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Por qué Alibaba se llama Alibaba. Miguel Ors Villarejo

Hubo un tiempo en que los negocios carecían de apellido y heredaban el de sus progenitores: Ford, Morgan, Thyssen, Rothschild. Vino luego la época de los acrónimos: IBM, BMW, SEAT, Campsa, Banesto, Mapfre. La propia Telefónica se llamó originalmente CTNE. Las siglas se asociaban entonces con la tecnología punta y la vanguardia más rabiosa, como el HAL de Una odisea en el espacio o el sistema operativo DOS. El colmo de la modernidad era, de todos modos, combinar letras y números, como hacen George Lucas con el androide C3PO en La guerra de las galaxias o Texas Instruments con su ordenador TI-99/4. ¿Se imagina la cara que le pondrían ahora en el departamento de marketing si les dijera que el nombre del producto que quiere comercializar es TI-99/4?

El objeto de estos códigos alfabéticos o alfanuméricos era comprimir en el menor espacio posible el máximo de información. En teoría, a partir de las iniciales uno podía reconstruir el área de actividad de la compañía: International Business Machines, Bayerische Motoren Werke, Banco Español de Crédito. Esto era imposible de deducir de un apellido y por eso muchos pioneros del capitalismo añadían a menudo a su marca un determinante: Ford Motor, Banca Rotshchild. Esta fue también la norma cuando a finales de los 80 remitió la fiebre de las siglas y las empresas comenzaron a emplear términos de frutas o de ríos. Steve Jobs debió añadir Computer a Apple y Jeff Bezos el inevitable “.com” a Amazon.

Ya no más. Cuantas menos pistas se den al público, mejor. Dunkin Donuts ha anunciado que a partir de enero se rebautizará Dunkin a secas. “Es más sencillo, más corto y más actual”, sostiene la compañía. Sigue los pasos de Starbucks, que ha retirado de su logo el término Coffee, y por supuesto de Apple y Amazon, que no especifican nada desde hace años: ni Computer ni puntocom.

El Financial Times ha aplaudido la decisión de Dunkin, porque considera que un nombre demasiado concreto “constriñe” tu libertad de movimientos, y tiene razón. La globalización ha difuminado la separación entre sectores. “Amazon”, dice el presidente de la CNMC, José María Marín Quemada, “vende muchas cosas: alimentos, almacenamiento en la nube, series… Pero Telefónica también. Hace tiempo que no se limita a suministrar llamadas de fijo o móvil. La mitad de su facturación procede de otras actuaciones y de los contenidos audiovisuales. Y otras telecos comercializan energía”.

La filosofía ya no es: tengo este producto y voy a ver cómo se lo vendo a mis clientes. Hay compañías que ni siquiera tienen lo que venden, como Uber o Airbnb. La filosofía es: tengo estos clientes y voy a ver qué producto les vendo.

En esta batalla de todos contra todos, la precisión se ha vuelto un incordio. Las publicidades tradicionales estaban llenas de detalles técnicos. “Telefunken 40, con sintonía calibrada en kilociclos y válvulas de grilla blindada y metalizada por fuera”, se lee en el anuncio de una radio de los años 30. Eso ya no vale. Ahora hay que comunicar emociones. La cerveza no quita la sed: da alegría. El coche no te transporta: evoca tu compromiso con el planeta. La colonia no perfuma: te convierte en un depredador.

Una marca eficaz debe integrarse en esta estrategia de encanto y ambigüedad. El nombre inicial que Bezos barajó para su proyecto fue Cadabra, por las connotaciones mágicas que entrañaba el comercio online, pero por teléfono la gente entendía a menudo cadáver y, mientras repasaba una mañana la enciclopedia, tropezó con la palabra Amazon. El río más caudaloso, la librería más grande. Era una analogía perfecta.

Jack Ma dio una justificación similar cuando la CCN le preguntó cómo se le había ocurrido lo de Alibaba: el personaje de Las 1.001 noches, explicó, trae rápidamente a la mente una cueva llena de tesoros. Difícilmente se podía ser menos específico.

Hay un elemento adicional que Jobs mencionaba cuando le planteaban esta cuestión. “La gente me sugería cosas como Matrix Electronics y así”, contaba, pero a él le gustaban mucho las manzanas y, además, “Apple aparecería en la guía telefónica por delante de Atari, que era donde yo solía trabajar”. Como Amazon. Como Alibaba. Como Alphabet. Todas empiezan con la primera letra del abecedario, lo que las coloca automáticamente a la cabeza en muchas listas. (Foto: Ryan Van Stralen, Flickr.com)

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THE ASIAN DOOR: Quién gana y quién pierde con la vuelta de Google a China. Águeda Parra

Cuando Google decidió irse de China disponía ya de una versión del buscador con información censurada, pero las discrepancias con el gobierno y el ataque de hackers chinos dirigido a la propiedad intelectual de la compañía y contra algunas cuentas de Gmail de activistas de derechos humanos en Estados Unidos le hicieron abandonar el país. Google puso en práctica su lema “don’t be evil” para ejecutar su salida e intentar así hacer cambiar a China, sin mucho éxito, mientras el resto de competidores americanos han seguido operando en el país participando del desarrollo tecnológico sin precedentes que ha experimentado China en este tiempo.

Ocho años después, Google se ha replanteado aquella decisión y ha iniciado su regreso al país poniendo en marcha el proyecto conocido como “Dragonfly”, no sin el rechazo de los empleados de Google. El desarrollo de la versión censurada estaría en línea con las indicaciones del gobierno de China, situación no muy distinta a lo que sucede en otros países que también solicitan cumplir con las leyes locales y que Google acepta si quiere seguir haciendo negocios. Con una versión muy avanzada del nuevo buscador y a expensas de que China considere no sólo que cumple las reglas, sino que le es de utilidad, el regreso de Google a China ha sido paulatino. En los últimos años, la empresa americana ha reaccionado al avance tecnológico con la construcción de un centro de datos cloud en Hong Kong y abriendo en el mes de enero un centro de investigación de inteligencia artificial que le permitirá cumplir con la obligación que impone China de que la información digital resida en el país.

El siguiente paso es poder ofrecer sus servicios cloud en el segundo mayor mercado cloud mundial, para lo que Google ha iniciado conversaciones con Tencent a la espera de que China decida si acepta que regrese a un país que ya no necesita de las compañías americanas para crear plataformas digitales. Los avances tecnológicos ya no son exclusivos de Silicon Valley, y China es el principal artífice de la transformación de Internet, atrayendo talento local y extranjero a los centros de investigación del país. De ahí que con el regreso a China, Google también conseguiría mejorar posiciones en el mercado cloud asiático, donde se sitúa cuarto por detrás de Amazon, Alibaba y Microsoft, según Synergy Research Group.

La Internet en China ha sufrido una completa transformación desde que Google dejara el país, principalmente impulsada por una generación de nativos digitales que ha propiciado que en China se desarrollen plataformas tecnológicas de forma muy diferente al resto del mundo. En 2010 el número de usuarios de Internet alcanzaba los 303 millones, y ocho años después ha alcanzado la cifra récord de 802 millones de usuarios, 290 millones más que toda la Unión Europea, de los cuales el 98% se conectan a través del móvil. El tamaño del mercado de Internet en China parece razón más que suficiente para que Google decida volver al mayor ecosistema digital mundial, aunque la guerra comercial entre China y Estados Unidos puede ser uno de los grandes muros que tenga que derribar Google si pretende volver a operar en el país.

Los beneficios del acuerdo con Tencent no son exclusivos de Google, que entraría a formar parte del ecosistema de aplicaciones de WeChat al que acceden un billón de usuarios y que genera más de un tercio del uso de datos móviles en China. Para Tencent supondría conseguir una plataforma cloud que le permitiría competir contra el liderazgo de Alibaba en el mundo cloud en China, de lo que se beneficiarían también muchas otras empresas tecnológicas chinas obteniendo ayuda para expandirse globalmente, algo en lo que todavía no han conseguido tener mucho éxito.

Entre los beneficiados del regreso del buscador más famoso del mundo a China también figuran los propios usuarios de Internet, que en un 90% de los casos prefieren utilizar Google como buscador, mientras sólo un 5,8% seguiría utilizando el buscador chino Baidu, según una reciente encuesta. La posibilidad de acceder a mayor información indexada en otro idioma distinto al mandarín es una de las razones más importantes, comportamiento que contrasta con que en el momento de abandonar el país Google contara solamente con el 30% de la cuota de mercado al no haber podido desarrollar un buscador en chino mandarín tan competitivo como el de sus competidores.

En este tiempo, Baidu ha seguido apostando por la tecnología y la innovación, lo que asegura una fuerte rivalidad entre ambas empresas en la industria de los buscadores. Competencia que se extenderá también al campo de la inteligencia artificial, donde Baidu participa junto a más de 300 socios en ecosistemas globales, mercado liderado por Alibaba. Con nuevos competidores amenazando los mercados donde el gigante del e-commerce tiene una posición dominante, el siguiente paso ha sido la decisión de Alibaba de incorporarse al entorno de las redes sociales, liderado por Tencent, de ahí el intento de Facebook de abrir una oficina en Hangzhou, aunque en menos de un día fuera rechazada por las autoridades chinas.

De confirmarse, la entrada de Google revolucionará todo el ecosistema digital de China, marcando aún más las distancias con los ritmos a los que se desarrolla la Internet en Occidente. Pero sobre todo, supondrá una ventana al mundo para los ciudadanos chinos que hasta ahora han experimentado de Internet una visión reducida en chino mandarín.

Bolsa

THE ASIAN DOOR: Las tecnológicas chinas se lanzan a cotizar en bolsa. Águeda Parra

La guerra comercial entre Estados Unidos y China está siendo testigo de excepción de una de las mayores oleadas de salidas a bolsa de las tecnológicas chinas de la historia. Ante un incremento de los aranceles aplicados a una amplia gama de productos en ambos sentidos, las tecnológicas chinas han preferido evitar futuras volatilidades del mercado y abordar en los últimos meses una escalada de operaciones de Oferta Pública de Venta (OPV), o IPO (Initial Public Offering), según la terminología anglosajona. La situación de conflicto entre las dos primeras potencias mundiales no genera la mejor de las condiciones macroeconómicas, sin embargo, las startup chinas están decididas a asumir el reto de la OPV con el objetivo de encontrar la financiación necesaria para conseguir diferenciarse en el altamente competitivo mercado chino.

A pesar de esta situación en cierto sentido desfavorable, se espera que la combinación de todos los unicornios chinos que salgan a bolsa en los próximos 12 a 24 meses supere un valor de mercado de más de un billón de dólares, según estimaciones de la banca de inversiones JPMorgan. Situación que refleja el buen momento de las tecnológicas chinas motivado por las oportunidades que genera una sociedad de nativos digitales y la alta penetración de Internet móvil. En muchos casos se trata de unicornios que son incubadoras o están respaldados por los grandes titanes de la industria como Alibaba y Tencent, generando todo un ecosistema de innovación que potencia el desarrollo de los sectores del e-commerce, las FinTech, la salud, la movilidad y el entretenimiento.

El cambio reciente en las reglas de cotización de la bolsa de Hong Kong, que permite acciones de clase dual para que los fundadores dispongan de un poder de voto mayor que el resto de accionistas, está motivando que muchas tecnológicas chinas elijan esta ciudad para llevar a cabo sus operaciones de salida a bolsa frente a la histórica elección de la bolsa Nueva York para el lanzamiento de las OPV. En su día, ésta fue la opción escogida por el gigante del e-commerce Alibaba en 2014, en la que se considera la mayor operación llevada a cabo por la bolsa estadounidense alcanzando una valoración de 168.000 millones de dólares.

Entre las empresas que han decidido abordar esta nueva etapa empresarial se encuentra la salida a bolsa de Xiaomi a principios de julio, que alcanzó una valoración de 54.000 millones de dólares, muy por debajo de las expectativas iniciales de la empresa de superar los 70.000 millones de dólares, pero que está considerada como la operación más importante de la historia del parqué de Hong Kong. Aunque el fabricante de teléfonos móviles todavía no genera beneficios, y las pérdidas alcanzaron los 1.000 millones de dólares en los tres primeros meses del año, la financiación conseguida con la salida a bolsa le permitirá a Xiaomi hacerse mayor en Europa compitiendo con Apple y Samsung en el mercado de los teléfonos móviles.

La expansión fuera de China le servirá a Xiaomi de trampolín para aumentar su capitalización bursátil y mejorar posiciones en la clasificación de las 20 empresas mundiales líderes de Internet por valor de mercado, donde actualmente ocupa el puesto 15. Una clasificación casi en paridad entre las 12 compañías estadounidenses y las 8 chinas, donde las siete primeras de la lista agrupan el 81% del valor total de la lista, formada por Apple (1), Amazón (2), Alphabet (3), Microsoft (4), Facebook (5), Alibaba (6) y Tencent (7), empresas que se sitúan entre la valoración de Apple, que asciende a los 915.000 millones de dólares, y la de Tencent, que alcanza los 477.000 millones de dólares cerrando el grupo de las siete más importantes.

La siguiente en la lista que optará próximamente por una OPV será Meituan Dianping, la cuarta startup tecnológica más valiosa, según un estudio de CB Insights. Competidora en la distribución de alimentos con Ele.me, propiedad de Alibaba, y también presente en el negocio de los vehículos compartidos, la salida a bolsa le aportará la financiación suficiente para seguir creciendo. La bolsa de Hong Kong volverá a ser el escenario elegido para una salida a bolsa posiblemente a finales de año y con la que espera conseguir un valor de mercado de 60.000 millones de dólares. De ser así, conseguiría una valoración superior en 6.000 millones de dólares a la que consiguiera Xiaomi, pudiéndose posicionar como la OPV más importante en la bolsa de Hong Kong en dos años.

Muchos movimientos que muestran que China se ha convertido en uno de los entornos más dinámicos entre las startup tecnológicas del momento. (Foto: Rafael Matsunaga, Flickr.com)

Pasaporte chinese

THE ASIAN DOOR: De empleado en Silicon Valley a CEO de Pinduoduo. Águeda Parra.

El fomento del gobierno de Xi Jinping por impulsar un nuevo modelo de economía digital está favoreciendo que se creen nuevas oportunidades laborales en el país para cubrir la demanda de los nuevos perfiles profesionales que surgen, principalmente en el ámbito de las nuevas tecnologías. Muchos de los actuales emprendedores tecnológicos son parte de los conocidos como sea-turtles, jóvenes chinos que se han formado profesionalmente en las grandes tecnológicas de Silicon Valley y regresan con la ambición de levantar los nuevos unicornios que están favoreciendo la revolución digital en China.

El nuevo rival de Alibaba y JD.com responde a este patrón. Pinduduo es el nombre elegido por Colin Huang, ex trabajador de Google, que hace tres años creó la que hoy es la segunda compañía de e-commerce más popular de China con sus 344 millones de usuarios, adelantando a JD.com en esta clasificación y solamente por detrás de Alibaba, el gran gigante del e-commerce chino. El ritmo de popularidad de Pinduoduo ha sido exponencial entre la población china como lo demuestra el crecimiento de su ratio de penetración en un año, pasando del 1% a principios de 2017 al 19,37% a finales del mismo año.

El modelo de negocio elegido por Pinduoduo es una combinación de Facebook y Groupon dirigido a los compradores de las áreas rurales con menores recursos económicos, donde se posiciona por delante del Marketplace de Taobao y de JD.com. Contando con la inversión de Tencent Holdings y Sequoia Capital, la empresa de descuentos de bajo precio será la segunda tecnológica en salir a bolsa en lo que va de año, tras la operación de Xiaomi a principios de julio. Aunque todavía reporta pérdidas que alcanzan los 79,5 millones de dólares, con la salida a bolsa espera reunir unos 1.630 millones de dólares que le permitirán abordar sus planes de expansión de negocio y alcanzar un valor de mercado de 24.000 millones de dólares.

Sin duda, el auge del e-commerce en China ha favorecido que se cree un ecosistema de nuevos unicornios que están creciendo rápidamente por el país de la mano de una oleada de jóvenes emprendedores cuyas oportunidades en las empresas de Silicon Valley nunca hubieran sido tan prometedoras. De hecho, la salida a bolsa de Pinduoduo podría reportarle a su fundador una fortuna de 8.300 millones de dólares, según estima Bloomberg, convirtiéndose en una de las 25 personas más ricas de China.

El éxito de Pinduoduo reside, principalmente, en formar parte del grupo de mini aplicaciones accesibles desde WeChat. El billón de clientes de la omnipresente red social china facilita el acceso a un potencial grupo de compradores, llegando a contar con 103 millones de usuarios activos a finales de marzo. El modelo de descuentos orientado a compras online en las pequeñas ciudades le ha reportado a Pinduoduo un volumen de ventas de 14.980 millones de dólares, una cifra que otros grandes como el marketplace Taobao, propiedad de Alibaba, tardó 5 años en conseguir, y que JD.com ha conseguido transcurridos 10 años.

Pinduoduo se posiciona entre los grandes el e-commerce en el país formando parte del mercado de consumo de China que en 2021 se espera que alcance 6,1 billón de dólares, según las estimaciones de Boston Consulting Group. Esto supone un crecimiento de 1,8 billones de dólares respecto a 2017, equivalente al tamaño que se espera que alcance el mercado de consumo en Reino Unido en 2021.

Este nuevo grande del e-commerce en China responde perfectamente a la propaganda que hizo el propio Steven Jobs sobre Apple en 1997 que decía: “Puedes citarlos, estar en desacuerdo con ellos, glorificarlos o vilipendiarlos. Pero lo único que no puedes hacer es ignorarlos.”

JD com

THE ASIAN DOOR: JD.com y Google se alian en plena guerra comercial. Águeda Parra

La mayor batalla del mundo por la supremacía en tecnología se está librando en China. Es momento de mirar hacia el gigante asiático para encontrar el entorno de desarrollo de I+D más innovador y disruptivo que está creando un ecosistema digital donde se desenvuelven empresas como JD.com, comúnmente conocida como el Amazon de China. Fundada por Richard Liu en 1998 en Beijing, el paso al negocio digital lo realizó en 2004 para convertirse en la competencia directa de Tmall, propiedad de Alibaba. Con una plantilla de 150.000 personas, los buenos resultados están favoreciendo que incremente su cuota de mercado del 22%, de hace un año, al 33% actual, según los analistas.

Con un valor de mercado de 55.000 millones de dólares, está considerada como uno de los diez unicornios chinos menos conocidos hasta el momento, pero del que se va a empezar a hablar, y mucho, a partir de ahora. Su rápida expansión internacional por Tailandia, Indonesia, Vietnam e incluso Europa, cuenta con una oficina en París desde principio de año y ha cerrado acuerdos con socios españoles y marcas europeas, principalmente en el sector del lujo, da muestra de su enorme potencial.

Es el caso del anuncio de Google el pasado 18 de junio de invertir en JD.com 550 millones de dólares para ayudar a la compañía a continuar su expansión fuera de China, poniendo de manifiesto el interés de las grandes tecnológicas americanas por participar del creciente ecosistema digital chino. Como resultado del acuerdo, Google recibirá 27 millones de acciones ordinarias Clase A de JD.com quien aportará su ventaja competitiva en la cadena de suministro y logística en China mientras se beneficia de la fortaleza de la tecnología de Google para desarrollar nuevas infraestructuras minoristas que mejoren la experiencia de compra.

Con el acuerdo, Google busca frenar la expansión de Amazon.com en los mercados asiáticos, además de permitirle fortalecer su relación con Walmart, que posee el 10% de JD.com. De igual forma, JD.com pretende desafiar el dominio de Alibaba gracias a la promoción de sus productos a través de Google Shopping. El rápido crecimiento de la clase media en China ha sido un elemento importante en la valoración de la inversión, pero también lo ha sido el hecho de que China sea el país donde se produce el mayor número de descargas de aplicaciones y que cuenta con el ingreso más alto por aplicación al año y, sin embargo, no cuenta con la presencia de las FANG (Facebook, Amazon, Netflix y Google) al haber conseguido China desarrollar aplicaciones propias que reproducen las funcionalidades de éstas.

Justo en el momento en el que parece que comienza a recrudecerse la guerra comercial entre Estados Unidos y China, resulta más evidente que el plan Made in China 2025 será un éxito, incluso con la oposición de la administración Trump. El enfrentamiento con el fabricante de equipos de telecomunicación ZTE ha puesto de manifiesto que China todavía está retrasada en ciertas tecnologías fundamentales, como la de microchips. De ahí que para el gobierno chino sea primordial impulsar con mayor determinación los objetivos previstos en el plan Made in China 2025 de modernización e innovación de los sectores claves para el desarrollo del país.

Los grandes titanes chinos están siendo los principales embajadores de los avances tecnológicos que pretende Made in China 2025, con Tencent y Alibaba como referentes de la revolución digital del país. El plan forma parte del ideario de Xi de conseguir el “sueño chino” mediante un “gran rejuvenecimiento de la nación china”, y las innovaciones que se están incorporando en el ámbito del e-commerce y las FinTech están revolucionando una economía digital con avances que todavía tardarán años en verse en Estados Unidos. En China, los titanes tecnológicos están aplicando la potencialidad del big data y la inteligencia artificial a las peculiaridades del mercado chino, desmarcándose de los desarrollos occidentales y haciendo que la economía china sea cada vez menos dependiente de tecnología extranjera.

China alberga a 9 de las 20 mayores compañías tecnológicas del mundo. Por su valor de mercado, Apple, Amazon, Microsoft, Alphabet y Facebook forman el Top5, seguidas de Alibaba y Tencent, en una clasificación en la que también aparecen Baidu y Xiaomi. De ahí que la gran revolución digital que está experimentado China haya impulsado a que Google, bloqueado en el país desde 2010, busque alianzas con socios locales, como Tencent, Huawei, Xiaomi y Baidu para que distribuyan Google Play Store en sus propias App Store.

Google cuenta con mayor presencia en el país desde que en 2017 se volviera a relanzar el Traductor de Google y se haya incorporado su tecnología ARCore de realidad aumentada y virtual a través de Xiaomi y Huawei. Asimismo, a finales del año pasado Google también anunciaba la apertura de un laboratorio de Inteligencia Artificial en Beijing para facilitar el acceso al talento del país, toda una serie de iniciativas orientadas a participar del momentum de transformación digital que se está produciendo en China.

OBOR

THE ASIAN DOOR: La nueva Ruta de la Seda incorpora a las Tech chinas. Águeda Parra

 

Si tuviéramos que elegir aquel proyecto que está ayudando más a que China se posicione en un lugar destacado en la esfera global ése sería la nueva Ruta de la Seda. Concebida como una iniciativa global e integradora de la que participan actualmente 68 países, responde a la visión holística del gigante asiático de conseguir un entorno de prosperidad, de despliegue de nuevos mercados de exportación y de avances tecnológicos que ayudarán a que China se convierta en una potencial global.

La Ruta se conoce más comúnmente como la iniciativa OBOR (One Belt One Road) y es la muestra más clara de cómo Xi Jinping está adoptando un perfil alto en las cuestiones geopolíticas y geoestratégicas que atañen a China, a diferencia de anteriores dirigentes chinos como Deng Xiaoping que preferían mantener un perfil bajo en cuestiones de política exterior. Como parte del “sueño chino”, la iniciativa forma parte del XIII Plan Quinquenal (2016-2020), además de haberse incluido una referencia del colosal proyecto de infraestructura en la constitución del Partido.

Conocida como la iniciativa del siglo, OBOR pretende unir China con Europa a través de seis corredores terrestres denominados Silk Road Economic Belt (Cinturón Económico de la Ruta de la Seda), y una ruta marítima, conocida como 21st-Century Maritime Silk Road (Ruta de la Seda Marítima del siglo XXI). El objetivo de China no es sólo aumentar su influencia política en los países por donde discurre la Ruta y mantener la estabilidad en sus fronteras oeste y sur, sino mejorar la calidad de vida de las personas que viven en esas regiones y abrir nuevos mercados de exportación para los productos chinos.

Los 68 países que agrupa la nueva Ruta de la Seda representan una población de 4.400 millones de personas, el 70% de la población mundial, y un tercio de la producción económica mundial. Después de los primeros cinco años desde que Xi anunciara la iniciativa, el aumento del volumen de los flujos comerciales ya es apreciable en ambos sentidos, registrando un incremento del 19,4% en el primer trimestre de 2018 respecto al mismo período del año pasado, alcanzando los 287.300 millones de dólares.

En esta primera fase del proyecto, están empezando a estar operativas varias infraestructuras emblemáticas, como el puerto de Gwadar en Pakistán y el puerto de El Pireo en Grecia, a la que se suman muchas otras obras de ingeniería por toda Asia Central donde destaca la voluntad de China de invertir en fuentes renovables. Mientras muchos otros proyectos se suman a la iniciativa en esta fase, principalmente centrada en mejorar el transporte y las comunicaciones, comienza una segunda etapa donde será clave el desarrollo de los sectores del e-commerce, salud, educación y servicios financieros, en un ciclo donde se van sucediendo estas dos etapas a medida que se incluyen nuevos proyectos hasta que la iniciativa finalice en 2050.

En esta segunda fase de OBOR es cuando entran en escenas las otras grandes iniciativas lanzadas por China, como el Made in China 2025, Healthy China 2030 y el desarrollo de las FinTech como parte del proceso de globalización de China. En este ámbito es donde las grandes tecnológicas chinas están jugando un papel muy importante participando activamente con los países OBOR en el fomento del sector privado. De la mano de los colosos tecnológicos Alibaba, Tencent y JD.com, principalmente, está llegando la revolución digital a países con bajos Índices de Desarrollo Humano. Es el caso de la adquisición por parte de Alibaba de Daraz, empresa de e-commerce de Pakistán, propietaria de plataformas marketplace online por toda Asia del Sur. En Bangladesh, otro de los países OBOR, Alibaba adquiría a través de Ant Financial, matriz de Alipay y la mayor FinTech del mundo, el 10% del proveedor de servicios financieros móviles bKash, mientras que en Pakistán se hacía con el 45% del Banco Telenor Microfinance, que a su vez es propietario de Easypaisa, la mayor plataforma de servicios financieros digitales en Pakistán.

De los corredores que contempla OBOR, el Nuevo Puente Terrestre Euroasiático que conecta China con Europa por vía férrea es la opción elegida por JD.com para repartir los productos que se cargan en el puerto de Hamburgo, Alemania, entre los minoristas online que quieren vender en China. Tras un recorrido de 10.000 kilómetros, el China Railway Express llega a la provincia de Shaanxi utilizando una ruta un 80% más barata que la opción de transporte aéreo, y 35 días más rápida que si utilizara las rutas marítimas.

La economía digital forma parte de la nueva Ruta de la Seda, y China cuenta con los beneficios que reportarán tanto las obras de infraestructuras contempladas en la iniciativa como las que procedan de los sectores tecnológicos para profundizar en el proceso de globalización del país. Todavía no se conoce en detalle los beneficios de esta nueva visión de la Ruta, pero cuando se conozcan, serán tan colosales como las cifras que se manejan en el despliegue de infraestructuras de OBOR.

Creciendo

THE ASIAN DOOR: Xiaomi se hace mayor en Europa. Águeda Parra

La publicación de la próxima salida a bolsa de Xiaomi es toda una declaración de intenciones de los planes del actual cuarto fabricante mundial de dispositivos móviles. Una vez que la expansión por Estados Unidos se ha complicado en exceso desde el veto impuesto por la administración Trump a fabricantes chinos, como Huawei y ZTE, la expansión de Xiaomi pasa por abordar los mercados de Europa e India, de ahí su necesidad de crecer saliendo a bolsa.

Con la disputa comercial abierta entre Estados Unidos y China es lógico pensar que no haya sido la bolsa de Nueva York la elegida para realizar la operación, muy al contrario de lo que sucedió con Alibaba que, en 2014 supuso la mayor operación llevada a cabo por la bolsa estadounidense. Cuatro años después, la elección de Xiaomi de realizar la operación a través de la bolsa de Hong Kong pone de manifiesto el empuje que está teniendo la región asiática para liderar este tipo de operaciones entre los titanes tecnológicos chinos. Xiaomi ha pasado de ser una start-up china desconocida en el sector a conseguir crear un gigante de Internet en el mismo plano que Alibaba. Teniendo en cuenta el número creciente de unicornios que nacen en China, es previsible que crezca la rivalidad entre Hong Kong y el mercado estadounidense para liderar este tipo de operaciones.

Prevista para el próximo mes de junio, aunque todavía sin fecha concreta, la operación estaría considerada como la cuarta mayor de la historia de la bolsa de Hong Kong, con la que Xiaomi pretende recaudar 10.000 millones de dólares y alcanzar un valor de mercado entre 70.000 y 80.000 millones de dólares. En su momento, la cotización del gigante del e-commerce, Alibaba, alcanzó una valoración de 231.000 millones de dólares, superando a las grandes tecnológicas estadounidenses como Facebook, con cerca de 200.000 millones de dólares, y Amazon, que alcanzó los 150.000 millones de dólares.

El éxito de la operación permitirá a Xiaomi situarse en el Top3 de las grandes tecnológicas chinas, superando a Baidu y JD, y compartiendo podio con el coloso de la mensajería instantánea en China, Tencent, y el gigante del e-commerce, Alibaba. Junto con Huawei, China tiene dos verdaderas historias de éxito tras el ascenso de Xiaomi a la cuarta posición mundial de fabricantes de móviles. La start-up china, que comenzó a operar hace ocho años, ha pasado a formar parte del grupo de élite mundial que todavía lidera Samsung, y Apple y Huawei, en este orden.

La salida a bolsa de Xiaomi marcará seguramente el inicio de una revolución tecnológica en la industria de los fabricantes de móviles. Su fundador, Lei Jun, pretende situar a Xiaomi en el Top1 en la clasificación de fabricantes en el mercado chino en 10 trimestres. Estos son 2 años y medio en los que el mercado tecnológico chino va a sufrir múltiple variaciones, impulsado, fundamentalmente, por el desarrollo de I+D bajo el liderazgo del programa Made in China 2025, con lo que China alcanzará su verdadero gran “salto adelante” tecnológico.

La filosofía de Xiaomi pasa por utilizar la tecnología para mejorar la vida de las personas, centrándose en la fabricación de teléfonos móviles como negocio principal, aunque el portfolio de empresa también incluye otros productos como purificadores, drones, altavoces y muchos otros dispositivos de consumo que le han permitido crecer estos años. Como parte de esta filosofía, también se incluye no ganar más del 5% en la venta de sus aparatos, todo un reto para sus competidores más directos, una vez que el índice de percepción de calidad de los productos Xiaomi es muy elevado entre sus consumidores. En el caso de los teléfonos móviles, que suponen el 70% de las ventas de la empresa, el beneficio de cada pieza se sitúa en unos 2 dólares, mientras las ganancias de Apple ascienden a 250 dólares por teléfono, y 19 dólares en el caso de Samsung, según datos de Counterpoint Research.

China sigue siendo el principal mercado para Xiaomi, que representa el 58% de sus ventas. Pero India est á revolucionando el mercado de los teléfonos móviles, al situarse como el segundo mayor del mundo, después de China, y superando a Estados Unidos en esta clasificación. En India, Xiaomi ha conseguido superar a Samsung como líder de ventas, aunque la verdadera batalla está prevista que se libre en Europa con un desembarco masivo.

España ha sido el primer país elegido por Xiaomi para lanzar la conquista del mercado europeo de los teléfonos móviles, pero la verdadera conquista se producirá cuando el fabricante chino comience a operar en las 17.700 tiendas de telecomunicaciones pertenecientes a CK Hutchison Holdings Ltd. con quien ha firmado un acuerdo para su expansión por Italia, Reino Unido, Irlanda, Austria, Dinamarca y Suecia.

El reinado de Samsung y Apple parece que pueda estar llegando a su fin, ¿qué nos deparará la nueva época Xiaomi? (Foto: Daredev25, Flickr)

medicina china

THE ASIAN DOOR: Healthy China 2030 y la IA, una pareja de éxito

Xi Jinping ha marcado claramente la senda del desarrollo económico y social del país desde la visión del emprendimiento y la inversión en innovación y desarrollo de I+D. El país más poblado del mundo, y la economía que más rápido crece, afronta uno de los mayores retos como parte de la transición que está abordando hacia una economía avanzada, que no es otro que mejorar el sector sanitario.

Centrarse en la modernización ha sido el primer paso, y utilizar la inteligencia artificial ha sido el modelo elegido para avanzar hacia unos objetivos que se enmarcan en el Healthy China 2030, plan lanzado en 2016 por el Comité Central y Consejo de Estado de China para poner en marcha medidas que den solución a los problemas de rápida industrialización, urbanización, y envejecimiento de la población, tratando de mejorar la esperanza y calidad de vida de la población china.

La herencia histórica de buscar una visión planificada del desarrollo económico hace que los esfuerzos en sanidad estén ampliamente recogidos en el XIII Plan Quinquenal (2016-2020). A este nivel están identificados, y también cuantificados, los desafíos que afronta China en cuestión de desarrollo económico y social, con objetivos que se revisan, adaptan y, cada vez más, se amplían para dar cabida cada cinco años a los retos más prioritarios para el país.

En la era Xi Jinping, se ha establecido que todas las empresas con ganancia operativa de 20 millones de RMB (algo más de 2,6 millones de euros) deben invertir el 2% de sus ingresos en I+D. Inversión que estará destinada a conseguir en 2020 elevar la esperanza de vida en un año, y reducir el ratio de muertes prematuras por causas mayores en un 10%, poniendo especial énfasis en el tratamiento del cáncer y los problemas respiratorios crónicos.

Combatir la escasa disponibilidad de médicos será posible gracias a la incorporación de la inteligencia artificial (IA), que no solamente ha demostrado su aplicación en áreas como los coches sin conductor y el reconocimiento facial, sino que está siendo la gran aliada en el cuidado de la salud. También ayuda la escasa atención que se tiene en China por la privacidad, haciendo que sea mucho más efectivo el desarrollo de IA al conseguir un mayor número de muestras a comparar. Este gran “salto adelante” tecnológico será especialmente significativo en las zonas rurales, donde se mejorará la capacidad de diagnosis donde el cuadro médico solamente cuenta con 2 médicos por cada 10.000 personas, siendo de 1,5 médicos por cada 1.000 personas en las grandes ciudades, apenas la mitad de las cifras de Estados Unidos.

En el país con mayor número de niños obesos del mundo y pacientes con diabetes, los titanes tecnológicos como Alibaba y Tencent están abanderando que China se convierta en su propio laboratorio de pruebas, implementando herramientas de diagnosis online que hacen más eficiente la labor de los médicos. Mientras tanto, en Estados Unidos las grandes empresas tecnológicas están teniendo una participación e implicación más desigual en este ámbito.

China tiene previsto un gasto de 150.000 millones de dólares en herramientas para la salud hasta 2020, según datos de Bernstein. Entre los proyectos más interesantes destacan el anuncio el año pasado de Alibaba de incorporar la inteligencia artificial para ayudar a los médicos en su labor de diagnosis. La colaboración se realiza a través de la inversión del gigante del e-commerce en la start-up YITU Tech que impulsa la investigación y el desarrollo de la IA para identificar estados iniciales de cáncer de pulmón en colaboración con el Hospital Popular de la provincia de Zhejiang.

En esta carrera también compite Tencent, que anunció poco después el lanzamiento de Miying, un programa de imágenes médicas que ayuda a los médicos a detectar los primeros signos de cáncer en la región de Guangxi, y que está disponible en casi 100 hospitales por toda China. Estos avances son posibles gracias al modelo seguido por Tencent de acumular hasta 13 millones de partners de software y desarrolladores de aplicaciones que crean 25 millones de puestos de trabajo y suponen dividendos de 23 billones de yuanes, algo más de 302 millones de euros.

En el universo WeChat de Tencent también está prevista la venta de seguros online. Durante 2016, el 65% de las nuevas pólizas de seguros se vendieron por Internet, y es una industria que espera crecer hasta los 214.100 millones de dólares en 2021, según datos de la firma de consultoría Oliver Wyman. Aunque China tiene previsto desarrollar la industria médica y crear productos que le independicen de las compañías extranjeras, esto al menos no sucederá a corto plazo, aunque los avances serán significativos. Y tendrá que ser en este tiempo cuando se encuentren las oportunidades de colaboración, antes de que se reduzca por completo la distancia en innovación que separa a China del resto de países con tecnologías avanzadas.

 

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THE ASIAN DOOR: El secreto de WeChat para hacerse omnipresente. Águeda Parra

Existe algo más que una “muralla china” entre el ecosistema de redes sociales más populares a nivel mundial y aquéllas que se han creado en China, en principio, como réplicas de las famosas Facebook, Twitter, Google y Amazon. Los gigantes tecnológicos estadounidenses son los referentes indiscutibles en América, Europa, Oceanía y África, pero no es así el caso de China, donde su penetración podría considerarse testimonial, sin ser capaces de superar la muralla del ecosistema digital asiático.

Y hasta ahí llega el parecido. Pero no se trata únicamente de imitación de patrones tecnológicos y modelos de negocio, existe todo un esfuerzo de adaptación a los gustos y a las costumbres chinas al que se ha llegado gracias a una gran capacidad de innovación.

En el universo paralelo en el que se desarrollan las aplicaciones en China, WeChat ha pasado de nacer como una plataforma de mensajería a convertirse en la aplicación omnipresente para las actividades del día a día, ya que cada vez más estas necesidades se desarrollan en un ecosistema digital que está impulsando la economía de consumo del país y donde los nativos digitales chinos encuentran a través de la aplicación todo aquello que necesitan en su vida diaria. De ahí el éxito que ha alcanzado WeChat, conocida como Weixin en China, que ha sufrido un proceso de branding comercial para adaptarse a los mercados internacionales.

La innovación ha sido siempre la gran aliada de Tencent, que lanzó WeChat como aplicación de mensajería instantánea en 2011 y rápidamente alcanzó los 100 millones de usuarios gracias a la facilidad de realizar llamadas de voz y dejar mensajes a través de la aplicación, evitando el tedioso y largo proceso de escribir los caracteres chinos en el Smartphone. El siguiente paso fue incorporar los “Momentos”, con lo que WeChat se convertía en una red social donde los usuarios interactúan con los amigos y contactos incorporando mensajes instantáneos, al estilo de Whatsapp, vídeos, de forma similar a YouTube, e imágenes, que se pueden modificar con filtros al estilo de Instagram. Pero no sólo con amigos, sino también con otros usuarios que estén utilizando la aplicación, y con los que también se puede establecer comunicación, a diferencia del muro de Facebook.

En el universo WeChat se puede realizar casi cualquier cosa que se imagine, desde compras online, petición de taxis, reservas en restaurantes, compra de billetes de transporte, distribución de comida, y alquiler de bicicletas compartidas a través de la empresa Mobike, propietaria de Tencent, con la que el titán tecnológico chino realiza una donación de 1 Yuan por cada 10.000 pasos diarios que realicen los usuarios. Todo ello a través de su sistema de pago por móvil, WeChat Pay que, tras la incorporación de los hongbao digitales, los tradicionales sobres rojos, durante la celebración del Año Nuevo chino, disparó hasta 1 billón de usuarios los seguidores de WeChat.

WeChat Pay, también conocida como WeChat Wallet, es la killer-app del universo Tencent que cuenta con 600 millones de usuarios activos, en competencia directa con Alipay, de Alibaba, que alcanza los 450 millones y que hasta 2014 estaba considerada como el líder del mercado en e-commerce. Aunque Alibaba está liderando la estrategia omnicanal en la distribución de alimentos y la incorporación de la inteligencia artificial a la economía digital en China, el ecosistema de mini aplicaciones residentes en WeChat permite interactuar desde el mismo entorno, sin necesidad de descargarlas, y acceder a los contenidos sin salir de la propia aplicación.

Este continuo proceso innovador en el entorno digital sitúa a WeChat en la quinta posición entre las redes mundiales más populares, por detrás de las estadounidenses Facebook, YouTube, Whatsapp y Facebook Messenger. Pero los ratios de uso muestran una realidad totalmente diferente. Frente a los 22 minutos al día que interactúan los más de 2,1 billones de usuarios de Facebook, más de un tercio del billón de usuarios de WeChat pasan 4 horas diarias, más que el tiempo combinado de los usuarios que utilizan Facebook, Instagram, Snapchat y Twitter juntos.

La peculiaridad del entorno digital chino no está siendo impedimento para que Tencent y Alibaba sean pioneras en traspasar la “muralla china” hacia los mercados occidentales. WeChat lo utilizan más de 100 millones de usuarios fuera de China, principalmente expatriados, de los que más de 5 millones son trabajadores que residen en Sudáfrica. El hecho de que Facebook, Whatsapp, Twitter, Instagram y Snapchat esté restringido en China obliga a las empresas extranjeras a ser parte de los ecosistemas digitales del país para descubrir oportunidades de negocio viables en el mercado chino. (Foto: Flickr, Shankar S.)

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THE ASIAN DOOR: Alibaba y Tencent se disputan la distribución de alimentos en China. Águeda Parra.

La creación de nuevas alianzas en el transporte y en la distribución de alimentación parece ser el escenario elegido por los gigantes tecnológicos de Internet en China para desarrollar la siguiente guerra territorial en la industria. Conocido es el interés de la mayor empresa de e-commerce del mundo, Alibaba, y la mayor red social mundial, Tencent, propietaria de WeChat, por ampliar sus líneas de negocio tradicionales hacia otros sectores donde todavía existen grandes perspectivas de desarrollo. En el radar, la distribución de alimentos y la economía compartida, para lo cual están realizando importantes inversiones y adquisiciones entre las empresas más conocidas y mejor posicionadas en estos sectores.

Durante estos últimos años, la capacidad innovadora de Alibaba se ha orientado a hacer un uso extensivo del Big Data, que utiliza como herramienta para analizar las preferencias de sus clientes y mejorar las interfaces de usuario ajustándose a los gustos del comprador. Pero los avances en inteligencia artificial también permiten mejorar la cadena de suministro y las rutas de entrega. Trasladado este punto a su estrategia omnicanal, conocida como Hema Supermarket, la innovación tecnológica supone conseguir unos tiempos de distribución del pedido en un plazo de 30 minutos.

La apuesta de Alibaba por la omnicanalidad está resultando exitosa, de ahí que de los 13 Hema Supermarket que disponía el gigante del e-commerce en 2015 se haya pasado a 25 tiendas a finales de 2017. Las grandes urbes como Shanghai, con 14 centros, y Beijing, con cinco, cuentan con el mayor despliegue de tiendas, y la estrategia para 2018 es ampliar la red de la capital china con hasta 30 nuevos centros físicos. Estrategia que se complementa con Autonavi, proveedor de servicios de mapas, y la plataforma de bicicletas compartidas, Ofo, para realizar la distribución, empresa que cuenta con el respaldo financiero de Didi Chuxing, el sistema de transporte compartido que compró las operaciones en China de Uber en 2016.

Con los últimos movimientos en inversiones y adquisiciones, Alibaba conseguía situar su valoración de mercado en 500.800 millones de dólares a mediados de enero, según datos de CNBC. Entre las más recientes, la noticia de la adquisición de la startup de alimentación Ele.me, que significa “¿con hambre todavía?”, empresa participada actualmente en un 23% por Alibaba y con una participación minoritaria por parte de Tencent, que ya posee su propio servicio de distribución denominado Meituan-Dianping.

Según la información publicada por Bloomberg, con la adquisición de Ele.me, valorada entre 5.500 y 6.000 millones de dólares, Alibaba se haría también con la división de distribución de Baidu, comprada por la startup en agosto de 2017 por 500 millones de dólares. Con Alibaba adquiriendo Ele.me, que posee una cuota de mercado del 49,8%, frente al 43,5% de Meituan, propiedad de Tencent, el gigante del e-commerce estaría tomando posiciones para liderar el mercado de la distribución de comida que, según la empresa Analysys, se estima supuso unos 10.700 millones de dólares durante el último trimestre de 2017.

A esta estrategia, se suma también la alianza establecida en noviembre de 2017 entre Alibaba y Sun Art Group Limited, propietario de 446 tiendas que operan las cadenas de supermercados Auchan y RT-Mart a nivel nacional, con una participación en el 36% del capital por 2.900 millones de dólares. Este movimiento de Alibaba, que cuenta con 488 millones de consumidores activos, podría llevar a Tencent, con 1.000 millones de usuarios activos, a invertir en Carrefour con el propósito de desafiar la estrategia omnicanal de Alibaba, según anunciaba Bloomberg a principios de año. Todo ello, como respuesta a las demandas generadas por los nativos digitales, usuarios que están modelando la adaptación del mundo offline a la versión online según sus hábitos y comportamientos, con una componente de eficiencia tecnológica elevada.

Con la puesta en marcha del servicio de distribución de comida de Didi Chuxing desde marzo de 2018, y el anuncio el pasado 4 de abril de Meituan, participada de Tencent, de la adquisición de la mayor compañía de bicicletas compartidas Mobike, competidora de Ofo, los dos grandes gigantes tecnológicos, Alibaba y Tencent, entran en máxima rivalidad por el competitivo mercado de la distribución de alimentos, que ha visto en la incorporación de la economía compartida a su mayor aliado en China. (Foto: Barracuda Photo, Flickr)