Uno de los ataques estadounidenses de las últimas horas en Irán alcanzó el puente ferroviario de Aq Taqeh Khan, en la provincia septentrional iraní de Golestán, un enlace comercial con los socios estratégicos de Teherán, China y Rusia. La ruta, que continúa por Turkmenistán y Kazajistán, ha sido un importante enlace terrestre de los territorios ex soviéticos de Asia Central con China, cobró mayor relevancia durante el bloqueo de este año de los puertos iraníes del golfo Pérsico por parte de Estados Unidos. La acción militar alertó a Moscú y a Pekín, que activaron los canales de urgencia con Washington para darse explicaciones y promesas de contención.
En los últimos contactos entre Donald Trump y Xi Jinping se estableció un acuerdo tácito de que había dos puntos en los que Teherán no podía obtener concesiones: seguir desarrollando sus proyectos de fabricar bombas nucleares y establecer un peaje al paso por el Estrecho de Ormuz. Ambos puntos siguen estando pendientes y Teherán no arece admitir esos vetos más allá de vagas promesas que siguen siendo constantemente incumplidas.
La posición de China sigue siendo que Estados Unidos debe contener sus ataque y redoblar la negociación por vías diplomáticas aunque admite que a intransigencia iraní y sus repetidas promesas de destruir Israel en cuando le sea posible constituye un obstáculo insalvable para un acuerdo duradero aunque sí, dicen desde Pekín, hay bases para un alto el fuego más estable que abra un periodo de negociación en un escenario más sereno.
La posición rusa es formalmente parecida pero no exactamente igual. Moscú sigue teniendo tropas en la región, en Siria, menos que antes pero si algunas, y considera vital su presencia militar para defender sus intereses en el Mediterráneo Oriental y los estrechos entre el sur de Europa y el Mar Negro que están controlados por Turquía.




