Reseña Webinar China y Afganistán: ni amigos, ni enemigos ni todo lo contrario. Isabel Gacho Carmona.

Con la retirada de las tropas occidentales de Afganistán se abre un nuevo escenario en la región, que, entre otros cambios, incluye un mayor protagonismo de China, una posible vuelta de Rusia a reforzar su influencia en la zona o la incorporación de Irán en la  Organización de Cooperación de Shanghái con el apoyo de Rusia. Unos cambios que, sin duda, influirán en la definición de un nuevo escenario que repercutirá también en el Indopacífico. De estas y otras cuestiones hablamos el pasado 17 de noviembre en un coloquio moderado por nuestro director, Julio Trujillo, y en el que participaron Fernando Arancón Ruiz, Óscar Rubén Sánchez Artiles, Santiago Mondéjar y Said Hamed Wahdat Ahmadzada.

El Coronel Artiles, ex Agregado de Defensa de España en Pekín, reflexionaba sobre la configuración del nuevo escenario. “La principal preocupación para China es Xinjiang. El imperio del centro -que es la reedición de lo que tenemos ahora en China- tiene una auténtica aversión por la falta de equilibrios”. “Lo intentó asegurar antes con el gobierno prooccidental, luego estuvo presente en las conversaciones con los talibanes y ahora tiene una buena, o supuesta buena, relación con los talibanes. Otra cosa es que los talibanes puedan garantizarlo, porque el control de Afganistán no es fácil tampoco para los talibanes”. Ya en un segundo plano para las preocupaciones chinas en Afganistán encontraríamos los recursos “cobre, petróleo y gas”. Y por último el corredor de BRI por Paquistán. “China estaría interesada en conectarlo también con Afganistán, aunque hay que tener en cuenta el problema de los insurgentes de Baluchistán”.

Sobre los intereses de Rusia en la región, el Coronel apuntaba que primaba el “que no se desestabilice la zona: aumento del narcotráfico o aumento de actividades terroristas hacia sus estados satélites”. Además sobre la relación entre los dos gigantes de Eurasia, señalaba “China y Rusia se llevan bien porque nosotros las hemos empujado a que se lleven bien”. “Si no hubiese habido la amenaza del check point del estrecho de Malaca, China no hubiese desarrollado todas las estrategias tendentes a garantizarse la salida de sus mercancías y la entrada de sus recursos”.

Por otro lado, Said Hamed Wahdat Ahmadzada, exdiplomático afgano, abordó la cuestión de la situación a nivel más interno. “La entrega del gobierno del presidente Ghani y la vuelta de los Talibán ha sido noticia inesperada por la forma en la que se produjo”. Además “desde 15 de agosto, a nivel interno lo que se vive es una situación de incertidumbre y sentimiento de abandono. Sobre el posible papel de China, apuntaba “estamos expectantes de lo que pueda pasar”.

Fernando Arancón, director de El Orden Mundial, expuso sus reflexiones sobre hasta qué punto se implicará China en el país centroasiático en materia de extracción de tierras raras. Para ello, Arancón comenzó “desterrando ciertos mitos”. “El interés geoestratégico es bajo. Afganistán no tiene nada valioso en términos minerales -rápidamente explotables-. Además, por llevar más de 20 años en conflicto todas las dinámicas políticas y geoeconómicas lo han esquivado, por eso ahora no hay dependencia directa. Se encuentra en una especie de punto ciego de la geoestrategia mundial. Por eso Estados Unidos ha podido retirarse sin perder influencia a nivel global (si ha perdido influencia es por la forma).”

Además, apuntaba Arancón, aunque hay mediciones más o menos estimadas sobre la cantidad de minerales en el país, y “se supone que hay mucho potencial”, hay que tener en cuenta que “hay que saber explotarlo y construir las infraestructuras y Afganistán hoy no tiene ni esa capacidad ni la estabilidad para que otro se decida a invertirlo”. A esta situación, habría que añadir el hecho de que “China es ahora el mayor productor de mundo de tierras raras, si necesita algo de Afganistán es otra cosa”.

Por su parte, una de las cuestiones que abordó Santiago Mondéjar, consultor internacional, fue la cohesión interna del movimiento talibán. “La prioridad talibán ahora mismo es tomar las riendas reales del país. Pacificar la situación para poder exportar su visión ideológica y religiosa”. Ahora bien, los extremistas se encontraría una serie de problemas para lograrlo entre los que se incluyen “la oposición de regiones colindantes, la resistencia en el norte del país o Paquistán y su posible uso de los talibán contra India.

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