THE ASIAN DOOR: Una nueva era de la globalización, digital

La iniciativa de la Franja y la Ruta se ha consolidado como la gran apuesta de China para posicionarse más allá de sus fronteras. Los proyectos de infraestructuras que dan forma a la iniciativa, a través de los corredores terrestres y la vía marítima, le han permitido al gigante asiático crear una amplia red de nuevas conexiones, dando acceso a la apertura de nuevos mercados para los productos chinos. En su gran mayoría, el desarrollo de las infraestructuras corresponde con enclaves estratégicos, especialmente seleccionados para cumplir la función de servir de ruta alternativa al cuello de botella que supone el tránsito de mercancías a través del Estrecho de Malaca. Asimismo, la elección de estos enclaves cumple con la visión geopolítica de crear una mayor influencia china en regiones de alta componente geoestratégica, como así corresponde a las inversiones realizadas en Yibuti, Pakistán, Sri Lanka, Maldivas, Myanmar y Malasia. Un conjunto de países que configuran el conocido como “Collar de perlas” de enclaves estratégicos para la geoestrategia desplegada por China a través de la nueva Ruta de la Seda.

Como parte de la componente geoestratégica de estos enclaves, algunos cumplen además la función complementaria de otorgar a China, por primera vez en la historia, acceso directo al mar. Es el caso de la conexión del puerto de aguas profundas de Gwadar, en Pakistán, y el de Kyaukpyu, en Myanmar, que estarán conectados con las provincias del sur y del suroeste de China a través de autopistas. El aumento de los flujos de comercio y de inversión asociados a estos proyectos se ha convertido en una de las principales palancas para ampliar y reforzar la influencia de China a través de los países de la ruta, de Oriente hasta Occidente.

Nace así un nuevo modelo de globalización donde China se ha posicionado como el principal impulsor en la construcción de las infraestructuras necesarias para desplegar nuevas vías de comunicación. Por ellas transitará el abastecimiento de recursos energéticos que el país necesita, a la vez que favorecerá el desarrollo humano y la integración regional de los países que forman parte de la iniciativa. Un modelo que se despliega a través de las nuevas conexiones promovidas por la nueva Ruta de la Seda que está generando un esquema renovado de globalización, donde la componente digital va a tener una relevancia igual o mayor que la transformación económica que puede generar el desarrollo de nuevas infraestructuras.

Ahora que se van a desarrollar nuevos modelos de negocio basados en la aportación de las nuevas tecnologías, impulsando la Cuarta Revolución Industrial, la componente digital se va a convertir en una palanca clave en la configuración de la nueva era de la globalización. En este período, constructor del desarrollo económico de la segunda mitad de siglo, la Ruta de la Seda Digital, la versión tecnológica de la iniciativa china, va a adquirir un protagonismo creciente. Los países menos desarrollados de Asia-Pacífico se van a beneficiar del impulso económico que supone incorporar las nuevas tecnologías a los procesos productivos. Pero la transformación digital también se va a producir a nivel global, convirtiéndose China en unos de los protagonistas que configuren el nuevo modelo de globalización digital aportando la experiencia adquirida de la revolución tecnológica que está transformando la economía y la sociedad china. Etiquetas: Globalización, Cuarta Revolución Industrial, Ruta de la Seda Digital, Geopolítica de la tecnología, Nuevas tecnologías

Leave a Reply

avatar
  Subscribe  
Notify of