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China y la cerveza, un matrimonio sólido. Nieves C. Pérez Rodríguez

China es el país que consume más cerveza del mundo. De las 10 marcas de cervezas más vendidas en el mundo, cuatro son chinas: Tsingtao, Yanjing, Harbin y el líder mundial, Snow, que vendió 105,6 millones de hectolitros en 2016, de acuerdo con thebeertimes. Estas cifras son superiores que las de Budweiser (46,7 millones), Heineken (31,9 millones) y Corona (24 millones) todas juntos. Según el informe de Euromonitor International, en 2015 los chinos bebieron casi el doble de cantidad de la cerveza que se consumió en los Estados Unidos.

El aumento del consumo de cerveza es otro ejemplo del crecimiento del mercado chino. Su importación arroja cifras espectaculares. El volumen más o menos varía cada año, pero siempre hacia arriba. Tan sólo el año pasado el mercado de cerveza creció un 37%. China consume el doble de cerveza que USA y cinco veces más que Alemania, de acuerdo con Carlos Miranda, experto en importación de vinos y bebidas alcohólicas ubicado en el sur de China, al que 4Asia entrevistó al respecto.

Miranda señala que el consumo de las famosas marcas de cerveza china, como Tsingtao, se produce a edad bien temprana, comenzando entre los 16 y los 17 años. Luego con el aumento de la edad, el consumidor se declina por cervezas de mayor calidad, como las importadas, que son mucho más caras; por ejemplo, una cerveza belga cuesta unos 26 RMB frente a 5 u 8 RMB que valen las cervezas producidas en China. El consumidor chino es mas exigente cada día, tiene más liquidez y un paladar más sofisticado.

España es uno de los países que exporta cerveza a China, y en una cantidad bastante considerable. Las exportaciones de cervezas españolas se han triplicado en los últimos cinco años y Portugal, China, Reino Unido e Irlanda son los principales destinos, de acuerdo con el informe socioeconómico del Sector de la Cerveza en España del 2017.  En este sentido, resulta especialmente significativo el crecimiento de las exportaciones de cerveza a China en los últimos años.

De acuerdo a este informe “se trata de un país en el que hay una gran demanda de productos tradicionales españoles, como la cerveza, el aceite de oliva, el jamón o el vino, que se han posicionado como Marca España”.

Por ahora, las siguientes cinco marcas de cerveza son las que ocupan el 80% del mercado chino: China Resource Snow Breweries, Beijing Yangjing beer, Tsingtao Brewery, Carlsberg China y Anheuser-Busch InBev.

Tal vez no sea sorprendente entonces que, si bien el volumen total de cerveza vendido está disminuyendo a nivel mundial, la cerveza importada ha subido un 15,8% en China en el último año, con la cerveza artesanal como una categoría en rápido crecimiento. Valga apuntar que el crecimiento de la producción artesanal es global; por ejemplo, en Estados Unidos ha tenido un gran repunte en los últimos años.

El patrón de consumo de cerveza en China es muy distinto comparado a otros países. Los chinos suelen reunirse en pequeñas salas de música o los famosos karaokes, y piden por cajas de 12 o 24 unidades a la vez. Esta curiosidad también se repite en los clubs nocturnos o los restaurantes, de acuerdo con Carlos Miranda, qué también explica que el consumo de cerveza importada se da sobre todo en las principales provincias chinas: Fujian, Shanghái, Cantón y Pekín, en donde los consumidores más jóvenes cuentan con un mayor poder adquisitivo.

China lidera el consumo de cerveza en el mundo, como ya se ha afirmado. Snow -cerveza china- es la marca más vendida en el mundo y prácticamente sólo se vende en China, y cuyo costo ronda 1 dólar por litro de acuerdo a thebeertimes.com. Lo que nos da una clara idea de lo masivo que es el mercado chino por si solo.

Otra indicación de lo atractivo que es el gigante asiático y al que occidente debería seguir muy de cerca, como lo ha hecho España, que ha conseguido consolidar una posición de exportador de sus productos más típicos. Sin embargo, debería seguir invirtiendo esfuerzo en asegurarse con una mayor cuota de beneficio del mercado que da muestras de convertirse el más grande del mundo.

ancla

Pasos adelante

La nueva cita entre responsables políticos y militares de las dos Coreas en la zona fronteriza de Panmunjom está lejos de ser anecdótico. En medio del renacido griterío y de las acciones de propaganda, que los dos países mantengan su agenda y avancen en asuntos bilaterales, si bien tutelados de cerca por China y Estados Unidos, es una buena noticia. Y no hay que olvidar que esta tutela no es nunca absoluta y que cada país tiene un margen de autonomía que, a su vez, condiciona las estrategias de sus padrinos.

La relación bilateral actual, impensable hace unos meses, probablemente ha abierto unos procesos irreversibles, aunque no exentos de riesgos y sobresaltos. En este caso es Corea del Sur quien asume una mayor responsabilidad. Tiene que dar respuestas y explicaciones a sus ciudadanos como en todo país democrático, tiene que mantener serenidad y firmeza con un presidente de Estados Unidos errático del que se pueden ni deben distanciarse mucho y, a la vez, construir mejores alianzas regionales.

 No se conoce con exactitud el orden del día pero, sin duda, estarán sobre la mesa la desnuclearización, la apertura de nuevos procesos de intercambio comercial, el estudio del problema de las familias separadas y nuevos gestos para visualizar que hay un proyecto creíble en marcha. Estos avances bilaterales no van a resolver el problema. pero sí pueden hacer de ancla para que el gran proceso se consolide. (Foto: Dominique Weis, Flickr.com)

Cata vino Chinos

El negocio del vino en China supera los 2000 millones de dólares. Nieves C. Pérez Rodríguez

Con el crecimiento de la economía china se han puesto de moda los usos y tendencias occidentales. La sociedad china parece sentir la necesidad de convertirse en intercultural, sobre todo la creciente clase media. La cultura del vino ha llegado a China para quedarse y con ello los cursillos de catas y de familiarización con la cultura vinícola. Para profundizar en este tema 4Asia contactó con Carlos Miranda, catalán de nacimiento, pero residente en China desde el 2009, y con más de 7 años de experiencia en el sector. Gerente de Interwine, una feria de vinos que se celebra dos veces al año en Guangzhou, ciudad del sur de China que aloja más de 3 millones de ciudadanos y conocida por su extensa gastronomía.

El sector del vino en China es muy dinámico y está rompiendo récords. Cada año las importaciones aumentan y desde el año pasado se rompió la barrera de los 2000 millones de dólares en valor de vino importado a China (sin incluir Hong Kong). “Si echamos la vista atrás, vemos cómo se han ido produciendo grandes cambios en el consumo del vino, debido a la apertura de China a nuevos países, o bien por la firma de tratados de libre comercio (Chile, Australia, Georgia, entre otros) o porque los chinos tienen más conocimiento de lo que están comprando y bebiendo”, dice Miranda.

La feria de Interwine se estableció hace 13 años en Guangzhou, capital de Cantón, y es la mayor feria de vinos y bebidas espirituosas en China. Se celebra en mayo y en noviembre cada año. Cubre un área de 40.000 m2 y dura tres días, en los que se organizan más de 60 actividades relacionadas con el vino (catas, seminarios, etc.), explica nuestro entrevistado.  Se lleva a cabo en el sur de China porque es la zona más dinámica para las importaciones de vino en todo el país.

Tan sólo el año pasado, la provincia de Cantón volvió a superar a Shanghái en volumen total de vino importado. Además, la provincia de Cantón cuenta con Shenzhen, una ciudad que actualmente tiene la media más alta de vino importado con 7.6 dólares por botella. “No hay ninguna bodega que venda a China que no tenga a un importador o distribuidor en Guangzhou o Shenzhen”, afirma Miranda.

Señala que Francia es el líder indiscutible en vino importado en China, pero está bajando mucho. En el año 2015 vendía un 44% del valor de vino importado y hoy por hoy no llega ni a un 39%. Suráfrica es otro ejemplo de cambio. En los últimos 3 años ha disminuido su presencia en un 25% así como lo ha hecho también Argentina en un 7% debido a la falta de promoción en China. Por lo tanto, Francia ocupa el primer lugar, seguido por Australia, que ha fortalecido su presencia exponencialmente debido a los bajos impuestos que pagan, que valga señalar para el 2019 serán del 0%. Seguido por Chile, España e Italia. Muy por detrás están los vinos procedentes de Estados Unidos, Portugal, Alemania, Georgia y Argentina.

El valor de una botella Crianza Rioja se encuentra en unos 35 euros / 41 $ dejando a un lado pocas excepciones. Hay que tener en cuenta que el 47% son tasas y aranceles, junto con el beneficio del importador, distribuidor y/o tienda física final. Miranda explica que desde hace unos años el vino es muy accesible, sobre todo por la gran labor que hacen desde La Rioja para promocionar sus vinos en China. Desde 2012 no han parado de aumentar y en los últimos 5 años las importaciones de vino de La Rioja han crecido un 60% en China. Además, “es un vino que por sus características -poco ácido, fácil de beber- pega bien al paladar chino y su forma de beber -sorbos cortos”, afirma el experto.

A pesar de que el consumo de vinos en China ha aumentado exponencialmente, no se bebe de la misma manera que en España. Está más bien reservado para ocasiones especiales como cumpleaños, bodas, fiestas, eventos, y/o reuniones de amigos.  Se consume sobre todo en fechas especiales en el calendario chino en donde se bebe más bien en exceso, nos explica, como el Año Nuevo chino, la Semana Dorada en octubre y el Festival del Bote del Dragón. Otra manera casi institucionalizada es el uso del vino a la hora de hacer regalos. Es muy habitual regalar un par de botellas en una fina caja de madera.

Así como China nos ha invadido con sus productos, cada día los chinos consumen más los productos que hasta hace muy poco estaban reservados para los occidentales. Con su espectacular crecimiento económico, con jóvenes cada día más solventes y ejecutivos en los 40 y 50 años queriendo mostrar su poder adquisitivo, en China el vino se ha convertido en un signo de status del que muchos quieren presumir y muchos saben disfrutar.

backstage

Detrás del escenario

La mayoría de las grandes decisiones políticas se cocinan, se preparan, se organizan y se comienzan a poner en ejecución detrás de los escenarios mientras en esto se presentan, se embellecen, se encubren y se justifican. Y así está pasando en todo el escenario del Pacífico para desplegar todo lo que implicó la cumbre de Singapur.

Una vez alcanzado el compromiso, ambiguo pero importante, de avanzar hacia la desnuclearización de la península coreana hay que dar pasos, y esto es mucho más difícil. Por una parte, Corea del Norte, que ha alcanzado su estatus actual sobre la base de sus amenazas y su despliegue de misiles no puede ir tan rápido como quiere EEUU por problemas técnicos y por la necesidad política de no parecer la parte derrotada en la negociación y endurece las condiciones de medidas recíprocas. Y, por otra, Estados Unidos no puede ceder en esas medidas para no dejar a Corea del Sur con una sensación de inseguridad y a Japón con mayores incertidumbres. De ahí los viajes de Pompeu y las polémicas y el rumor de que los norcoreanos estarían modernizando una instalación de misiles.

Pero mientras tanto, los otros actores de este drama también se mueven tras el escenario. China, el gran padrino, mueve piezas en Latinoamérica y no sólo económicas, una vez relajado algo el panorama frente a sus costas. Ha anunciado la apertura de una gran base de observación espacial y del radio espacio, es decir, con capacidad de intercepción y conocimiento de comunicaciones, en Argentina; y se ha filtrado información sobre una avanzada negociación con El Salvador para establecer una base de operaciones navales, sin excluir la presencia de barcos de la Armada china, en el Golfo de Fonseca.

Ambas noticias, que indican la profundidad de los cambios que están ocurriendo y, a la vez, la escasa atención que, aparentemente, dedica a Administración Trump al sur de sus fronteras, no deja de aumentar la incertidumbre. EEUU y Europa enredados en una disputa comercial repleta de hipocresía; Rusia fortaleciendo su posición y su influencia en Oriente Medio y el mundo navegado en claves populista sin ingredientes que pueden estropear cualquier digestión. (Foto: Georgi Gavrilenko, Flicker.com)

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INTERREGNUM: Elecciones en Pakistán. Fernando Delage

Tras un lento recuento de los votos, y con múltiples protestas sobre posible fraude electoral, los resultados de las legislativas celebradas en Pakistán el 25 de julio abren, aunque sólo en términos relativos, un nuevo escenario político. En la segunda sucesión estable de un gobierno civil por otro en 71 años de historia como Estado independiente, la victoria del PTI (Pakistan Tehreek-e-Insaf) pone fin a décadas de dominio por parte de dos familias: los Bhutto y los Sharif. El próximo primer ministro, el exjugador de cricket educado en Oxford, Imran Khan, se ha impuesto a Shehbaz Sharif—hermano del exprimer ministro Nawaz Sharif—, quien concurría como candidato de la Pakistan Muslim League-Nawaz (PML-N), y a Bilawal Bhutto—hijo de Benazir Buhtto y de Asif Ali Zardari, primera ministra y presidente, respectivamente, en su día—, y actual líder del Partido Popular de Pakistán (PPP).

La falta de experiencia política de Khan—que se inició en su candidatura en las elecciones anteriores, en las que quedó en tercer lugar—no ha sido obstáculo para que los votantes hayan optado por sus mensajes contra la corrupción, y por el atractivo que supone un partido no dinástico. Sería prematuro, sin embargo, considerar que Pakistán va a convertirse en una democracia más abierta y plural porque hayan comenzado a deshacerse ciertas lealtades tradicionales. La violencia de las últimas semanas—con más de 200 muertos—, la censura en los medios de comunicación, la detención de periodistas, o las amenazas a los candidatos del PML-N y del PPP, revelan algunos de los problemas estructurales de un frágil sistema político y una sociedad desigual.

Aún más cuando detrás de esas acciones, y de otras encaminadas a dirigir el voto hacia el PTI, están las fuerzas armadas. Era prioritario para el ejército evitar la victoria del PML-N: el partido de Nawaz Sharif—encarcelado a principios de julio, después de que fuera destituido como primer ministro el pasado año—pretendía ejercer el poder—de haber vuelto al gobierno—con genuina autonomía, y—quizá todavía más grave para los militares y los servicios de inteligencia—aspiraba a negociar un entendimiento con India y a frenar la constante intromisión en los asuntos de Afganistán.

Es cierto que se ha evitado el escenario más inestable, y que parecía más probable: un Parlamento sin una clara mayoría de ninguno de los tres principales partidos. Pero los generales han conseguido en cualquier caso su resultado preferido: un gobierno del PTI. La autoridad política última no descansará por tanto en el gabinete elegido por los votantes, lo que continuará haciendo una anomalía de Pakistán, un Estado nuclear situado en el centro de una conflictiva región.

No cabe esperar pues un deshielo en las relaciones con Delhi. Como tampoco con Washington: Khan ha sido muy crítico con la política antiterrorista y afgana de Estados Unidos. Surgen también nuevos interrogantes sobre el futuro de la relación con China. El Corredor Económico entre ambos países impulsado por Pekín en el marco de la Ruta de la Seda es un proyecto vital para el futuro paquistaní, pero puede verse afectado por un deteriorado contexto económico y financiero local: una crisis en la balanza de pagos parece estar a la vuelta de la esquina. El periodo de unificación nacional que debía abrirse tras estas elecciones tendrá que seguir esperando.

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THE ASIAN DOOR: The silent revolution of the digital economy. Águeda Parra.

The United States and China have been fighting a commercial war for a long time in the economic field without apparent winners or losers yet. Diplomacy is playing an important role in the game of alliances in Asia Pacific, where Washington has seen its leadership and influence reduced in recent years. However, the most growing rivalry is seen in the silent digital revolution that is placing China a few steps behind the United States, reducing the distance that separated them just a decade ago.

In the words of John Chambers, director of Cisco System, “At least 40% of all businesses will die in the next ten years if they cannot imagine how to change their entire business model to accommodate new technologies.” And not only they must transform themselves so as not to have an imminent expiration date, but adapting to the digital universe allows companies to have less rigid production processes, making them more competitive. China is taking advantage of it to reduce its differences with the major powers, thanks to the fact it does not have the burden of highly structured business processes. China is jumping into the digital environment in a more agile way and with greater capacity to start competing more easily in the global ecosystem within a globalized environment.

In the physical world, a dissatisfied customer can tell 6 people, while in the digital world it can reach up to 6,000 friends, according to Jeff Bezos, founder and CEO of Amazon. This principle is followed by the main digital platforms in China, the so-called BAT (Baidu, Alibaba and Tencent), the ones that with their star applications are redesigning the model of digital economy in China. So much so, that the search engine par excellence in the Asian giant is Baidu, the first Chinese company listed in the NASDAQ 100 Index. It has a market share in the country of 75.1%, compared to the 1.4% that Google has. In the field of e-Commerce, the reference in China is Tmall, owned by Alibaba, with a 56.6% share, whereas Amazon represents only 0.8% of the Chinese market. In the field of social networks, WeChat, owned by Tencent, with 1 billion active users, exercises the leadership. This is a universe Facebook cannot compete with, having just 54 million users in China, according to the report 2017 Digital Economy Compass by Statista.

The transformation of the digital environment is causing 4 Chinese tech titans to appear in the Top 15 of major digital platforms, Alibaba (5), Tencent (6), Baidu (8), and JD.com (10), in a classification that worldwide continue to lead the US companies Apple (1), Google (2), Amazon (3) and Facebook (4), according to the aforementioned report. However, China has in its favour the immense population of the country that represents the great growth potential of online services. With an Internet penetration in China that reaches 50% of the population, about 700 million people can find in online services the means to meet their daily needs. In the case of the United States, the situation is quite different, since Internet penetration reaches 77% of the population, and only 59 million people still do not enjoy online services, according to the Statista study.

The stereotype of unicorns, private investment technology startups that have a value of more than $1 billion, follows the same dynamic as the digital economy as a whole. In this decade, it is more possible that companies with a value of more than $1 billion are Chinese or American, as was the case of 31 out of the 40 companies created during 2016, mostly related to new technologies. In this digital revolution, Europe seems to be falling behind and far from China and the United States, not only in the creation of startups, but also in digital spending calculated as a percentage of total household consumption per capita. At this point, China is in the Top 1 with 10.6% in 2016, much higher than that registered by Europe (5%) and the United States (4.5%).

Among the markets analysed by Statista in its report are the eServices, highlighting the distribution of food as the most dynamic market, with an overall annual profit growth of 21% between 2016-2021, similar to the one registered in the United States, with an 19% increase in the next five years. The eTravel market is another example of the markets that will register the most significant growth globally, almost doubling the revenues in 2021 to reach around one trillion dollars, mainly driven by the United States, which will grow by 7.4%, while China with an increase of 17.9% will not be enough to overcome the American power in this area. The study also indicates that China will dominate the online luxury market worldwide with a turnover that can reach more than $285 billion in 2021. The Asian giant, as dragon of the FinTech, leads a market that has expected to double its revenues in this period, registering growths of 30.2% between 2016 and 2021, according to the abovementioned report.

However, in the Chinese digital ecosystem, payment for advertising follows an inverse trend. WeChat incorporated payment campaigns in 2015, and today they only represent 15-20% of Tencent’s revenues, compared to 70% for Facebook. However, according to the forecast, the market will double its income between 2016 and 2021. The situation is likely to change in the next five years. How long will the digital economy revolution in China continue to seem silent?

 (Traducción: Isabel Gacho Carmona)

revolution

亚洲门:数字经济的无声革命。安吉黛 – Águeda Parra

美国和中国长期以来一直在经济领域上进行商业战争,而没有明显的胜负之分。外交对亚太地区非常重要,华盛顿近年来在该地区的领导力和影响力有所减弱。但最激烈的竞争是无声的数字革命,它使中国落后于美国,并将它们减少隔开十年的距离。

正如思科系统公司总监约翰钱伯斯 (John Chambers)说:“如果不改变整个商业模式以适应新技术,至少有40%的企业将在未来的十年内死亡。”为了不失败,企业必须进行改革,减少生产过程的僵化程度,提高竞争力。中国正在利用这一优势来减少与大国的分歧,并在全球化的世界中更加轻松地竞争。

根据亚马逊创始人兼首席执行官杰夫贝佐斯(Jeff Bezos)的说法,在现实世界中,一个不满意的客户可以告诉6个人,而在数字世界中,他可以接触6,000个朋友。中国主要的数字平台(百度,阿里巴巴和腾讯)在应用中正在重新设计中国的数字经济模式,遵循这一原则。这么多,这家亚洲巨头的卓越搜索引擎是百度,这是纳斯达克100指数中首家上市的中国公司,该公司在该国的市场份额为75.1%,而谷歌为1.4%。在电子商务领域,中国的领导者是阿里巴巴拥有的天猫,占56.6%的份额,而亚马逊仅占中国市场的0.8%。根据2017Statista的报告,在社交网络领域,由腾讯拥有的微信占据了10亿活跃用户,脸书无法与之竞争,在中国拥有5400万用户。

数字环境的转型速度正在导致4家中国技术巨头出现在主要数字平台的前15名中,阿里巴巴(5),腾讯(6),百度(8)和京东(10)。这种分类依然由美国公司苹果(1),谷歌(2),亚马逊(3)和脸书(4)领导。但中国这个国家的庞大人口有利。这是在线服务的巨大增长潜力。随着中国互联网普及率达到50%的人口,仍有大约7亿人能够在线服务中找到满足日常需求的手段。根据Statista的报告,就美国而言,情况大不相同,因为互联网普及率达到77%,而只有5900万人仍然不享受在线服务。中国的数字经济革命会保持沉默多久?

(Traducción: Isabel Gacho Carmona)

Flickr Ruperto Miller

Trump en Europa. Nieves C. Pérez Rodríguez

 “Los países europeos tienen que pagar más por su defensa”, es lo que ha afirmado Trump desde el principio de su legislatura. Y aunque esta afirmación es sensata, lo que debería discutirse es sobre las maneras en que se han dicho las cosas. En diplomacia las formas, los gestos y las palabras tienen mucho peso. Y de eso poco parece conocer Trump, quien no quiso esperar ni tan siquiera a un segundo encuentro para reclamarle a sus socios de la OTAN el aumento de sus cuotas. De acuerdo con Robert E. Litan y Roger Noll (expertos del Brookings Institute) Alemania, Canadá, Italia y España tendrían que aumentar su aportación en unos 10 mil millones de dólares. Pero incluso aumentando esas cuotas, Washington ahorraría tan sólo 16,6% de su presupuesto actual de defensa. Lo que lo situaría en el 3% de su PIB, por lo que continuaría siendo el mayor socio de la alianza Atlántica.

La solicitud de Washington de que cada miembro de la OTAN aporte un 2% de su PIB no es descabezada -es más, ya había sido acordada previamente-, así como no lo es tampoco el planteamiento del término, pues entraría en vigor en el 2024, con lo cual, los países tendrían tiempo para recalibrar sus presupuestos y afinar cuentas.

Pero las torpezas de Trump y sus burdas formas pueden pasarle factura. Como el grave error que cometió al atacar las políticas de Theresa May, quien lidera el país más cercano y gran aliado de Estados Unidos en Europa y en el mundo.

Que Trump tenga su opinión acerca de las políticas domésticas inglesas no es de extrañar, pero que exprese públicamente sus opiniones en forma de críticas en una visita oficial a ese país puede ser considerado una injerencia en los asuntos domésticos, además de un gran desatino diplomático.

La OTAN es la organización militar más poderosa del mundo. Se creó en un momento histórico en el que Europa necesitaba a gritos de intervención extranjera para equilibrar dictadores y movimientos políticos hiper radicales que se había cobrado la vida de muchos millones de ciudadanos.  Claramente, las circunstancias de hoy no son las de hace 70 años, pero su compromiso sigue intacto en garantizar la paz y la libertad a través de la resolución pacífica. Esta alianza, a través de los años, se ha convertido en garante de la seguridad del mundo, traspasando las fronteras de sus miembros. Y Asia no escapa de este compromiso. Así lo ha afirmado el emisario especial de la OTAN el mes pasado, James Appathurai, asegurando que Asia Central fue catalogada como una región estratégica, incluso antes de la guerra de Afganistán.

Estados Unidos ya ha intentado en varias ocasiones incorporar socios asiáticos a la Alianza, como los países miembros de la ASEAN. Con los ojos puestos en el titánico crecimiento de China y su desarrollo militar, junto con sus pretensiones expansionistas, que la OTAN tuviera más presencia en el Pacífico ayudaría a equilibrar fuerzas en la región y frenaría un poco a Beijing. Además de neutralizar el gran dolor de cabeza, Corea del Norte, que ha mantenido la región y más recientemente una amenaza para el propio territorio estadounidense, una vez que Pyongyang demostró el otoño pasado que tiene capacidad de lanzar misiles de largo alcance.

Sobre todo, después del encuentro en Singapur, y del desastroso viaje de Mike Pompeo a Pyongyang la semana pasada, Trump debería estar aglutinando aliados que lo apoyen en la resolución del conflicto que su administración considera el mayor problema a resolver, con el que se enfrentan.

Algo tan frágil como la seguridad europea debería estar en manos de sus propios miembros. El hecho de que Estados Unidos haya sido el mayor financiero de la OTAN obedeció a un momento histórico que ha cambiado. Los líderes europeos deberían entender que la seguridad es clave para proteger sus territorios, sus valores y a sus ciudadanos de cualquier amenaza, aunque no dé votos en las urnas electorales como las políticas de izquierdas (beneficios, pensiones, seguridad social, etc.). La petición de Trump no es equívoca, pedir más compromiso económico es legítimo, el problema es cómo lo ha pedido. La falta de tacto político está poniendo a Trump en una situación de aislacionismo, en vez de cultivar aliados va por ahí diciendo sandeces en foros de cooperación y entendimiento. Al final, el problema no sólo es lo que dice sino cómo lo dice. (Foto: Flickr, Ruperto Miller)

Official White House Photo by Andrea Hanks

El grano y la paja

Una vez más, y podemos estar entrando en un bucle sostenido, hay que insistir en la necesidad de separar el grano de la paja en lo que al atrabiliario presidente Donald Trump hace referencia. Y hay que reconocer que el personaje no pone mucho de su parte para facilitar ese proceso intelectual.

De la gira europea del presidente norteamericano, en los medios de comunicación y, lo que es peor, en los discursos de muchos dirigentes políticos quedan sus exabruptos, sus inoportunidades, sus salidas del protocolo real británico y su falta de tacto. Es decir, la paja.

Mucho menos se han comentado, analizado y debatido sus afirmaciones sobre la progresiva dependencia energética europea del gas ruso (con las implicaciones estratégicas que eso tiene), la necesidad de un mayor presupuesto para la defensa europea, la declaración de guerra comercial y las implicaciones que puede tener su relación bilateral con Putin. No por las afirmaciones simplistas de que son más aliados sino porque su evidente choque puede llevar a un acuerdo sobre intereses comunes a costa de una Unión Europea inerme y que tiende al apaciguamiento con Rusia y al choque con Trump. Una Europa sin estrategia clara. Ese es el grano.

En ese contexto, al no insistirse en que Trump es una contingencia en una relación estratégica que no solo no puede ser cuestionada, sino que por si misma explica las libertades en Europa, la UE ve como EEUU, Rusia y China fortalecen su presencia en un escenario cada vez más complejo.

Trump se equivoca con el proteccionismo nacionalista, pero cuando Rusia y China lo critican, ellos que siguen siendo poco partidarios de las libertades, no deben engañar. Todos, Europa incluida, mantienen políticas proteccionistas que penalizan a los países pobres y a sus propias sociedades. Y el debate debe empezar ahí. Aunque algún día habrá que hablar de los gastos en defensa. Del grano. (Foto: Flickr, Official White House by Andrea Hanks)

detroit

INTERREGNUM: Three summits, three questions. Fernando Delage

In less than a week, three different meetings have shown the end of an era in Asia (and in Europe). The G-7 meeting in Canada, the summit between the president of the United States and the North Korean leader in Singapore, and the annual forum of the Shanghai Cooperation Organization (SCO) in Qingdao (China), reveal the accelerated transition towards a new regional and global order.

In Charlevoix, by refusing to sign the joint statement with its G-7 partners, Trump explicitly rejected the basic pillars of the post-war international order. Moreover, he has not hesitated to challenge his partners by imposing new trade tariffs. The question was imposed: can we continue talking about a Western political community?

The contrast with the treatment given by Trump to Kim Jong-un only two days later could not be greater. “We have an extraordinary relationship ahead of us”, American president said about Kim, with whom he hopes to establish formal diplomatic relations soon. His avowed intention to abandon the US military presence in South Korea ended up aggravating the concern of his Asian allies, already surprised by what happened in Canada.

Trump’s words mark the effective end of a war that began just 68 years ago – on June 25, 1950, when North Korea invaded the South – and that has been the determining factor of Asia’s strategic balance. It is important to keep in mind that the Korean War was the decisive turning point in beginning of the Cold War, and -through the famous document NSC68- the start of the implementation of the policy of American containment. The support of Beijing and Moscow to Pyongyang made the conflict a central front against communism. The implosion of the Soviet Union several decades later solved the ideological competition, but the Western structures designed to compete with the rival powers did not disappear: NATO, far from dissolving, expanded, as the West also increased its economic relations with China, facilitating its ascent.

A second question is therefore inevitable: what will happen with the order of the Cold War in Asia when its last vestige -the Korean War- definitely passes into History? When the president of the United States seems to feel more comfortable with the North Korean dictator than with his European allies, can his Asian partners continue believing in the guarantee of security that Washington has offered them since the end of the Second World War?

China and Russia attend with undisguised satisfaction to this rapid disintegration of the liberal order. While the West loses strength as a bloc, Eurasia consolidates as a strategic space. This has been highlighted by the first summit of the SCO in which India and Pakistan have participated as new partners, and to which Iran was invited as the next candidate for accession. The cohesion of the group should not be overestimated, but the contrast is significant, especially when China replaces the United States as the main defender of a multilateral system. Self-absorbed in their unilateralist preferences, Washington does not propose an alternative order to the dismantling of the post-war order, but what about Europe? This is the third question incited by the events of the week: what will the European Union do when the transatlantic relationship loses steam and its interests are directly affected by the geopolitical reconfiguration of Eurasia? (Traducción: Isabel Gacho Carmona)