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THE ASIAN DOOR: Europa frente a las estrategias divergentes de Estados Unidos y China en el Indo-Pacífico. Águeda Parra

El Indo-Pacífico no solamente está atrayendo el centro de gravedad económico hacia la región, sino que se está convirtiendo en un punto donde todas las potencias redefinen sus estrategias geopolíticas frente a los desafíos que plantean las próximas décadas. De ahí que la Unión Europea busque intensificar su integración económica y estratégica con la región que mayor relevancia económica, política, demográfica y geoestratégica está acaparando.

Distintas magnitudes ponen de relieve la importancia de la región y el creciente interés para la Unión Europea por convertirse en un socio relevante para los miembros que la integran. La concentración de grandes potencias económicas en la zona hace que el Indo-Pacífico agrupe el 60% del PIB mundial, conjugando la aportación de Australia, China, Corea del Sur, India, Indonesia, Japón y Sudáfrica, lo que supone dos tercios del crecimiento global. Con un elevado valor estratégico en lo económico, la región significa para la Unión Europea el segundo destino de sus exportaciones, concentrándose cuatro de los diez principales socios comerciales en la región.

Consolidándose el cambio del centro de gravedad económico y geoestratégico hacia el Indo-Pacífico, el dinamismo de la región ha motivado la publicación de la estrategia de la Unión Europea para la región, abordando múltiples ámbitos de colaboración y de amplio espectro. Entre los objetivos planteados está ampliar las relaciones comerciales y de inversión con los países de la zona, a la vez que se busca la cooperación para afrontar retos globales como el desarrollo sostenible, el cambio climático y la protección de la biodiversidad desde la colaboración conjunta. Asimismo, el dinamismo de la región va a generar que, a nivel demográfico, el Indo-Pacífico sea el epicentro de la generación del 90% de la nueva clase media (unos 2.400 millones de personas) en 2030, lo que supone para la Unión Europea una oportunidad para colaborar en calidad de socio en garantizar un crecimiento sostenible.

A todos estos temas se suma también la cuestión de la investigación y la innovación que está tomando un mayor protagonismo ante la rivalidad tecnológica que mantienen Estados Unidos y China como principales polos tecnológicos mundiales. Los retos que plantea el 5G, la transición energética, y la suite de nuevas tecnologías aplicadas al ámbito industrial, como al consumidor final, con productos de alta tecnología, hace necesario que la Unión Europea no se quede atrás ante los desafíos que plantea la Cuarta Revolución Industrial, resultando esencial avanzar en la definición de una estrategia de autonomía tecnológica.

Como región eminentemente esencial en el futuro, el Indo-Pacífico también plantea desafíos en el ámbito de seguridad. El incremento en la intensidad defensiva se ve reflejado en la cuota que supone el Indo-Pacífico en gasto militar, que ha pasado del 20% en 2009 a aumentar hasta el 28% en 2019. De hecho, la región ha tomado un mayor protagonismo para Washington desde que la administración Trump cambiara el nombre de su política exterior en la zona conocida anteriormente como Asia-Pacífico por la nueva definición de estrategia del Indo-Pacífico. Aunque coincidan las denominaciones, la visión geográfica de la Unión Europa, para la que el espacio del Indo-Pacífico se extiende desde África Oriental hasta los Estados insulares del Pacífico, difiere de la que maneja Washington, donde quedan excluidas las regiones litorales de África, la península Arábica, Irán y Pakistán que se circunscriben dentro en la estrategia estadounidense para Oriente Medio.

La aproximación de Estados Unidos con la reciente coalición AUKUS, a la que se ha unido Reino Unido y Australia para vender a Canberra una flota de submarinos de propulsión nuclear, suponiendo la cancelación del contrato con Francia en el suministrado de submarinos diésel que asciende a más de 40.000 millones de dólares, muestra una aproximación de Washington mucho más defensiva y de acción militar hacia la región que la apuesta que plantea la Unión Europa. Asimismo, en esta alianza AUKUS de largo plazo entre los tres países también se plantea la transferencia a Australia de capacidades en ciberseguridad, inteligencia artificial y computación cuántica, lo que supone elevar el perfil de Canberra frente al resto de potencias de la región.

Los intereses históricos de París en la región del Indo-Pacífico, donde reúne importantes posesiones territoriales y presencia militar, ha promovido que Francia fuera uno de los primeros países en abordar una estrategia propia hacia la región, a la que han seguido las de Alemania y Países Bajos, y a la que ahora se suma la propuesta conjunta de la Unión Europea. Ante esta acción inesperada de los socios aliados con la creación del AUKUS, la reacción de Francia ha sido fortalecer sus relaciones con India para poner en contrapeso este acuerdo.

Todos estos movimientos en el tablero de la geopolítica mundial que vienen precipitándose desde que Estados Unidos retirara sus tropas de Afganistán vienen a reforzar la idea de que la Unión Europea debe avanzar en la definición de una autonomía estratégica en todos los ámbitos. Un cambio de paradigma necesario para abordar los desafíos globales que plantea una geopolítica intensa en los próximos años que le permita actuar como actor relevante en el Indo-Pacífico y contribuir como socio del resto de los países de la región en mantener el orden, la estabilidad y el equilibrio regional sin buscar crear bloques de poder geopolítico.

 

THE ASIAN DOOR: Recortando distancia hacia la neutralidad del carbono en la Ruta de la Seda. Águeda Parra.

La Asamblea General de las Naciones Unidas ha sido nuevamente el escenario elegido por Xi Jinping para anunciar nuevos compromisos en la lucha contra el cambio climático. Si hace un año China hacía público su objetivo de alcanzar el pico de emisiones de gases de efecto invernadero en 2030 y la neutralidad del carbono en 2060, un año después las acciones sobre el clima están encaminadas a dejar de financiar la construcción de nuevas plantas de carbón en el extranjero. Un adelanto de cómo plantea China el fomento de las energías renovables y la agenda de descarbonización dentro de los objetivos definidos en el 14º Plan Quinquenal.

El anuncio de China en la Asamblea de las Naciones Unidas eleva las expectativas sobre la próxima Cumbre del Clima COP26 que se celebrará en Glasgow, Reino Unido, a principios de noviembre. Tras la COP21 de París, que concluyó con el acuerdo histórico de establecer los objetivos para frenar el cambio climático reflejados en el Acuerdo de París, la declaración de China viene a reforzar la ambición de la COP26 de declarar como histórico el uso del carbón.

La COP26 podría suponer la cuenta atrás hacia la completa descarbonización, teniendo en cuenta que China está detrás del 56% de los proyectos de construcción de plantas de carbón planificados fuera del país, según datos del Global Energy Monitor. Con la transición energética en auge, las energías renovables son soluciones alternativas mucho más competitivas, planteando un escenario donde cada vez es más complejo que las plantas de carbón puedan competir comercialmente con la tecnología que incorpora la nueva generación de energía solar y eólica, donde China se posiciona como líder mundial.

Tras años de financiar la construcción de plantas de carbón en el exterior, la iniciativa de la Nueva Ruta de la Seda no ha supuesto un incremento en este tipo de infraestructuras ya que la mayoría de los proyectos energéticos han contemplado de forma mayoritaria el uso de las renovables. De hecho, la inversión en este tipo de proyectos se ha mantenido estable en el tiempo, registrando un repunte en 2016 y alcanzando su punto máximo en 2017 hasta los casi 7.000 millones de dólares según el Global Development Policy Center de la Universidad de Boston. Desde entonces, la financiación de este tipo de proyectos se ha ido reduciendo sensiblemente hasta desplomarse casi por completo en 2020 por efecto de la pandemia.

Más allá del impacto que ha supuesto la crisis sanitaria en las decisiones de inversión en el extranjero, el anuncio de Xi Jinping viene a confirmar que China impulsará su tecnología verde Designed in China para seguir financiación proyectos energéticos en el exterior, a pesar de que dentro del país se siga manteniendo una importante dependencia del carbón durante algún tiempo. No obstante, los avances para tener una menor dependencia del carbón también han sido significativos a nivel doméstico en los últimos diez años, reduciéndose la proporción del uso del carbón en el mix energético del país 10 puntos porcentuales hasta representar el 56,8% en 2020, según la Administración Nacional de Energía. Los objetivos para 2021 siguen siendo ambiciosos y pretenden alcanzar una reducción del uso del carbón por debajo del 56% en 2021, marcando un nuevo hito en la agenda de descarbonización.

La COP26 contará, asimismo, con el anuncio de Estados Unidos, realizado poco antes de la declaración de China, por el que Washington espera destinar 11.4000 millones de dólares en ayudas a países en desarrollo para afrontar el reto del cambio climático, lo que supondría duplicar el valor del presupuesto actual si consigue el respaldo del Congreso.

Aunque todavía lleve un tiempo materializar el compromiso anunciado por Estados Unidos, y que el mix energético de China refleje una menor dependencia del carbón, los pasos dados por Washington y Pekín podrían ser la antesala para que la próxima COP26 consiga imprimir un cambio de ritmo hacia una más rápida descarbonización.

 

 

THE ASIAN DOOR: Nuevas fronteras para ByteDance y Tencent tras la presión de la regulación. Águeda Parra

La fallida salida a bolsa de Ant Group, la empresa de FinTech perteneciente al universo Alibaba, con la que el gigante del e-commerce vio desvanecerse la oportunidad de recaudar la cifra récord de 35.000 millones de dólares en su esperada salida a bolsa en Nueva York, no ha resultado ser un caso aislado entre las medidas tomadas por el órgano regulador de China. Era una señal para las grandes tecnológicas de que tenían que adaptarse a los nuevos tiempos.

El floreciente ecosistema digital, que ha convertido a China en referente mundial en el mercado de las compras online y de los pagos online, va a crecer de forma más lenta en los próximos años tras esta etapa de escrutinio regulador. Ajustarse al reglamento ya existente de no abuso de posición dominante, por el que muchos de los titanes tecnológicos han tenido que pagar cuantiosas multas por realizar acuerdos que no cumplían la normativa, además de adaptarse a la nueva Ley de protección de datos personales, va a ralentizar la generación de disrupción tecnológica a la que los titanes han acostumbrado tanto a consumidores locales como a inversores internacionales. Asimismo, la dificultad de acceder a la suculenta financiación que proporcionaba la cotización en los mercados de valores internacionales, va a requerir que las empresas de Internet se reinventen en un mercado de consumo donde la capacidad de generar disrupción tecnológica las ha convertido en campeonas tecnológicas globales.

Dentro del mercado de consumo, la industria de alimentación y bebidas sigue manteniendo un creciente ritmo de generación de startups. La posibilidad de acompañar a estas empresas en su expansión desde el entorno offline a un escenario online, donde puedan maximizar su cuota de mercado, es lo que las hace realmente atractivas para las tecnológicas que siguen viendo en el efervescente mercado de consumo de China un gran potencial para seguir creciendo.

Entre los más dinámicos de este grupo se encuentra el mercado del café, un hábito que sigue ganando adeptos entre la población china tradicionalmente más vinculada al consumo del té. A pesar de que se haya demostrado que el milagro de Luckin Coffee estaba asociado a una contabilidad fraudulenta, la posibilidad de competir con Starbucks ha aflorado el gran potencial de las cadenas de café en el gigante asiático. El café comienza a hacerse un hueco entre la agenda inversora de las tecnológicas que han elevado las tiendas boutique de café a la modalidad de unicornios.

El distintivo modelo de emprendimiento de las tecnológicas chinas está modelando una nueva generación de startups en el mercado del café que están impulsando la estimación de crecimiento del sector. La previsión de alcanzar los 300.000 millones de yuanes (más de 46.500 millones de dólares) en 2023, supone un incremento del 33% respecto a 2020, según el Instituto de Investigación de la Industria de Qianzhan, que tiene como motor de crecimiento el respaldo de las tecnológicas.

Titanes chinos como Tencent y Bytedance comienzan a hacer su incursión en la industria de alimentación y bebidas buscando fuentes de ingresos alternativas. Y el mercado comienza a agitarse. La complejidad para las tecnológicas estriba en la falta de conocimiento de estos nuevos canales de monetización. Para Tencent, WeChat supone un portal de entrada por donde trasladar los hábitos offline a la interacción online, mientras que para ByteDance la gran baza es el posicionamiento de su plataforma de redes sociales Douyin, como se conoce en China a TikTok.

La apuesta de ByteDance por Manner Coffee en junio de 2021, una boutique del café que despierta pasiones entre el consumidor chino, permitirá expandir el negocio de su propietario que inició su aventura con una tienda de 2 metros cuadrado en Shanghai. Antes de la inversión de ByteDance, la empresa había conseguido convertirse en un importante referente con 122 tiendas repartidas por toda la ciudad y 14 más por otras ciudades del país.

Con su eslogan de “Buen café, hecho en China”, Manner Coffee ha captado el interés de ByteDance que se convierte en la cuarta inversión que recibe la empresa en menos de 6 meses cuando la boutique del café ya había conseguido una valoración de 2.000 millones de dólares. Ahora el reto para la matriz de TikTok está en aprender las dinámicas del mercado offline para catapultar su inversión entre el social commerce que triunfa en China.

 

 

THE ASIAN DOOR: El billón de razones que rediseñan la estrategia de China en Afganistán. Águeda Parra.

La retirada de Estados Unidos de Afganistán ha motivado que los países vecinos de la región den un paso al frente ante un evidente cambio en el terreno de juego de la geopolítica en Asia Central donde los cambios se irán haciendo efectivos en los próximos años a medida que se estabilice la situación en el país. Según el proverbio chino que dice que “el aleteo de las alas de una mariposa se puede sentir al otro lado mundo”, conocido como efecto mariposa y que sirve para explicar la teoría del caos, el cambio en el escenario de juego por el que Estados Unidos se retira de Afganistán para orientar su estrategia de política exterior en el Indo-Pacífico, y en menor medida en Asia Central, podría conllevar que se acelerase la pugna por el liderazgo económico, tecnológico y geopolítico entre Estados Unidos y China.

La frontera de apenas 90 kilómetros entre Afganistán y China a través del denominado corredor del Wakhan es la menos extensa de todos los países limítrofes con el país asiático, pero, sin embargo, marca la máxima prioridad para Pekín que busca mantener la integridad territorial y evitar que, en este momento de transición en Afganistán, se produzcan incursiones del extremismo yihadista en China a través de Xinjiang. Con la embajada abierta en Kabul, China busca dar continuidad a la reunión mantenida con la delegación de los talibanes afganos en Tianjin el pasado mes de julio en la que China solicitaba a los nuevos dirigentes del país que cortaran las relaciones con los separatistas Uighures del Turkestán Oriental que podría suponer una entrada en Xinjiang. A cambio, los talibanes estarían buscando que China utilizara su influencia en el Banco Asiático de Inversiones en Infraestructuras, liderado por el gigante asiático, para obtener concesiones de préstamos ante el actual escenario de aislamiento internacional.

La situación estratégica de Afganistán en el centro de Asia le confiere al país una posición de privilegio para convertirse en el futuro hub comercial de la región en el marco de la iniciativa de la Ruta de la Seda, donde se podría plantear una extensión del Corredor Económico China- Pakistán en el que el gigante asiático ha invertido más de 62.000 millones de dólares. Una vez estabilizado el país, y con Afganistán formando parte de la iniciativa desde 2016, China podría avanzar en otra de sus principales prioridades en la región que es la seguridad de sus inversiones en el marco de la Ruta de la Suda en la región. Se trataría de avanzar en la explotación de concesiones previas, como la mina de cobre de Aynak (el segundo yacimiento más importante del mundo) que obtuvo por 3.000 millones de dólares en 2007 y que mantiene bloqueadas las conversaciones por diferentes motivos desde 2015. Otros proyectos, sin embargo, si han comenzado su construcción, como la carretera que une Kabul con China a través del corredor de Wakhan y que supone una inversión de 5 millones de dólares.

Una mirada a la vecina Pakistán puede dar a los talibanes afganos una imagen de cómo podría transformarse el país en la próxima década. El puerto de Gwadar en Pakistán, considerado el buque insignia de la iniciativa de la Ruta de la Seda, es un ejemplo de la metamorfosis que puede llegar a alcanzar la región. Con la estabilización de la situación en Afganistán, China se beneficiaría de la posición estratégica del país hacia las fuentes de petróleo y gas en Oriente Medio y le permitiría conectar con otros mercados donde llevar los productos chinos y su capacidad industrial, además de avanzar en otra de las grandes prioridades que ha identificado China en el país: el acceso a las reservas de minerales y tierras raras que tiene Afganistán y que están valoradas en más de 1 billón de dólares.

Afganistán está considerado por el Departamento de Defensa de la ONU como el “Arabia Saudí del litio”, aunque carece de la infraestructura necesaria para explotar las reservas a gran escala. China aportaría esa capacidad extractiva ante la perspectiva de acceder a un metal cuya demanda se estima que se multiplicará por cuarenta de aquí a 2040, según la Agencia Internacional de la Energía (AIE). Aunque China ya produce el 40% del cobre mundial, el 60% del litio y dispone del 80% de las tierras raras, Afganistán se extiende sobre una extensa base de superabundancia de estos elementos que son básicos para la fabricación de semiconductores, dispositivos de alta tecnología como los smartphones, y para la producción de baterías para los coches eléctricos, además de resultar esencial en la industria armamentística.

Como mayor mercado mundial de coches eléctricos, China espera que las ventas de estos vehículos supongan el 20% de las ventas totales en 2025, desde el 5% actual, alcanzando el 50% en 2035, según ha anunciado recientemente la Sociedad China de Ingenieros Automotrices. La base de superabundancia en depósitos minerales sobre la que se extiende Afganistán puede convertir al país en un importante actor clave en el campo de juego geopolítico de la transición energética y de la geopolítica de la tecnología, contando con China como vecino mientras Estados Unidos se retira a miles de kilómetros.

THE ASIAN DOOR: Cuestión de tiempo. Las STEM cogen velocidad en China. Águeda Parra

La innovación ha marcado el paso del desarrollo de China en los últimos años y los avances tecnológicos no han tardado en producirse, convirtiéndose en palancas claves para el desarrollo de su economía. Era cuestión de tiempo que China materializara la capacidad tecnológica alcanzada para implementar y desarrollar proyectos de relevancia global. El desarrollo de innovación bajo el modelo Designed in China alcanza hitos que muestran el potencial de la estrategia innovadora de los titanes tecnológicos chinos.

Cuando una red social china se convierte en la aplicación más descargada del mundo por delante de uno de los gigantes tecnológicos estadounidenses más destacados puede considerarse como un punto de inflexión que marcará una nueva etapa en el desarrollo de las redes sociales. La aplicación de compartición de videos TikTok ha batido el récord de descargas en 2020, posicionándose por delante del conjunto de aplicaciones que conforman el universo Facebook y que engloba al mismo Facebook junto a WhatsApp, Instagram y Facebook Messenger. A nivel global, ha adelantado tres posiciones respecto al puesto que ocupaba en 2019, mientras que en el caso del mercado estadounidense TikTok ha conseguido convertirse en líder de las redes sociales en el país donde surgieron este tipo de plataformas, conquistando un mercado que ese mismo año anunció el veto a varias tecnológicas chinas, incluida la propia TikTok. La geopolítica de la tecnología en acción.

Asimismo, la capacidad de manufactura con alta componente tecnológica ha permitido a China desarrollar la nueva generación del tren Maglev, capaz de alcanzar una velocidad máxima de 600 kilómetros por hora, el doble de velocidad a la que viajan los trenes de alta velocidad españoles, convirtiéndose en el tren más rápido del mundo. El futuro del transporte en alta velocidad ha iniciado también su punto de inflexión incorporando vías de levitación magnética que permitirán reducir en dos horas el tiempo necesario para conectar Beijing con Shanghai. La distancia de más de 1.000 kilómetros que separa las dos principales ciudades del país quedará cubierta en 2,5 horas, un tiempo menor a las 3 horas necesarias para hacer el trayecto en avión, y las 5,5 horas que supone en tren de alta velocidad. Una tecnología con la que el Designed in China compite por la supremacía en el transporte de alta velocidad con el modelo Maglev que está desarrollando Japón y que ha anunciado que alcanzará los 500 kilómetros a la hora. Competencia intensa en el nuevo escenario de la geopolítica de la tecnología.

Cuestión de tiempo será que China vaya cumpliendo nuevos hitos en capacidad innovadora incorporando en su cadena productiva la disrupción que proporcionan las nuevas tecnologías a tenor del número de doctorados en carreras STEM que es capaz de generar el gigante asiático. En la previsión realizada por la Universidad Georgetown de Washington se estima que China generará el doble de graduados en doctorados STEM que Estados Unidos en 2025. Una tendencia que comenzó en 2007 cuando China adelantó a Estados Unidos en el número de graduados en doctorados STEM, y que en los próximos cinco años podría suponer que China triplicase ese número si solamente se considerase a los estudiantes estadounidenses.

La distancia tecnológica que hace décadas distanciaba a las dos potencias, y que hoy compiten por la hegemonía tecnológica, es cada vez menor y la creciente calidad en la educación doctoral de los graduados en el gigante asiático no hace más que incrementar la competitividad entre los expertos STEM que genera Estados Unidos y China. Parece cuestión de tiempo que se acreciente la rivalidad entre los dos principales polos tecnológicos del mundo compitiendo por generar capacidad productiva innovadora para una economía digital que apenas acaba de dar sus primeros pasos.

 

 

ASIAN DOOR: La geopolítica del clima en marcha para liderar la COP26. Águeda Parra

Los efectos del creciente calentamiento global no pasan ya desapercibidos para ninguna de las grandes potencias mundiales, cada vez más conscientes de que es necesario acelerar el ritmo de implementación de medidas que conduzcan a una efectiva neutralidad del carbono. El medioambiente se resiente, y los efectos del cambio climático tienen implicación directa sobre el desarrollo de la economía y el mantenimiento de los estándares de salud.

De hecho, con todas las potencias mundiales implementando medidas más agresivas, la componente climática se va a convertir en una cuestión geopolítica de primer orden en las próximas décadas. Tanto la viabilidad económica del nuevo modelo energético, como el liderazgo tecnológico por las renovables, van a definir el escenario de rivalidad a nivel global en el que las grandes potencias van a competir. Pero no se trata solamente de alcanzar los ambiciosos objetivos de descarbonización, sino conseguir la victoria geopolítica sobre qué potencia liderará una respuesta global al cambio climático.

Conseguir este objetivo pasa por definir una respuesta al calentamiento global que incorpore a China como país más contaminante del mundo, de modo que haga más factible que otros países también se unan en una colaboración conjunta frente al cambio climático. Con esta perspectiva en mente, Estados Unidos ha buscado reforzar el diálogo y la cooperación con China antes de participar en la Cumbre Internacional del Clima el pasado mes de abril, organizada por Biden, a la que acudían virtualmente los líderes mundiales. El objetivo era dejar al margen los numerosos conflictos que han tensionado las relaciones entre ambos, tanto anteriormente con la administración Trump como ahora también con la administración Biden, de modo que no interfiriesen en establecer una cooperación conjunta ante la próxima Cumbre del Clima COP26 en Glasgow en el mes de noviembre con medidas para los próximos años que puedan salvar el planeta.

Sin comunicado de una cooperación conjunta, China busca alcanzar los objetivos de descarbonización anunciados con una transformación energética. Una hoja de ruta por la que ha apostado el gigante asiático para conseguir cambiar su mix energético y que le ha llevado a posicionarse como el mayor inversor en energías limpias de la última década, siendo líder mundial en la fabricación de paneles solares, turbinas eólicas y coches eléctricos, donde las marcas chinas como Nio y BYD ya comienzan a competir directamente con Tesla.

Con Estados Unidos de vuelta a la Cumbre de París, el objetivo es reducir el uso de los hidrofluorocarbonos hasta el 85% en los próximos 15 años, buscando limitar drásticamente los gases de efecto invernadero al ser estos productos químicos utilizados en aires acondicionados mil veces más potentes que el dióxido de carbono sobre el calentamiento global. Una primera medida tomada por la Agencia de Protección Ambiental bajo la administración Biden con la que Estados Unidos espera eliminar el equivalente a 3 años de emisiones del sector eléctrico entre 2022 y 2050.

Durante años, Europa también ha venido trabajando con China para abordar una acción global climática y, previo a la reunión virtual de líderes internacionales organizada por Biden, Francia, Alemania y China pusieron en común su disposición de colaborar para garantizar el éxito de la próxima COP26 en Glasgow, la cumbre más importante del clima desde el 2015 cuando se alcanzó el acuerdo histórico por parte de 196 países en el Acuerdo de París.

Sin que haya un único liderazgo mundial en cuestión del clima, la cooperación en procesos multilaterales de acción contra el cambio climático es un punto de encuentro coincidente para Estados Unidos, Europa y China. Sin embargo, si desde Washington o Bruselas se consiguiera que el gigante asiático adelantara su compromiso de alcanzar el pico de emisiones a una fecha anterior a 2030 sería considerado como una victoria diplomática, y lo que es más importante, una señal clara de mayor influencia geopolítica global.

THE ASIAN DOOR: Xiaomi, nuevo player en el mercado de los coches eléctricos. Águeda Parra.


Las tecnológicas chinas están abanderando el ritmo de digitalización en el gigante asiático liderando la inversión en nuevas tecnologías. No se trata únicamente de incorporar en los procesos productivos de sus respectivas líneas de negocio las nuevas capacidades que proporcionan tecnologías punteras como la inteligencia artificial y las ventajas que aportan las infraestructuras de computación en la nube. Se trata de abordar una nueva estrategia de diversificación empresarial. ¡La revolución tecnológica se intensifica!

Los titanes tecnológicos chinos han sido pioneros en convertir al gigante asiático en referente mundial en sectores como el e-commerce y las FinTech, generando entornos de emprendimiento que han impulsado que las compras online y los pagos electrónicos alcancen un nivel de desarrollo en China mayor de lo que sucede en otros mercados de economías desarrolladas. El momentum que están experimentando las nuevas tecnologías en el desarrollo de la revolución digital en el gigante asiático está favoreciendo que los titanes chinos sean pioneros en abordar una estrategia de diversificación empresarial hacia nuevos mercados. Es decir, exportar su expertise como referentes tecnológicos hacia entornos donde la componente digital es esencial, maximizando las capacidades de las nuevas tecnologías en mercados que van a experimentar un fuerte crecimiento en los próximos años.

De ahí surge la estrategia de abordar la nueva dinámica de digitalización vinculando el know-how tecnológico de los titanes con el desarrollo de industrias que están demandando la incorporación de capacidades digitales punteras. De esta combinación surge la incursión como nuevos players de los fabricantes tecnológicos en el potente mercado de los coches eléctricos. Un mercado al alza que va a ir escalando posiciones en las próximas décadas a medida que se impulsan los objetivos de descarbonización a los que se están comprometiendo las principales economías mundiales como parte de la lucha contra el cambio climático, China entre las potencias más destacadas.

Los titanes tecnológicos chinos quieren ser parte activa de este proceso de revolución digital que está promoviendo un proceso de integración horizontal que pasa de fabricar equipos electrónicos a desarrollar coches eléctricos. Éste es el caso de Xiaomi, que ha anunciado una inversión de 11.500 millones de dólares durante la próxima década para lanzar su nueva filial enfocada a operar en el floreciente mercado de coches eléctricos de China. Un mercado que el gigante asiático está impulsando para que las ventas de los vehículos eléctricos supongan el 20% del total de la demanda en 2025.

El escenario que presenta China, una sociedad digitalmente más sensible con consumidores muchos de ellos nativos digitales, le permite a Xiaomi ofrecer una experiencia de usuario única para los fieles seguidores de una marca reconocida y bien posicionada, y que además está llevando a cabo un exitoso proceso de expansión internacional, siendo embajador de las capacidades del Designed in China. Esta nueva estrategia le permite a Xiaomi incorporarse en el competitivo mercado de los coches eléctricos aportando la ventaja competitiva de contar con las fortalezas tecnológicas que está demandando la industria automotriz para afrontar los retos de una transformación hacia modelos de movilidad menos contaminantes que incluyan todo un ecosistema de dispositivos conectados.

Las tecnológicas a nivel mundial están asumiendo una intensa competición en su sector, lo que está impulsando estrategias de crecimiento hacia nuevos negocios. De ahí que otros titanes como Apple y Huawei hayan anunciado también su incursión en el desarrollo de la nueva generación de coches eléctricos y coches autónomos que van a marcar el ritmo de digitalización mundial en las próximas décadas, intensificando la rivalidad tecnológica ya existente entre Estados Unidos y China.

THE ASIAN DOOR: La doble crisis, la natalidad rivaliza con la economía. Águeda Parra

Las previsiones de recuperación internacional para 2021 parecen indicar que se recuperará la senda de crecimiento económico a nivel global, aunque a distintas velocidades. China se encuentra entre aquellos países que mejores perspectivas presenta, después de haber sido la gran excepción entre las grandes potencias mundiales, ya que consiguió terminar el año 2020 con un crecimiento positivo del 2,3%, después del impacto que ha supuesto la crisis sanitaria del COVID-19 a nivel mundial.

Aunque las perspectivas de recuperación económica sean positivas, la previsión de crecimiento superior al 6% del PIB anunciada por China es sensiblemente inferior a los pronósticos realizados por organismos internacionales y corporaciones financieras para la segunda potencia mundial que, en el caso del Fondo Monetario Internacional, situaban ese crecimiento en torno al 8,1%. A diferencia de otras ocasiones, donde se anuncian objetivos de crecimiento mucho más concretos, China establece por primera vez un margen en la senda de expansión de su producto interior bruto para un año 2021 en el que no son pocos los desafíos. A destacar a nivel interno, China todavía tiene que conseguir incentivar el consumo interior, recuperando la confianza del consumidor, elemento esencial de la nueva estrategia de “circulación dual” definida por el gobierno chino para que desde dentro se impulse el crecimiento económico.

La cita de la sesión anual de la Asamblea Popular Nacional de China, más conocida como las dos sesiones, es el escenario en el que el país asiático establece cuáles serán sus prioridades en materia económica y política. Esta sesión celebrada a principios de marzo ha dado visibilidad a los objetivos económicos establecidos para 2021, además de suponer la aprobación del 14º Plan Quinquenal (2021-2025), el cual aborda los objetivos que se plantea China para los próximos cinco años, aunque en esta ocasión se ha incorporado una visión amplia que abarca la perspectiva de 2035.

Sin embargo, no todo son objetivos económicos y políticos. Las prioridades sociales son también parte esencial de la estrategia de desarrollo de China, y la cuestión de la natalidad vuelve a ocupar un puesto destacado en la agenda de los dirigentes del país. Los datos estadísticos, que muestran un descenso paulatino de la natalidad, entran en conflicto con las perspectivas de China de alcanzar un importante nivel de modernidad y prosperidad, un verdadero talón de Aquiles que podría poner en riesgo las perspectivas de crecimiento del país.

Los datos más recientes muestran una población activa de entre 16 y 59 años que cae por octavo año consecutivo y una tasa de natalidad en 2019 que fue la más baja desde 1949, registrándose 10,48 nacimientos por cada 1.000 habitantes. A la espera de que se publiquen próximamente los datos relativos a 2020, las previsiones apuntan a que la pandemia habría tenido un efecto poco incentivador para aumentar el número de nuevos nacimientos por diferentes motivos. A la tendencia del descenso en el número de matrimonios, y el incremento de los divorcios, se suma el hecho de que las mujeres chinas encuentran su desarrollo profesional más prioritario que la necesidad de formar o ampliar la unidad familiar.

La eliminación de la política del hijo único en 2015 no ha supuesto un impulso en el número de nacimientos, lo que supondría que la población de China alcanzaría su punto máximo en 2029, pudiendo descender hasta algo más de 700 millones según el pronóstico de algunos demógrafos. Retrasar la edad de jubilación podría ser uno de los retos a abordar entre los desafíos que se plantean para el próximo lustro, actualmente fijada en 60 años para los hombres y 55 para las mujeres, a lo que habría que sumar mayores costes de pensión y atención médica.

En definitiva, cuestiones sociales que rivalizan en importancia con las prioridades económicas, resultado de una sociedad cada vez más cosmopolita y moderna donde las mujeres chinas buscan ocupar un lugar relevante en la sociedad, también en la esfera profesional.

THE ASIAN DOOR: Didi a la caza de Uber. El éxito radica en el modelo de emprendimiento. Águeda Parra

Las tecnológicas están pasando por tiempo de cambios, aunque determinadas dinámicas que destacan en ciertos mercados no parece que se estén aplicando por igual a nivel internacional, generando dinámicas distintas. Reflejo de ello es cómo Estados Unidos, Europa y China están afrontando la madurez de sus tecnológicas en un entorno cada vez más cambiante por la aceleración de la consolidación de la economía digital.

La regulación sobre los grandes titanes tecnológicos es uno de los ámbitos que ha captado mayor atención en los últimos meses, aplicando directivas que se diferencian en los enfoques con los que cada región persigue potenciar el desarrollo de los ecosistemas digitales que están impulsando las nuevas tecnologías. En este sentido, el factor determinante que influye en el fomento de la inversión en nuevas tecnologías es, de forma muy sustancial, el modelo de emprendimiento elegido por Estados Unidos, Europa y China para evolucionar hacia un entorno de sociedad digital.

Silicon Valley ha dejado de ser el único epicentro de la innovación global para dar paso a un modelo en el que la Bahía de San Francisco en Estados Unidos compite con la adaptación que ha hecho China de este esquema, en la que se fomenta la generación de varios centros de innovación diseminados en varias ciudades. De esta forma, China consigue diversificar la especialización por sectores y promover la creación de múltiples ecosistemas tecnológicos. Una estrategia que está resultando ser decisiva en la etapa de internacionalización que están abordando muchas empresas chinas.

Partiendo de estos dos tipos de modelos de emprendimiento, cuando las startups generadas en los dos polos tecnológicos más importantes del mundo dan el salto a los mercados internacionales y entran a competir, las empresas chinas tienen a su favor el haberse desarrollado en un entorno de ecosistema digital que les aporta esa ventaja competitiva diferencial frente a su competencia. En mercados ya considerados maduros en China, las empresas extranjeras se encuentran con el déficit de no poder aportar al consumidor soluciones transversales que permitan al cliente interactuar con otros sectores de forma transparente al no formar parte de este ecosistema digital, pudiendo únicamente aportar su propio producto o servicio sin integración con el entorno.

Para el consumidor chino digital, la aportación de valor de todo el ecosistema que acompaña a la solución que ofrece una empresa china es mayor que el propio servicio y/o las características de la aplicación de la empresa extranjera. Es decir, es un entorno de nativos digitales prima más la aportación de valor del todo (el ecosistema) que la individualidad de las partes (la aplicación). De ahí que muchas empresas extranjeras no hayan tenido éxito en consolidar sus modelos de negocio en el mercado chino al carecer de esta integración con el ecosistema digital reinante.

Así se entiende que Amazon tuviera que renunciar a su negocio de marketplace doméstico en China en 2019 ante la imposibilidad de poder competir con el ecosistema de ventas online que han formado durante las últimas décadas los gigantes tecnológicos chinos Alibaba y JD.com, centrándose únicamente en las ventas transfronterizas. De forma similar se entiende el desembarco de Uber en China, cuyas ingentes inversiones en el país no consiguieron dar viabilidad a su modelo de negocio ante la imposibilidad de competir con Didi Chuxing, el líder indiscutible del sector, decidiendo finalmente cesar su actividad en el país en 2016, vendiendo sus operaciones a su competidor chino.

En la actualidad, Didi Chuxing genera más del 80% de la actividad de un sector que genera más de 21 millones de viajes diarios, según el Ministerio de Transporte. Esta cifra es más del doble de la que se generaba en Estados Unidos en un entorno pre-pandemia cuando la actividad del sector funcionaba con normalidad. La demanda de viajes a través de aplicaciones de transporte privado posiciona a China como el mayor mercado del mundo y el siguiente paso para Didi Chuxing pasa por potenciar su internacionalización a través del impulso que le proporcione su próxima salida a bolsa, planteada para dentro de unos meses, y con la que la startup china pretende conseguir una valoración de 60.000 millones de dólares.

Desde su huella internacional actualmente presente en 13 países, mayoritariamente en el ámbito de América Latina, Didi Chuxing pretende expandir su modelo de negocio a Europa, teniendo en el radar los mercados de Reino Unido, Francia y Alemania. El éxito de su desembarco en Europa estará estrechamente vinculado con su capacidad para trasladar a estos nuevos destinos el ecosistema digital que triunfa en China como embajadores del Designed in China en el que se desenvuelve principalmente la sociedad digital china. (Foto: Flickr, Ernie)

THE ASIAN DOOR: 7 claves sobre el Acuerdo Integral de Inversión UE-China. Águeda Parra

SIETE AÑOS DE NEGOCIACIONES. Ha sido un largo trayecto hasta completar el Acuerdo Integral de Inversión entre la Unión Europea y China. Las negociaciones han durado siete años hasta llegar a la firma el pasado 30 de diciembre de 2020, a pocos días de finalizar el año y antes de que se acabara la presidencia rotatoria semestral de Alemania en el Consejo de la Unión Europea. Entrará en vigor en 2022.

ACCESO AL MERCADO CHINO, DEMANDA REITERADA INCORPORADA. El acuerdo recoge varios aspectos que han sido una demanda constante entre las empresas europeas que operan en el país. Entre los más destacados, el acuerdo recoge un mayor acceso al mercado chino y la eliminación o reducción del requisito de tener que crear una empresa conjunta con un partner local para operar en el país. Asimismo, el acuerdo también contempla que las empresas europeas recibirán el mismo trato que las chinas, además de avanzar en una mayor transparencia regulatoria. A todo ello, hay que sumar un tema que ha sido central en las negociaciones: se elimina la transferencia de tecnología en determinados sectores.

RECIPROCIDAD: CABALLO DE BATALLA ENTER LA UE-CHINA. Uno de los principales reclamos de la UE a China ha sido el importante desequilibrio existente en el nivel de apertura entre el mercado chino y el europeo, sobre todo cuando Europa es uno de los mercados más abiertos a la inversión, de aquí que la desproporción fuera evidente.

La falta de reciprocidad siempre ha sido el caballo de batalla entre la UE y China ya que China ha mantenido viva una lista de sectores económicos restringidos a la inversión extranjera que se han ido reduciendo con el tiempo. Ahora, con este acuerdo, se avanza en mejorar la tantas veces reclamada reciprocidad.

MANUFACTURA Y SECTOR SERVICIOS, LAS GRANDES ESTRELLAS. El sector manufacturero es uno de los grandes baluartes de China, y de hecho más de la mitad de la inversión de la UE se realiza en este sector. El gran avance que se produce con este acuerdo es que, por primera vez, China dará acceso a este mercado a un socio. En este sector está incluida la industria automotriz, tanto de automóviles tradicionales como los de nuevas energías, además de la producción de equipos de transporte y sanitarios, entre los más destacados.

El sector servicios también forma parte del acuerdo. En este ámbito se incluye el floreciente ámbito de los servicios financieros, las renovables, una mayor apertura en los servicios en la nube, la sanidad privada y el transporte aéreo, entre otros.

ACUERDO DE LIBRE COMERCIO. De entre los acuerdos que China tiene con otros países, el Acuerdo Integral de Inversión con la UE, conocido en inglés como Comprehensive Agreement on Investment (CIA), es el más ambicioso que ha firmado el gigante asiático con otro socio y resulta de gran importancia económica para la UE. El objetivo principal es reequilibrar la relación comercial y de inversiones existente, pero también se podría considerar como la antesala de un futuro acuerdo de libre comercio entre ambos mercados.

INFLUENCIA Y ASERTIVIDAD EN ASIA. Uno de los aspectos más importantes del acuerdo es que se elimina el requisito de necesitar crear una joint-venture, un gran avance para la inversión europea que lleva años operando en China. Contar con un acuerdo como el recientemente firmado, supone para la Unión Europea dar un salto cuantitativo y cualitativo en las relaciones bilaterales con China, un paso más en consolidar su influencia en la región y su asertividad en Asia.

GOLPE DE EFECTO. A nivel geopolítico, el acuerdo de inversión entre la UE y China, así como el anteriormente firmado por China con otros 14 países de la región de Asia-Pacífico con el que se ha creado el mayor acuerdo de libre comercio del mundo, conocido en inglés como RCEP, ofrecen a China un entorno de estabilidad y un escenario muy propicio para recuperase de la pandemia. El golpe de efecto se produce por el avance realizado por China sin necesidad de esperar a ver cuáles serán las medidas que tome la nueva administración Biden después del deterioro que han sufrido las relaciones con Estados Unidos tras más de 2 años de guerra comercial.