China-Taiwán, provocación permanente

China ha vuelto a anunciar formalmente, por enésima vez, que si Taiwán decide convertir su actual estatus político en una situación de independencia oficial, no dudará en intervenir militarmente en la isla para “garantizar la unidad nacional”.

Taiwán y su actual realidad política nacieron de la guerra civil china de la posguerra mundial que concluyó con la victoria de los comunistas de Mao Zedong y el refugio en la isla de los restos del régimen, que pasó de democrático a autoritario, de Chian Kai Shek. Desde entonces, ambos gobiernos han insistido en presentarse como representantes del pueblo chino y aspirantes a la unidad nacional desde sus respetivos valores. Andando el tiempo, Taiwán se ha convertido es una democracia  ejemplar mientras la China continental ha vivido el terror y la criminalidad revolucionaria y también un progreso material sin derechos humanos ni sociales.

Es verdad que en Taiwán han aparecido fuerzas que creen que es el momento de abandonar la idea de unificar China en un sistema democrático y convertirse en una república oficialmente independiente que han llegado al gobierno pero no hay indicios de que estén avanzando hacia una situación de independencia más allá de algunas manifestaciones verbales.

Entonces, ¿a qué se debe la reiteración de la amenaza china ahora, unida a la presión desde hace meses de las fuerzas aeronavales chinas del espacio aéreo taiwanés?

Esto puede deberse a varios factores. Uno es una cierta ralentización del crecimiento económico chino que trata de envolverse en un discurso nacionalista. Otro es que China ve en el conflicto de Europa una brecha en Occidente y, a la vez, que se refuerzan los lazos entre Reino Unido, EEUU y Australia para hacer frente a la amenaza china. China quiere recordar que la región del Indo Pacífico es su prioridad estratégica aunque no la única, y cree que Occidente es meno sólido en su cohesión interna de lo que parece, y un tercero es que EEUU ha subrayado su decisión de defender Taiwán ante cualquier amenaza china.

China sigue haciendo de su política exterior un ejemplo de ambigüedad calculada y peligrosa. Amenazante en su entorno y comprensiva de causa rusa en Ucrania mientas clama por un acuerdo que no aumente la inestabilidad en Europa y estropee los intereses comerciales chinos.

A la vez, Estados Unidos no se ha visto tan distraído por la invasión rusa de Ucrania como para no aumentar la alarma en el Pacífico, el rearme y la creciente amenaza china, un escenario en el que la Unión Europea va a tener que pensar aunque ahora no sea el mejor momento.

 

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