INTERREGNUM: Misiles norcoreanos. Fernando Delage

Corea del Norte ha realizado al menos 18 lanzamientos de misiles desde mayo, sin que ello parezca provocar la inquietud de la administración norteamericana. “Aunque puedan violar las resoluciones de la ONU”, ha dicho el presidente Trump, son “pruebas ordinarias”. Al tratarse de misiles de corto alcance—respetando así Pyongyang el compromiso de interrumpir los ensayos de los intercontinentales—, Estados Unidos cree estar a salvo, pero ¿lo están sus bases militares y sus tropas en la región? Sobre todo, ¿qué piensan los gobiernos de Japón y de Corea del Sur de la despreocupación de Washington?

La ausencia de resultados tangibles de los tres encuentros mantenidos entre Kim Jong-un y Trump se traduce en que el líder norcoreano continúa ganando tiempo, lo que le permite mejorar la maniobrabilidad de sus misiles—con avances tecnológicos que podrá extender a los de mayor alcance en el futuro—, y minar tanto la seguridad de Japón y Corea del Sur como la confianza de estos últimos en su aliado norteamericano. Mientras Trump sigue confiando en que su “amistad” con Kim conducirá a la desnuclearización de la península, algunas fuentes consideran que Corea del Norte puede haber producido material para otras 12 bombas nucleares a añadir a su arsenal desde que ambos líderes se reunieron en Singapur, en junio del pasado año.

No parece haber así alternativas al statu quo. Por mucho que Trump criticara la “paciencia estratégica” de la administración Obama con respecto al problema, su acercamiento a Kim no ha tenido consecuencias muy diferentes hasta la fecha. La cuestión de fondo es que la desnuclearización de Corea del Norte requiere una transformación fundamental en su relación con el mundo exterior. Pyongyang necesitaría dejar de percibir el entorno hostil que ha motivado el desarrollo de su capacidad nuclear; recibir garantías de que se respetará su régimen político y su integridad territorial; y convertirse en destinatario de un programa de asistencia internacional a su desarrollo económico.

Son condiciones que en ningún caso Estados Unidos puede ofrecer sin la cooperación de otros países. La preferencia de Trump por las soluciones unilaterales y el actual escenario de confrontación con China, único aliado formal de Corea del Norte, no hacen sino obstaculizar las posibilidades de un desbloqueo. Kim concluirá de este modo que puede mantener su armamento nuclear sin mayores complicaciones, y a la vez afianzar su poder interno. Lejos de ser el joven sin experiencia que se vio catapultado de manera repentina al poder, Kim se ha revelado como un dictador sin escrúpulos que ha neutralizado a sus potenciales competidores en su familia y en las fuerzas armadas, y como un habilidoso estratega que mantiene desorientado al presidente de Estados Unidos.

Ésta es también la conclusión de la completa biografía de Kim escrita por Anna Fifield, antigua corresponsal del Financial Times en Corea, y en la actualidad del Washington Post en China. Resultado de varios años de investigación, “The Great Successor: The Divinely Perfect Destiny of Brilliant Comrade Kim Jong Un” (Public Affairs, 2019), reconstruye de manera minuciosa la infancia y educación de este misterioso personaje, y su actuación desde que fuera elegido por su padre “heredero” del liderazgo norcoreano. Lectura más que recomendable para quien quiera entender la psicología y las claves de sus motivaciones como líder político.

The following two tabs change content below.
Subscribe
Notify of
guest
0 Comments
Inline Feedbacks
View all comments