Irán, suma y sigue

La victoria de Ebrahim Raisi, la cara del peor extremismo del régimen de los ayatollah en las elecciones iraníes, sube varios puntos el nivel de alarma en los indicadores de crisis en Oriente Próximo. Raisi, hasta ahora cúspide del poder judicial del país y responsable, por lo tanto, de las sentencias de muerte, lapidaciones públicas, ahorcamiento publico de homosexuales y de la institucionalización de las prácticas tiránicas de la teocracia, asumirá el máximo poder político, aunque siempre a las órdenes del líder religioso, Alí Jamenei. La elección de Raisi aumentará aún más las especulaciones de que está siendo preparado para suceder algún día a Jamenei, como líder supremo de Irán. Bajo el sistema político del país, es en última instancia el líder supremo, no el presidente, quien tiene la última palabra en todos los asuntos importantes de Estado. Raisi ha defendido seguir con el programa nuclear salvo que se acepten sus conclusiones, estrechar aún más los lazos con Rusia y China y la destrucción de Israel.

Pero Raisi hereda una situación complicada. Por una parte, la escasa participación en unos comicios escasamente democráticos en lo que ha sido toda una demostración de rechazo; en segundo lugar, una crisis económica galopante a caballo de una gestión desastrosa y marcada por la corrupción agravada por las sanciones de EEUU y algunos aliados, y en tercer lugar la contención de la política expansiva iraní en Yemen y Siria, donde había conseguido avances. En este marco, las negociaciones de Viena para restaurar el dudoso acuerdo nuclear roto por Trump conducirán a un pacto con prisas y con pocas novedades, dejando en el aire mucha incertidumbre.  La UE, que quiere llegar a algún tipo de entendimiento que le permita acceder a los mercados y al petróleo iraní presiona, Teherán tiene prisa por firmar algo que levante las sanciones y EEUU duda entre restaurar el acuerdo anterior o introducir alguna cláusula de garantías añadidas.

China, como Rusia, está atenta a la situación porque cuanto más tensas sean las relaciones entre Teherán y EEU más oportunidades tienen de aumentar su influencia en Irán, con quien China ya ha firmado un importante acuerdo estratégico. Los puertos y el petróleo iraní son claves para China.

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