lacrimogeno

Granadas lacrimógenas chinas contra manifestantes venezolanos. Nieves C. Pérez Rodríguez

Washington.- La mal llamada revolución de Chávez comenzó con un golpe de Estado de un grupo pequeño de rebeldes militares, quienes más adelante constituyeron las piezas claves de la también erróneamente llamada revolución bolivariana. Claramente, el componente militar estuvo siempre muy presente e incluso en la Constitución chavista -redactada durante el primer año presidencial de Chávez- en la que se concedió a los militares, desde soldados hasta generales, participar en los sufragios a través del voto. Un cambio radical respecto a lo anterior que despertó serias dudas en los juristas, por el cambio que podría encarnar en la institución castrense y su carácter no proselitista.

La Venezuela de Chávez no se parece nada a la anterior. Todo fue politizado y puesto al servicio de los intereses de la “revolución chavista”. Al más puro estilo cubano, no en vano fueron los Castro los que adoctrinaron a los personajes que protagonizan esta película de terror, que supera a Hollywood y sus efectos especiales. Pero como era de esperar, la seguridad y defensa de la revolución -que no de la nación- fue lo que más preocupó y, para ello, dotar bien a las fuerzas armadas era prioritario.

Chávez, en sus incontables alocuciones, insistió en la necesidad de fortalecer los cuatro componentes de la Fuerza Armada (FAN) y equiparla. Mientras, formaban ideológicamente la milicia en los sectores populares más oprimidos. Todo para poder defender el momento de un posible quiebre de la revolución, usando siempre a los Estados Unidos -el Imperio- como el principal enemigo contrario al socialismo del siglo XXI.

De acuerdo con Javier Mayorca -periodista venezolano especializado en actividades criminales- las fuerzas armadas fueron puestas al servicio de un proyecto político, de varias formas. Por una parte, al incorporar a sus oficiales a actividades del partido de gobierno. Luego, mediante la glorificación de Chávez, se intenta que los militares se constituyan en garantes del proyecto político. De allí que el lema oficial “Chávez vive, la patria sigue”.

Mayorca nos explica que Venezuela fue una gran fuente de recursos para las industrias de armas rusas y luego chinas desde 2005 hasta 2015. El gasto fue variando en lo referido al tipo de sistemas que se adquiría. De allí la noción de que Venezuela fue preparándose para un conflicto irregular, con alta participación de factores internos, desde finales del mandato de Chávez en el 2012. La cifra consolidada de gasto militar tanto con Rusia como con China es una incógnita, pero supera los seis mil millones de dólares, asevera.

Durante la entrevista que 4Asia le hizo a Mayorca nos explicó que Caracas ha comprado a Beijing una larga lista de equipos: vehículos tácticos VN4, vehículos para mantenimiento de orden público tipo “ballena”, vehículos para comando y control de operaciones de orden público, transporte de tropas (JAC), y vehículos para la contención de multitudes, tipo “murciélago”. Además, adquirió una flota de 24 jets para entrenamiento primario de la Aviación K8. Y uniformes especiales para mantenimiento del orden público y visores nocturnos. Afirma que inicialmente Chávez tuvo la intención de renovar la flota para entrenamiento con Super Tucanos (aviones ligeros de ataque) de Brasil, pero que Washington le recordó a Lula que estaría violentando cláusulas que impiden la transferencia de tecnologías a países potencialmente conflictivos. Fue entonces cuando decidieron girar hacia China.

Le preguntamos a nuestro experto sobre la procedencia de las granadas lacrimógenas, así como otro material anti motín usado por el Régimen de Maduro. Mayorca explicó que antes eran suministradas por varios países pero que, debido a los embargos de EEUU y la UE, así como las medidas aplicadas recientemente por el Departamento del Tesoro estadounidense, se han restringido el número de proveedores. Y afirma que es la primera vez que él ha visto llegar granadas, chalecos antibalas y otro material de este tipo de China.

Desde 2010 y de manera especial bajo el mandato de Nicolás Maduro, los manifestantes venezolanos en contra del chavismo se han enfrentado a las Fuerzas Armadas cada vez más preparadas para responder a grupos. Por lo que se puede afirmar que se ha ido intensificando la represión cuyo costo se traduce en más vidas humanas. En el 2017, se hizo una restructuración interna de la FAN donde se incorporó a la policía nacional y se transformaron las unidades tácticas de las FAES (Fuerza de Acción especial o popularmente llamado en Venezuela como el grupo de exterminio de la policía nacional).

La comunidad internacional tendrá que evaluar quienes son las empresas chinas que están abasteciendo al régimen de Maduro con material y equipos militares de guerra, que está siendo usado en contra de la propia población. Y le tocará valorar si más sanciones deberían ser impuestas para intentar frenar la gran represión que está sufriendo el pueblo venezolano.

ZTE

China en la crisis venezolana (II). Nieves C. Pérez Rodríguez

Washington.- La dimensión de la implicación de China en la crisis venezolana parece ser más profunda de lo que inicialmente se intuía. En esta misma columna hemos dado cifras de los créditos que Beijing ha otorgado a Caracas. Sean Miner, en una entrevista que le concedió a 4Asia el año pasado, explicaba que los prestamistas estatales chinos dieron créditos al gobierno de Maduro por más de 60 mil millones de dólares, principalmente en acuerdos de préstamo por petróleo. Y expertos estiman en que Venezuela aún le debe a China al menos 25 mil millones.

La concesión de estos créditos fue una estrategia de Beijing para garantizarse suministro de petróleo, a pesar de las fluctuaciones de precio en el mercado internacional. Y gracias a ese flujo de dinero Maduro ha conseguido alargar su estancia en el poder, a pesar de la crisis en la que ya se encontraba la economía venezolana.

Pero más allá de los créditos está la lista de empresas chinas que consiguieron entrar en los negocios del régimen venezolano. La ZTE, una de las grandes corporaciones en telecomunicaciones chinas que ayudó a Maduro a construir la base de datos que permite el monitoreo y seguimiento de los ciudadanos desde el 2016 a través de la “carnet de la patria”, tal y como aparece en una carta del Senado estadounidense dirigida a los Departamentos de Estado, de Comercio y del Tesoro, a finales de noviembre pasado, en la que se les pide investiguen a ZTE por haber violado la normativa de exportaciones.

En la misiva dice literalmente “previo a las elecciones venezolanas de mayo pasado, el dictador Maduro usaba la tarjeta de la patria para movilizar gente en su apoyo. Prometió premios a quienes escanearan las tarjetas en los centros electorales. Sin embargo, esos premios nunca se materializaron, aunque sí se recibieron mensajes de texto agradeciendo su apoyo a Maduro”.

La trama de esta empresa de telecomunicaciones es larga, pues ya ha sido investigada y sancionada previamente debido a sus prácticas comerciales oscuras, y entre ellas cuentan la violación a los embargos con Irán, Corea del Norte, Sudán, Siria y Cuba. Precisamente el verano del 2018 se declararon culpables de rompimiento de acuerdos previos y haber enviado equipos y/o material tecnológico que contiene piezas elaborados en los Estados Unidos.

Las prácticas de ZTE han sido tan irregulares que en junio pasado el mismo Xi Jinping tuvo que visitar la Casa Blanca en busca de mediación. Pues las sanciones consistían en siete años de embargo que prohibían a la compañía cualquier negocio con empresas estadounidenses. De haber procedido las sanciones que estaban previstas, hubiera sido el fin de ZTE, de acuerdo a expertos financieros, muy a pesar de que es la mayor corporación en telecomunicaciones china.

En esa ocasión Trump salvó a ZTE por la intervención de Xi, lo que no fue bien visto por todos los sectores de la Administración. Sin embargo, fuentes cercanas a Trump insistieron que lo hizo como una demostración de buena voluntad en pleno anuncio de la guerra comercial.

Ahora el Senado estadounidense ha vuelto a solicitar que se reabra esta investigación y se investigue si ZTE ha vuelto a infringir sanciones estadounidenses a través de la venta de materiales y equipos, o ha asistido técnicamente o financieramente a individuos como el presidente de CANTV (empresa de telecomunicaciones de Venezuela) Manuel Ángel Fernández Meléndez. Así como solicita que se investigue si esta corporación china ha participado en actividades que socavan la democracia en Venezuela y serios abusos de derechos humanos.

Con la fuerte presión que la comunidad internacional está ejerciendo para que se retome la democracia y se restauren las garantías de los derechos humanos en Venezuela, y con ello se frene la mayor migración nunca vista en esta región del mundo, a punto de superar la Siria, aumenta también el interés en perseguir irregularidades como las de ZTE, y dejar al descubierto como la mano china omitiendo regulaciones ha favorecido la vigilancia y control de la población venezolana en pro de la perpetuación del régimen de Maduro. (Foto: Karlis Dambrans)

venezuela

Venezuela: un test para las inversiones asiáticas

América, desde el Río Bravo hasta la Antártida se ha venido configurando como una región estratégica, política, pero sobre todo económica, para las inversiones de China y Japón, atentos a unas economías tan frágiles como necesitadas y tan dependientes como desconfiadas del gigante del norte: Estados Unidos. Del éxito de esa estrategia económica dependen no sólo los beneficios sino la propia y deseada influencia política.

Pero el escenario político latinoamericano ha cambiado. El estrepitoso fracaso de las políticas populista de gasto público desmesurado y de intervencionismo estatal no sólo han situado la corrupción y el narcopoder en situación de crear estados fallidos, sino que, a la vez, han vaciado de contenido las democracias, que en aquella región han sido históricamente frágiles.

En este nuevo escenario, la solución de la crisis venezolana y si de ella se deriva una recuperación de la democracia y una economía abierta o una salida autoritaria va a tener una importancia enorme. Por eso, China, pragmática y nacionalista, es menos entusiasta en apoyar a Maduro y se abre a explorar relaciones con el presidente constitucional Guaidó.

Para Japón la situación es más fácil. Sus inversiones están menos orientadas a Venezuela y más a la costa del Pacífico y los países de aquella zona se han alineado contra el proyecto totalitario de Maduro. Pero eso no quiere decir que no deba estar atento a la evolución de la situación general.