La hora de Francia

Superadas las celebraciones y apurados los primeros tragos amargos por sombras de corruptelas que han obligado a Enmanuel Macron a realizar ya varios ajustes de Gobierno, llega la hora de la verdad, la hora de tomar decisiones importantes y reveladoras de intenciones más allá de los discursos electorales.

Es verdad que el presidente Macron no lo tiene tan fácil como parece. Llegado en una ola de popularidad y apoyo, está sustentado por un partido organizado apresuradamente sobre los resentimientos, los fracasos y las derrotas de las otras formaciones. Esto obliga al presidente y a su Gobierno a decisiones cuidadosamente equilibradas y alejadas de posiciones ideológicas fácilmente etiquetables.

Así, y en la mejor traición francesa, Macron ha tomado decisiones urgentes que estaban pendientes y que apuntan al mantenimiento de criterios proteccionistas respecto a empresas francesas en crisis; por ejemplo, varios astilleros, y ninguna señal de querer la liberalización de un sistema que está fuertemente intervenido en muchos sectores. Una cosa son los discursos críticos con el presidente Trump y otra es poner en marcha medidas que demuestren que está dispuesto a diferenciarse en la práctica.

Sin embargo, hay un vector que empuja a Macron a no ser demasiado proteccionista y nacionalista, y es que la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea le obliga a volver a estrechar los lazos de Francia con Alemania y este país, que no es un campeón del liberalismo pero si temeroso de la excesiva intervención del Estado, va a poner límites a la política francesa.

En todo caso, es Francia y no Alemania el país con más actividad en la política exterior europea, y aspira a ocupar los espacios que pueda en Asia Pacífico. La concepción francesa de su propio papel, el aroma de grandeur, sus propósitos de fortalecer su industria y su presencia militar, la necesidad de proteger a sectores económicos que temen competir con productos asiáticos y sus deseos de volver a los escenarios de Oriente Medio van a marcar cierta política en nombre de Europa que no debemos perder de vista.

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