Qué significa el cambio de estatus de Hong Kong. Nieves C. Pérez Rodríguez

El presidente Trump reaccionaba ante la nueva ley de seguridad nacional china con sanciones a Beijing. Pero también lo hacía amenazando con quitarle el estatus comercial del que Hong Kong ha gozado. Aunque aún es pronto para determinar con precisión los efectos de ese cambio, ¿qué significa esto para la región autónoma en cuestión?

Ese pequeño territorio de poco más de mil kilómetros cuadrados, que es el Silicon Valley de Asia, donde se ha desarrollado tecnología de primera, ha sido un puente entre China y Occidente. Con una cultura asiática fuertemente influenciada por la británica, podría desaparecer tal y como lo conocemos, por lo que acabaría convertido en una ciudad moderna china, una especie de Shanghái.

La Cámara de Comercio estadounidense en Hong Kong acaba de publicar un estudio de opinión hecho a sus miembros, en la que el 53,33% manifiesta estar muy preocupado con la nueva ley de seguridad nacional y un 30% medianamente preocupado. En cuanto a si se cree que la ley afectará a sus negocios, el 60% está convencido de que así ocurrirá. En la pregunta sobre si la aplicación de la ley los empujaría a irse de Hong Kong, el 32% respondió que sí, en contra de un 62% que cree que no. Y al posible traslado de las empresas, más del 70% afirmó no tener planes de traslados, frente a un 29% que admitió que lo haría.

En Hong Kong hay unas 1.300 empresas estadounidenses, de acuerdo a Al-Jazeera, y éstas emplean unas 100.000 personas. A Daryl Guppy -conocido analista financiero australiano- le preocupa que si se impusieran tarifas a esas empresas unos 66 mil millones de dólares estadounidenses estarían en riesgo, de los cuales 50 mil millones son exportaciones americanas a Hong Kong.

Otro aspecto engorroso sería el burocrático para acceder a Hong Kong. Hasta ahora para cualquier estadounidense visitar la isla implicaba un trámite sencillo. De necesitarse visas, el proceso sería más largo y complicado, y potencialmente quedaría en las manos de autoridades chinas.

La disputa aeronáutica. Los últimos días se han incrementado las tensiones en la obtención de permisos de las compañías aéreas estadounidenses que buscan reactivar sus vuelos a territorio chino. A pesar de que todo parece indicar que se restablecerán eventualmente, situaciones como éstas podrían dificultar los viajes a Hong Kong -que hasta ahora eran directos desde varios puntos de los Estados Unidos- por lo que otro destino podría ser más atractivo para inversionistas.

De acabarse con el atractivo de Hong Kong, Singapur podría ser la alternativa para las grandes corporaciones y marcas estadounidenses que estén en búsqueda de sustituir lo que ofrecía Hong Kong.

El target de las sanciones muchas veces no es el receptor exclusivo de las mismas. En este caso, el pueblo hongkonés está siendo afectado por partida doble. De un lado por el Partido Comunista chino con la imposición de la ley de seguridad nacional que acaba con “un país, dos sistemas” y por lo tanto, estaríamos frente a un país, un sistema, y con ello la caída de las libertades y el sistema democrático que han venido gozado. Y, por otro lado, la anulación del estatus económico especial que le había dado Washington, que le permitió florecer en el Hong Kong de hoy, dinámico, talentoso y en el centro financiero internacional que conocemos, puede causar un daño irreversible en la población, que lleva un año gritando no al control chino -con protestas en la calle-. Pero que desde hace mucho más teme que las alas de libertad se sustituyan con controles y restricciones.

Subscribe
Notify of
guest
0 Comments
Inline Feedbacks
View all comments