Ucrania: Putin amenaza, China observa y la UE sugiere concesiones

La crisis de Ucrania está sirviendo a China de laboratorio para medir la reacción occidental ante retos serios y su capacidad para gestionar amenazas complejas. China necesita ajustar sus previsiones para avanzar en sus intentos de extender la soberanía de Pekín a Taiwán y, eventualmente, realizar operaciones militares y de presión en áreas de interés estratégico situadas fuera de su territorio nacional. Ya en la inauguración de los Juegos Olímpicos de Invierno que están en marcha en China fue protagonista especial, junto a los jerarcas del régimen chino, Vladimir Putin, junto al cual el gobierno chino calificó de agresiva a la OTAN y justificó las amenazas chinas sobre Europa oriental, lo cual no quiere decir necesariamente que China apoyaría militarmente las apetencias rusas si no obtiene con ello ventajas claras en inmediatas.

Pero Rusia no es China. Rusia es una amenaza militar presente situada a la espalda (o al frente según se mire) de Europa y sus movimientos remueven la memoria histórica, especialmente la de Europa central, escenario principal de las dos últimas guerras mundiales, en las que Rusia ha sido agredido y agresor y que, en la II, no tuvo la menor duda en aliarse con Hitler para repartirse Polonia antes de intentar despedazarse mutuamente y, tras la derrota alemana extender la dictadura de Moscú a media Europa. Pero, junto a esa capacidad militar, Rusia tiene un PIB apenas superior al de España, tiene una economía en dificultades y hoy, para su pesar, existe la OTAN, que a pesar de sus dificultades está en situación de frenar a Moscú.

China aún no es una amenaza militar a la altura de Rusia pero su situación económica es inmensamente mejor. Además, en su teórico teatro de operaciones posibles, la oposición de otros países es inferior a la de la OTAN, aunque los aliados están intentando mejorar eso con rapidez.

Pero políticamente Putin está ganando espacio ya con la amenaza: Ucrania hace tiempo que ha renunciado a forzar los intentos de recuperar los territorios perdidos en los últimos años por la intervención directa o indirecta de Rusia, y la Unión Europea y Estados Unidos, al margen de sus rotundas negativas, están admitiendo la posibilidad de pactar un reparto de esferas de influencia que sea asumible por Rusia. Esto es lo que está planteando Macron a Moscú y Putin pone cara de distanciamiento para ver hasta dónde puede arrancar concesiones antes de retirar algunas tropas.

Esa es una lección que China está estudiando aplicadamente mientras aumenta día a día la presión sobre Taiwán y va observando la evolución de la crisis en la frontera ucraniana.

 

The following two tabs change content below.
Subscribe
Notify of
guest
0 Comments
Inline Feedbacks
View all comments