Europa quiere entrar de lleno en el tablero de Asia Central

La lucha por las materias primas, los minerales estratégicos y las tierras raras está en pleo desarrollo de Asia Central, esa región del planeta que integra una serie de repúblicas que fueron soviéticas, que China quiere que sean el territorio de paso de la nueva Ruta de la Seda hacia Occidente y que, situadas entre Afganistán, Irán y Turquía juegan un importante papel geoestratégico en el plano militar y político, además de económico. Y Europa, sobre todo Francia y Alemania, quieren que la Unión Europea intente conseguir al menos el 10% de la extracción, el 40% del procesamiento y el 25% del reciclaje.

Kazajistán y Uzbekistán quieren convertir sus reservas en una industria de mayor valor añadido mientras Alemania, Francia y la UE movilizan tecnología, financiación e infraestructuras para asegurar nuevas cadenas de suministro, según informa El Boletín. El debate ha ganado peso en el Foro Internacional de Minería y Metales celebrado en Taskent, capital de Uzbekistán, donde empresas, inversores y representantes institucionales han analizado cómo convertir esa coincidencia de intereses en proyectos concretos. Sobre la mesa están el acceso a los yacimientos, la transferencia tecnológica, la financiación de nuevas plantas y, cada vez más, las infraestructuras necesarias para llevar los materiales hasta Europa.

El objetivo a medio plazo de la UE es reducir el papel de China del liderazgo de la economía de las tierras raras y los minerales estratégicos. China suministra actualmente el 100% de las tierras raras pesadas que consume la UE y mantiene posiciones dominantes en materiales y procesos esenciales para baterías, semiconductores, energías renovables, vehículos eléctricos y defensa.

En ese contexto, Kazajistán y Uzbekistán han pasado a ocupar una posición estratégica. Bruselas mantiene asociaciones específicas sobre materias primas con ambos países: con Kazajistán desde 2022 y con Uzbekistán desde 2024.

 

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