Se atenúa la pandemia, crece el debate económico

Estados Unidos está analizando, imprudencia a imprudencia de Donald Trump, el nuevo escenario Indo-Pacífico, en medio de la pandemia del coronavirus.

Por una parte sigue en la guerra de propaganda contra China, y viceversa, aunque sin romper los puentes ni políticos ni comerciales. Washington presiona reivindicando más protagonismo para Taiwán, consolida el acuerdo alcanzado con India a finales de 2019, trata de no deteriorar las buenas relaciones con Vietnam y envía mensajes de aumento de presencia en la región aunque de momento son solo gestos.

Mientras tanto, China juega sus bazas con paciencia, avanzando propuestas comerciales, inversiones e inyecciones  de capital, pues Pekín tiene los datos de que la recuperación económica no es tan acelerada como dicen y la evolución económica del mundo presenta muchas incertidumbres en medio aún de la crisis sanitaria.

Según han explicado varios expertos, China debía aumentar este año sus compras de bienes estadounidenses en 77.000 millones de dólares y en los cuatro primeros meses habían descendido casi un 6 % respecto al pasado ejercicio. Cayeron un 11% en abril y un colosal 85,5% en marzo. Para cumplir con el objetivo anual, las importaciones deberían alcanzar ya los 34.000 millones de dólares y no han superado los 14.000 millones de dólares. Resumiendo: China compra menos que antes y la balanza comercial, un asunto que desquicia sin remedio a Trump, ha aumentado.

El plan ha chocado con el coronavirus. Según un informe de El Periódico de Catalunya de la semana pasada, la producción global se ha derrumbado, el transporte de mercancías sufre interrupciones generalizadas y la demanda interna china, con su población enclaustrada en casa durante meses, ha quedado devastada. Tampoco ha ayudado la caída en picado de los precios del barril de crudo que convierten su transporte en inasumible. China, aún así, ha comprado petróleo estadounidense por valor de 114 millones de dólares, diez veces más que el importado desde Rusia o Arabia Saudí.

Los próximos meses, cuando la fase aguda de la pandemia dé paso a las medidas para reactivar la economía, con recortes, y al debate entre más gasto público o menos impuestos con previsibles crisis políticas, será el momento de las grandes decisiones estratégicas.

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