Blinken viaja a Japón en su primer viaje. Nieves C. Pérez Rodríguez

La primera visita oficial del secretario de Estado de EEUU, Anthony Blinken, será a Japón esta semana y lo hará en compañía del secretario de Defensa, Lloyd Austin, lo que es una muestra de la importancia estratégica de estas relaciones bilaterales y la necesidad de fortalecer la llamada “fuerte alianza basada en valores comunes”.

Estados Unidos y Japón intercambian más de 300.000 millones de dólares en bienes y servicios cada año, lo que los convierte en principales socios comerciales. De acuerdo con cifras oficiales del Departamento de Estado, Estados Unidos es la principal fuente de inversión directa de Japón, y Japón es el principal inversor en los Estados Unidos, con 644.700 millones de dólares invertidos en 2019 a lo largo de los 50 estados americanos.

Pero el viaje, además, tiene un importante componente geopolítico. No en vano asistirá también el secretario de defensa, lo que prueba la profundidad de dichas relaciones bilaterales mucho más allá de la parte económica.  Washington está comprometido a defender a Japón y su territorio. Estados Unidos sostiene que “las Islas Senkaku son parte del radio del artículo V del Tratado de Cooperación y Seguridad Mutua entre ambas naciones, por lo que seguirán oponiéndose a cualquier intento unilateral chino de cambiar el statu quo del Mar de China Oriental o socavar la administración japonesa de estas islas”. Y Beijing por su parte ha venido consecutivamente navegando y sobrevolando de manera provocadora y con intenciones expansivas esta zona. 

Los Estados Unidos no han escatimado recursos ni capacidades militares para hacer frente a los riesgos de seguridad en el sureste asiático y con el ello el futuro mantenimiento de la alianza bilateral. Por su parte el gobierno japonés comparte los costes de mantener las fuerzas estadounidenses en Japón. En efecto, el pasado 24 de febrero, ambos gobiernos firmaron una enmienda al Acuerdo sobre Medidas Especiales, un componente clave del marco de apoyo y que además fue prorrogando hasta el 31 de marzo de 2022. Las negociaciones para un nuevo y más amplio acuerdo se encuentran en discusiones en este momento.

Japón acoge a aproximadamente 55.000 militares estadounidenses, el contingente más grande de las fuerzas americanas fuera de los Estados Unidos, junto con los miles de civiles del Departamento de Defensa y miembros de sus familias que viven y trabajan junto a ellos.

Este viaje tiene lugar justo una semana después de la celebración de la cumbre del Quad, en la que participaron: Estados Unidos, Japón Australia e India, y en el que las naciones se comprometieron a trabajar para garantizar un Indo Pacífico libre y abierto, lo que es una gran prioridad para Tokio, además de la necesaria cooperación en materia de seguridad marítima, cibernética y económica frente a los desafíos que plantea China en la región.

Un punto interesante que resaltaba el comunicado oficial del viaje fue que “Estados Unidos y Japón se han comprometido a construir redes 5G seguras” y para ello utilizarán proveedores de confianza, lo que se entiende es que no serán considerados los proveedores chinos por el potencial riesgo de seguridad. Explica el comunicado además que empresas estadounidenses y japonesas de primera línea están desarrollando enfoques abiertos e interoperables como las tecnologías Open RAN (radio access network) que prometen aumentar la diversidad de proveedores y la competencia del mercado, y tienen el potencial de reducir costos y mejorar la seguridad.

Por lo tanto, los principales puntos en la agenda serán la libertad de navegación de los mares del sur y del este de China y la seguridad de la cadena de suministro de semiconductores, la situación nuclear norcoreana y la estabilidad de la península coreana, el golpe militar en Myanmar y lo que eso significa para la inestabilidad de la región. Y el fortalecimiento de Japón como aliado estadounidense pero también como actor regional.

La alianza entre Estados Unidos y Japón ha servido para mantener la paz, seguridad y prosperidad en el Indo Pacifico y en el mundo por seis décadas.  Y en un momento como el actual en el que, tal y como dijo el propio Blinken en el Congreso en los primeros días de la Administración Biden, “la mayor amenaza que tiene Estados Unidos hoy es China”, por lo que los aliados en la región son claves para no perder cierto equilibrio allí y garantizar la libertad de navegación en Asia.

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