Tras la aplastante intervención de Israel y EEUU, entre el 13 y el 24 de junio de 2025, contra las defensas iraníes y las instalaciones dedicadas a la investigación y desarrollo de ingenios nucleares para uso militar, la teocracia iraní pidió socorro a China, entre otros, apelando a un acuerdo suscrito con Pekín en el que se incluye la asistencia tecnológica en asuntos de defensa.
Un informe del instituto de investigación Modern Diplomacy, con sede en Grecia, indica que China ha analizado el grado de penetración de la inteligencia israelí (Mossad) en Irán, particularmente después de los sucesos de 2025 y los ataques israelíes en el interior del país, que revelaron “vulnerabilidades generalizadas de seguridad”. Los responsables políticos de Pekín creen que estos ataques reflejan un nuevo patrón de guerra de inteligencia que exige una mayor vigilancia y medidas de seguridad nacional reforzadas tanto en Irán como en China.
Para protegerse de cualquier futura infiltración israelí, Pekín ha intensificado su cooperación con Teherán en el ámbito tecnológico, con el objetivo de descubrir las operaciones de infiltración israelíes en el país. Los autores del artículo citan informes de julio de 2025 que indican la cooperación iraní con China y Rusia para investigar cómo Israel logró penetrar en las bases de datos oficiales iraníes y el software gubernamental, incluyendo datos del registro civil y de pasaportes.
Teherán, por su parte, ha anunciado sus planes de transición completa al sistema de navegación chino conocido como BeiDou, como alternativa a los sistemas GPS estadounidenses y occidentales, con el objetivo de reducir la dependencia de la tecnología occidental, que podría ser vulnerable a ataques informáticos o interrupciones. Además de los esfuerzos militares chinos para reforzar la capacidad disuasoria de Irán, informes filtrados revelaron un acuerdo chino para ayudar a Irán a reconstruir su arsenal de misiles balísticos, suministrándole componentes de combustible sólido y sistemas de guía.
Los acuerdos China-Irán abordan de temas de defensa, casi toda l toda la actividad económica de Irán. Según la Organización Mundial del Comercio (OMC), de la que China es miembro desde 2001, más de una cuarta parte del comercio iraní en 2024 fue con la actual segunda potencia mundial, con 18.000 millones de dólares en importaciones y 14.500 millones en exportaciones.
Mientras que Irán ha recibido maquinaria industrial, equipos electrónicos, coches y metales, los hidrocarburos y compuestos químicos representan ahora la mayor parte de las exportaciones a China. Grandes grupos como Sinopec extraen petróleo offshore en Irán. Según un analista citado por AFP, China seguía importando alrededor de 1,8 millones de barriles de petróleo iraní al día el otoño pasado.
China depende del petróleo para su economía. Es el mayor importador del mundo, y la República Islámica representa, si tomamos el umbral más bajo comúnmente aceptado, al menos una décima parte de sus importaciones, si no más.




