China sube la apuesta por Taiwán

Con las maniobras militares gigantescas que China ejercita en torno a Taiwán, Pekín trata de lanzar el mensaje de que invadir la isla y acabar con su régimen democrático está al alcance de sus fuerzas armadas por encima de los apoyos de EEUU, Japón y otros aliados al gobierno de Taipei. Aunque, en realidad, las guerras no las determinan ni ni necesariamente las ganan la superioridad técnica militar sino que en los resultados de una confrontación intervienen las capacidades económicas, el liderazgo político, el apoyo de la población y la voluntad de vencer. Pero está claro que China tiene un plan estratégico decidido y planificado para alcanzar el anunciado objetivo de que, en 1949, centenario de la revolución comunista de Mao, como muy tarde, sólo habrá una China unificada bajo el poder de Pekín.

Mientras tanto, China tiene que cerrar algunas brechas en economía, mantener relaciones y ganar influencias en todo el planeta y estirar el status quo con Estados Unidos mientras ambas potencias intentan reducir y ocupar el terreno de juego de la otra.

En el terreno de la economía, China inaugurará 2026 con un rebaja de de entrada a 935 productos a partir de 2026. Según recogió este lunes la agencia de noticias nacional Xinhua, la Comisión de Aranceles Aduaneros del Consejo de Estado anunció que el Gobierno aplicará esta medida para «mejorar la sinergia entre los mercados nacionales e internacionales» y así «aprovechar» los recursos de ambos, «ampliando la oferta de bienes de alta calidad», según reza el comunicado de la comisión, informa El Economista.

En cuanto a relaciones exteriores, China está priorizando Latinoamérica. China ha consolidado una fuerte presencia económica en Latinoamérica, convirtiéndose en el principal socio comercial para muchos países como Brasil, Chile y Perú, impulsado por la demanda de materias primas (cobre, litio, soja) y la inversión en infraestructura (puerto de Chancay), energía y manufactura, lo que genera un aumento del comercio bilateral y una creciente interdependencia, aunque también tensiones geopolíticas con Estados Unidos por su influencia creciente en el hemisferio.

China es un comprador masivo de recursos naturales (hierro, cobre, petróleo, soja) y un proveedor de bienes manufacturados (vehículos eléctricos) y tecnología, multiplicando el intercambio comercial en las últimas dos décadas. Empresas chinas invierten en proyectos estratégicos como puertos (Perú, Panamá), minas (Chile), ferrocarriles (Argentina) y energía, buscando asegurar el suministro de materias primas.

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