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China a la conquista de América latina (I). Nieves C. Pérez Rodríguez

Entrevista a Sean Miner, Director Asociado del Área China en el Atlantic Council.

Washington.- En la visita del presidente chino Xi Jinping a América Latina en el 2014, éste planteó como objetivo que las empresas chinas invirtieran 250 mil millones de dólares en América Latina para el 2025. “Lo que es una muestra de los efectos del poder blando de la diplomacia económica china, que, por un lado, ayuda a mejorar la imagen de China en el exterior, mientras que consigue persuadir apoyos en organizaciones internacionales como Naciones Unidas, a la vez que facilita políticas más amistosas con otras naciones”. Esta es la opinión de Sean Miner, Director Asociado del Área China en el Atlantic Council, uno de los think tank más respetados en Washington.

4Asia tuvo la oportunidad de entrevistar a este experto, quién además de hablar mandarín y haber vivido en Beijing, tiene un profundo conocimiento de la cultura china, con especial énfasis en sus políticas económicas. Con un extenso número de publicaciones en China, también trabajó para el instituto económico internacional Peterson.

Para Miner, América Latina es una región cada vez más dinámica y económicamente atractiva, con numerosas oportunidades en negocios e inversiones. En su opinión, en los primeros años del siglo XXI, los líderes chinos se dieron cuenta de que necesitaban tener más acceso a recursos naturales para garantizarse el crecimiento veloz de la economía, por lo que empresas chinas, especialmente las semiprivadas, empezaron a invertir en el exterior, sobre todo en el sector de la extracción.

Sin embargo, esta estrategia de inversión ha evolucionado junto con el crecimiento de la economía y la expansión de sus marcas. China tiene más actividad en el sector de servicios a día de hoy, por lo que esas empresas de servicios, como las tecnológicas o de información, finanzas, transporte y electricidad, se están expandiendo. Además, muchas empresas chinas mantienen todos sus activos en China, lo que puede ser un gran riesgo para una gran corporación, por lo que están invirtiendo en el extranjero para diversificar sus fuentes de ingresos y garantizar su supervivencia.

Le preguntamos sobre la dinámica comercial y las razones detrás de las grandes inversiones chinas en México, Brasil y Venezuela. Y esto fue lo que dijo:

México tiene relativamente pocos recursos naturales, por lo que a primera vista podría parecer un objetivo extraño para las inversiones chinas en el extranjero. Sin embargo, México es un país manufacturero fuerte que está altamente integrado en las cadenas de suministro regionales, y desde 2015 tiene salarios más bajos que los chinos. También forma parte del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA, por sus siglas en inglés) y de la Alianza del Pacífico. Por eso, las empresas manufactureras chinas, especialmente las automotrices, comenzaron a establecerse en México para poder vender más fácilmente a América del Norte y América del Sur.

Brasil es un mercado atractivo para muchos inversores internacionales, no solo chinos. Las empresas chinas han invertido más de 60 mil millones de dólares solo en este este país, y en diversos sectores industriales, incluyendo el petrolero y gasista, minero, transporte, automotriz, finanzas, electricidad y energía alternativa. Pero los prestamistas estatales chinos, como el Banco de Desarrollo de China y el Banco Export-Import de China, también han prestado a Brasil decenas de miles de millones de dólares, principalmente en el sector del petróleo y el gas. Esta inversión y los préstamos son parte de la estrategia de China para garantizarse su seguridad energética, y han tenido éxito. Brasil ahora exporta más petróleo a China que cualquier otro país en América Latina.

En Venezuela, los prestamistas estatales chinos han prestado al gobierno venezolano o PDVSA más de 60 mil millones de dólares, principalmente en acuerdos de préstamo por petróleo. Y los expertos dicen que Venezuela aún le debe a China al menos 25 mil millones. Esto le asegura a China el suministro petrolero, incluso si los precios del petróleo subieron significativamente. Sin embargo, la imagen de China ha sufrido en este caso, ya que ahora están siendo acusados de apoyar la mala gobernanza y prolongar el régimen de Maduro, que pudo haber colapsado, pero que gracias al dinero chino, así como el ruso y otros, se ha mantenido. Además, los prestamistas estatales chinos corren el riesgo de no recibir el reembolso de sumas importantes de dinero si hay un cambio en el gobierno.

La conquista de América Latina por parte de China difiere de las conquistas históricas tradicionales, donde el conquistador buscaba hacerse con más territorio e intencionalmente ejercer influencia en el territorio conquistado. La conquista china es una conquista de los recursos naturales del país receptor, para poder garantizar a su propio territorio y población el suministro de estos recursos, que a su vez acompañen al crecimiento de su economía.

Lo que no significa que anula del todo la posibilidad de ejercer influencia regional, pero al menos ahora su foco está en el beneficio económico que pueda reportarle.

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Un año de Donald Trump. Nieves C. Pérez Rodríguez

Washington.- Ante los representantes de ambas cámaras legislativas, en presencia de jueces y magistrados del poder judicial y con el gabinete en pleno, Donald Trump dedicó ochenta minutos al discurso del “Estado de la Unión”, a valorar el año transcurrido y exponer sus prioridades para el 2018.

En este tradicional evento, en el que los que los redactores de la alocución del presidente invierten muchas horas de meticuloso trabajo, estos intentaron no dejar fuera ningún elogio a la gestión presidencial y hacer uso convenientemente de patriotismo con marcados visos de conservadurismo y gran dosis de proteccionismo para así delinear el camino que continuará su gobierno.

Ha sido el discurso más presidencial que ha hecho Trump. Lo ha hecho en el momento preciso en que necesitaba proyectar serenidad, autodisciplina y sobriedad. Estas fueran las palabras de New York Times para definirlo, mientras que el Washington Post aseguró que parte de la moderación y la razón por la que la prensa no lo ha calificado de negativo se debía al hecho que el día antes del discurso, el día del discurso y el día posterior a éste Trump tuiteó sólo 6 veces, y que los tweets carecían de contenido incendiario, lo que hizo que la prensa se pudiera concentrar estrictamente en el contenido del mismo.

Trump dedico un 70 por ciento de su tiempo a las políticas domésticas y los problemas que tiene el país, y en cada oportunidad estableció una relación entre alguno de ellos y los inmigrantes, intentando justificar su postura anti-inmigración. De todos los problemas a los que hizo mención, la reforma migratoria fue a la que más tiempo dedicó, y explicó que tiene un plan basado en cuatro pilares, dejando ver cómo ese punto lo tienen rigurosamente planificado. Está claro que la oposición seguirá luchando por los “Dreamers”, a pesar que les cueste otro cierre del gobierno. Y, por otra parte, los indicadores económicos fueron también extensamente mencionados, los más halagados y básicamente la razón de su estrategia.

En la parte internacional, atacó duramente a Corea del Norte, lo que no aporta nada nuevo excepto que usó el riesgo que representa Pyongyang para justificar la necesidad de la modernización nuclear estadounidense.

Así lo explicó Kathleen Hicks (directora internacional del Centro de Estudios y Estrategias Internacionales, CSIS por sus siglas en inglés) en el marco de un foro en el que se analizó el discurso del Estado de la Nación y al que 4Asia tuvo acceso. Y en ese punto, Sue Mi Terry, (considerada la mayor experta en asuntos coreanos en este momento, y quien trabajó en la CIA) explicó que hablar de modernización nuclear puede incomodar a los aliados, y poner a EEUU en un terreno más peligroso, pues no se sabe cuál será la reacción de Kim Jong-un. Sue cree que los juegos olímpicos no mejorarán la tensión; más bien será positivo para el régimen norcoreano participar, ya que les permite refrescar su imagen internacional, y es probable que después todo vuelva a como estábamos a principios de año.

De acuerdo con Heather Conley, vicepresidenta para asuntos europeos en este think tank, el discurso fue positivo, aunque no mencionó los países con los que Estados Unidos está en conflicto y calificó a los aliados como los grandes olvidados de la alocución de Trump. Los omitió por completo, mientras que Trump optó por dedicarle tiempo a los adversarios. Lo que fue complementado por William Reinsch (especialista en comercio internacional) que subrayó como positivo que, al menos, no insultó a ningún aliado y no atacó a China. Reinsch afirmó que la salida de Washington del TPP ha empujado a los pequeños países asiáticos a virar hacia China, lo que parece que empieza a ver esta Administración, razón por lo que pueden estar considerando la vuelta al acuerdo. Asimismo afirmó que en los acuerdos no se puede siempre ganar todo; algunas veces sacrificar unas tarifas asegura la presencia y liderazgo, dijo.

El año de gestión de Trump ha servido para disminuir el rol e influencia internacional de Estados Unidos en el mundo, pero sobre todo en Asia, sostuvo Heather Conley, que insistió en que Washington no tienen una agenda positiva en el exterior. La situación inédita de desolación del Departamento de Estado ha dejado un vacío en el mundo, y como consecuencia ha perdido liderazgo internacional por falta de presencia, afirmó. Insistió en que esta Administración ha centrado sus esfuerzos en políticas de defensa obviado las diplomáticas; la prueba es el número de embajadas sin embajadores.

Estados Unidos necesita una política exterior fuerte y con los diplomáticos al frente. Heather considera que los aliados europeos tienen sus reservas con la Administración Trump pero se decantan por esperar a ver qué pasará, mientras que Macron es el único líder que parece estar decidido a jugar otro rol, uno mucho más predominante.

Hay que subrayar una reflexión escuchada en este evento: “Pensar que los militares nos sacarán de los problemas es un fracaso. Hay que tener políticas fuertes que prevengan enviarlos al frente”.

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Davos entre líneas. Nieves C. Pérez Rodríguez

Washington.- La presencia de Donald Trump en Davos ha despertado mucha expectación internacional. Quizá por lo controvertido del personaje y sus ocurrencias, o más bien imprudencias. Pero también porque hace 18 años que un presidente estadounidense no había asistido (Bill Clinton fue el último en acudir).

La participación de Trump ha estado motivada, posiblemente, por Xi Jinping, que dio un discurso magistral a los estadounidenses el año pasado allí, remarcando la importancia de la globalización, o, tal vez, la razón ha sido aprovechar la presencia de tantos líderes globales para mantener las reuniones bilaterales de rigor, sin la posibilidad de manifestaciones en las calles, como se esperaba en Londres, antes de que Trump cancelara su viaje. Sea la razón que fuera, su presencia fue esperada con gran expectación y su mensaje escuchado con gran atención.

La página oficial de la Casa Blanca subraya las palabras de Trump en el Foro: “América primero no significa América sola”. Supone más bien, encontrar fórmulas de intercambios justas para Estados Unidos, de acuerdo con su visión. El discurso de Trump en Davos es el más centrado y políticamente correcto que ha hecho hasta el momento. Expresar su preocupación por la economía que representa no es controvertido; en efecto, es parte fundamental de su trabajo hacerlo con convicción y asumiendo la responsabilidad que un país como el suyo tiene en el mundo, es exactamente lo que muchos han estado deseando oír de su boca. Además de lo que necesitaba la comunidad internacional para entender las claves de la política exterior estadounidense.

Según Anne Gearan del Washington Post, su discurso contiene las mismas claves de fondo que han venido manejando él y su equipo, pero sin el populismo económico y proteccionismo comercial que ha se ha convertido en su marca personal. Seguramente haber seguido el guion que le escribieron sus asesores lo ayudó a no tener que recurrir a su creatividad irreflexiva.

“América primero no significa América en solitario, porque lo que hace crecer a América beneficia al resto del mundo”, dijo Trump. En su alocución también defendió su compromiso con el mercado global y los tratados internacionales, siempre y cuando los intercambios se hagan de manera justa para todos los actores, y en este punto mandó un mensaje a China, afirmando que no tolerará el robo de la propiedad intelectual estadounidense, el juego de bajar los precios por debajo del valor de mercado, ni los subsidios del Estado. Afirmaciones que demuestran consistencia con sus políticas planteadas desde la campaña electoral. Así como aseveró el compromiso de su Administración para con la paz mundial, erradicar el terrorismo, y neutralizar la carrera nuclear de Corea del Norte, mientras le pedía explícitamente a sus aliados participación activa y financiera en éstos 3 puntos.

La valoración del encuentro en Davos es positiva, tanto en el plano diplomático como económico. Christine Lagarde, presidente del Fondo Monetario Internacional afirmó que la reforma fiscal propuesta por Trump va a propiciar el fortalecimiento del dólar, a mediano plazo, y su evaluación de la economía global es muy positiva. Mientras que otros expertos como James Dimon CEO de JP Morgan Chase & Co. piensan que un ligero debilitamiento del dólar podría, por el contrario, ayudar a la economía estadounidense a crecer y bajaría el déficit de intercambio, que valga añadir ha sido uno de los quebraderos de cabeza de esta Administración incluso antes de tomar posesión. Lo cierto es que el sector económico y la banca ven con buenos ojos la reforma financiera, y un buen ejemplo son los CEOs de las organizaciones financieras más robustas del planeta de origen estadounidense.

“Desde el imperio romano o la muralla china, sabemos que cerrarnos no ayuda”, fueron las palabras de Merkel en Davos. Las que parece que ha asimilado Trump, en esta ocasión al menos, llevando un mensaje más esperanzador de la participación de Estados Unidos en la economía mundial. Wilbur Ross, secretario de comercio estadounidense sugirió en Suiza que Estados Unidos está listo para entrar en la “guerra de intercambio”, que de entrada despertó incertidumbre, pero que después de la intervención de Trump, se puede descifrar más bien como que Estados Unidos está listo para seguir liderando la economía mundial. Incluso reabrió la posibilidad de reintegrarse al TPP si se renegocia, basado en proteccionismo interno de sus manufacturas y normativas, lo que de indirectamente frena las aspiraciones chinas de seguir manipulando el juego económico internacional  de exportaciones y mano de obra muy baratas.

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El orden o desorden nuclear. Nieves C. Pérez Rodríguez

Washington.- La geopolítica mundial está cambiando. Estamos en una situación nuclear más compleja que en la época de la guerra fría, que no es una afirmación insustancial. El aumento de las armas nucleares y los ensayos son prueba de esto. India ha probado exitosamente su primer misil balístico intercontinental el pasado jueves, y tal y como afirmó su Ministro de Defensa Nirmala Sitharaman, esto es un gran impulso a su fuerza militar y defensiva. De acuerdo con la Federación de Científicos Estadounidenses, India debe poseer entre 120 a 130 armas nucleares. Se cree que Corea del Norte posee capacidad nuclear y que todos los misiles que hemos visto volar y los distintos experimentos son la prueba de la extensa inversión que ha hecho el régimen de Pyongyang, y seguirá haciendo, para poder tener presencia y voz de manera individual en el escenario internacional, sin la sombra de China (que la ha provisto de seguridad).

Según el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS), Corea del Norte posee un sistema de misiles probado que puede alcanzar toda Corea del Sur y gran parte de Japón. Entre ellos los Hwasong, que cubren unos 1000 kilómetros y los Nodong, que cubren unos 1300 kilómetros. Además de las armas químicas como gas mostaza y sarín entre otros agentes nerviosos, así como armas biológicas, lo que suma a la capacidad de perpetrar ciberataques, que se cree hacen en colaboración con China y Rusia. En este punto valga señalar que Estados Unidos ha sido víctima de varios ataques cibernéticos que han revelado gran cantidad de información clasificada que ha expuesto a funcionarios y parte del gobierno federal. Lo que está en total concordancia con la nueva estrategia de seguridad nacional revelada parcialmente el viernes pasado en la que Rusia y China son el mayor desafío que enfrenta el ejército estadounidense, según las propias palabras del secretario de la defensa, James Mattis.

Coincidiendo con el aniversario de la toma de posesión del presidente Trump, recordemos que pidió al Pentágono una revisión del arsenal nuclear de los Estados Unidos a pocos días de su toma de posesión. En los últimos años se ha establecido la costumbre de que los presidentes soliciten este informe; Obama lo pidió en 2010 y Bush unos ocho años antes. El resultado de este sumario preliminar verá la luz en febrero, pero ya se sabe que una de las conclusiones será que Estados Unidos necesita modernizar sus armas nucleares, lo que no sorprende, pues el armamento va quedándose obsoleto con el avance tecnológico y es necesario actualizarlo. Esta recomendación también estuvo presente en la revisión de la época de Obama. Pero, lo que ha despertado inquietud e incluso temor es que se está proponiendo el desarrollo de “mini-armas nucleares”.

La propuesta del Pentágono ha disparado las alarmas, a pesar de la poca información que se ha filtrado. Se sabe que el secretario de Defensa estadounidense quiere desarrollar un nuevo prototipo de arma nuclear de tamaño minúsculo, para ser incorporado a su arsenal doméstico, pero que según los expertos podría relanzar el riesgo de proliferación nuclear y elevar los conflictos nucleares en el mundo. Esta postura además rompe dramáticamente con la de Obama, quien abogó activamente por un mundo seguro, lo que según él consistía en reducir los arsenales de cada potencia nuclear para disminuir los riesgos de usarlos. Aunque, paradójicamente, durante su mandato se invirtieron millones de dólares en modernizar las armas domésticas de la guerra fría.  Sin embargo, la conclusión de la revisión de la era Obama sostenía que Estados Unidos estaba en capacidad de mantener su seguridad eficientemente con el arsenal que poseía y que no era necesario agregar más armamento nuclear.

Es evidente que la Administración Trump percibe los riesgos actuales de manera diferente. Es un hecho que el escenario global no es el mismo que el del 2010. Las armas nucleares tienen una función netamente disuasoria, tal y como quedó demostrado en la Guerra Fría, por lo que cambiar la política nuclear de defensa desde Washington, con la producción de estos “Mini Nuke” (por su nombre en inglés) en vez de gigantescos misiles, se estaría por un lado violando el tratado de no-proliferación nuclear de 1968. Y por otro lado se está incitando a los otros miembros del club nuclear a comenzar su propio laboratorio de minis, abriendo con ello no sólo una mayor probabilidad de ser usados, con sus nefastas consecuencias, sino también aumenta exponencialmente la posibilidad de que caigan en manos equivocadas, como terroristas, que son capaces de morir por su ideología, y a quienes no les temblaría el pulso en usarlas sin ningún escrúpulo. (Foto: Sarath Bala,Flickr)

Trump Laberinto

Donald Trump en su laberinto. Nieves C. Pérez Rodríguez

Washington.- Parece que la locura que vive estos días la Casa Blanca la ha desencadenado la salida del polémico libro “Fuego y furia” que inicialmente parecía poder aportar las claves de los intríngulis internos, uno de los asuntos más escabrosos que ha mantenido a la prensa en vilo por 12 meses.

Veníamos de 8 años consecutivos de relativa normalidad, y digo relativa porque la presión e inmediatez con la que se trabaja alrededor del presidente estadounidense es muy alto y los niveles de tensión máximos. Pero si a Obama algo no se le puede criticar es precisamente la lealtad para con su círculo cercano, y la sensibilidad con la que él personalmente trató a todos los que, de una u otra manera, pasaron por allí. Si además hacemos una pasada rápida por la vida personal de Obama, no hay nada oscuro, más bien se podría decir que la ética y la moral son su marca personal.

Ahora no sólo pasamos a lo dramáticamente opuesto, sino que la polémica en torno a Trump ha existido siempre, en sus negocios, su dudosa manera de cerrarlos, en su vida persona (aunque  esta parte es mejor dejarla para una columna de cotilleo rosa que es más apropiada) ; pero, en pocas palabras, su vida que ha transcurrido entre fama, riqueza y féminas. Y esto sin mencionar aquellos comentarios totalmente inapropiados que hizo, aún en campaña, sobre las mujeres, que son un claro reflejo de su persona y quién es el individuo.

Como si todo esto no fuera ya suficiente, sus cercanas relaciones, como Steve Bannon, que ahora es el “Descuidado Bannon”, (como lo ha llamado el propio Trump), fue quién ayudó al autor del libro a acceder a la Casa Blanca, y quien ha afirmado que sólo durante la campaña, el abogado personal de Mister Trump tuvo que silenciar unas 100 mujeres con dinero para que no se filtrara a la prensa.

 Además, está la investigación de los nexos de los Trump con Rusia, que también es mencionada en el libro de Wollf; que, valga decir, ha sido la sombra más oscura que persigue a ésta Administración, aunque hubo un breve espacio de calma cuando el General Flynn, (elegido para ser el Consejero de Seguridad Nacional), se declaró culpable de haber mentido al F.B.I. Pero hasta ahora, algunas afirmaciones hechas por el autor siguen flotando en el aire en busca de que se pueda determinar su veracidad, mientras que muchas otras se han ido desmoronando por no ser auténticas. El mismo Bannon, que apadrinó el libro, se retracta cuando empieza a encontrarse aislado y mientras se le retira el apoyo económico.

Además, la pasada semana se conoció el desafortunado adjetivo que Trump utilizó para referirse a países como Haití y el Salvador junto con países africanos, mientras que afirmaba que debía traerse noruegos en vez de ciudadanos de estos países. Dejando por sentado, una vez más, su autentica posición, que nos lleva atrás, a las concentraciones de los blancos supremacistas, el desdichado incidente en Charlottesville, y como estos grupos extremistas se sienten apoyados por el presidente y su clara preferencia hacia los blancos.

Pero tal y como afirmo Steven Collinson, periodista de CNN, el que haya visto su carrera no se sorprende ante estos comentarios, lo que sorprende profundamente es que el presidente de Estados Unidos sea capaz de admitir su tendencia en reuniones con otros políticos, o altos funcionarios. Es como darle un bofetón a la historia de este país, y los intrincados problemas raciales aún existentes en ésta sociedad.

Y para cerrar la semana, como si no hubiera sido suficiente todo lo mencionado, Trump cancela su viaje a Londres, preparado para principios de febrero, en el que debía inaugurar la “Gran Fortaleza del Támesis”, tal y como le llaman, la nueva embajada estadounidense, y culpa a Obama de ello, afirmando que la venta de la embajada previa se hizo por cacahuetes, o sea, por un precio irrisorio. Como si esa decisión la hubiera tomado la Administración anterior, cuando realmente fue bajo la Administración Bush, pero ejecutada en la Obama.

Pero, en su estilo propio, Trump hizo el anuncio de la cancelación del viaje por su cuenta de Twitter, lo que le ahorró trabajo burocrático al Departamento de Estado para buscar excusas diplomáticas y justificar tal ausencia. Otra prueba de la ligereza con que el presidente estadounidense trata las relaciones con uno de los aliados históricos de este país.

Pero seguramente Míster Trump no estaba dispuesto a estar en Londres rodeado de manifestantes protestando por su visita y sus irreverentes formas y comentarios.

Otra prueba de la crisis interna es la dimisión del embajador estadounidense en Panamá. Diplomático de carrera desde los años 90, experto en el continente americano, desde Canadá hasta la Patagonia incluido el Caribe, explica que no puede servir al Estado bajo la presidencia de Trump. Como buen diplomático se reserva los detalles, pero que en el fondo es público que uno de los grupos más afectados de las imprudencias o incluso ignorancias de Trump son los diplomáticos que deben intentar mantener un tono adecuado y respaldar la línea presidencial.

Si cuesta creer que todo esto esté pasando simultáneamente en Washington, hay que estar atento a los movimientos  y ver que hará el partido republicano, si intentar suavizar la gravedad de la situación o si más bien comenzará una carrera para sustituir a Trump, quien está destruyendo la imagen de su partido y poniendo en una situación de riesgo a una sociedad que en el fondo es profundamente conservadora y le ha costado mucho llegar a donde se encuentra actualmente. Una sociedad en la que el racismo se ha minimizado y penalizado, en la que el respeto y las formas son importantes, y en la que el discurso del presidente debe por encima de todo unir a razas y religiones, pues Estados Unidos es un país de inmigrantes y de colores que van desde el blanco mas puro hasta el negro más profundo. (Foto: Donald McCristopher, Flickr)

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Cerrando el primer año de Trump en la Casa Blanca. Nieves C. Pérez Rodríguez

Tillerson nombra una nueva vice secretaria para Asia antes de las campanadas del fin de año

Es oportuno cerrar el año haciendo una revisión de lo que ha sido la política exterior de la nueva Administración estadounidense a casi un año de haberse estrenado en el poder. No cabe duda de que muchas de las afirmaciones hechas en campaña electoral por el entonces candidato Trump se han mantenido y han moldeado las líneas principales del tambaleante Departamento de Estado, que ha sido la gran víctima del conservadurismo del presidente y de la marca de Rex Tillerson, con su novedosa (aunque no tan positiva) reestructuración de la institución.

Sin embargo, ha sorprendido favorablemente el reciente nombramiento de Susan Thornton como vicesecretaria de la oficina para los asuntos de Asia – Pacifico. Se trata de una funcionaria de carrera del Departamento de Estado desde 1991, y con una extensa experiencia de más de veinte años trabajando en temas soviéticos y asiáticos. Abre la esperanza a una relativa línea de continuidad en la institución, más del estilo al que estábamos acostumbrados.

Trump asumió el poder poniendo el énfasis en hacer América grande de nuevo, y parece que todos los esfuerzos de su Administración se han enfocado en ese punto. Siendo la política exterior la gran olvidada y sobre todo dejando la influencia estadounidense en el mundo relegada. Incluso por momentos, nos da la sensación que se le ha puesto la alfombra roja a líderes como Xi Jinping para que el rol de líder global. Probablemente las constantes críticas de los medios hacia la inexplicable reforma del Departamento de Estado, los inapropiados tweets del presidente en temas internacionales y las afirmaciones de que Tillerson ya ha firmado la carta de renuncia, y que marchará a principios de próximo año, fueron lo que motivaron al secretario de Estado a publicar una carta a mediados de la semana en el New York Times titulada “Estoy orgulloso de nuestra diplomacia”.

El todavía secretario, en este documento, hace un balance de los grandes retos que ha enfrentado Estados Unidos en materia exterior durante el 2017, en los que nombra a Corea del Norte, China y Rusia y los esfuerzos por acabar con el terrorismo internacional.

Se extiende en el caso de Corea del Norte, explicando que Trump abandonó “la fallida política de paciencia” cambiándola por una de presión internacional que ha incluido sanciones económicas severas, impuestas a través de Naciones Unidas, consiguiendo neutralizar alrededor del 90% de los beneficios de las exportaciones del régimen de Pyongyang, con el que financian su ilegal desarrollo armamentístico, cuyo objetivo final es presionarlos para que abandonen el programa nuclear y de misiles. Esta estrategia ha estado centrada en persuadir a China de ejercer su influencia sobre el régimen de Kim Jong-un para que abandonen su carrera armamentística. A la vez, explica que el violento desarrollo económico y militar chino requiere poner atención en el tipo de relación que Washington establecerá con Beijing en los próximo 50 años.

Todas estas afirmaciones están en total congruencia con la Estrategia de Seguridad Nacional que ha sido desvelada por Trump hace unos días y que fue moldeada por los más altos asesores que componen su gabinete (National Security Council / NSC). Lo que nos lleva a la conclusión de que  Tillerson está haciendo un gran esfuerzo por dejarnos una buena imagen de su gestión como secretario de Estado y de su relación personal con el presidente Trump (que en esta misma columna, ya hemos afirmado que no es distendida o cercana, a razón de un par de altercado personales).

De ser sustituido Tillerson por Mike Pompeo, como adelantó 4Asia que ocurrirá, el número de militares en posiciones claves en esta administración seguiría en aumento, lo que debilitaría o alejaría, según algunos expertos, las posibles soluciones diplomáticas en los conflictos globales en los que intervenga Estados Unidos. Pues incluso el secretario de Defensa, es un militar, hecho que rompe con la regla. Y si a James Mattis se le une un Mike Pompeo en una reunión en la oficina oval asesorando al presidente, es poco probable que la valoración de las opciones no pase preferentemente por las respuestas militares, sólo por deformación profesional.

Ahora, la esperanza de muchos, se centra en figuras como Susan Thornton, quien puede desde su posición, (una vez ratificada por el Senado) aportar su experiencia a mejorar o al menos apostar por las vías diplomáticas a los complejos conflictos en Asia, sobre todo en conseguir algún tipo de acuerdo con Pyongyang, que nos aleje en todo lo posible de un desafortunado ataque.

Fotografía: Thomas Hawk

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Paulina Nazal: “La Región Asia Pacífico, fundamental para Chile”

Entrevista a Paulina Nazal, directora general de Relaciones Económicas Internacionales del Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile.

Nieves C. Pérez Rodríguez

Washington.- A principios de enero de este año fueron consultados Morgan Stanley, JP Morgan Chase y BTG Pactual acerca de cuáles serían las naciones donde la inversión y el clima político sería favorable para la economía, y su respuesta fue que Chile se posicionaría entre los mejores países emergentes para invertir en el 2017, y que los activos chilenos serían menos vulnerables a las políticas de Donald Trump.

Cerrando el año, coincidimos con esta opinión e incluso nos atrevemos a ir más allá y afirmar que desde Santiago se están desarrollando políticas económicas inspiradas en aprovechar la interesante posición geográfica que tienen, lo que sabiamente les ha llevado a mirar hacia Asia Pacífico sin olvidarse de sus vecinos. Fue precisamente esto lo que nos llevó a entrevistar a Paulina Nazal, directora general de Relaciones Económicas Internacionales (DIRECON) del Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile.

La zona Asia-Pacífico está adquiriendo un protagonismo y un dinamismo económico que está cambiando las relaciones internacionales y los equilibrios económicos. ¿Qué papel puede jugar Chile en este fenómeno? ¿Y cuál debería idealmente para ustedes jugar?

La política de apertura comercial, impulsada por Chile desde la vuelta a la democracia en 1990, ha favorecido el crecimiento económico, dinamizado el comercio y aumentado los flujos de inversión directa hacia y desde nuestro país. En este proceso, la mayor ganancia ha sido mejorar la calidad de vida de los ciudadanos que se han visto beneficiados tanto a nivel general, como individualmente, pues esta apertura ha influido tanto en la generación de empleos como en la modernización de la sociedad. A nivel individual, no sólo ha permitido acceder a gran cantidad y variedad de bienes y a precios convenientes, sino también ha abierto las puertas del mundo para el emprendimiento y desarrollo económico. Hoy nuestros empresarios recorren el planeta ofreciendo sus productos y servicios.

En ese contexto, la región Asia Pacífico ha sido fundamental para Chile. Además de contar con acuerdos comerciales con 12 economías de esa región, hemos desarrollado estrechos lazos con dichas economías, en foros como APEC, en la negociación del TPP y del ahora TPP11, y a través de la Alianza del Pacífico, tanto en la negociación con los Candidatos a Estado Asociado (Australia, Canadá, Nueva Zelandia y Singapur), como mediante el plan de trabajo 2017 –2018 con los países que conforman la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN).

Otro ejemplo que evidencia el alto interés de Asia para Chile, es la reciente firma del acuerdo comercial con Indonesia, la mayor economía de ASEAN, que se materializó el 14 de diciembre pasado en Santiago, y que nos permitirá un acceso preferencial a ese gran e importante mercado.

Quisiera destacar también el trabajo de Chile en la planificación temática y logística de APEC 2019. La realización de un año APEC implicará una oportunidad única para mostrar la riqueza cultural, social y geográfica de nuestra economía a todos los miembros del Foro, así como la posibilidad de definir las grandes prioridades y entregables del año APEC Chile 2019.

En los últimos 25 años Chile se ha abierto significativamente al mercado global y en estos años han entrado a formar parte de distintos tratados económicos. El arancel que usan para tasar es objetivamente beneficioso para atraer inversión extranjera e importar productos. ¿Cómo les afectaría la ruptura del TPP?

Tras la salida de Estados Unidos, los once países restantes iniciamos un proceso de diálogo para buscar alternativas respecto al Tratado. Así, luego de varias rondas de negociación, decidimos preservar el contenido del TPP, introduciendo algunos ajustes que nos permitieron alcanzar un nuevo tratado conocido como TPP11. Este acuerdo mantendrá en su integridad el contenido del original, incluidos todos los elementos de acceso a mercados y sus disciplinas relacionadas. No obstante, se acordó una lista de disposiciones suspendidas o de no aplicación entre los 11 países, lista que se entregó en Vietnam (Cumbre de APEC) junto a la Declaración de Ministros. El propósito de los 11 países sería firmar el acuerdo durante el primer trimestre de 2018. Lo anterior será un hito muy relevante en nuestra relación con la región Asia Pacífico.

¿Visualiza Chile la Alianza del Pacifico como uno de sus mayores y más productivos mercados a día de hoy? ¿Conquistar el Mercado de Asia Pacífico es el fin último de esta alianza?

La Alianza del Pacífico es un mecanismo de integración regional conformado por Chile, Colombia, México y Perú.

Entre julio de 2016 y junio de 2017, Chile tuvo la presidencia pro témpore del bloque, período en el cual avanzamos de forma sustantiva, tanto en el trabajo intra Alianza, como en una hoja de ruta concreta con Mercosur para trabajar temas conjuntos (facilitación del comercio, cooperación aduanera, promoción comercial, apoyo a las PYMES, barreras no arancelarias y acumulación de origen, e identificación de posibles cadenas regionales de valor), así como en el acercamiento con Asia Pacífico a través del inicio de negociaciones con los Candidatos a Estado Asociado, que ya comentamos, y el plan de trabajo con ASEAN.

A lo anterior podemos sumar la implementación del Fondo de Capital Emprendedor; una hoja de ruta para la agenda digital; varios avances en materia de integración financiera; el acuerdo para empezar a trabajar un mercado de carbono regional; finalizar los acuerdos para facilitar el comercio de los suplementos alimenticios; así como la implementación de emisión y recepción de certificados de origen digital y certificados fitosanitarios electrónicos. En total nos propusimos 73 objetivos en diferentes áreas como Educación, Innovación, Pymes, Facilitación de Comercio y Género, entre otros.

El acercamiento a la región Asia Pacífico es un objetivo estratégico para el bloque y estamos avanzando de forma concreta en esa dirección.

¿Podría ser México un socio comercial y político en la zona del Pacífico para ustedes?

Con México tenemos relaciones comerciales reguladas desde 1991 cuando se firmó un Acuerdo de Complementación Económica (ACE17), que en 1999 fue reemplazado por un Tratado de Libre Comercio. Durante estos más de 25 años, hemos consolidado tanto nuestras relaciones comerciales como políticas, siendo México un socio estratégico de nuestro país. Junto a México participamos y colaboramos hoy estrechamente en el marco de la Alianza del Pacífico, del Foro APEC, OMC, de OCDE, de las negociaciones del TPP11 y de muchas otras instancias internacionales.

Con la tendencia proteccionista de la Administración Trump y la posible salida de Estados Unidos de NAFTA, o la renegociación pero a nivel bilateral, tal y como parece que sucederá, ¿Qué papel puede jugar en ese escenario el Nafta y las relaciones Chile-USA? ¿Podría Chile beneficiarse de este escenario?

Dado que se trata de un proceso en revisión de parte de sus países integrantes y del cual Chile no participa, prefiero no referirme a este proceso que está en pleno desarrollo. Lo que sí puedo asegurar es que las relaciones bilaterales con EE.UU. han sido siempre muy positivas, con un Acuerdo de Libre Comercio vigente desde hace 14 años, un intercambio comercial creciente, y un positivo desarrollo de la cooperación en un sin número de áreas, que en agosto pasado nos permitieron realizar una evaluación junto a las autoridades del gobierno estadounidense en el marco de la visita del vicepresidente de EE.UU. a Chile, Mike Pence, las cuales confirman este punto.

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Washington: Navidad en las decoraciones; el espíritu está ausente. Nieves C. Pérez Rodríguez

Washington.- A mediados de la semana pasada veíamos un Secretario de Estado que finalmente asumía su rol y expresaba con la fuerza que le da su posición que “Estados Unidos estaría dispuesto a dialogar con Corea del Norte”. La prensa por un momento se sintió en los EEUU de siempre, donde la cabeza del Departamento de Estado tenía voz y la usaba, hablaba y se le oía y, por si fuera poco, decía algo concreto sobre la situación más compleja que enfrenta la Administración Trump.

¡Reunámonos! Fue la invitación directa que hizo, “podemos hablar de establecer plazos, e incluso de que tipo de mesa usar”, en un tono más jocoso, “si negociamos en una mesa redonda o una cuadrada, o tal vez sobre el estado del tiempo, si eso es lo que ellos prefieren. Pero al menos deberíamos sentarnos y vernos las caras los unos a los otros”. Y fue aún más allá afirmando que realísticamente entiende que Pyongyang no va a parar su programa nuclear, después de los avances que han hecho y lo que han invertido. Lo que a su vez lo lleva a explicar que, de llegar a una especie de mesa de dialogo, Kim Jung-un entenderá que habrá que parar los ejercicios y las pruebas de misiles. Esta apertura en negociar con Pyongyang, marca un antes y un después en la política exterior de Trump.

De acuerdo con el embajador Joseph Detroni, comisionado para el grupo de conversaciones de Seis Partes (The Six Party Talks, por su nombre en inglés) que fue creado en el 2003, por Estados Unidos, China, Corea del Norte, Corea del Sur, Japón y Rusia; las palabras de Tillerson son, en su opinión, la única salida posible a la bloqueada situación. Detroni valora muy positivamente la posición del secretario de Estado, porque podría abrir una salida real, y con la condición lógica de que mientras se conversa no puede haber intimidaciones a través de lanzamientos ni pruebas nucleares, como una prueba de fe y confianza entre las partes. Y si Pyongyang se sentara en esa supuesta mesa, ese tiempo de no recurso a los lanzamientos podría llevar a negociaciones formales mientras Corea del Norte se podría beneficiar con parte de levantamiento de las sanciones.

Todo esto nos hace plantearnos una pregunta ¿Ha habido un cambio real en la política exterior de Estados Unidos hacia Corea del Norte? Según la Casa Blanca, que replicó casi inmediatamente, ¡No! Lo que nos lleva a considerar que la estrategia de Rex Tillerson se basa simplemente en usar la diplomacia, como una herramienta (finalmente) o bien, que está intentando desesperadamente mejorar su golpeada imagen de “líder sin liderazgo”, que ha permanecido bajo la sombra en la segunda posición más importante en este país, y de las primeras posiciones en el contexto internacional.

Mientras tanto, el Financial Time afirma que esta semana Trump acusará a China de “agresión económica” en el momento en el que revele su estrategia de seguridad nacional, como una estrategia que defina a China como un competidor en todos los ámbitos, lo que lo convierte en un inminente riesgo. Sigue así con la línea de la campaña electoral que quedó neutralizada con la visita de Xi Jinping a Estados Unidos y por los intentos de Trump de conseguir el apoyo de Beijing con Corea del Norte.

De establecerse oficialmente la postura anti China, los avances conseguidos en la grave situación de Corea del Norte quedarían en un despeñadero. En él, las palabras de Tillerson podrían ser la única solución posible en la que en la mesa de diálogo se juegue a conversar, y en esa tónica diplomática el mundo gane un poco de tranquilidad, porque los misiles no estarán volando por encima de las cabezas de los japoneses, lo que a la vez detiene (al menos mientras dure la negociación) los ejercicios nucleares y evita más pruebas de ensayo y error.

puerta salida

Rex Tillerson será relevado en enero. Nieves C. Pérez Rodríguez

(Foto: db72, Flickr) Washington.- Según ha podido saber 4Asia, el Departamento de Estado estrenará nuevo secretario en enero. Desde que Trump tomó posesión de la presidencia una de las cosas más llamativas ha sido la propuesta histórica del aumento del gasto de Defensa, paralelo a la reducción considerable del presupuesto de los programas de ayuda internacional y del Departamento de Estado.

Otro elemento llamativo es el vacío que después de más de diez meses en el poder sigue habiendo en unos 400 puestos del Departamento de Estado. Esto incluye embajadores, encargados de negocios y, siguiendo hacia abajo en el escalafón, hasta lo que son puestos en cada uno de las oficinas regionales en Washington, que hacen el seguimiento de las embajadas y preparan los documentos, tanto para el Secretario de Estado como el Congreso, o el mismo presidente. Asimismo, los exámenes de entrada para nuevos diplomáticos fueron “congelados”. Y a día de hoy, la salida de Rex Tillerson del Departamento de Estado está elegantemente planificada.

El presidente Trump anunciará quien lo sustituirá y, según nuestras fuentes, todo apunta a que será Mike Pompeo.

A finales de octubre, Nahal Toosi (analista de político.com) explicaba en un artículo muy riguroso que se habían filtrado unos documentos del Departamento de Estado que documentaban como Tillerson estaba tratando de centralizar las decisiones de la política exterior,  alarmando a los diplomáticos más veteranos por la concentración de poder alrededor de su figura, y desestimando a los incontables grupos de expertos y asesores que han servido por tradición, con una larga experiencia en países y regiones del mundo.

Estos documentos son la prueba de un cambio radical en el corazón del Departamento de Estado, y la ruptura con la línea tradicional que ha manejado esta entidad en administraciones anteriores, en donde el conocimiento y la experiencia eran valoradas y tomadas en cuenta por los secretarios de Estado, a pesar de que éstos trajeran consigo personas externas para hacer equipo.

Los diplomáticos estadounidenses al entrar al servicio debían hacer un juramento de 3 principios fundamentales: Uno, mantener imparcialidad pública ante los cambios de presidentes y partidos políticos; dos, ejercer cualquier trabajo dentro del departamento manteniendo la línea oficial; y tres, trabajar en cualquier parte del mundo. Y el movimiento telúrico que ha experimentado el Departamento de Estado ha sido tan brusco que las críticas a través de Facebook y twitter no se hicieron esperar. Rompiendo con este venerable juramento, larga ha sido la lista de diplomáticos que han utilizado estas plataformas para manifestar su desacuerdo con Tillerson y con el cambio tan profundo que está imponiendo. En conversaciones con muchos de ellos hemos podido percibir la incertidumbre en la que siguen a pesar de los meses que han pasado. Y muchos que se encuentran en servicio en el exterior se sienten en una posición muy comprometida al no poder expresar su desacuerdo en el país receptor y ser testigos desde las embajadas de los cambio,  lo que también los ha llevado a estas plataformas para expresarse.  Algo que incluso a los altos rangos del Departamento les ha dejado perplejos.

Tillerson es un hombre con experiencia en el sector privado y seguro que quiso utilizar ese conocimiento en el Departamento de Estado llevando su equipo consigo, reinventándose las líneas institucionales,  intentando reducir el presupuesto de la institución a un tercio y bloqueando los nombramientos. Esto ha despertado el deseo de muchos de marcharse y dejar la carrera diplomática.

Menos diplomáticos estadounidenses por el mundo impactaría dramáticamente en la influencia global de Washington. Estos hacen un minucioso trabajo de apertura, de diálogo, de presencia, de inteligencia. Son los diplomáticos los que previenen conflictos, enfrentamientos y guerras. En esta época de penetración de radicalismos son las embajadas las que tienen equipos con capacidad de detectar estas situaciones e informar a Washington de estos peligros.

Ha habido un par de incidentes, en el que se ha dejado ver las diferencias entre Trump y Tillerson.  Es muy probable que éstos, unidos al descontento del Congreso con el secretario de Estado, hayan sido parte de las razones que han llevado al inquilino de la Casa Blanca a considerar sustituirle por Mike Pompeo, el actual director de la CIA. Casi cada día, Pompeo informa a Trump, alrededor de las 10 am, y según fuentes cercanas a la Casa Blanca, el ocupante del despacho oval le escucha y le respeta profesionalmente, que es exactamente lo más difícil de conseguir como asesor de éste personaje. Aparentemente las formas directas de Pompeo le han caído en gracia a Donald Trump, quien cada vez que le presenta hace alarde de que es abogado egresado de Harvard y que salió como el número uno de “West Point” (Academia Militar de los Estados Unidos).

Para nadie es un secreto que Trump respeta mucho a los veteranos de guerra y los militares. Esperemos que este cambio calme los mares internos de Departamento de Estado, y con ello la normalización de la diplomacia estadounidense por el mundo.

Golf

La travesía asiática de Trump (II). Nieves C. Pérez Rodríguez

(Fotografía: Catalin Munteanu, Flickr) Washington.- Ha sido una semana muy intensa en Asia. Mientras en casa se celebra el aniversario de la victoria electoral de Trump, éste se ha paseado por las principales capitales asiáticas con un cierto decoro, y manteniendo un tono bastante prudente, en relación a lo que nos tiene acostumbrados.

La compleja psicología, o debería más bien decir llana, del personaje, nos deja ver claramente que mientras se le hacen honores de jefe de Estado, y se le trata con el protocolo correspondiente a su posición, Mister Trump se siente halagado y cómodo, lo que automáticamente desactiva su agresividad y apaga su sistema defensivo. Tanto fue así, que hasta sus twitters han sido para agradecer a Abe, o a Xi, su grata compañía y reconocer lo majestuoso de los recibimientos. Incluso de admiración, con cierta galantería, para los dirigentes de estas naciones.

En Japón el primer ministro le hizo todos los honores, pero además le llevó a jugar al golf, una de las grandes pasiones de Trump, en compañía de Kedeki Matsuyama, el golfista número uno en Japón. Abe sabe que cuenta con el respaldo de Estados Unidos, que la relación es sólida y que son el más fuerte aliado en la región, así que mejor compensar a su cófrade.

Moon Jae-in en su discurso de bienvenida a Corea del Sur felicitó a Trump por el récord en el aumento de la bolsa, y seguidamente le dijo (con una de sus célebres frases) “ya está haciendo a América grande de nuevo”. Seúl necesita de Estados Unidos inmensamente. Es su escudo de respeto frente a Pyongyang. Y Moon entendió que para estar de buenas con el que preside la nación que le provee de su seguridad, endulzarle los odios es un precio bajo a pagar.

Los chinos por su parte, realmente hicieron un buen trabajo para impresionar a Trump: alfombras rojas, desfile militar y, los más altos honores al principal rival económico de esta nación. Xi Jinping no escatimó esfuerzo alguno, como buen diplomático, en darle al inquilino de la Casa Blanca su homenaje, consagrando públicamente así el respeto de China a Estados Unidos. Los dos líderes más poderosos del mundo juntos jugando a aliados.

Tal y como afirmábamos en esta misma página la semana pasada, los temas álgidos se resumen básicamente en dos: intercambio comercial, en el que paradójicamente Trump alabó y justificó la agresiva política económica china de crecimiento e intercambio, a pesar del efecto negativo de esa política en la propia economía de estadounidense; y Corea del Norte, en el que tal y como se esperaba Washington pidió la desnuclearización y la intervención del líder chino para acabar con este gran amenaza. Jugando una carta interesante, aprovechó la ocasión pública para halagar a Xi como líder y su capacidad de dar resultados. Tal y como afirmó la analista Callie Wang “Trump genuinamente admira al presidente chino”, como estratega nato que da resultados.

A pesar de la cálida interacción e incluso cercanía entre ambos líderes, los puntos neurálgicos de las relaciones bilaterales se mantienen en el mismo lugar que antes. China cree en las relaciones personales, y eso fue lo que motivó tal despliegue de medios, para intentar ganarse al presidente estadounidense. Sin embargo, el mar del sur de China, la ciber-seguridad, Corea del Norte, y el THAAD siguen siendo los temas en los que cada país tiene una posición contrapuesta. El Departamento de Estado, como ya hemos dicho, tiene una política anti china bien estructurada, de la que seguramente a principios del próximo año empezaremos a ver indicios.

Eric Gómez, analista del CATO Institute, afirmó que “Trump es un adulador neófito en política exterior”. Si se analiza en el fondo la política exterior hacia Asia, no hay diferencia sustancial con las políticas de la administración Obama. Según Gómez, la clave está en los ejercicios militares de Japón e India de hace unos días, que son el verdadero referente de la política exterior estadounidense a día de hoy, y que sencillamente son una indicación de lo más agresiva que será la Administración Trump (comparada con la Administración Obama), pero fundamentalmente tendrán el mismo fondo.

El presidente Donald Trump es una especie de diva que cambió los realities shows y los clubs exclusivos por la Casa Blanca, lo que consecutivamente lo ha llevado a los foros internacionales más importantes y a los palacios presidenciales de las naciones más poderosas del mundo. Abe lo intuyó bien, razón por la que fue el primer mandatario en visitarlo en la Torre Trump en Nueva York el otoño pasado. Y ahora Xi ha seguido esa línea, pero al más puro estilo chino, majestuosamente organizado, en la que hasta su nieta cantó para Trump. Los líderes asiáticos ante una visita de Estado norteamericana siempre rendirían honores, pero especialmente en esta no se ha escatimado en el despliegue de medios, apostando por caerle en gracias al líder más poderoso del mundo, pero también controvertido e impulsivo.