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THE ASIAN DOOR: El legado de Xi Jinping. Águeda Parra

En la era de Xi Jinping, China está adquiriendo un mayor protagonismo con la vista puesta en consolidar su influencia como poder global en 2049, con capacidad de influir en cuestiones mundiales, al estilo de otras grandes economías occidentales. Para entonces, se conmemorarán los 100 años de la República Popular de China, una fecha en la que se espera esté completado gran parte del legado del presidente Xi diseñado sobre cuatro grandes baluartes.

En primer lugar, y desde el punto de vista del desarrollo social, Xi Jinping impulsó la eliminación de la política del hijo único en 2015, dos años después de comenzar a liderar la segunda economía mundial, ante el inevitable desafío de tener que abordar la modernización de la industria y la innovación tecnológica con una población envejecida. Para ello, China necesita una población activa numerosa, pero la realidad es que el número de personas mayores de 60 años ha aumentado en 110 millones desde 1999 que, en magnitud, representa la población de España y Reino Unido juntas. Entre los efectos positivos derivados de la aplicación de esa política en 1979 destaca haber conseguido sacar de la pobreza a más de 800 millones de personas, con la previsión de que quede completamente erradicada para 2020. Entre los retos de Xi Jinping destaca el “rejuvenecimiento de la nación china”, porque solamente con una amplia población joven puede mantenerse la revolución tecnológica que actualmente está liderando el país a nivel mundial en algunos aspectos como el e-commerce, las FinTech y la inteligencia artificial, tres campos en los que China se posiciona como líder mundial.

En segundo lugar, en la transición de China de potencia orientada a la manufactura y a la exportación, a una economía basada en el consumo interno, el sector servicios y la innovación, las nuevas tecnologías se están convirtiendo en el principal facilitador del cambio. No podemos decir que China con una población de más de 1.300 millones de personas tenga una clase media fuerte, ya que apenas alcanza los 132 millones de personas, el 10% de la población, con incrementos de la renta per cápita en las últimas cuatro décadas de media del 10% cada año. De ahí que entre el legado de Xi figure potenciar el crecimiento de la clase media, que podría situarse en los 480 millones de personas en 2030, un 35% de la población. Esto supone, cuadruplicar en poco más de una década el número de personas que pasan a formar parte de una creciente clase media que se está convirtiendo en uno de los motores económicos del país.

En tercer lugar, la innovación a través del “gran salto adelante” en tecnología, representado por una de las grandes iniciativas de Xi Jinping, la conocida como Made in China 2025. Con gran involucración gubernamental, la iniciativa se enfoca en todo el proceso de manufactura y se extiende a todo tipo de empresas. El objetivo es mantener las actuales tasas de crecimiento anual basándose en la innovación y en las nuevas tecnologías para modernizar la industria. Con esta iniciativa, China pretende conseguir una producción de contenido nacional de componentes y materiales básicos del 40% en 2020, y llegar al 70% en 2025.

Finalmente, en cuarto lugar, la nueva Ruta de la Seda. Una iniciativa orientada a potenciar la gobernanza internacional de China y el poder regional en Asia-Pacífico. La iniciativa está considerada como parte del legado de Xi, de ahí que se haya involucrado en primera persona, y tras cinco años desde el anuncio de la iniciativa en 2013, el presidente chino ha logrado incrementar su influencia geopolítica y geoestratégica en los países por donde se extienden las rutas terrestres y la Ruta Marítima al establecer lazos bilaterales más estrechos con los países de la región. Considerada como la mayor iniciativa de desarrollo de infraestructuras mundial, supone una apertura a nuevos mercados para los productos chinos con alto impacto en los flujos comerciales entre China y Europa.

En definitiva, cuatro grandes directrices con las que se relaciona la era de Xi y que reflejan el modelo de una China moderna que el presidente chino espera dejar como legado. Para entonces, será la confirmación de que bajo el lema de una nueva era de “socialismo con características chinas” se habrá alcanzado el “sueño chino” de construir una “sociedad modestamente acomodada”, un “país rico y poderoso” y un pueblo “dinámico y feliz”. (Foto: Mario Vecchi, flickr.com)

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THE ASIAN DOOR: El eCommerce se rinde al Día del Soltero en China. Águeda Parra

Jack Ma, dueño del titán tecnológico chino Alibaba, conseguía apenas hace una década asociar una oferta promocional con un día festivo para despertar la locura de la clase media China de adquirir multitud de productos a mejor precio. La idea de crear el Día del Soltero surgió entre los universitarios chinos a mediados de los años noventa del siglo pasado como un antídoto frente a la celebración del Día de San Valentín, eligiendo el once de noviembre, 11/11, porque simbólicamente representa “barras desnudas” que muestran la soledad de los solteros. Después, la genialidad de Jack Ma uniendo ambos eventos hizo el resto para crear una pareja de éxito.

Accesible para todas las personas, sin distinción, el gran día de Alibaba se lleva celebrando desde 2009, y el éxito de los últimos años la ha convertido en la fiesta del eCommerce mundial, revalidando año a año el récord en ventas con transacciones desde 230 países durante 2018, liderando Japón el Top 10 de países que han vendido a China durante el Día del Soltero, seguido de Estados Unidos (2), Corea del Sur (3), Australia (4), Alemania (5), Reino Unido (6), Francia (7), España (8), Nueva Zelanda (9) e Italia (10), y superándose los 1.000 millones de pedidos. El evento cuenta con una gala en la que participan conocidos famosos de todo el mundo que animan la jornada con una retransmisión para todo el país, sin descartar que en futuras ediciones la celebración pueda trasladarse a otro lugar fuera de China.

Aparte de que pueda despertar la locura consumista en un país comunista, el Día del Soltero es una muestra del nivel de madurez de la economía digital en China, donde el 90% de las compras de ese día se realizan a través del smartphone, reflejo de la evolución del mercado de los pagos por móvil que sitúa a China como potencia mundial. Durante 24 horas, Taobao y Tmall, los principales sitios Web de compras de Alibaba, concentran un número de ventas online superior al que se registra durante los cuatros días que van desde el Black Friday al Cyber Monday. En Europa, más influida por las modas americanas, el Día del Soltero ha pasado desapercibido hasta hace unos años, sin embargo, la comparación con las grandes fiestas del eCommerce en Estados Unidos muestra que se trata de un evento consolidado en la industria. En 2012, la gala de Alibaba conseguía superar en ventas online a las registradas durante el Cyber Monday en Estados Unidos, y en 2016, el Black Friday americano apenas supuso un sexto de las ventas del Día del Soltero. De ahí, que otras grandes corporaciones se hayan inspirado en la estrategia de Alibaba para crear campañas promocionales que intenten emular las cifras de éxito que consigue el titán tecnológico chino que 2018, en apenas dos minutos, ha conseguido registrar 1.267 millones en ventas, y sólo ha necesitado 15 horas para batir su propio récord del año anterior.

Entre sus principales rivales en China figura el “Prime Day” de JD.com, que coincide con la fecha de su fundación, el día 18 de junio, alcanzando unas ventas en esta última edición de 24.700 millones de dólares, una cifra muy similar a los 25.300 millones de dólares que consiguiera Alibaba en 2017, y que ha pulverizado durante la gala de 2018 en su décimo aniversario registrando 30.802 millones de dólares en ventas, un 27% más que el año pasado. Amazon.com es otra de las empresas que también ha establecido un “Prime Day” para sus suscriptores Premium, aunque la principal diferencia con Alibaba es que la americana es propietaria del inventario que vende mientras que el gigante del e-commerce chino realiza acuerdos con proveedores, e incluso con grandes almacenes físicos para abastecerse de la mercancía que después se encarga de distribuir a domicilio, e incluso en el extranjero. Durante la Fiesta del Día del Soltero se compra todo tipo de artículos, desde zapatillas, langostas, lavadoras, a incluso coches, por medio de acuerdos alcanzados por Alibaba con tiendas familiares y grandes almacenes, como el pop-up store abierto en España para la celebración de este año. Asimismo, gracias a la inversión realizada por el gigante tecnológico en crear Hema, una red propia de supermercados y que forma parte de la estrategia omnicanal de Alibaba, puede ofrecer productos frescos que distribuye a domicilio en menos de 30 minutos.

El gran atractivo para los consumidores es la participación de más de 140.000 marcas, casi la mitad internacionales. Alibaba ha pasado de reunir a 27 empresas en 2009, a distribuir su aplicación de móvil Ling Shou Tong entre más de 600.000 convenience stores y cerca de 100.000 puntos de venta que se conectan con su propia plataforma, aportando una agilidad al proceso que permitió que el primer paquete enviado en 2017 llegara a los 12 minutos y 18 segundos desde el momento de la compra. Toda una operativa que cada año pone a prueba la capacidad de Alibaba Cloud para procesar las 325.000 órdenes por segundo que llegaron a registrarse en un momento pico durante 2017.

En definitiva, un éxito en ventas online que cada año impacta sobre las estadísticas de la economía digital en China, y donde la noticia más esperada del día siguiente es conocer en cuántos millones se ha superado el récord del año anterior. Una suerte de caso de éxito creado por un antiguo profesor de inglés que, previsiblemente el próximo año, anunciará su retirada para dedicarse a la filantropía y que, gracias a su carisma, ha conseguido revolucionar el entorno de emprendimiento en su país. Motivo por el cual, como indica The Economist, China luchará por producir otro Jack Ma. (Jason Stainthorpe, Flickr.com)

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THE ASIAN DOOR: Lo que la piedad filial puede hacer por el e-commerce en China. Águeda Parra

Comentaba Jack Ma en el Foro Público 2018 de la OMC (Organización Mundial de Comercio) celebrado en octubre en Ginebra que “No podemos detener la tecnología. Lo único que puedes hacer es aceptarla (porque) más y más cosas pasarán a través de las plataformas digitales”. Ma, fundador y Presidente Ejecutivo de Alibaba Group, ha sido uno de los grandes impulsores del e-commerce en China, promoviendo un nuevo ecosistema tecnológico sobre el que se está apoyando el gigante asiático para embarcarse en un proceso de modernización que posibilite la transición del país hacia una economía avanzada.

El e-commerce en China apenas representaba el 1% mundial antes de la irrupción de emprendedores como Jack Ma en el panorama empresarial de un país al frente del cual se sitúa el Partido Comunista Chino. Diez años después, el gigante asiático ha generado las condiciones necesarias para impulsar una revolución digital haciendo que China represente en la actualidad el 42% del e-commerce mundial, lo que supone que realiza más transacciones por año que Francia, Alemania, Japón, Reino Unido y Estados Unidos juntos.

Hablar de e-commerce es hablar de China. Y en este ámbito, el gigante asiático ha conseguido alcanzar un crecimiento nunca antes visto en otras economías desarrolladas. Si para posicionarse como segunda potencia mundial China ha necesitado de cuatro décadas de reformas económicas, en el caso de las compras online, el gigante asiático solamente ha necesitado de una década para ser líder mundial. De hecho, en el período entre 2009-2016, el crecimiento del mercado del e-commerce en China alcanzó el 2.000%, superando las ventas de Estados Unidos y Reino Unido juntas. Carentes de un ecosistema de plataformas digitales que favorezcan el desarrollo de las compras digitales, las ventas online en Estados Unidos en ese mismo período apenas crecieron el 150%.

Dos de los grandes protagonistas de esta transformación son los titanes tecnológicos chinos Alibaba y Tencent. Alguna de las iniciativas que más ha favorecido el crecimiento del e-commerce en China ha sido, por ejemplo, la promoción de las ventas digitales durante el Día del Soltero en China, evento que se celebra cada año el 11 noviembre. En el caso de Tencent, la revolución digital ha venido de la mano de WeChat, la aplicación que comenzó como una red social, y que hoy se utiliza para cubrir casi todas las necesidades del día a día.

Lo que hoy identificamos como Made in China, o Made en Estados Unidos, en 2030 será Made in Internet, según comenta el mismo Jack Ma. Para entonces, la previsión es que el 85% de los negocios sean e-commerce y, en cuanto a las compras, el 95% de ellas se realizarán online y apenas el 5% seguirá generándose a través de los canales tradicionales. Una revolución digital que está impulsando la modernización del país pero que, sin embargo, está provocando una brecha social. Mejor dicho dos: una en sentido económico y otra generacional.

El rápido proceso de digitalización que está transformando China está provocando que se amplíe la brecha económica entre las ciudades costeras, más modernas, con aquéllas que están en el interior y son más rurales. En las últimas décadas, el gobierno chino ha intentado reducir la enorme desigualdad existente en el desarrollo de las ciudades del interior, en un intento además por frenar la emigración de trabajadores hacia las ciudades más ricas en la costa. El proceso de urbanización e industrialización de etapas anteriores se ha visto reforzado por la decisión de Xi Jinping de hacer de las ciudades del interior hubs de innovación como parte de las rutas terrestres desplegadas bajo la iniciativa de la nueva Ruta de la Seda, fomentando así un proceso de desarrollo económico más rápido. Sin embargo, persiste una brecha tecnológica que mantiene al 70% de las ciudades del interior ajenas a los pagos por móvil, principalmente porque carecen de teléfono inteligente, e incluso de cuenta bancaria. Un reto para la visión de la política doméstica de Xi Jinping que pretende fortalecer el crecimiento económico de China a través de la modernización y la innovación.

El pago por móvil es una realidad que se impone en China más rápidamente que en el resto de economías avanzadas, una cuestión que está generando una enorme brecha cultural entre generaciones. Los datos de registro en plataformas de pago por móvil muestran que en enero de 2017 se unieron 469 millones de usuarios, un 31,2% más que en 2016, según datos publicados por la Administración del Ciberespacio de China. Mientras que respecto al uso de pagos por móvil, los datos muestran un incremento de las transacciones utilizando este medio del 57,7% en 2016 al 67,5% en 2017, según datos del Centro de Información de Internet en China.

Cifras que muestran la consolidación de la economía digital en China y, por tanto, la rapidez con la que el gigante asiático se está convirtiendo en un país sin dinero en efectivo. Sin embargo, lo que parece tecnológicamente beneficioso está suponiendo un aislamiento social para las generaciones más mayores. De ahí que surjan iniciativas, como la de Alibaba, de apoyarse en la piedad filial para animar a que los jóvenes, que crecen como nativos digitales, ayuden a sus mayores a incorporarse en las nuevas tecnologías, en una labor altruista que pone de manifiesto el estrecho vínculo familiar en la sociedad china. Cuestión que, sin embargo, debería conducir a una reflexión sobre el modelo económico que debería aplicarse para fomentar el desarrollo del conjunto de China, del que participan las zonas del interior y las costeras, y donde conviven las nuevas generaciones con millones de chinos que pertenecen al grupo de personas mayores.

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THE ASIAN DOOR: Qué esperar de la extensión de OBOR a América Latina. Águeda Parra.

Han pasado cinco años desde que Xi Jinping anunciara la gran iniciativa de la nueva Ruta de la Seda que contempla el desarrollo de infraestructuras para conectar China con el corazón de Europa a través de corredores terrestres y rutas marítimas. Tiempo en el que el foco de la inversión china ha estado dirigido, principalmente, a abordar el desarrollo de proyectos por Asia Central, Sudeste Asiático, Europa y África dentro del ámbito OBOR (One Belt, One Road por las siglas de la iniciativa en inglés), pasando América Latina a ocupar un lugar secundario en el radar de las inversiones de China en el exterior.

En este tiempo, América Latina ha quedado fuera de un proyecto donde los países miembros aglutinan el 33% del PIB mundial, agrupan al 66% de la población mundial y generan el 25% de los flujos de inversión extranjera global. El anuncio de OBOR coincidía con una etapa de declive en el crecimiento de las economías latinoamericanas, que pasaban de registrar incrementos medios anuales del 3,9% entre 2004-2013, la más importante desde 1970, a apenas superar el 0,5% desde 2014, según el Banco Mundial.

El elevado precio de las materias primas impulsó una década de bonanza en una región que posee la mitad de los depósitos de plata conocidos en el mundo, el 44% de las reservas de cobre, el 20% de las reservas de estaño y el 16% de las reservas de crudo mundial. Sin embargo, el cambio producido en la composición de la economía china, más orientada ahora a fomentar el consumo interior que a la exportación de manufactura que requiere grandes cantidades de materias primas para su producción, ha hecho que se reduzca el volumen de comercio bilateral, principalmente entre 2015 y 2016. Situación que no ha impactado en el hecho de que China sea el segundo destino de las exportaciones de América Latina, por detrás del comercio con Estados Unidos que está perdiendo importancia durante la administración Trump y su doctrina del “America First”.

Aunque OBOR centra el grueso de las inversiones en el exterior, América Latina no ha dejado nunca de ser una prioridad para China, de ahí que sea el tercer emisor de inversión hacia la región. De hecho, el Banco de Desarrollo de China (CDB, en sus siglas en inglés) y el China Exim Bank han proporcionado más de 141.000 millones de dólares en préstamos a las empresas de América Latina y el Caribe entre 2005-2017, período en el que solamente el Banco de Desarrollo de China ha proporcionado más dinero a la región que el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo juntos. De ahí que Xi Jinping anunciara en el Foro de China con la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) en enero de 2015 su objetivo de alcanzar un comercio bilateral de 500.000 millones de dólares con la región.

El cambio más significativo de este acuerdo se producía en el ámbito de la inversión, donde están previstos 250.000 millones de dólares en los próximos diez años pero cambiando la estrategia de invertir en la industria extractora por priorizar el sector servicios. China ha identificado 11 áreas prioritarias, entre las que destacan las infraestructuras, el sector aeroespacial, las finanzas, las energías alternativas y la innovación científica. Ésta última principalmente orientada a que los titanes tecnológicos chinos puedan expandir sus negocios entre los países que pertenecen a la nueva Ruta de la Seda, fundamentalmente el e-commerce, además de extender la revolución tecnológica que está impulsando China en campos como la inteligencia artificial, las Fintech y los coches autónomos.

Este cambio en la estrategia inversora de China en América Latina responde principalmente a dos prioridades. En primer lugar, la salida de la administración Trump del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TTP, por sus siglas en inglés) y la renegociación del NAFTA entre Estados Unidos, Canadá y México, ha permitido que China adopte una actitud más agresiva en la política exterior con la región ante la perspectiva proteccionista del presidente Trump. Como consecuencia, Xi Jinping ofrecía a los países miembros de América Latina y el Caribe durante la celebración del FORO de CELAC en enero de 2018 unirse a la iniciativa OBOR como parte de una extensión de la Ruta de la Seda Marítima. Entre los 100 proyectos que están en diseño o construcción, y que suponen una inversión de 60.000 millones de dólares, destacan el desarrollo de infraestructuras de energía y transporte que vienen a cubrir las grandes necesidades que tiene la región en esta materia.

Como segunda prioridad, China busca en la futura incorporación a OBOR de los 33 miembros que componen la CELAC reducir el apoyo que todavía recibe Taiwán de algunos de los países de la región. El primero en adherirse a la iniciativa fue Panamá, al que siguieron Bolivia, Antigua y Barbuda, Trinidad y Tobago, y Guyana. Destaca que la adhesión de Panamá se produjera justo después de que el país dejara de dar apoyo a Taiwán para reconocer a China, motivado por las inversiones previstas en OBOR. Una jugada maestra que permitirá que en los próximos meses China consiga ese mismo efecto entre los 11 países de América Latina que todavía siguen reconociendo a Taiwán.

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THE ASIAN DOOR: 3 medidas para que Europa genere titanes tecnológicos como China. Águeda Parra

Estados Unidos ha sido el gran impulsor del desarrollo de Internet, creando una plataforma global que ha potenciado el desarrollo de la economía mundial del siglo XXI. En las últimas décadas, Silicon Valley ha sido el corazón tecnológico por excelencia desde donde han crecido y se han expandido grandes startups como Apple, Google, Facebook y Amazon, con usuarios distribuidos por todo el mundo. Una hegemonía que ha propiciado la creación de un ecosistema tecnológico al que Europa se ha adherido ante la imposibilidad de crear uno propio donde startups europeas compitan con las americanas. Dependencia de la que China sí ha conseguido desligarse iniciando su propia revolución digital.

Existen cuestiones que equiparan el potencial de Europa con Estados Unidos y China. Una de ellas es la economía de la Unión Europea que asciende a 17 billones de dólares, comparable en tamaño a la de Estados Unidos y China. El talento no parece ser tampoco un problema, ya que Europa dispone de grandes profesionales y conglomerados de empresas de relevancia internacional. Entonces, ¿qué ha hecho China que podría imitar Europa?

Financiación, financiación y más financiación. Primera medida que debería adoptar Europa para no quedar lastrada tecnológicamente por detrás de Estados Unidos y China. En 2017, las empresas tecnológicas americanas lideraban la inversión procedente de capital riesgo con 84.000 millones de dólares, las chinas reunían 59.000 millones de dólares, mientras las europeas apenas alcanzaban los 17.000 millones de dólares, según el World Economic Forum. De esa inversión, estos líderes digitales mundiales. Estados Unidos lidera desde décadas la clasificación mundial de empresas en Internet, reuniendo en el Top 20 de 2017 hasta 11 empresas americanas, siendo las 9 restantes chinas, y ninguna europea. Una progresión exponencial que contrasta con la clasificación de 2014 cuando solamente 2 empresas procedían de China (Tencent y Baidu) y el resto eran americanas, movimiento que muestra una tendencia de que a los unicornios les gusta China.

Impulsar el espíritu emprendedor en Europa sería la segunda gran medida. El valor de mercado conjunto de las dos startups europeas más destacables, la sueca Spotify y la alemana Zalando, apenas alcanza los 42.000 millones de dólares, muy lejos del valor de Alibaba de 480.000 millones de dólares y de Facebook, que alcanzan los 550.000 millones de dólares. La falta de una visión unificada de la Unión Europea frente a los desafíos globales tiende a ser un lastre para que las startups europeas compitan globalmente. A pesar de que la población europea tiene una dimensión similar a la estadounidense, tanto Spotify como Zalando centran sus ventas en sus mercados locales principalmente. En el caso de China, los titanes tecnológicos conocidos como BAT (Baidu, Alibaba y Tencent), han sido pioneros en generar un ecosistema paralelo a Facebook, Google y Amazon, impulsando la economía digital de China y el e-commerce mundial. Compañías que no solamente compiten a nivel nacional, sino que extienden sus operaciones globalmente, en muchos casos favorecidas por el despliegue de la nueva Ruta de la Seda por Asia Central y el Sudeste Asiático, países en los que está creciendo la influencia económica de China.

La tercera gran clave es la cultura del mentoring a las startups. Estados Unidos ha sido pionero en crear un entorno como Silicon Valley donde se prioriza el apoyo al talento y el consejo de grandes emprendedores tecnológicos. Experiencia que ha adoptado China para impulsar que sus ciudades compitan en innovación con las startups de la Bahía de San Francisco, iniciando la senda de la independencia tecnológica de las grandes potencias. La innovación está recogida como una de las grandes prioridades de Xi Jinping en el XIII Plan Quinquenal (2016-2020), desde donde se promueve que China se posicione como líder mundial en inteligencia artificial en la próxima década, además de impulsar grandes iniciativas como el Made in China 2025 y Healthy China 2030 que potencian la innovación en la industria china. A pesar de que Europa es referente en temas de B2B, Internet of Things (IoT) e inteligencia artificial, y figura entre los grandes fabricantes en varios sectores, carece de una legislación única que permita evolucionar un mercado europeo único donde germinen centros de innovación mundiales al estilo de Silicon Valley. De hecho, de los 69 unicornios existentes en Europa, la mayoría se afincan en el Reino Unido, próximo a la finalizar las negociaciones del Brexit que situarían a este grupo de empresas vanguardistas fuera de Europa. Una reflexión que debe abordar Europa para no perder el tren tecnológico que le sitúe en los vagones de cola entre las grandes potencias. (Foto: Ajmain Fayek Swapnil, Flickr.com)

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El pequeño gran poder de Hong Kong. Nieves C. Pérez Rodríguez

Con tan sólo 1.104 kilómetros cuadrados de territorio y una población que supera los 7 millones de habitantes, Hong Kong es una de los territorios más poblados del planeta. Con una historia particular y una influencia británica que sigue muy arraigada, este territorio tiene su propia moneda y un sistema de gobierno que funciona paralelamente al de Beijing, aunque siempre reconociéndose como parte de la China continental.

Es, además, uno de los centros financieros y portuarios más grandes del mundo. El gobierno hongkonés entiende que tiene un rol clave en el desarrollo tecnológico y en el posicionamiento económico internacional, explicó el Dr. John Chai, director de Fook Tin Group Holding Limited.

Por eso, el presupuesto para innovación y tecnología de Hong Kong es de 6.500 millones de dólares, que dividen en 3 grandes áreas: 1. robótica y avances médicos 2. modernización de centros de investigación ya existentes y 3. creación de un tercer centro de ciencias en Hong Kong, que ocupará un 1 kilómetro de su territorio. Esta enorme cantidad refleja la importancia que tiene este sector para esta región tan pequeña.

4Asia tuvo acceso a un encuentro que organizó el Atlantic Council sobre las innovaciones económicas del siglo XXI entre Estados Unidos, Hong Kong y China. Con un panel compuesto por el secretario de Comercio y Desarrollo Económico de Hong Kong, Edward Yae, analistas, académicos y el presidente de GoGoVan (el Uber de las mercancías y cargas que opera en China, Corea del Sur, Taiwan, India y cuyo sede principal se encuentra en Hong Kong), se plantearon análisis profundos sobre las posibilidades y los retos de la tecnología y su avance, con especial énfasis en el territorio de administración especial chino, Hong Kong.

Hasta ahora, Estados Unidos ha sido el líder en tecnología del mundo. Después de la Segunda Guerra Mundial, el gobierno impulsó el desarrollo en innovación y Silicon Valley ha sido un ejemplo para el mundo de los avances punteros. Sin embargo, Samuel Klein, encargado de estudiar e investigar los avances e innovaciones en el mundo para el Atlantic Council, ha afirmado que Silicon Valley ya no es exclusivamente el lugar donde se desarrollan las últimas tecnologías. Explica que dentro del territorio estadounidense se encuentran otros centros de investigación como el de la Universidad de Madison, la Universidad Boulder de Colorado y la Universidad de Austin en Texas que ahora encabezan esa lista, aunque de momento siguen por detrás de Silicon Valley en California, pero con grandes posibilidades de que cambie en cualquier momento.

En cuanto a China, Shangai y Beijing están mostrando indicios de que se convertirán en los futuros centros tecnológicos del mundo, apunta Klein, pues cuentan con el apoyo financiero del gobierno chino para impulsar la investigación y desarrollo de proyectos, juntos con las incubadoras y aceleradoras tecnológicas.  Sin embargo, insiste en que se debe destacar que la investigación demuestra que la educación china no tiene la calidad de otros países desarrollados, y que eso puede ser un freno y que estos potenciales centros de innovación retrasen su gran explosión. Otra desventaja señalada por Klein es que el gigante asiático tiene una concepción distinta de innovación a la que se tiene en occidente, pues su foco sigue estando en copiar lo que ya ha sido creado por otros países, y hacer una versión propia, más que crear algo novedoso.

Por ejemplo, China se considera el país con el sistema de vías férreas y trenes más moderno del mundo, con unos 30.000 kilómetros de vías, pero lo cierto es que esa tecnología viene de Francia y Japón, en vez de haber sido creada allí.

Edward Yae afirmó que “Hong Kong es una realidad única, es un puente entre China y Occidente, somos miembros de la Organización Mundial del Comercio, vivimos para el comercio y, aunque pequeños, somos un jugador significativo en el mundo”.  Con gran acierto explicó que el libre comercio no es exactamente gratis, ni siquiera para Hong Kong, donde su práctica está profundamente extendida, y así lo entienden todas las naciones que lo practican. Cada país o región es más competitiva en un área que en otra; por lo tanto, se entiende que se va a ganar en esas áreas donde se es más competitivo, y a perder en las que no se es tan competitivo. Para ello se pueden usar los impuestos, como lo ha hecho Hong Kong reduciéndolos a la mitad para incentivar el comercio y atraer empresas extranjeras.

A día de hoy Estados Unidos sigue encabezando la lista de nación más tecnológica, pero regiones como Hong Kong están pisándole los talones y ofreciendo facilidades para el desarrollo de estas innovaciones, un buen ejemplo es el Robot Sophia, cuya inteligencia artificial es capaz de reconocer expresiones faciales, tal y como afirmó Steven Lam “Sophia solía vivir en Silicon Valley, ahora es inmigrante legal en Hong Kong y eso es una prueba de este cambio”.

Para las empresas que desarrollan tecnologías, ubicarse en Hong Kong, además de contar con el apoyo e incentivos del gobierno local, significa también bajar sus costes de operaciones.

La hegemonía hoy no sólo se refleja a través del poderío militar, en la nueva realidad donde la tecnología marca la pauta. El liderazgo se lo llevará el que dé facilidades en su territorio para establecerse, incentivos a la investigación y acceso al libre comercio. (Foto: Stefano Ravalli, Flickr.com)

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Por qué Alibaba se llama Alibaba. Miguel Ors Villarejo

Hubo un tiempo en que los negocios carecían de apellido y heredaban el de sus progenitores: Ford, Morgan, Thyssen, Rothschild. Vino luego la época de los acrónimos: IBM, BMW, SEAT, Campsa, Banesto, Mapfre. La propia Telefónica se llamó originalmente CTNE. Las siglas se asociaban entonces con la tecnología punta y la vanguardia más rabiosa, como el HAL de Una odisea en el espacio o el sistema operativo DOS. El colmo de la modernidad era, de todos modos, combinar letras y números, como hacen George Lucas con el androide C3PO en La guerra de las galaxias o Texas Instruments con su ordenador TI-99/4. ¿Se imagina la cara que le pondrían ahora en el departamento de marketing si les dijera que el nombre del producto que quiere comercializar es TI-99/4?

El objeto de estos códigos alfabéticos o alfanuméricos era comprimir en el menor espacio posible el máximo de información. En teoría, a partir de las iniciales uno podía reconstruir el área de actividad de la compañía: International Business Machines, Bayerische Motoren Werke, Banco Español de Crédito. Esto era imposible de deducir de un apellido y por eso muchos pioneros del capitalismo añadían a menudo a su marca un determinante: Ford Motor, Banca Rotshchild. Esta fue también la norma cuando a finales de los 80 remitió la fiebre de las siglas y las empresas comenzaron a emplear términos de frutas o de ríos. Steve Jobs debió añadir Computer a Apple y Jeff Bezos el inevitable “.com” a Amazon.

Ya no más. Cuantas menos pistas se den al público, mejor. Dunkin Donuts ha anunciado que a partir de enero se rebautizará Dunkin a secas. “Es más sencillo, más corto y más actual”, sostiene la compañía. Sigue los pasos de Starbucks, que ha retirado de su logo el término Coffee, y por supuesto de Apple y Amazon, que no especifican nada desde hace años: ni Computer ni puntocom.

El Financial Times ha aplaudido la decisión de Dunkin, porque considera que un nombre demasiado concreto “constriñe” tu libertad de movimientos, y tiene razón. La globalización ha difuminado la separación entre sectores. “Amazon”, dice el presidente de la CNMC, José María Marín Quemada, “vende muchas cosas: alimentos, almacenamiento en la nube, series… Pero Telefónica también. Hace tiempo que no se limita a suministrar llamadas de fijo o móvil. La mitad de su facturación procede de otras actuaciones y de los contenidos audiovisuales. Y otras telecos comercializan energía”.

La filosofía ya no es: tengo este producto y voy a ver cómo se lo vendo a mis clientes. Hay compañías que ni siquiera tienen lo que venden, como Uber o Airbnb. La filosofía es: tengo estos clientes y voy a ver qué producto les vendo.

En esta batalla de todos contra todos, la precisión se ha vuelto un incordio. Las publicidades tradicionales estaban llenas de detalles técnicos. “Telefunken 40, con sintonía calibrada en kilociclos y válvulas de grilla blindada y metalizada por fuera”, se lee en el anuncio de una radio de los años 30. Eso ya no vale. Ahora hay que comunicar emociones. La cerveza no quita la sed: da alegría. El coche no te transporta: evoca tu compromiso con el planeta. La colonia no perfuma: te convierte en un depredador.

Una marca eficaz debe integrarse en esta estrategia de encanto y ambigüedad. El nombre inicial que Bezos barajó para su proyecto fue Cadabra, por las connotaciones mágicas que entrañaba el comercio online, pero por teléfono la gente entendía a menudo cadáver y, mientras repasaba una mañana la enciclopedia, tropezó con la palabra Amazon. El río más caudaloso, la librería más grande. Era una analogía perfecta.

Jack Ma dio una justificación similar cuando la CCN le preguntó cómo se le había ocurrido lo de Alibaba: el personaje de Las 1.001 noches, explicó, trae rápidamente a la mente una cueva llena de tesoros. Difícilmente se podía ser menos específico.

Hay un elemento adicional que Jobs mencionaba cuando le planteaban esta cuestión. “La gente me sugería cosas como Matrix Electronics y así”, contaba, pero a él le gustaban mucho las manzanas y, además, “Apple aparecería en la guía telefónica por delante de Atari, que era donde yo solía trabajar”. Como Amazon. Como Alibaba. Como Alphabet. Todas empiezan con la primera letra del abecedario, lo que las coloca automáticamente a la cabeza en muchas listas. (Foto: Ryan Van Stralen, Flickr.com)

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THE ASIAN DOOR: Las 5 cosas que debes saber si tu futuro pasa por China. Águeda Parra

En el radar de las empresas occidentales siempre ha estado intentar conquistar el mercado chino para aumentar su huella de internacionalización y abrir nuevos mercados de comercio e inversión. Las dificultades inherentes a las diferencias culturales han sido, en muchos casos, el primer escollo que han tenido que superar y que, en muchos casos, se ha convertido en una barrera difícil de salvar.

Después de décadas desde la reforma y apertura económica promovida por Deng Xiaoping en 1978, todavía existen sectores de la economía china que no están abiertos para la inversión extranjera, cuestión que no impide, sin embargo, que las oportunidades en el mercado chino sigan siendo muy numerosas. Pero, aparte de las diferencias culturales, ¿qué más debes saber sobre China? Éstas son las cinco cosas que es necesario saber sobre la realidad económica y tecnológica del país:

[PRIMERO_ China es la mejor oportunidad de inversión, comercio y talento del siglo XXI]

Todo CEO, empresario, emprendedor, estudiante, etc., debe saber que el crecimiento económico de China y la revolución digital que está experimentando la segunda economía mundial hacen que el gigante asiático pueda considerarse como la mejor oportunidad de inversión, comercio y talento del siglo XXI.

[SEGUNDO_ Los BAT mueven la economía digital en China]

Conocer el mercado chino y los actores claves supone saber que BAT es la palabra que identifica a los tres grandes titanes tecnológicos chinos. Baidu, Alibaba y Tencent están marcando el ritmo de la revolución tecnológica en China al margen de las grandes tecnológicas americanas. Baidu ha reproducido y mejorado el motor de búsqueda de Google, que está pensando regresar a China. Alibaba es el gigante del e-commerce mundial, mientras que Tencent ha agrupado en torno a su aplicación estrella WeChat todo un ecosistema tecnológico de mini-aplicaciones que integran todas las necesidades diarias, desde redes sociales, e-commerce, citas médicas, seguros, alquiler de vehículos compartidos, etc., sin salir de la aplicación.

[TERCERO_ Silicon Valley está dando los primeros pasos para establecerse en China]

Casi el 39% de los unicornios residen en China, concretamente 98 de 252 hasta septiembre de 2017, lo que significa que el gigante asiático es el segundo destino después de Estados Unidos, que cuenta con el 42,1% de este tipo de empresas valoradas en más de 1.000 millones de dólares. Los unicornios se establecen en las ciudades más punteras tecnológicamente, creando centros de innovación que rivalizan con Silicon Valley. Los BAT son parte de los unicornios chinos más destacados, cuyo valor de mercado les permite formar parte del Top20 de gigantes tecnológicos mundiales, Alibaba (6), Tencent (7) y Baidu (13). Si se unieran los BAT con los FAANG, es decir, Facebook, Appel, Amazon, Netflix y Google, alcanzarían un valor de más de 4 billones de dólares.

[CUARTO_ China es el mayor mercado de usuarios de Internet]

China ha alcanzado a principios de año la cifra récord de 802 millones de usuarios de Internet, lo que supone más de la mitad de su población de casi 1.400 millones de habitantes. Poniéndolo en contexto, son 290 millones de personas más que toda la Unión Europea las que se conectan diariamente a la red. La transformación tecnológica se ha producido de forma acelerada en China, de hecho, muchos no han conocido ni el teléfono fijo, y hasta el 98% de las personas se conecta a Internet a través del móvil.

[QUINTO_ La nueva Ruta de la Seda China es la iniciativa mundial del momento]

La nueva Ruta de la Seda es la iniciativa de infraestructuras del billón de dólares que unirá China con el corazón de Europa permitiendo que los productos chinos alcancen nuevos mercados a través de varias rutas que atraviesan Asia Central. Los corredores terrestres se complementan por mar con la Ruta de la Seda Marítima que se extiende hasta África Occidental. OBOR (One Belt, One Road), como se conoce comúnmente a la iniciativa, también tiene una componente tecnológica incorporando a las Tech chinas que abren negocios de e-commerce y de FinTech en los países por los que se extiende la Ruta.

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THE ASIAN DOOR: Las ciudades chinas como centros de innovación. Águeda Parra

Cada día es más frecuente ver cómo crece la influencia de China en cuestiones globales, tanto a nivel político, económico como social. Después de años de crecimientos del PIB a doble dígito que han permitido que China se posicione en un lugar destacado en la gobernanza mundial, hoy el gigante asiático se encuentra en segundo lugar entre los países más influyentes en asuntos globales, por detrás de Estados Unidos, pero por delante de Rusia, Alemania y Reino Unido, según el informe “Encuesta nacional de imagen global de China”.

El posicionamiento de China entre la élite mundial de las grandes potencias es el resultado de las políticas emprendidas por el gobierno central para impulsar la economía y conseguir la transición hacia una economía avanzada. El desarrollo que han experimentado las grandes ciudades costeras, así como las zonas del interior, son reflejo de las medidas implantadas durante las últimas décadas por los dirigentes chinos.

En la era Xi Jinping, los avances en tecnología y la innovación han centrado el desarrollo económico del país, impulsado por el esfuerzo que han realizado las principales ciudades de China por ser centros de atracción de inversión, talento tecnológico, espíritu emprendedor, desarrollo de la I+D, medidas de avance social y turismo.

Las ciudades imperiales chinas ya no son una mera referencia cultural e histórica, sino que se han convertido en urbes que están atrayendo fuertemente la inversión extranjera, haciendo que se desarrollen como centros económicos de referencia entre las grandes metrópolis mundiales. Modernizar la economía del país ha supuesto modernizar sus ciudades, que ahora se sitúan en los primeros puestos mundiales por crecimiento del PIB per cápita junto a otras grandes capitales. Del estudio “Las 10 economías metropolitanas con mejor rendimiento del mundo” publicado por The Brookings Institution destaca que la mitad sean urbes chinas, una clasificación que incluye a Dublín (1), Fuzhou (2), Tianjin (3), San José (4), Chengdu (5), Xiamen (6), Delhi (7), Beijing (8), Manila (9) y San Francisco (10).

En el caso de Xiamen, su posición privilegiada en el estrecho de Taiwán, dentro de la Zona Económica Especial de Fujian, le ha permitido situarse entre los principales hub regionales y nacionales a nivel de comercio. El desarrollo económico de la ciudad se ha visto favorecido por la inversión en infraestructuras por tratarse de uno de los extremos de los trayectos ferroviarios del Nuevo Puente Terrestre Euroasiático que forman parte de la iniciativa de la nueva Ruta de la Seda. Asimismo, destaca la capacidad de Xiamen por atraer talento, gracias a programas universitarios con 26 universidades de Norteamérica y Canadá.

También en la provincia de Fujian se encuentra Fuzhou, una de las metrópolis de referencia al estar considerada como la segunda provincia con mayor nivel de e-commerce del país y, por tanto, una de las mayores impulsoras de la creciente economía digital que está liderando la revolución tecnológica de China. Por este motivo, la ciudad ha sido elegida por el gigante del e-commerce eBay para abrir su segundo centro de desarrollo en el país, tras el que tiene en Shanghai. La apuesta por la innovación tecnológica ha propiciado que China desarrolle sus propias aplicaciones para no depender de tecnología extranjera en su propio desarrollo económico, de ahí que esté surgiendo una creciente rivalidad tecnológica con las empresas americanas y europeas que se están viendo obligadas a invertir en el país para poder competir en el mercado de e-commerce más grande y el que más crece del mundo.

Chengdu, en la provincia de Sichuan, simboliza el gran desarrollo que están experimentando las ciudades del interior gracias al esfuerzo económico del gobierno central por reducir las diferencias entre estas regiones y las zonas costeras, más desarrolladas económica y socialmente. Una ciudad que funciona de hub comercial regional, junto con Kunming, en las rutas comerciales de la nueva Ruta de la Seda hacia Asia Oriental y la conexión con las rutas marítimas a través del océano Índico. En su componente tecnológica, Chengdu se está posicionando como hub tecnológico de empresas de juegos digitales, así como sede de un gran número de multinacionales, como Dell, Texas Instruments, Siemens, IBM o Ubisoft, por nombrar algunas.

Xiamen, Fuzhou y Chengdu simbolizan para China el crecimiento económico a todos los niveles, ya que son ciudades que están atrayendo inversión extranjera, talento tecnológico y son fuente de innovación y desarrollo regional y nacional. Son referentes de cómo las políticas promovidas por Xi Jinping de impulsar el Made in China 2025 y la nueva Ruta de la Seda confieren al gigante asiático la capacidad para desarrollar transversalmente todas las ciudades del país.

GoogleChina

THE ASIAN DOOR: Quién gana y quién pierde con la vuelta de Google a China. Águeda Parra

Cuando Google decidió irse de China disponía ya de una versión del buscador con información censurada, pero las discrepancias con el gobierno y el ataque de hackers chinos dirigido a la propiedad intelectual de la compañía y contra algunas cuentas de Gmail de activistas de derechos humanos en Estados Unidos le hicieron abandonar el país. Google puso en práctica su lema “don’t be evil” para ejecutar su salida e intentar así hacer cambiar a China, sin mucho éxito, mientras el resto de competidores americanos han seguido operando en el país participando del desarrollo tecnológico sin precedentes que ha experimentado China en este tiempo.

Ocho años después, Google se ha replanteado aquella decisión y ha iniciado su regreso al país poniendo en marcha el proyecto conocido como “Dragonfly”, no sin el rechazo de los empleados de Google. El desarrollo de la versión censurada estaría en línea con las indicaciones del gobierno de China, situación no muy distinta a lo que sucede en otros países que también solicitan cumplir con las leyes locales y que Google acepta si quiere seguir haciendo negocios. Con una versión muy avanzada del nuevo buscador y a expensas de que China considere no sólo que cumple las reglas, sino que le es de utilidad, el regreso de Google a China ha sido paulatino. En los últimos años, la empresa americana ha reaccionado al avance tecnológico con la construcción de un centro de datos cloud en Hong Kong y abriendo en el mes de enero un centro de investigación de inteligencia artificial que le permitirá cumplir con la obligación que impone China de que la información digital resida en el país.

El siguiente paso es poder ofrecer sus servicios cloud en el segundo mayor mercado cloud mundial, para lo que Google ha iniciado conversaciones con Tencent a la espera de que China decida si acepta que regrese a un país que ya no necesita de las compañías americanas para crear plataformas digitales. Los avances tecnológicos ya no son exclusivos de Silicon Valley, y China es el principal artífice de la transformación de Internet, atrayendo talento local y extranjero a los centros de investigación del país. De ahí que con el regreso a China, Google también conseguiría mejorar posiciones en el mercado cloud asiático, donde se sitúa cuarto por detrás de Amazon, Alibaba y Microsoft, según Synergy Research Group.

La Internet en China ha sufrido una completa transformación desde que Google dejara el país, principalmente impulsada por una generación de nativos digitales que ha propiciado que en China se desarrollen plataformas tecnológicas de forma muy diferente al resto del mundo. En 2010 el número de usuarios de Internet alcanzaba los 303 millones, y ocho años después ha alcanzado la cifra récord de 802 millones de usuarios, 290 millones más que toda la Unión Europea, de los cuales el 98% se conectan a través del móvil. El tamaño del mercado de Internet en China parece razón más que suficiente para que Google decida volver al mayor ecosistema digital mundial, aunque la guerra comercial entre China y Estados Unidos puede ser uno de los grandes muros que tenga que derribar Google si pretende volver a operar en el país.

Los beneficios del acuerdo con Tencent no son exclusivos de Google, que entraría a formar parte del ecosistema de aplicaciones de WeChat al que acceden un billón de usuarios y que genera más de un tercio del uso de datos móviles en China. Para Tencent supondría conseguir una plataforma cloud que le permitiría competir contra el liderazgo de Alibaba en el mundo cloud en China, de lo que se beneficiarían también muchas otras empresas tecnológicas chinas obteniendo ayuda para expandirse globalmente, algo en lo que todavía no han conseguido tener mucho éxito.

Entre los beneficiados del regreso del buscador más famoso del mundo a China también figuran los propios usuarios de Internet, que en un 90% de los casos prefieren utilizar Google como buscador, mientras sólo un 5,8% seguiría utilizando el buscador chino Baidu, según una reciente encuesta. La posibilidad de acceder a mayor información indexada en otro idioma distinto al mandarín es una de las razones más importantes, comportamiento que contrasta con que en el momento de abandonar el país Google contara solamente con el 30% de la cuota de mercado al no haber podido desarrollar un buscador en chino mandarín tan competitivo como el de sus competidores.

En este tiempo, Baidu ha seguido apostando por la tecnología y la innovación, lo que asegura una fuerte rivalidad entre ambas empresas en la industria de los buscadores. Competencia que se extenderá también al campo de la inteligencia artificial, donde Baidu participa junto a más de 300 socios en ecosistemas globales, mercado liderado por Alibaba. Con nuevos competidores amenazando los mercados donde el gigante del e-commerce tiene una posición dominante, el siguiente paso ha sido la decisión de Alibaba de incorporarse al entorno de las redes sociales, liderado por Tencent, de ahí el intento de Facebook de abrir una oficina en Hangzhou, aunque en menos de un día fuera rechazada por las autoridades chinas.

De confirmarse, la entrada de Google revolucionará todo el ecosistema digital de China, marcando aún más las distancias con los ritmos a los que se desarrolla la Internet en Occidente. Pero sobre todo, supondrá una ventana al mundo para los ciudadanos chinos que hasta ahora han experimentado de Internet una visión reducida en chino mandarín.