LA CUMBRE PARA LA DEMOCRACIA Y SUS IMPLICACIONES PARA CHINA (I). Pascual Moreno

Durante la campaña presidencial estadounidense de 2020, el entonces candidato Joe Biden presentó un plan de acción en el que exponía su visión de la política exterior que llevaría a Estados Unidos a recuperar su capacidad de liderazgo a nivel doméstico e internacional. Mediante la promoción de la seguridad, de la prosperidad y de los valores democráticos se renovarían alianzas que permitirían enfrentarse de manera unida a los retos globales.

Biden prometió entonces organizar y albergar durante su primer año de mandato una Cumbre Global por la Democracia para “renovar el espíritu y propósito compartidos de las naciones del mundo libre”. Este compromiso se ha mencionado reiteradamente por parte de la Casa Blanca en comunicados oficiales, borradores políticos, conferencias de prensa…

La motivación principal detrás de esta Cumbre es revertir la tendencia actual según la cual el liderazgo y la democracia norteamericanas se han debilitado enormemente tras la presidencia de Donald Trump. Los asaltos a instituciones democráticas como el Capitolio, un resurgimiento global de autocracias y de ataques anti-democráticos, episodios racistas contra la inmigración, una creciente desigualdad económica y el rápido avance de la desinformación son todos ellos desafíos contra las instituciones democráticas que constituyen la imagen de EE.UU. en el mundo.

La administración Biden afirma que, basándose en la interconexión entre la calidad de las instituciones democráticas domésticas y una posición de liderazgo global, EE.UU. debería liderar una coalición comprometida con 1) la lucha contra la corrupción, 2) la defensa contra el autoritarismo, y 3) la defensa de los derechos humanos a nivel doméstico y global

Pese a que la Cumbre se encuentre todavía en una fase muy preliminar de preparación, no hay ninguna duda –así se ha especificado de manera explícita por parte de oficiales y expertos- de que China sería uno de los principales puntos de discusión. Queda por ver el tono y el nivel de confrontación que la Administración Biden está dispuesta a ejercitar.

Durante el mandato de Donald Trump, el Presidente y el Secretario de Estado Mike Pompeo dedicaron generosos esfuerzos a minar la imagen benévola que China ha promocionado en los últimos tiempos como un motor de crecimiento económico y socio comercial ideal, tratando de convencer al público estadounidense y a posibles socios del país asiático que se estaba librando una “lucha contra el comunismo por el alma mundial”.

Diferentes asuntos estarán sobre la mesa de discusión en la Cumbre, de igual manera que lo han estado en los encontronazos diplomáticos de los últimos tiempos. La reunión de los ministros de Asuntos Exteriores del G7 en mayo de 2021 emitió un comunicado mencionando alguno de los siguientes asuntos con especial severidad. Se espera que la Cumbre para la Democracia haga hincapié en ellos.

  • El desmantelamiento de la democracia e independencia de Hong Kong, en aparente violación de la Declaración Conjunta Sino-Británica de 1984 para la devolución de Hong Kong a China. El Reino Unido ha sido muy asertivo en este aspecto y otras naciones apoyarían su postura. El G7, “profundamente preocupado”, hizo un llamamiento a las autoridades de China y Hong Kong para detener el hostigamiento y detención de activistas por la democracia, respetar la independencia judicial y contener la erosión de la democracia. Por parte de la Cumbre, se espera una declaración firme en este sentido o incluso sanciones adicionales a las ya impuestas por Estados Unidos a 24 funcionarios chinos en Marzo.
  • El tratamiento a los Uigures en la región autónoma de Xinjiang, que ha provocado preocupación global en grupos de defensa de derechos humanos, gobiernos e incluso empresas multinacionales. Se añade a los interrogantes sobre la situación en la región autónoma del Tíbet. Las tensiones han crecido hasta el punto de que la Unión Europea ha emitido sanciones contra China por primera vez en 30 años, provocando a su vez una airada respuesta por parte de las autoridades chinas, que han sancionado a institutos de investigación europeos, académicos y funcionarios de alto nivel. El G7 ha reclamado una investigación por parte del Comisionado para los Derechos Humanos de Naciones Unidas e insistirá en difundir y poner en conocimiento de la población general y en el mundo de los negocios estas sospechas. Hay escasas dudas de que la Cumbre realizaría una declaración similar a la del G7, reclamando mayor investigación sobre la situación en Xinjiang y proponiendo sanciones.
  • El anuncio de la invitación a Taiwan para acudir a la Cumbre como un socio estratégico, económico y democrático fundamental es una apuesta segura para enfurecer al Gobierno Chino. Queda por concretar el grado de participación y contribución de Taiwan, aunque Estados Unidos y el G7 defienden de manera activa la participación de Taiwan en instituciones internacionales como la Organización Mundial de la Salud, aclamando su buena gestión durante la pandemia de la COVID-19. Se espera que en la Cumbre se realice una declaración llamando a la defensa de los valores democráticos de Taiwan.

Estos asuntos son considerados por parte de China como temas en territorios domésticos y de soberanía nacional en los que no cabe la intromisión de poderes extranjeros. En la segunda parte de este artículo se analizarán otros temas de índole más económica y dimensión global.

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