosistema digital donde se desenvuelven empresas como JD.com, comúnmente conocida como el Amazon de China. Fundada por Richard Liu en 1998 en Beijing, el paso al negocio digital lo realizó en 2004 para convertirse en la competencia directa de Tmall, propiedad de Alibaba. Con una plantilla de 150.000 personas, los buenos resultados están favoreciendo que incremente su cuota de mercado del 22%, de hace un año, al 33% actual, según los analistas.

Con un valor de mercado de 55.000 millones de dólares, está considerada como uno de los diez unicornios chinos menos conocidos hasta el momento, pero del que se va a empezar a hablar, y mucho, a partir de ahora. Su rápida expansión internacional por Tailandia, Indonesia, Vietnam e incluso Europa, cuenta con una oficina en París desde principio de año y ha cerrado acuerdos con socios españoles y marcas europeas, principalmente en el sector del lujo, da muestra de su enorme potencial.

Es el caso del anuncio de Google el pasado 18 de junio de invertir en JD.com 550 millones de dólares para ayudar a la compañía a continuar su expansión fuera de China, poniendo de manifiesto el interés de las grandes tecnológicas americanas por participar del creciente ecosistema digital chino. Como resultado del acuerdo, Google recibirá 27 millones de acciones ordinarias Clase A de JD.com quien aportará su ventaja competitiva en la cadena de suministro y logística en China mientras se beneficia de la fortaleza de la tecnología de Google para desarrollar nuevas infraestructuras minoristas que mejoren la experiencia de compra.

Con el acuerdo, Google busca frenar la expansión de Amazon.com en los mercados asiáticos, además de permitirle fortalecer su relación con Walmart, que posee el 10% de JD.com. De igual forma, JD.com pretende desafiar el dominio de Alibaba gracias a la promoción de sus productos a través de Google Shopping. El rápido crecimiento de la clase media en China ha sido un elemento importante en la valoración de la inversión, pero también lo ha sido el hecho de que China sea el país donde se produce el mayor número de descargas de aplicaciones y que cuenta con el ingreso más alto por aplicación al año y, sin embargo, no cuenta con la presencia de las FANG (Facebook, Amazon, Netflix y Google) al haber conseguido China desarrollar aplicaciones propias que reproducen las funcionalidades de éstas.

Justo en el momento en el que parece que comienza a recrudecerse la guerra comercial entre Estados Unidos y China, resulta más evidente que el plan Made in China 2025 será un éxito, incluso con la oposición de la administración Trump. El enfrentamiento con el fabricante de equipos de telecomunicación ZTE ha puesto de manifiesto que China todavía está retrasada en ciertas tecnologías fundamentales, como la de microchips. De ahí que para el gobierno chino sea primordial impulsar con mayor determinación los objetivos previstos en el plan Made in China 2025 de modernización e innovación de los sectores claves para el desarrollo del país.

Los grandes titanes chinos están siendo los principales embajadores de los avances tecnológicos que pretende Made in China 2025, con Tencent y Alibaba como referentes de la revolución digital del país. El plan forma parte del ideario de Xi de conseguir el “sueño chino” mediante un “gran rejuvenecimiento de la nación china”, y las innovaciones que se están incorporando en el ámbito del e-commerce y las FinTech están revolucionando una economía digital con avances que todavía tardarán años en verse en Estados Unidos. En China, los titanes tecnológicos están aplicando la potencialidad del big data y la inteligencia artificial a las peculiaridades del mercado chino, desmarcándose de los desarrollos occidentales y haciendo que la economía china sea cada vez menos dependiente de tecnología extranjera.

China alberga a 9 de las 20 mayores compañías tecnológicas del mundo. Por su valor de mercado, Apple, Amazon, Microsoft, Alphabet y Facebook forman el Top5, seguidas de Alibaba y Tencent, en una clasificación en la que también aparecen Baidu y Xiaomi. De ahí que la gran revolución digital que está experimentado China haya impulsado a que Google, bloqueado en el país desde 2010, busque alianzas con socios locales, como Tencent, Huawei, Xiaomi y Baidu para que distribuyan Google Play Store en sus propias App Store.

Google cuenta con mayor presencia en el país desde que en 2017 se volviera a relanzar el Traductor de Google y se haya incorporado su tecnología ARCore de realidad aumentada y virtual a través de Xiaomi y Huawei. Asimismo, a finales del año pasado Google también anunciaba la apertura de un laboratorio de Inteligencia Artificial en Beijing para facilitar el acceso al talento del país, toda una serie de iniciativas orientadas a participar del momentum de transformación digital que se está produciendo en China.