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Chinese mafia in Latin América. Nieves C. Pérez Rodríguez

The Chinese presence in any region of the planet is nowadays a fact. A report by the World Economic Forum states that China invested between 2003 and 2017 more than 110.00 million dollars in Latin America and the Caribbean, being the main trading partner of Argentina, Chile, Peru and Uruguay, and the second of Mexico. Most of the Chinese investment in this region was concentrated in Brazil followed by Peru, Argentina, Cuba and Jamaica, according to the Latin American and Caribbean Academic Network on China.

These numbers show how China impacts these countries and their economies, but it can also indicate more. For example, the number of Chinese immigrants in Latin America, which is a great enigma due to the incompetence of the receiving states of these communities, or even complicity, as happened in Venezuela under the leadership of Hugo Chávez who documented with Venezuelan passports a large number of Chinese citizens to guarantee their votes in elections a few years after taking office, in the first decade of 2000.

In Argentina there are Chinese criminal gangs or triads (三合会). Pixiu (貔貅,which means protector) operates in Buenos Aires, and is basically dedicated to the extortion of the owners of Chinese food stores in exchange for protection. Its modus operandi is retaliation to those who do not pay their quota, either with shots in the legs, fire of properties or death. Its members are all Chinese (come from China or born in the diaspora), the mediators are Chinese too, but the hit men in most cases are of other nationalities to avoid being related to the crime. As in all communities, they are established in small groups that have their own compatriots under pressure.

For a long time, the South American security forces ignored this danger, but in recent years more attention is being paid because they have been able to verify links of the triads with organizations such as Primeiro Comander da Capital (a very dangerous Brazilian criminal organization) and with Mexican cartels such as Los Zetas, Sinaloa or the Cartel de Juárez.

The activities of these groups are focused on the trafficking of people, who move from China to South America and many of whom work hard to pay for their trips. Another practice is money laundering; the Chinese mafias help the South American cartels to launder large sums using companies created in China and Hong Kong through international transfers.

The triple border, that curious T-shaped area formed by the meeting of the Iguazú River with the Paraná River separating Brazil from Argentina and leaving Paraguay to the west, according to Vanessa Neuwmann, president of the consulting firm Asymmetrica, is a mini state that benefits a corrupt elite while works as a large money laundering centre, efficient for organized crime and tobacco trafficking, and a money production machine for groups such as Hezbollah. Neuwman maintains that the leaders of the Paraguayan trade through the triple border are Chinese and Lebanese. The Colombian FARC, on the other hand, have also been benefited from the triple border and the free market areas in the Caribbean and Panama to mobilize contraband.

During the conversation that 4Asia held with Neuwmann, she assured us that the tobacco traffic comes mostly from Horacio Cartés’s factories in Paraguay and travels to China on mysterious flights departing from the Guaraní airport, located in the eastern city of Paraguay -in the triple border-. These planes land there loaded with Chinese contraband clothing and appliances and return to China with tobacco. Newman is convinced that there must also be smuggling of Chinese weapons but claims that it has not been confirmed yet. “The smuggling of tobacco to China is a very complicated issue” she says, because the importation of foreign brands is prohibited. Technically it is a closed market controlled by the State. However, the Chinese military (PLA) has a system of corruption and illicit trafficking of tobacco that they take advantage of to finance themselves. Likewise, our interviewee assures that this illicit tobacco traffic benefits North Korea, a country that is sustained by all types of legal or illegal trade with China.

Even though the existence of criminal organizations and contraband are common practices in all states, the striking point is that these practices exist in states like China, which maintains excessive control and penalization of its citizens. The fact that Chinese military forces handle the smuggling of tobacco into their territory is known by the authorities, who could eradicate it and nevertheless allow it. Just as they have allowed the money laundering that has been taking place in China for years and that has opportunely favoured the growth of its economy.

The double standard of the Chinese State has been put into practice to promote the interests of the State and its perpetuation. (Traducción: Isabel Gacho Carmona)

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Mafias chinas en Latinoamérica. Nieves C. Pérez Rodríguez

La presencia china en cualquier región del planeta a día de hoy es un hecho. Un informe del Foro Económico Mundial sostiene que China invirtió entre el 2003 y el 2017 más de 110.00 millones de dólares en América Latina y el Caribe, siendo el principal socio comercial de Argentina, Chile, Perú y Uruguay, y el segundo de México. Mientras que La mayor parte de la inversión china en esta región se concentró en Brasil seguido por Perú, Argentina, Cuba y Jamaica, de acuerdo a la Red académica de América Latina y el Caribe sobre China.

Estos números muestran cómo China impacta en estos países y en sus economías, pero también puede ser un indicador de más datos, que a su vez no están cuantificados por razones complejas. Por ejemplo, el número de inmigrantes chinos en América Latina, que es un gran enigma, lo que se debe en gran parte a la incompetencia de los Estados receptores de estas comunidades, o incluso complicidad como sucedió en Venezuela, bajo el liderazgo de Hugo Chávez quién documentó con pasaportes venezolanos a un gran número de ciudadanos chinos para garantizarse sus votos en elecciones, a pocos años de haber tomado posesión, a mediados de la primera década del 2000.

En Argentina existen triadas o bandas criminales chinas. Pixiu (que significa protector) opera en Buenas Aires, y se dedica básicamente a la extorción de los propietarios de las tiendas de alimentación chinas, a cambio de protección. Su modus operandi es la represalia a quién no pague su cuota, bien sea con tiros en las piernas, incendio de locales, o la muerte. Sus miembros son todos chinos (venidos de China o nacidos en la diáspora), los mediadores son chinos también, pero los sicarios en la mayoría de los casos son de otras nacionalidades para evitar que los relacionen con el crimen en cuestión. Como sucede en todas las comunidades, se establecen en pequeños grupos que tienen presionados a sus propios compatriotas.

Durante mucho tiempo, las fuerzas de seguridad suramericanas ignoraron este peligro, pero en los años más recientes se está prestando mayor atención porque se han podido comprobar vínculos de las triadas con organizaciones con Primeiro Comander da Capital, (organización criminal brasileña muy peligrosa) y con cárteles mexicanos como Los Zetas, Sinaloa o el Cartel de Juárez.

Las actividades de estos grupos se centran en el tráfico de personas, que movilizan desde China hasta Suramérica y muchos de los cuales trabajan duramente para pagar sus viajes. Otra práctica es el lavado de dinero; las mafias chinas ayudan a los carteles suramericanos a lavar grandes sumas usando empresas creadas en China y Hong Kong, a través de transferencias internacionales.

La triple frontera, esa curiosa T que forman el encuentro del río Iguazú con el río Paraná separando a Brasil de Argentina y dejando al oeste a Paraguay, según Vanessa Neumann, presidenta de la consultora Asymmetrica, en un mini Estado que beneficia a una élite corrupta mientras mantiene un gran centro de lavado de dinero, eficiente para el crimen organizado y el tráfico de tabaco, y una máquina de producción de dinero para grupos como Hezbolá. Neumann sostiene enfáticamente que los líderes del comercio paraguayo a través de la triple frontera son los chinos y los libaneses. Y las FARC colombianas, por su parte, también se han beneficiado de la triple frontera y las áreas de libre mercado en el Caribe y Panamá para movilizar contrabando.

Durante la conversación que 4Asia sostuvo con Neumann, nos aseguraba que el tráfico de tabaco proviene en su mayoría de las fábricas de Horacio Cartés en Paraguay y viaja a China en unos misteriosos vuelos que salen del aeropuerto Guaraní, ubicado en la ciudad del Este del Paraguay -en la triple frontera-. Estos aviones aterrizan ahí cargados de ropa y electrodomésticos de contrabando chino y regresan a China con el tabaco. Neumann está convencida de que debe haber también contrabando de armas chinas, pero apunta no haber podido confirmarlo. “El contrabando del tabaco a China es un tema muy complicado” afirma, porque está prohibida la importación de marcas extranjeras; técnicamente es un mercado cerrado, de dominio y control del Estado. Sin embargo, los militares chinos (PLA) tienen un sistema de corrupción y tráfico ilícito de tabaco que aprovechan para financiarse.  Igualmente, nuestra entrevistada asegura que ese tráfico ilícito de tabaco beneficia a Corea del Norte que se sustenta de todo tipo de comercio legal o ilegal con China.

Desafortunadamente, la existencia de organizaciones criminales y el contrabando son prácticas bastante comunes en todos los Estados, incluidos los que con gran sofisticación previenen y combaten la proliferación de las mismas. Lo llamativo es que estás prácticas existan en un Estado como el chino, que mantiene excesivo control y penalización de sus ciudadanos. El hecho de que las fuerzas militares chinas manejen el contrabando del tabaco en su territorio, es conocido por el Estado, quien podrían erradicarlo y sin embargo lo permite. Así como han permitido el lavado de dinero que durante años ha tenido lugar en China, pero que oportunamente ha favorecido el crecimiento de su economía.

La doble moral del Estado chino ha sido pertinentemente puesta en práctica para favorecer los intereses del Estado y su perpetuación. (Foto: Ludovic Tolar, Flickr.com)