China, en plena escalada militar

Que el AUKUS era una necesidad estratégica plantea pocas dudas si se asume que China es una amenaza en la medida en que se trata de un Estado totalitario con ambición expansiva que potencia y controla su crecimiento económico y su desarrollo militar en la búsqueda de objetivos hegemónicos. Otra cosa es que se considere que China  (como sostienen algunos países y expertos europeos) es, en todo caso, una amenaza regional y que sólo representa un reto comercial por sus prácticas ventajistas derivadas de su sistema intervencionista y carente de garantías jurídicas. En este caso cabría defender respuestas suaves y gestión más relajada del conflicto.

El debate es oportuno y necesario. Pero urgente. Si la percepción de que la amenaza no es alta o ni siquiera es amenaza, habrá menos tensión. Pero esto tiene antecedentes históricos en Europa que hiela la sangre. Esa fue la perspectiva (ejemplo que ya es un tópico) que el primer ministro de Gran Bretaña, Neville Chamberlain, tenía de la exigencia de Hitler de ocupar los Sudetes en Checoslovaquia. Chamberlaín convenció al jefe del gobierno francés, Edouard Daladier, de que cediendo a la exigencia nazi se evitaba la guerra en Europa. No hace falta recordar cuál fue el resultado.

Para EEUU, Gran Bretaña y Australia creen es el momento de frenar a China y neutralizar sus inversiones en fuerza aeronaval para controlar las rutas comerciales de la región y los territorios en disputa con Japón, Filipinas y Vietnam entre otros. Y eso implica traducir su alianza en acuerdos militares que refuercen la vigilancia y las posibilidades de una respuesta efectiva si fuera necesaria. Y en eso están.

China, durante la celebración de su Día Nacional hace una semana protagonizó la mayor provocación militar sobre Taiwán de las últimas décadas, con una violación masiva del espacio aéreo taiwanés en dos operaciones sucesivas. Dichas incursiones sucedieron en dos oleadas: la primera, con 13 aviones de combate, sucedió de día y la segunda, con 25, tras la caída del sol.La fuerza aérea de la isla respondió con el envío de una patrulla para realizar un seguimiento de los aviones y ahuyentarlos, y puso en alerta a su sistema de misiles antiaéreos. Según el Ministerio de Defensa de Taiwan, ambas oleadas de aviones procedente del continente incluían aviones H-6, que son capaces de transportar bombas nucleares.

Hay que recordar que Taiwán como sujeto político nace de haberse refugiado en la isla en 1949 el gobierno chino derrotado por los comunistas y ambos reclaman su legitimidad y su aspiración a una unidad nacional, o democrática o comunista, aunque en la isla crece la opinión de debería constituirse como país oficialmente independiente y olvidarse de sus ambiciones continentales. La operación sobre Taiwán es no solo una intimidación a la isla sino una advertencia a todos los vecinos.

China está lejos de Europa y una posible guerra sería en el Pacífico desde el punto de vista geográfico, pero el tsunami sería planetario. Disimular los riesgos no ayuda a evitarlos y Europa ha caído muchas veces en esa ensoñación. Tal vez ha llegado el momento de despejar incógnitas.

 

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