THE ASIAN DOOR: Smart Societies, el modelo de la Cuarta Revolución Industrial

Las nuevas tecnologías, protagonistas de la construcción de la Cuarta Revolución Industrial, son el paradigma sobre el que se basarán los procesos productivos de la próxima generación económica. Una de las principales características, y lo que la diferencia de las anteriores, es precisamente el elevado nivel de componente tecnológica que incorporarán.

En las próximas décadas la denominada como economía digital pasará a ser parte esencial del motor de crecimiento de los países. La Inteligencia Artificial (IA), el cloud computing, el big data, la robótica y las comunicaciones 5G son parte del compendio de tecnologías que serán decisivas para definir el ritmo de crecimiento económico de los países. Un proceso que no solamente aplica a los medios productivos, sino que se trata de una evolución del modelo actual de sociedad a un entorno digitalizado.

Por una parte, la Cuarta Revolución Industrial va a dar paso a la definición de nuevos modelos de urbanización que, gracias a los despliegues de redes móviles 5G, va a propiciar el desarrollo de las conocidas como smart cities. Se trata de un concepto vanguardista de la evolución de las ciudades desde un punto de vista social, económico y de sostenibilidad. Un espacio sobre el que aplicar las capacidades de la IA para crear un diseño evolucionado de organización del tráfico urbano, de servicios de atención médica y de acceso a los servicios de la ciudad.

El nivel de digitalización que está alcanzando China por el proceso de revolución tecnológica que vive el país favorece la transición a un modelo de smart city. Aunque la dimensión de los núcleos de población de China es diversa, el gigante asiático cuenta con 167 ciudades que tienen más de un millón de habitantes, y en total son más de 500 las que pretenden abordar un modelo de desarrollo de smart city en 2018.

En el proceso de evolución hacia modelos de smart cities, existen casos en los que la adaptación de la ciudad surge desde el momento mismo de la planificación de la urbanización. Uno de estos casos es la construcción de la denominada Nueva Área de Xiong’an, situada a 100 kilómetros al sudoeste de Pekín. El nuevo área a las afueras de la capital tendrá una población de unos 5 millones de personas y las conexiones con la capital estarán disponibles a lo largo de 2020. Otras smart cities, sin embargo, ya están funcionando. Es el caso de la ciudad de Shenzhen, que ha pasado de ser un pueblo de pescadores a convertirse en un modelo de smart city incorporando la potencialidad de la tecnología de Huawei en el control del tránsito en el aeropuerto y la conexión con la ciudad, así como la movilidad del transporte público eléctrico que aporta la compañía china BYD.

Los beneficios para China de aplicar la IA a los procesos productivos generará además nuevos modelos de empresas, creando las denominadas como smart factories. Cuanto mayor sea el grado de digitalización del tejido empresarial de un país, mayor será su capacidad de crecimiento económico. En el caso de China, el beneficio de incorporar la IA a sus procesos productivos generará un aporte del 26,1% del PIB en 2030, unos 7 billones de dólares. El doble del impacto que se espera en Estados Unidos, que alcanzará un 14,5% del PIB, unos 3,7 billones de dólares, según un estudio de PwC. Junto con las smart cities y las smart factories, la Cuarta Revolución Industrial generará, asimismo, un nuevo modelo de smart society. Un entorno caracterizado por incorporar una alta componente tecnológica. Seguirá coexistiendo el online con el offline, lo físico con lo virtual, y será imprescindible la actuación humana para crear un modelo renovado de sociedad que incorpore patrones de gobernanza y de crecimiento económico sostenibles y digitales. Un nuevo entorno donde la tecnología generará un nuevo diálogo con la sociedad y en el que se deberán definir las cuestiones éticas que lo regulan.

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