China-India, nuevos roces

Las relaciones chino-indias pasan por un momento inesperadamente tenso cuando estaban, y oficialmente están, en un proceso de normalización. El motivo es la firma entre Pakistán y China de un acuerdo de la Comisión Conjunta de Fronteras, descrito por los pakistaníes como un «hito significativo» que profundizará la cooperación en materia de gestión fronteriza, comercio y conectividad entre ambos países. Nueva Delhi rechazó la medida por carecer de fundamento legal, afirmando que no reconoce ninguna frontera entre Pakistán y China ubicada en territorio que reclama como indio.

El gobierno de Nueva Delhi no reconoce la existencia de una frontera legal directa entre China y Pakistán. Argumenta que el trazado pasa por territorios de Cachemira administrados por Pakistán (como Gilgit-Baltistán) y por China (como el valle de Shaksgam), que la India reclama como propios.

India y China llevan años intentando estabilizar su relación tras años de tensiones militares a lo largo de la Línea de Control Real (LAC, por sus siglas en inglés), la franja en disputa que separa sus fuerzas a lo largo de gran parte de su frontera Himalaya. Al mismo tiempo, Pekín e Islamabad están profundizando la cooperación en un tramo fronterizo

«No existe frontera entre Pakistán y China. Rechazamos la llamada Comisión Conjunta, que carece de fundamento jurídico», dijo Randhir Jaiswal, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de India.

Entre India y Pakistán hay una situación de guerra es estado de Alto el Fuego. Tras los graves choques mortales en el valle de Galván en 2020, ambas potencias nucleares mantienen canales de diálogo diplomático y militar para rebajar la tensión, normalizar gradualmente las relaciones comerciales y gestionar la estabilidad en el Himalaya, a pesar de la constante construcción de infraestructuras defensivas en la zona.

El nuevo acuerdo chino-pakistaní para blindar su frontera común en un momento en que el terrorismo interno en Pakistán y los choques de este país con Afganistán y con separatistas baluchis en la frontera con Irán ponen en riesgo las inversiones chinas, viene a interferir en los procesos de normalización a tres bandas entre Pekín, Nueva Delhi e Islamabad.

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