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THE ASIAN DOOR: Baterías, el motor de la nueva economía. Águeda Parra.

La recuperación de los mercados tiene su impacto directo en el optimismo renovado que muestra el sector de los vehículos eléctricos en China. La vuelta a la normalidad de la actividad industrial en el gigante asiático tras la pandemia muestra un camino prometedor para fortalecer las capacidades de China en su camino hasta convertirse en hub para los vehículos eléctricos.

La consolidación de China entre las potencias exportadoras de la industria automotriz supondría sumar un nuevo jugador a la zona asiática, donde ya operan con una posición sólida Japón y Corea del Sur entre los principales fabricantes de automóviles del mundo. De hecho, el impulso del comercio intrarregional que va a promover la Asociación Económica Integral Regional, conocida en inglés como RCEP (Regional Comprehensive Economic Partnership), el acuerdo de libre comercio más grande del mundo, se configura como el mejor escenario para que los coches eléctricos Designed in China alcancen rápidamente al conjunto de los otros 14 mercados que forman parte de la asociación junto con el gigante asiático.

Contar con un mercado comprometido con el cambio climático favorece el crecimiento de los coches eléctricos en China y Europa, donde el gasto en infraestructuras y los estímulos fiscales son parte de la ecuación. De hecho, el gigante asiático aglutina la mayor demanda prevista en el mercado, con un incremento estimado de las ventas para 2020 de hasta el 8,1%, seguido de Europa con un 5%, mientras las ventas se desploman en Estados Unidos en torno al 1,7% según las estimaciones de BloombergNEF.

El potencial de China para configurarse como el nuevo hub para los vehículos eléctricos no pasa desapercibido para las marcas europeas que buscan fortalecer su presencia en un mercado donde tener éxito favorece acceder a la creciente demanda del consumidor chino y a las capacidades de exportación que exhibe el gigante asiático tanto en un contexto regional, en Asia-Pacífico, como global. La reciente inversión de Volkswagen y sus socios chinos de más de 17.500 millones de dólares para incrementar la capacidad productiva de coches eléctricos en las fábricas chinas es una muestra representativa de los movimientos de la industria automotriz en el país.

En este sentido, los fabricantes de vehículos eléctricos buscan situarse en una posición de liderazgo en el mayor mercado del mundo para tener éxito a nivel global. China aglutina capacidad productiva y la mayor demanda de la industria automotriz mientras Europa se presenta como uno de los mercados más atractivos hacia el que se están orientando las fábricas de marcas europeas y americanas que operan en China. Las inversiones realizadas por Tesla en su sede de Shanghai han permitido al fabricante de automóviles estadounidense satisfacer la creciente demanda del mercado chino y comenzar la exportación apenas diez meses después hacia diez países europeos, entre los que se encuentran Alemania, Francia, Italia y Suiza utilizando la capacidad de China como hub de vehículos eléctricos.

El siguiente gran desafío será que los productores chinos sigan estos mismos pasos con marcas propias cosechando éxitos en los mercados internacionales. Hasta el momento el Sudeste Asiático ha sido el destino prioritario de las marcas chinas, y solamente BYD figura entre las marcas chinas que han traspasado fronteras. Después de aterrizar en los mercados de Europa y Estados Unidos con autobuses eléctricos, la siguiente apuesta es desembarcar en el competitivo mercado europeo con su novedoso sistema de baterías para coches eléctricos, comenzando por Noruega desde principios de 2021. Las marcas chinas comienzan a abrirse camino a nivel internacional y la conquista de otros mercados estará en línea con la consolidación del gigante asiático como próximo hub del sector.

THE ASIAN DOOR: Digitalizando la salud. Águeda Parra

El sector de la salud es uno de los sectores que más lentamente se ha incorporado a la digitalización. A diferencia de los servicios financieros y el comercio online, que han seguido procesos de modernización previos más acelerados, la crisis sanitaria del COVID-19 ha supuesto para la atención médica el gran revulsivo para agilizar la digitalización en el sector. El amplio recorrido de mejora existente ofrece nichos de mercado para una amplia variedad de proveedores, tanto para aquellos que buscan desarrollar aplicaciones de salud, ampliar la oferta de servicios farmacéuticos o desarrollar aseguradoras online, entre otros, siendo esencial la aportación de las grandes tecnológicas para la provisión de estos servicios.

La necesidad de transformación impuesta por la pandemia ha supuesto un crecimiento significativo en los ingresos globales en el ámbito de la salud digital, atrayendo mejoras que supondrán un incremento en los ingresos globales de la salud digital desde los 350.000 millones de dólares a los 600.000 millones de dólares en 2024. El dinero fluye hacia el nuevo negocio del billón de dólares que incluye la telemedicina, las farmacias online y los dispositivos portátiles, entre otros.

Grandes tecnológicas como Amazon han dado un paso adelante para protagonizar la transformación del sector en Estados Unidos, aportando su expertise y capacidades de distribución para inaugurar la nueva línea de negocio Amazon Pharmacy con la que se incorpora a la venta de medicamentos online entre los clientes norteamericanos. Asimismo, las empresas privadas del sector están acaparando el interés de los fondos de capital, atrayendo una inversión récord de 8.400 millones de dólares destinada a la salud digital. En el caso de China, destaca la reciente salida a bolsa de JD Health, la propuesta de salud digital de JD.com, uno de los representantes más importantes del e-commerce del país, después del gigante Alibaba, que consiguió recaudar 3.500 millones de dólares en lo que se ha convertido en la segunda OPV más importante en la bolsa de Hong Kong en lo que va de año.

Las buenas perspectivas que se pronostican en el ámbito de la salud digital ya están generando una gran competencia en el mercado chino. La inteligencia artificial y el machine learning son parte esencial del floreciente ecosistema tecnológico de China, cuya aplicación al sector salud ha generado la proliferación de aplicaciones que mejoran el acceso de la población a los servicios de atención sanitaria. La propuesta Good Doctor de Ping An es la respuesta de la empresa de seguros del grupo Alibaba hecha aplicación. Con más de 3 millones de usuarios de pago al mes a finales de 2019, las semanas posteriores al brote de COVID-19 supuso un incremento muy significativo a los datos de registro previos a la pandemia, llegándose a multiplicar por diez el promedio de nuevos clientes.

Afrontar la crisis sanitaria incorporando medios tecnológicos se ha convertido en una prioridad a nivel global, lo que ha favorecido que se multipliquen las asociaciones empresariales para incorporar los servicios médicos online a la experiencia sanitaria. La plataforma Good Doctor ya opera en Japón de la mano de SoftBank, mientras que la extensión hacia el mercado del Sudeste Asiático será efectiva con la colaboración con Grab, una empresa tecnológica con sede en Singapur dedicada al transporte y distribución con la que los servicios de asistencia médica de Good Doctor alcanzarán los mercados de Tailandia, Vietnam, Filipinas y la propia Singapur. La próxima versión en inglés de la aplicación será el paso definitivo para incorporar la demanda de salud online existente de clientes angloparlantes, no solamente en China, sino en todos los países por donde la Ruta de la Seda Digital está impulsando la expansión de la tecnología Designed in China. Próxima parada, ¿Europa y América Latina?

THE ASIAN DOOR: “El Dorado” para el lujo. Águeda Parra

Con algunas excepciones, la pandemia del COVID-19 ha impactado fuertemente sobre el modelo de crecimiento económico de muchas empresas al suponer las restricciones a la movilidad un duro golpe sobre la línea de flotación de su estrategia de negocio. Y el mercado del lujo no ha sido ajeno a este efecto tsunami provocado por esta crisis sanitaria.

Más de dos tercios del consumo de artículos de lujo que realiza el consumidor chino de alto poder adquisitivo lo hace durante sus visitas a destinos turísticos en Europa y Estados Unidos. Las distintas velocidades a las que se extiende la pandemia en estas zonas, sumado a las restricciones a la movilidad que todavía persisten, han supuesto que las compras domésticas sean este año las grandes protagonistas, hasta un 80% del gasto en lujo. A pesar de las restricciones a la movilidad internacional, el apetito por los artículos de lujo entre los consumidores chinos se mantiene, lo que supondrá que este año China sea el único mercado del mundo que registre crecimiento positivo de hasta el 45%.

De forma similar a otros entornos empresariales, las caídas en ventas del mercado de artículos de lujo personales, que engloba moda, joyería, relojes y belleza, han sido las mayores registradas en la historia, incluso superiores a los niveles de 2009, experimentando una caída del 23% hasta los 257.500 millones de dólares, según la consultora Bain & Company. Los destinos turísticos más visitados por los consumidores chinos para sus adquisiciones de lujo son los que han registrado un impacto mayor, siendo Europa el que ha sufrido la mayor caída de ventas, hasta un 36%, mientras que en Estados Unidos el descenso ha sido algo más moderado hasta un 27%.

Puesto que los ritmos de contención de la pandemia no están siguiendo patrones similares a nivel mundial, no parece factible esperar que 2021 sea el año de la recuperación del mercado, estimándose que los niveles de 2019 no se alcanzarán hasta 2022 o 2023. No obstante, este período de recuperación puede conllevar cambios significativos en la reconfiguración de los principales mercados del lujo a nivel mundial. Si los ritmos del consumidor chino se mantienen de forma doméstica, China podría pasar de ocupar el tercer puesto entre los mercados del lujo más importantes del mundo, con 52.000 millones de dólares en ventas, a desplazar en 2025 a Norteamérica como el mercado del lujo más importante, que actualmente lidera la clasificación con 74.000 millones de dólares en ventas, seguido de Europa en segundo lugar con 68.000 millones de dólares.

Este escenario presenta una magnífica oportunidad para que pequeñas marcas comiencen a establecer una estrategia de internacionalización apostando por el mercado chino como el nuevo “El dorado” para los bienes de lujo. El potente y maduro mercado e-commerce de China ofrece una vía de entrada atractiva para aquellas firmas que contemplen comunicarse con el consumidor chino a través de los canales digitales, incorporando no sólo un punto de venta en el mercado chino sino el crecimiento de su marca dentro del ecosistema digital en el que se mueven los consumidores chinos. La modalidad de tienda flagship que ofrece el Pabellón de lujo de Tmall, o el estilo marketplace que caracteriza la propuesta de JD.com, son algunas de las opciones más atractivas para captar la atención del consumidor chino en uno de los mercados del lujo más competitivos del mundo. De hecho, el efecto de la pandemia ha desplazado las compras de artículos de lujo del medio offline mientras se viaja por el extranjero a la modalidad online, suponiendo el 23% de las ventas totales durante 2020, casi el doble del 12% que representaban en 2019. Una tendencia que, de mantenerse después de que se estabilice la crisis sanitaria a nivel mundial, podría marcar un nuevo hito en el mercado del lujo mundial y un aviso a navegantes de que puede haber llegado definitivamente el momento de apostar por el ecosistema digital de China, en lo que al lujo se refiere.

THE ASIAN DOOR: RCEP, nuevo miembro de la Ruta de la Seda. Águeda Parra

La integración comercial en la zona del Asia-Pacífico siempre ha supuesto un fuerte impulso para el crecimiento económico de la región. El creciente protagonismo de China en las cadenas de suministro globales ha tenido como resultado que el gigante asiático se haya posicionado como epicentro de la aportación de valor en la zona de Asia-Pacífico. Una influencia que se prevé creciente con la firma de uno de los acuerdos regionales de libre comercio más grandes del mundo, la Asociación Económica Integral Regional, conocido en inglés como RCEP (Regional Comprehensive Economic Partnership).

En los ocho años que ha tardado en formalizarse el pacto entre China y otros 14 países de la región, que incorpora a los 10 países de la ASEAN (Asociación de Naciones del Sudeste Asiático) junto a Corea del Sur, Japón, Australia y Nueva Zelanda, el gigante asiático ha puesto en marcha uno de los proyectos de geopolítica más importantes de las últimas décadas, la nueva Ruta de la Seda. La ambición de la iniciativa de mejorar las conexiones a través de promover el mayor desarrollo de infraestructuras de la región en mucho tiempo persigue, asimismo, otros objetivos. Entre ellos, encontrar nuevos mercados para los productos chinos a través de fomentar una mayor integración comercial en la región.

Con la incorporación de China en el RCEP, no sólo el gigante asiático no se desacopla del mundo, sino que supone su consolidación como potencia económica dominante en la región. Poniendo la magnitud del pacto en perspectiva, la RCEP da cabida a más de 2.200 millones de personas, un tercio de la población mundial, casi el 28% del comercio mundial e incluye el 30% del PIB mundial, lo que supone consolidarse como el mayor acuerdo de libre comercio regional firmado hasta el momento.

Dos grandes ausencias marcan el inicio de una nueva etapa comercial en Asia-Pacífico. Por una parte, la de Estados Unidos, cuya retirada del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (en inglés TTP, Trans-Pacific Partnership) marcaba una nueva dinámica en las relaciones de cooperación comercial con la región. Con este nuevo posicionamiento, la región avanza sin esperar a que Estados Unidos termine de resolver su transición presidencial, que podría llevar implícito un giro de 180º en ciertas decisiones de política exterior. China, como principal impulsor del acuerdo, maximiza su influencia en una región que avanza hacia el fortalecimiento de su integración económica y comercial, mientras las exportaciones estadounidenses pierden presencia en una de las regiones más dinámicas del mundo. Por otra parte, no menos importante es la ausencia de India en el acuerdo, cuya retirada en julio se propició al considerar que su adhesión podría conducir a un aluvión de importaciones de productos chinos, aunque la puerta queda abierta para que solicite su incorporación en cualquier momento.

Lo novedoso de este acuerdo es que el pacto avanza en la línea de relación comercial ya establecida entre los 10 países miembros de la ASEAN, tomando en cuenta la mayoría de los acuerdos vigentes para aunarlos en un único documento que se ha hecho extensivo de forma multilateral al resto de miembros. Alineando los acuerdos vigentes en un único pacto, Asia-Pacífico sigue la línea de integración de otras áreas comerciales unificadas, como la existente en la Unión Europea o entre Estados Unidos, Canadá y México a través del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Un acuerdo del que no sólo se beneficiará China, sino también el resto de países, al aumentar la capacidad productiva, especialmente la de los países ASEAN, además de que conjuntamente todos los miembros impulsen la consolidación de la cadena de valor con producción e inversiones que se originan y proceden de la región.

Con la previsión de que en el medio-largo plazo se vayan reduciendo, o incluso eliminando, hasta el 90% de los aranceles de los productos en el seno de la asociación económica, los objetivos de Pekín pasan por el fomento de elementos importantes de su cadena industrial. En el radar estaría la estrategia de impulsar la tecnología de los coches eléctricos de fabricación china, que le permita al gigante asiático avanzar en el objetivo de convertirse en hub de la industria automovilística, al menos para la región de Asia Pacífico.

THE ASIAN DOOR: Y Alibaba dijo, ¡qué empiece la diversión! Águeda Parra.

¡Qué empiece la diversión! ¡Bienvenido al shoppertainment! Ésa parece ser la nueva consigna que plantea Alibaba para futuras ediciones del evento mundial de las compras cada once de noviembre. El futuro tecnológico de China pasa, cada vez más, por incorporar innovación continua a la floreciente economía digital y, en el caso del maduro mercado del e-commerce en China, los descuentos han dejado de ser la parte más esencial de la experiencia para ser el entretenimiento el que marque el modelo de desarrollo de las compras online.

Como cada año, el espectáculo que acompaña la celebración del Día del Soltero ha marcado una jornada frenética que ha vuelto a superar las cifras récord conseguidas en ediciones anteriores. La dimensión y el presupuesto empleado reflejan cómo ha evolucionado el festival mundial de las compras, que ha pasado de ser una jornada de ofertas que reunió a 27 comerciantes en 2009, a convertirse en el mayor espectáculo de entretenimiento del que participan más de 250.000 marcas, de las cuales 31.000 son marcas extranjeras y 2.600 participan por primera vez en este evento. No se trata únicamente de conseguir los mejores descuentos, sino de ser, por ejemplo, el agraciado de los más de 10 millones de “hongbao”, los famosos sobres rojos de dinero con los que en China se obsequia a los familiares durante las fiestas o en ocasiones especiales.

Después de un año marcado por la pandemia del COVID-19, el mercado de consumo de China ha pasado con nota la gran prueba del Día del Soltero, cuya celebración en esta ocasión se ha extendido durante más días y ha incorporado más de 2 millones de nuevos productos, más del doble que el año anterior. El entretenimiento televisivo se ha conjugado con la estrategia de fomentar promociones online y offline en todas las plataformas que forman parte del universo Alibaba. Las cifras de vértigo vuelven a ser las grandes protagonistas de este gran festival de las compras. Más de 74.000 millones de dólares de facturación, casi el doble que en 2019, y más de 342 marcas que han superado la barrera de ventas de 15 millones de dólares, 13 de ellas sobrepasaron los 150 millones de dólares. Unas ventas que en cierta medida responden a la imposibilidad de viajar al extranjero este año, convirtiéndose así en el mayor objeto de deseo de las adquisiciones online de productos internacionales.

Las nuevas tecnologías, alma máter del desarrollo de los ecosistemas digitales en China, marcan la tendencia de cómo evolucionará el mercado de compras online más grande del mundo, siendo referente para que otros países incorporen estas mismas estrategias de venta a sus marketplaces. La tecnología de visualización 3D ha permitido la incorporación al festival de ventas en sectores que tradicionalmente no forman parte del universo e-commerce, como el inmobiliario y el diseño del hogar. De hecho, es la fusión de tecnologías lo que marca la diferencia para garantizar el éxito del evento. La capacidad cloud de Alibaba ha permitido gestionar en el punto máximo de peticiones hasta 583.000 pedidos por segundo, mientras que la inteligencia artificial (IA) aplicada a la atención al cliente ha gestionado más de 2.100 millones de consultas durante los once días del festival. Y, por supuesto, mucho livestreaming para generar más diversión, siendo responsable de hasta el 60% de la facturación.

En un entorno globalizado, la recuperación del mercado de consumo en China ha supuesto un importante impulso de ventas para las marcas extranjeras que siguen sufriendo el impacto de una crisis sanitaria. Aún con una guerra comercial de por medio, Estados Unidos ha sido el gran beneficiado, siendo el país que ha reportado un volumen mayor de ventas durante el Día del Soltero. Alemania, Australia, Canadá, Corea del Sur, Francia, Italia, Japón, Nueva Zelanda y el Reino Unido completan, en orden alfabético, el Top 10 de países más favorecidos, un impulso muy importante para recuperar unas ventas muy mermadas este año por la pandemia.

Respecto al mercado español, las novedades también son muy relevantes. AliExpress ha incrementado en más de un 130% el número de PYMES que han participado del evento, siendo la Comunidad de Madrid la que mayor número ha incorporado. Para dar viabilidad al crecimiento de AliExpress, la empresa china ha ampliado su capacidad logística con tres nuevos almacenes en los alrededores de Madrid, lo que permitirá reducir los tiempos de espera en un 30%. Una demostración de la apuesta del Marketplace de Alibaba por situar a España entre los países referentes de la nueva generación del e-commerce.

THE ASIAN DOOR: Ant Group marca el cambio de era. Águeda Parra

La salida a bolsa de Ant Group, conocido anteriormente como Ant Financial, uno de los grandes emblemas de la factoría Alibaba, va a hacer historia en la próxima oferta pública de venta (OPV) cuando comience a cotizar en las bolsas de Shanghai y Hong Kong. Un unicornio chino que va a protagonizar la OPV más importante de la historia con una recaudación prevista de 34.500 millones de dólares, alcanzando un valor de mercado que rondará los 315.000 millones de dólares, similar al producto interior bruto (PIB) de Noruega, superando además la capitalización de mercado del banco norteamericano JPMorgan Chase, el más importante de Estados Unidos.

La expectación ante la próxima oferta pública de Ant Group no solamente está relacionada con la valoración que alcanzará el unicornio chino. Existen otros factores relevantes que convierten la salida a bolsa de la mayor Fintech del mundo en un promotor de un cambio de era en la industria financiera mundial.

Ant Group es la matriz de Alipay, la plataforma de pagos móviles más importante de China y su valoración en el mercado después de la oferta representará alrededor del 40% del valor total de las cotizaciones de empresas tecnológicas, al estilo del índice NASDAQ. La mayor OPV de la historia no se realizará en Nueva York, considerado el mayor mercado de valores del mundo en volumen monetario y el primero en número de empresas adscritas, marcando un hito importante en el mercado bursátil mundial al aupar la bolsa de Shanghai a la cima de las clasificaciones mundiales en términos de efectivo recaudado en 2020, a un nivel comparable a la bolsa de Hong Kong. Justo cuando las relaciones bilaterales entre Estados Unidos y China no atraviesan su mejor momento, el gigante asiático posiciona dos mercados bursátiles importantes para lanzar operaciones de salida a bolsa en Asia.

No es la primera vez que China acoge la OPV más importante del mundo. La salida a bolsa del banco chino ICBC en 2006 ya estableció un registro récord al recaudar más de 19.000 millones de dólares en una operación que entonces supuso el impulso para la modernización del sistema financiero de China. En esta ocasión, los ingresos de Ant Group proceden principalmente de la plataforma Fintech y la popularidad de sus servicios han convertido al gigante asiático en el referente mundial en los pagos móviles con una penetración entre los usuarios de smartphones del 81,4%, el doble de lo que sucede en otros países que han conseguido implantar de forma significativa los pagos móviles, según eMarketer.

Pero esta OPV supone también la victoria por los datos. La apuesta de Alibaba con Ant Group para construir una infraestructura financiera moderna en la era digital está ampliamente replicada entre casi todas las principales tecnológicas de China que también han invertido en desarrollar sus propios sistemas de pago, como Tencent con WeChat Pay, y las plataformas propietarias de Meituan, Didi, Baidu y Xiaomi. La Fintech más popular de China ha aprovechado precisamente el valor de la tecnología para analizar la información que dispone de sus usuarios y evaluar la solvencia crediticia para emitir préstamos. De esta forma, Ant Group amplía su liderazgo resolviendo las necesidades financieras de consumidores y de pequeñas empresas que por su tamaño no resultarían atractivas a los grandes bancos estatales chinos.

El poder de la Fintech china no pasa desapercibido para el intenso control regulatorio por parte de Pekín. De ahí que el objetivo de desplegar la nueva moneda digital china (DCEP) entre los consumidores pueda encontrar el inconveniente de que prefieran seguir utilizando los medios de pago móviles habituales ante el liderazgo y la popularidad de Ant, resultando más complejo el control sobre el coloso creado por Alibaba. El modo en que terminen encajando ambos modelos determinará a la larga cuál será el rol de la Fintech en la industria financiera de China.

THE ASIAN DOOR: Shenzhen, el principio del todo. Águeda Parra

El milagro económico de China tiene un origen y una decisión primordial que lo sustenta. El origen es Shenzhen, ciudad al sureste de China que ha pasado de ser un pueblo de pescadores en el delta del río de la Perla a finales de la década de 1970 a convertirse en una gran metrópoli. La decisión, por su parte, acaba de cumplir 40 años, y fue la de incorporar a Shenzhen en la iniciativa de generar una Zona Económica Especial (ZEE).

El impulso de la ZEE ha convertido a la ciudad en el centro de la innovación tecnológica. Compitiendo al nivel de Silicon Valley, Shenzhen marca el origen desde donde el gigante asiático se ha posicionado como principal rival de Estados Unidos en la carrera por el liderazgo en las nuevas tecnologías. No es por menos que la empresa china Tencent, el segundo inversor más exitoso del mundo en unicornios, tras la empresa de capital riesgo americana Sequoia, y propietario de WeChat, la aplicación omnipresente en China, tenga la sede en la ciudad que se ha denominado la Silicon Valley del hardware. También tienen sus oficinas centrales en esta ciudad otras empresas chinas de vanguardia como Huawei, ZTE y la empresa de drones DJI. El poder del ecosistema.

La categoría de ZEE ofreció a Shenzhen, que dista unos 20 kilómetros de Hong Kong, la capacidad de explorar la nueva vía de impulsar el desarrollo comercial y la industrialización como parte de la nueva era de reforma económica y apertura al exterior iniciada por Deng Xiaoping. Shenzhen ha sido testigo de la historia de éxito en la estrategia de China de puertas abiertas. De hecho, la ciudad ha experimentado crecimientos medios anuales del PIB de doble dígito de hasta el 21,6% entre 1979 y 2019, registrando, asimismo, un crecimiento del PIB per cápita que supera todos los registros, pasando de unos 600 yuanes a más de 200.000. De ahí que el discurso de Xi Jinping durante la celebración de este aniversario haya sido reafirmar el compromiso de Pekín con el modelo de apertura y reforma, pero también con el de innovación y desarrollo.

El poder tecnológico de Shenzhen se aprecia en iniciativas como la reciente prueba piloto de la nueva moneda digital de China (DCEP) donde el gobierno chino ha regalado 10 millones de yuanes a 50.000 ciudadanos afortunados por un sistema de lotería. Este evento se hizo coincidir con la visita de Xi Jinping para la celebración del 40 aniversario de la ZEE de Shenzhen el 12 de octubre, y las múltiples referencias a “innovación local” y a “autosuficiencia” en el discurso del presidente chino dan indicación de cómo se estructurará el XIV Plan Quinquenal (2021-2025) que se presentará el próximo 26 de octubre y cuya hoja de ruta tendrá la vista puesta en 2035.

Las referencias en el discurso de Xi a la creación de una “innovación industrial de alto nivel con influencia mundial” y al hecho de que se tengan que abordar “muchos desafíos sin precedentes” refleja la actual situación de rivalidad tecnológica con Estados Unidos. Centro de la conocida como Greater Bay Area, en el que también se encuentran Hong Kong y Macao, Shenzhen está impulsando el potencial de la región para conseguir rivalizar con la industrializada Bahía de Tokio y la tecnológica Silicon Valley.

El simbolismo de la visita de Xi está estrechamente ligado a la gira que realizó Deng Xiaoping en 1992 para reforzar el compromiso con las políticas de reforma después de que el país hubiera pasado por el aislamiento internacional tras los acontecimientos de Tiananmen en 1989. Después de 40 años el fondo del discurso se mantiene, aunque en esta ocasión sea la impronta del pensamiento de Xi Jinping el que ha quedado remarcado por la referencia del presidente chino a hacer de Shenzhen una “ciudad modelo para un gran país socialista moderno” en los próximos cinco años. Si esta transformación de Shenzhen, y de la región, se ha producido en cuatro décadas, quizá lo mejor esté todavía por llegar.

THE ASIAN DOOR: América Latina frente al decoupling ¿realidad o reto? Águeda Parra

Después de varios meses de pandemia, una de las consecuencias más evidentes que ha generado la crisis sanitaria del COVID-19 ha sido impulsar un proceso de aceleración mundial en varios entornos. Entre ellos, la reordenación de las cadenas de suministros globales pasa a ocupar un lugar destacado.

En un mismo período de tiempo, ha coincidido un escenario de decoupling de China, promovido por la administración Trump, y una crisis sanitaria, suscitando una posible reordenación de las cadenas de suministro globales para reducir riesgos operativos ante una situación como la que ha planteado una pandemia mundial. La vista está puesta ahora en potenciar la aportación de valor de otras regiones de Asia, por su cercanía a China, o jugar la baza de América Latina, por su proximidad al importante mercado de consumo de Estados Unidos.

La integración de China en la región asiática ha favorecido que, a medida que el gigante asiático asciende hacia la parte alta de la cadena de valor en la manufactura y producción en varias industrias, hayan sido los países vecinos los que han capturado el espacio dejado por China. Asimismo, en este escenario, el proceso de decoupling y la aceleración generada por la crisis sanitaria ha motivado que varias tecnológicas estadounidenses, como Google, Microsoft y Apple, estén moviendo parte de su producción fuera de China, quedando Vietnam y Tailandia entre los países más beneficiados. Pero ¿en qué medida podría América Latina beneficiarse de esta reordenación de las cadenas de suministro globales que está promoviendo Estados Unidos?

La gran ventaja de la proximidad de los países latinoamericanos con el gran mercado de consumo estadounidense no se ha visto traducida en un mejor posicionamiento de América Latina como sustituto natural de Asia en este proceso de decoupling al que aspira Estados Unidos. La región en su conjunto no ha desarrollado las infraestructuras y capacidades logísticas que demanda la operativa de las cadenas de suministro globales, sin embargo, determinados países podrían verse beneficiados, según un estudio de The Economist Intelligence Unit.

En ese movimiento de las cadenas de suministro globales que está promoviendo Estados Unidos del este al oeste, México es el país mejor posicionado, aunque determinados factores hacen poco factible que este proceso llegue a consolidarse, según este estudio. El hecho de que dos tercios de las importaciones de bienes y servicios de México estén relacionados con el comercio de exportación, y que el envío de contenedores tarde apenas una semana en pasar la frontera frente a las cinco semanas que tardaría en llegar desde China, además de tener un coste menor, son puntos que benefician la posición de México. Sin embargo, la lenta recuperación de la pandemia no favorece un reposicionamiento del país en las cadenas de suministro globales, a lo que habría que añadir la falta de políticas que promuevan este tipo de movimiento, así como la carencia de mecanismos que incentiven la atracción activa de la inversión.

De entre los países de América Latina, Chile, Costa Rica, México, Colombia y Brasil figuran entre los mejor posicionados para incorporarse a las cadenas de suministro globales. Sin embargo, la falta de inversión en infraestructura de la que adolece la región, que destina menos del 3% del PIB en su conjunto, no favorece esta transición. Contrasta con el 8% del PIB que dedican los países de Asia Oriental, y se estima que sería necesario incrementar entre un 4%-8% del PIB el gasto en infraestructuras para poder asemejarse a otros países industrializados como Corea del Sur, según algunos estudios.

Existen, asimismo, otras cuestiones a tener en cuenta para generar esta transición desde la región asiática a la latinoamericana. Destaca la falta de preparación y adopción de las nuevas tecnologías en un modelo de cuarta revolución industrial (4IR), así como la cuestión de los costes laborales y la disponibilidad de talento especializado. No obstante, aunque la situación no sea la más favorable, toda crisis es una oportunidad, y América Latina debe encontrar los mecanismos para reivindicarse como actor mundial en la configuración de las futuras cadenas de suministro globales.

THE ASIAN DOOR: La pirámide (invertida) de la digitalización financiera. Águeda Parra.

Apenas dos décadas separan el nacimiento de Internet del mundo digital en el que nos movemos actualmente. En este tiempo, el despliegue de las tecnologías ha ido definiendo la evolución de los servicios disponibles. Sin embargo, una pandemia y nuevas necesidades tecnológicas están imprimiendo un ritmo de digitalización más dinámico, imponiendo una aceleración en la transición hacia el siguiente nivel tecnológico, a diferencia de cómo había sido hasta el momento.

Algunos estudios muestran que han bastado dos meses de pandemia para acelerar la digitalización mundial cinco años, un efecto al que el sector financiero no ha sido ajeno. La situación de crisis sanitaria ha impulsado de forma significativa las previsiones de crecimiento del mercado e-commerce a nivel global, a la vez que se ha acelerado la transición entre los pagos físicos a los móviles. De hecho, el efecto del COVID-19 ha generado un incremento en los niveles de transacciones de pagos digitales similar al que estaba previsto alcanzar en un intervalo de dos a cinco años vista. Y es precisamente esta aceleración de las tendencias digitales en el entorno FinTech lo que va a provocar la disrupción en el sector. Aquellos que sepan adaptarse a las nuevas necesidades digitales verán impulsada su actividad, mientras que la selección natural darwiniana dejará atrás a los que se vean superados por los ritmos de digitalización que ha impuesto la pandemia.

Una nueva era. Así es como ya ven los mercados de capitales la rápida irrupción de las empresas FinTech en el mercado financiero. Si los avances tecnológicos han promovido el despliegue de nuevas generaciones de telefonía móvil, los servicios implementados han ido evolucionando igualmente al ritmo (o incluso a mayor velocidad) al que lo ha hecho la tecnología. El valor de los bancos convencionales parece estar en caída libre. Si en una década han pasado de representar el 95% al 81% del valor del mercado total de la industria bancaria y de pagos, solamente en el último año han caído al 72%. Espacio que han ido ocupando las empresas FinTech que ya representan un 11%. Entre ellas destacan la china Ant Group y la estadounidense PayPal, cuyo valor de mercado se ha duplicado este año hasta los 900.000 millones de dólares. El mercado lo completan las empresas convencionales de pagos no bancarios como Visa, que también ha experimentado un importante crecimiento, representando el 17% del mercado restante, según The Economist.

La rápida proliferación de iniciativas en distintos sectores que compiten por convertirse en la plataforma que aglutine los servicios de pagos, los seguros y las actividades de inversión financiera muestran la dinámica del mercado en la que players ajenos a la industria pasan a suponer una parte importante del mercado bancario y de pagos que cubre todas las necesidades financieras de los usuarios digitales. Una tendencia que ya comienza a estar ampliamente desarrollada en China donde Alibaba y Tencent, los grandes titanes tecnológicos, llevan años avanzando en este tipo de integración, beneficiándose de la incorporación de las capacidades de la IA, el cloud computing y el big data para conocer al instante el perfil crediticio de los consumidores y poder así adaptar la prestación de estos servicios a la demanda.

Si la pandemia ha sido disruptiva en la adopción de hábitos digitales, mayor será el impacto que genere el despliegue de la quinta generación de telefonía móvil. Promotor de grandes avances en la digitalización de varias industrias, es muy posible que se invierta la pirámide financiera por efecto del 5G. Las FinTech están destinadas a adquirir un mayor protagonismo entre los consumidores ávidos por incorporar las nuevas tecnologías a este ámbito, aunque los bancos tradicionales seguirán siendo necesarios para mantener el funcionamiento de la industria financiera.

THE ASIAN DOOR: Estrategia Sun Tzu para competir con Estados Unidos. Águeda Parra

Dice Sun Tzu en la famosa obra de “El arte de la Guerra” que la mejor victoria es vencer sin combatir y esta es la máxima que parece estar siguiendo el gobierno chino en su rivalidad con Estados Unidos. Semiconductor Manufacturing International Co. (SMIC) es la empresa estatal con la que China se ha incorporado a competir en la liga de los fabricantes de semiconductores más importantes del mundo. En un mercado dominado en un 80% por proveedores americanos en la producción de ciertos equipos muy especializados, y esenciales en la fabricación de chips de última generación, las restricciones impuestas por Estados Unidos para limitar las ventas a empresas chinas dejan un escenario poco prometedor para continuar con los ritmos de producción actuales.

Asimismo, conseguir un nivel de producción propio que reduzca la dependencia de importaciones pasa también por reducir el gap tecnológico en la fabricación de chips avanzados que den respuesta a las necesidades de computación de alto rendimiento que va a requerir el despliegue de las nuevas tecnologías. Aquí los grandes referentes son la empresa taiwanesa Taiwan Semiconductor Manufacturing Co. y la americana Intel. De ahí, que, cuando el objetivo de China es alcanzar un nivel de producción propio que le permita auto provisionarse y no depender de importaciones que paren la cadena de producción, urge un cambio de estrategia.

Algunos expertos estiman que la competitividad de China en el sector de equipos semiconductores, aunque ha crecido mucho en los últimos años, apenas representa el 2% del mercado global, situándose todavía a dos o tres generaciones de distancia de sus competidores. Se trata de una autosuficiencia en el sector de equipos de semiconductores de alrededor del 10% que limita ostensiblemente las ambiciones de China en un entorno de guerra comercial con Estados Unidos. El gap tecnológico es otro de los grandes caballos de batalla. En este aspecto, la desventaja es bastante similar, y la producción de chips altamente competitivos y de reducidas dimensiones se sitúa a una distancia de entre una y dos generaciones de sus principales rivales, es decir unos 5 a 10 años de desarrollo. De ahí que, en líneas generales, China disponga de una capacidad de autosuficiencia de chips de menor calidad, que se utilizan en dispositivos menos sofisticados, de apenas un 30%.

Con este escenario, la estrategia para completar el largo camino hasta conseguir una suficiencia de aprovisionamiento en producción propia del 70% para 2025 pasa por una inversión masiva en la industria, que algunos medios barajan en unos 1,4 billones de dólares. Aunque la cifra todavía está por confirmar, la cantidad final estará en un orden de magnitud similar, teniendo en cuenta el esfuerzo titánico que debe realizar China para reducir el gap tecnológico que todavía mantiene con Estados Unidos en este sector. El entorno empresarial se ha complicado de forma exponencial tras las medidas establecidas por la administración Trump, que podrían igualmente mantenerse en el tiempo más allá de un hipotético cambio de gobierno tras las próximas elecciones presidenciales en Estados Unidos.

En una industria tan intensiva en capital como es la de los semiconductores, el dinero fluirá entre las empresas que China está impulsando para aumentar su competitividad global en la industria, pero no así lo hará el talento. El sector requiere de perfiles técnicos muy especializados para mantener una alta competitividad, de ahí que se haya desatado una lucha feroz por atraer el mejor talento. La demanda se estima en 720.000 nuevos puestos hasta finales de 2021, que reflejan la presión que viene experimentando el mercado para cubrir perfiles especializados, superando con creces los 460.000 trabajadores que se registraron en 2018, según el Ministerio de industria y Tecnología de la Información de China.

Con la vista puesta en implementar las directrices del próximo Plan Quinquenal, China pretende desarrollar una estrategia de “circulación dual” para hacer crecer la demanda doméstica a la vez que reduce su dependencia de las importaciones extranjeras. De ahí que, el objetivo a corto plazo pase por evitar que una escalada en los salarios de la industria de los chips y una floreciente creación de nuevos unicornios no desemboque en una gestión descontrolada de la inversión que conduzca a una situación similar a la que provocó la burbuja de las “puntocom” hace tres décadas.