INTERREGNUM: Misiles chinos. Fernando Delage

Hasta la fecha, Pekín sólo había realizado pruebas de misiles desde su territorio. El lanzamiento en el Pacífico Sur, el 6 de julio, de un misil balístico de largo alcance desde un submarino nuclear en aguas cercanas a las Islas Salomón –país que firmó un acuerdo de seguridad con la República Popular en 2022–, marca un nuevo hito en la modernización del arsenal chino, con la consiguiente inquietud regional sobre sus implicaciones.

El momento ha sido dudosamente casual. El lanzamiento se produjo de manera simultánea a la realización de unas maniobras navales conjuntas con Rusia, y en la víspera de la inauguración de la cumbre de la OTAN en Ankara, en un contexto marcado por un Washington centrado en Irán y Oriente Próximo a costa de Asia y por unos aliados que han perdido su tradicional confianza en Estados Unidos. El ensayo se realizó, por otra parte, horas después de la firma de una alianza de defensa entre Australia y Fiji, que se convirtió así en el cuarto aliado formal de Canberra, junto a Estados Unidos, Nueva Zelanda y Papua Nueva Guinea.

Resulta inevitable concluir que Pekín quiere reducir la brecha con Estados Unidos. Por esa razón, el lanzamiento no ha sido sólo una muestra de sus nuevas capacidades; más relevante es la demostración de que su estructura de disuasión cuenta con una tríada nuclear, lo que proporciona a China un mayor margen de maniobra en el caso de una crisis regional. Se trata de un importante salto cualitativo en su posición estratégica, pues desde sus primeros ensayos nucleares en la década de los sesenta China basó su política en misiles basados en tierra. Hoy, según datos del departamento de Defensa de Estados Unidos, la República Popular cuenta con seis submarinos nucleares, cada uno de los cuales dispone de una docena de misiles.

Los gobiernos de Australia y de Nueva Zelanda describieron el lanzamiento como “un hecho preocupante” que amenaza “la estabilidad de la región”. Pero no es un ensayo aislado en sí mismo lo que atrae la atención, sino el desafío que representa para el equilibrio nuclear entre Estados Unidos, China y Rusia. Los indicios apuntan, en efecto, a que Pekín aspira a alcanzar una paridad nuclear con Washington en la próxima década, mientras busca proyectar su poder militar más allá de su periferia más inmediata.

Aunque los movimientos de China, socio de Rusia, vuelven a indicar que la seguridad asiática y la europea ya no son esferas separadas –como confirma igualmente el apoyo norcoreano a Moscú en Ucrania–, el único líder de los socios del Indo-Pacífico (AP-4) que asistió a la cumbre de la OTAN en Ankara fue el presidente de Corea del Sur, Lee Jae Myung. Como ya ocurrió el pasado año en La Haya, Japón, Australia y Nueva Zelanda estuvieron representados a nivel ministerial. La ausencia de los jefes de gobierno, que participaron por primera vez a la cumbre de Madrid en 2022 y volvieron a estar presentes en las de 2023 y 2024, transmite la percepción de que se está enfriando el interés por una mayor cooperación entre la Alianza y sus socios asiáticos. Al parecer, la administración Trump planteó, incluso, que no se les invitara en esta ocasión. Washington prefiere que los europeos se centren exclusivamente en su continente.

Las circunstancias abren así la puerta a la búsqueda de nuevas opciones. Por una parte, los pactos ya mencionados de Australia pueden dar forma a una más amplia coalición de seguridad en Oceanía (Nueva Zelanda ya ha mostrado su disposición a sumarse al pacto Canberra-Fiji), mientras desde la subregión se fortalece al mismo tiempo la asociación estratégica con India: el primer ministro Narendra Modi visitó Melbourne del 8 al 10 de julio, y posteriormente Auckland en la primera visita de un jefe de gobierno indio a Nueva Zelanda en cuarenta años. Por otro lado surge la cuestión de cómo integrar los esfuerzos de la Alianza Atlántica con los de la Unión Europea, cuyos intereses le obligan a formular una más firme estrategia hacia China y a adquirir una mayor presencia –no sólo económica– en la región del Indo-Pacífico.

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