Alerta en Tayikistán

Tayikistán es una república centro asiática fronteriza con Afganistán al sur, Uzbekistán al oeste, Kirguistán al norte, y la República Popular China al este, con la región china en la que se asientan los uigures, musulmanes que compartes lazos culturales y religiosos los tayikos. Esto hace del país, en estos momentos, una posición estratégica  esencial en la región.

Por eso debe subrayarse la importancia de las maniobras militaresFraternidad de Combate 2021 organizadas por la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC), a 20 kilómetros de la frontera con Afganistán.

En el ejercicio participaron cuatro mil efectivos y más de 500 equipos militares de los contingentes de Rusia, Tayikistán, Kazajstán, Bielorrusia y Kirguistán, así como un grupo de operaciones de Armenia, todos miembros de la organización fundada en 2002. Como parte del entrenamiento en el polígono Harb-Maidon, las tropas de los países ex soviéticos practicaron el combate contra grupos terroristas “para garantizar la seguridad y estabilidad en la región de Asia Central”, según el Distrito Militar Central ruso. El simulacro comenzó el 18 de octubre después de que la OTSC informara sobre la necesidad de su realización ante el peligro de que el conflicto afgano desborde las fronteras del país y por la presencia de movimientos terroristas en su territorio. Hay que añadir que Rusia, en las semanas previas, incorporó a su base militar en Tayikistán 30 carros de combate Т-72B3M, más modernos que los estacionados allí, y un importante stock de misiles anti carro Kornet.

Estos movimientos se dan en el contexto de la inestabilidad interna en Afganistán, donde el Daesh ha desencadenado una ofensiva terrorista contra el gobierno talibán que, como reacción, está empujando a grupos que serían la base del Daesh hacia el norte, en dirección a la frontera tayika. Este es uno de los principales riesgos que se temían desde la retirada de EEUU y la vuelta los talibán a Kabul y Rusia está jugando sus bazas para tratar de llenar el vacío dejado por EEUU y sus aliados y aparecer con el gendarme del orden internacional en la región.

Pero, a la vez, el propio gobierno talibán de Kabul está consiguiendo cierto apoyo internacional en el temor al mayor peligro que representaría el Daesh para toda la región y en eso, incluso Irán está apoyando a Kabul y estrechando lazos, no sin dificultades, con las repúblicas centro asiáticas, siempre recelosas de las ambiciones de Teherán.

Ante ese escenario China asiente con prudencia pues probablemente prefiere que sean otros los que impogan cierta estabilidad convencida de que, en el fondo, no van a ser competencia de sus empresas en la reconstrucción de Afganistán y las necesidades de inversiones en un país que está conociendo los primeros descontentos por la desastrosa gestión económica que los talibán parece no saber enfrentar ni siquiera con los asesores cataríes y de otros países que han llegado.

 

 

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