INTERREGNUM: Caos bajo el cielo. Fernando Delage

“Caos bajo el cielo: la situación es excelente”. El supuesto comentario de Mao Tse-tung, aplicado—según unos—al desorden que él mismo quiso crear durante la Revolución Cultural para afianzar su poder, y—para otros—una referencia a los disturbios de finales de los años sesenta en París y California, transmite la idea de que los dirigentes chinos se sienten cómodos ante la anarquía; que, ante sus sutiles lecturas de los cambios en la correlación de fuerzas, saben situarse con ventaja ante los cambios de ciclo históricos. El elemento disruptivo más reciente con que han tenido que encontrarse ha sido Trump: por su victoria inesperada en las elecciones de 2016, por el grado de hostilidad que mantuvo hacia Pekín, y por la ausencia de todo proceso previsible en su administración.

La Casa Blanca de Trump, en efecto, ha sido un paradigma de caos, y muy especialmente en relación con la formulación de la política a seguir hacia China, como describe con todo lujo de detalles el periodista del Washington Post, Josh Rogin, en su reciente libro Chaos Under Heaven: Trump, Xi, and the Battle for the 21st Century (Houghton Mifflin Harcourt, 2021). Uno de los argumentos centrales de Rogin es que Trump supo identificar el desafío planteado por China, pero fue incapaz de formular una estrategia coherente y de mantenerla en el tiempo.

Siguiendo un enfoque cronológico, el libro va narrando las sucesivas batallas internas en la administración. Desde un surrealista primer encuentro del jefe de la diplomacia china, Yang Jiechi, con el yerno de Trump y su asesor Steve Bannon, semanas después de las elecciones, hasta el estallido de la pandemia en 2020, el lector encontrará una prolija descripción de las maniobras de unos miembros del equipo del presidente contra otros, de los múltiples conflictos de intereses en juego, y—como contraste—el heroísmo de unos pocos altos cargos por intentar mantener la sensatez entre uno y otro tweet de Trump.

Pese al título de su libro, Rogin se concentra en la dimensión comercial y tecnológica de la rivalidad con Pekín, lo que puede en parte justificarse porque el propio Trump mostró un limitado interés por las cuestiones estratégicas y geopolíticas. Pero también en esta dimensión existe el peligro de un caos que pueda conducir, sin embargo, a una situación en absoluto excelente. Con el fin de llamar la atención sobre a qué puede conducir una escalada entre los dos gigantes, el antiguo oficial de Marines Elliot Ackerman y el almirante James Stavridis, antiguo jefe militar de la OTAN, han escrito una novela con una trama a un mismo tiempo fascinante y terrorífica.  Con el ritmo de un buen thriller, este trabajo de ficción (2034: A Novel of the Next World War, Penguin 2021) es sobre cómo China y Estados Unidos van a la guerra en 2034 tras una batalla naval en aguas cercanas a Taiwán, y con una China que actúa de manera aliada con Irán y con Rusia.

La ventaja tecnológica china desconcierta a Washington que, en respuesta a un ataque al territorio de Estados Unidos y a la detención por los iraníes de un piloto norteamericano, decide recurrir al armamento nuclear, medida que será respondida por Pekín con los mismos medios. Entre tanta destrucción, será India quien emerja como principal potencia mundial.

El escenario es apocalíptico, pero los autores han sabido describir muchas de las fuerzas que impulsan la actual incertidumbre política global: las capacidades derivadas de la inteligencia artificial, los mecanismos de poder en China y las crecientes ambiciones de sus líderes, las motivaciones nacionalistas rusas e iraníes, o la convicción norteamericana de superioridad. Lectura de entretenimiento, pero con aviso sobre lo fácil que puede ser perder el control de los acontecimientos.

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