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THE ASIAN DOOR: “El Dorado” para el lujo. Águeda Parra

Con algunas excepciones, la pandemia del COVID-19 ha impactado fuertemente sobre el modelo de crecimiento económico de muchas empresas al suponer las restricciones a la movilidad un duro golpe sobre la línea de flotación de su estrategia de negocio. Y el mercado del lujo no ha sido ajeno a este efecto tsunami provocado por esta crisis sanitaria.

Más de dos tercios del consumo de artículos de lujo que realiza el consumidor chino de alto poder adquisitivo lo hace durante sus visitas a destinos turísticos en Europa y Estados Unidos. Las distintas velocidades a las que se extiende la pandemia en estas zonas, sumado a las restricciones a la movilidad que todavía persisten, han supuesto que las compras domésticas sean este año las grandes protagonistas, hasta un 80% del gasto en lujo. A pesar de las restricciones a la movilidad internacional, el apetito por los artículos de lujo entre los consumidores chinos se mantiene, lo que supondrá que este año China sea el único mercado del mundo que registre crecimiento positivo de hasta el 45%.

De forma similar a otros entornos empresariales, las caídas en ventas del mercado de artículos de lujo personales, que engloba moda, joyería, relojes y belleza, han sido las mayores registradas en la historia, incluso superiores a los niveles de 2009, experimentando una caída del 23% hasta los 257.500 millones de dólares, según la consultora Bain & Company. Los destinos turísticos más visitados por los consumidores chinos para sus adquisiciones de lujo son los que han registrado un impacto mayor, siendo Europa el que ha sufrido la mayor caída de ventas, hasta un 36%, mientras que en Estados Unidos el descenso ha sido algo más moderado hasta un 27%.

Puesto que los ritmos de contención de la pandemia no están siguiendo patrones similares a nivel mundial, no parece factible esperar que 2021 sea el año de la recuperación del mercado, estimándose que los niveles de 2019 no se alcanzarán hasta 2022 o 2023. No obstante, este período de recuperación puede conllevar cambios significativos en la reconfiguración de los principales mercados del lujo a nivel mundial. Si los ritmos del consumidor chino se mantienen de forma doméstica, China podría pasar de ocupar el tercer puesto entre los mercados del lujo más importantes del mundo, con 52.000 millones de dólares en ventas, a desplazar en 2025 a Norteamérica como el mercado del lujo más importante, que actualmente lidera la clasificación con 74.000 millones de dólares en ventas, seguido de Europa en segundo lugar con 68.000 millones de dólares.

Este escenario presenta una magnífica oportunidad para que pequeñas marcas comiencen a establecer una estrategia de internacionalización apostando por el mercado chino como el nuevo “El dorado” para los bienes de lujo. El potente y maduro mercado e-commerce de China ofrece una vía de entrada atractiva para aquellas firmas que contemplen comunicarse con el consumidor chino a través de los canales digitales, incorporando no sólo un punto de venta en el mercado chino sino el crecimiento de su marca dentro del ecosistema digital en el que se mueven los consumidores chinos. La modalidad de tienda flagship que ofrece el Pabellón de lujo de Tmall, o el estilo marketplace que caracteriza la propuesta de JD.com, son algunas de las opciones más atractivas para captar la atención del consumidor chino en uno de los mercados del lujo más competitivos del mundo. De hecho, el efecto de la pandemia ha desplazado las compras de artículos de lujo del medio offline mientras se viaja por el extranjero a la modalidad online, suponiendo el 23% de las ventas totales durante 2020, casi el doble del 12% que representaban en 2019. Una tendencia que, de mantenerse después de que se estabilice la crisis sanitaria a nivel mundial, podría marcar un nuevo hito en el mercado del lujo mundial y un aviso a navegantes de que puede haber llegado definitivamente el momento de apostar por el ecosistema digital de China, en lo que al lujo se refiere.

THE ASIAN DOOR: La cosmética española hace furor en el mercado digital chino. Águeda Parra.

Existe una relación muy arraigada de China por el lujo. El buen desarrollo económico del país en los últimos años ha favorecido el acceso de un número mayor de población a un mercado que sigue manteniendo ritmos de crecimiento del 20% anual en 2018 por segundo año consecutivo. China supone hoy en día un tercio del mercado mundial de lujo, que ascendió hasta los 295.300 millones de dólares en 2018.

Mantener este fenómeno en pleno auge se atribuye fundamentalmente a una creciente clase media que dispone de una mayor renta, donde los principales motores de este grupo población son los millennials y las mujeres. Una vez que las nuevas generaciones de nativos digitales están fomentando la economía digital en China, es lógico pensar que sean las ventas de lujo online las que hayan experimentado un crecimiento más robusto, un 27% superior respecto a 2017.

La nueva ley sobre comercio electrónico transfronterizo, que entró en vigor en China el pasado 1 de enero, favorecerá el incremento de las compras de lujo realizadas en el propio país, con la vista puesta en equiparar el gasto realizado fuera como dentro de China en 2025. En primer lugar, la ley está orientada a fomentar la seguridad en las transacciones ante productos falsificados y la protección de los derechos de propiedad intelectual. Otra cuestión prioritaria de la ley es reducir los costes de importación, favoreciendo un mayor consumo del lujo nacional. De esta forma, se persigue que el consumo del lujo local respecto al gasto total siga manteniendo buenas tasas de crecimiento, como demuestra la mejora del 23% al 27% entre 2015 y 2018, según Bain & Co. Como tercera medida, la ley persigue una mayor armonización del precio, buscando reducir la diferencia existente entre los mercados locales y los internacionales.

El gasto en marketing digital en China de las marcas de lujo supera ya el presupuesto que las empresas dedican a los canales presenciales, demostrando una extendida estrategia de omnicanalidad en su apuesta por conquistar a los consumidores más exigentes. Las marcas de lujo son conocedoras del potencial que tiene entre los canales online disponibles en China la omnipresente plataforma WeChat, de ahí que se haya convertido en su herramienta prioritaria de captación de consumidores a la que le dedican entre el 40% y 70%.

El sector del lujo en China tiene a la cosmética como su principal reclamo, registrando esta industria un crecimiento en 2018 del 20%, similar al que experimentó el conjunto del sector, duplicando el valor de otras categorías tradicionales como la de relojes, que solamente alcanzaron un 10%. El impulso de estas ventas está íntimamente relacionado con la innovación en los canales digitales y la apuesta por el marketing de influencers para hacerse más eco entre el público objetivo, millennials y mujeres, principalmente. La posibilidad de incorporar en las plataformas digitales las últimas tendencias de moda, y hacer accesible el estilo moderno de la calle a través de este medio, ha sido el factor decisivo del espectacular crecimiento del sector del lujo en China, y en particular, de la cosmética.

La presencia del sector de la cosmética española en China es un valor en alza. La marca España comenzó a introducirse en el mercado chino en 2015, y en solo en dos años las marcas españolas han conseguido consolidarse en China creciendo en ventas un 600%, hasta alcanzar los 115 millones de dólares (103 millones de euros). De entre las marcas españolas, Sesderma es con diferencia la que está consiguiendo alcanzar un mejor posicionamiento en el mercado chino, convirtiéndose en referente de la cosmética española a escala mundial. La mejor forma de apreciar la alta penetración de la marca en el gigante asiático se ejemplifica con las ventas generadas durante la celebración del Día del Soltero, un evento que cada año organiza Alibaba el 11 de noviembre y donde la firma española alcanzó 5,6 millones de dólares (5 millones de euros) de ventas en un solo día, comparado con los 1,34 millones de dólares (1,2 millones de euros) que registró el año anterior. Otras marcas españolas como ISDIN, Natura Bissé, MartiDerm y Puig, son parte del conjunto de empresas que están posicionando las marcas de cosmética con mucho éxito, formando parte de uno de los mercados de consumo más importantes del mundo que mueve al año unos 52.600 millones de dólares, y donde las ventas a través de las plataformas digitales generan hasta el 25% de las ventas.

Entre las claves del éxito de las marcas de cosmética española destaca la capacidad de compaginar la innovación y la tradición para posicionarse como productos de alta calidad a precios competitivos. Los millennials y turistas que visitan España son parte del descubrimiento de la cosmética española en China, al convertirse en embajadores de nuestras marcas mientras están en el país y adquiriéndolas posteriormente a través de las plataformas de comercio eléctrico existentes en China como Tmall, propiedad de Alibaba. De ahí que la cosmética española haya experimentado un crecimiento del 265% en 2017 respecto al año anterior, hasta alcanzar los 145 millones de dólares en 2017, según Global Trade Atlas, una proyección que ha permitido posicionar a España en el noveno puesto en el Top 10 de proveedores de cosmética de China, cuando en 2016 ocupaban la posición 17.

De entre el amplio tejido empresarial español, muchas son las empresas que podrían seguir la estela de la industria de la cosmética para posicionarse en el mercado. Prioritario será incluir en la estrategia de internacionalización las plataformas digitales, medio preferente de acceso a un público que sabe apreciar y valorar la calidad de nuestros productos nacionales. Un medio para elevar el posicionamiento de la marca Made in Spain a un nivel superior en el mercado chino, uno de los más competitivos del mundo.

El negocio del vino en China supera los 2000 millones de dólares. Nieves C. Pérez Rodríguez

Con el crecimiento de la economía china se han puesto de moda los usos y tendencias occidentales. La sociedad china parece sentir la necesidad de convertirse en intercultural, sobre todo la creciente clase media. La cultura del vino ha llegado a China para quedarse y con ello los cursillos de catas y de familiarización con la cultura vinícola. Para profundizar en este tema 4Asia contactó con Carlos Miranda, catalán de nacimiento, pero residente en China desde el 2009, y con más de 7 años de experiencia en el sector. Gerente de Interwine, una feria de vinos que se celebra dos veces al año en Guangzhou, ciudad del sur de China que aloja más de 3 millones de ciudadanos y conocida por su extensa gastronomía.

El sector del vino en China es muy dinámico y está rompiendo récords. Cada año las importaciones aumentan y desde el año pasado se rompió la barrera de los 2000 millones de dólares en valor de vino importado a China (sin incluir Hong Kong). “Si echamos la vista atrás, vemos cómo se han ido produciendo grandes cambios en el consumo del vino, debido a la apertura de China a nuevos países, o bien por la firma de tratados de libre comercio (Chile, Australia, Georgia, entre otros) o porque los chinos tienen más conocimiento de lo que están comprando y bebiendo”, dice Miranda.

La feria de Interwine se estableció hace 13 años en Guangzhou, capital de Cantón, y es la mayor feria de vinos y bebidas espirituosas en China. Se celebra en mayo y en noviembre cada año. Cubre un área de 40.000 m2 y dura tres días, en los que se organizan más de 60 actividades relacionadas con el vino (catas, seminarios, etc.), explica nuestro entrevistado.  Se lleva a cabo en el sur de China porque es la zona más dinámica para las importaciones de vino en todo el país.

Tan sólo el año pasado, la provincia de Cantón volvió a superar a Shanghái en volumen total de vino importado. Además, la provincia de Cantón cuenta con Shenzhen, una ciudad que actualmente tiene la media más alta de vino importado con 7.6 dólares por botella. “No hay ninguna bodega que venda a China que no tenga a un importador o distribuidor en Guangzhou o Shenzhen”, afirma Miranda.

Señala que Francia es el líder indiscutible en vino importado en China, pero está bajando mucho. En el año 2015 vendía un 44% del valor de vino importado y hoy por hoy no llega ni a un 39%. Suráfrica es otro ejemplo de cambio. En los últimos 3 años ha disminuido su presencia en un 25% así como lo ha hecho también Argentina en un 7% debido a la falta de promoción en China. Por lo tanto, Francia ocupa el primer lugar, seguido por Australia, que ha fortalecido su presencia exponencialmente debido a los bajos impuestos que pagan, que valga señalar para el 2019 serán del 0%. Seguido por Chile, España e Italia. Muy por detrás están los vinos procedentes de Estados Unidos, Portugal, Alemania, Georgia y Argentina.

El valor de una botella Crianza Rioja se encuentra en unos 35 euros / 41 $ dejando a un lado pocas excepciones. Hay que tener en cuenta que el 47% son tasas y aranceles, junto con el beneficio del importador, distribuidor y/o tienda física final. Miranda explica que desde hace unos años el vino es muy accesible, sobre todo por la gran labor que hacen desde La Rioja para promocionar sus vinos en China. Desde 2012 no han parado de aumentar y en los últimos 5 años las importaciones de vino de La Rioja han crecido un 60% en China. Además, “es un vino que por sus características -poco ácido, fácil de beber- pega bien al paladar chino y su forma de beber -sorbos cortos”, afirma el experto.

A pesar de que el consumo de vinos en China ha aumentado exponencialmente, no se bebe de la misma manera que en España. Está más bien reservado para ocasiones especiales como cumpleaños, bodas, fiestas, eventos, y/o reuniones de amigos.  Se consume sobre todo en fechas especiales en el calendario chino en donde se bebe más bien en exceso, nos explica, como el Año Nuevo chino, la Semana Dorada en octubre y el Festival del Bote del Dragón. Otra manera casi institucionalizada es el uso del vino a la hora de hacer regalos. Es muy habitual regalar un par de botellas en una fina caja de madera.

Así como China nos ha invadido con sus productos, cada día los chinos consumen más los productos que hasta hace muy poco estaban reservados para los occidentales. Con su espectacular crecimiento económico, con jóvenes cada día más solventes y ejecutivos en los 40 y 50 años queriendo mostrar su poder adquisitivo, en China el vino se ha convertido en un signo de status del que muchos quieren presumir y muchos saben disfrutar.

THE ASIAN DOOR: El lujo en China, cada vez más digital. Águeda Parra

El sector del lujo tiene una relación especial con China, por su tamaño, por la sofisticación de sus consumidores y por la variedad de tiendas de marcas distribuidas por todo su territorio. Durante años, las marcas de lujo han apostado fuertemente por el gran potencial que significa para el sector el gasto que realizan los consumidores chinos, de ahí que en 2016 se hubiera triplicado el número de tiendas de lujo que existían en 2008.

Sin embargo, el hecho de multiplicar por tres la presencia de marcas de lujo en esta última década solamente ha tenido el efecto de duplicar el gasto, poniendo de manifiesto el gran impacto que ha supuesto la campaña contra la corrupción implantada por el presidente Xi Jinping en 2012, justo al principio de su mandato. En la era de Xi, se ha introducido como prioridad mantener la integridad del Partido, de ahí que se decidiera poner freno a los excesos que existían, reduciendo significativamente el consumo de marcas de lujo cuya demanda estaba asociada a un gasto excesivo y a los sobornos entre los funcionarios.

Esta situación de los últimos años se ha ido estabilizando, y el sector del lujo ha vuelto a resurgir en China en 2017, alcanzando los 21.000 millones de dólares, un incremento importante respecto al gasto registrado un año antes de 17.300 millones de dólares. El importante esfuerzo por mantener un crecimiento económico del 6,9%, una clase media creciente que consume más y que incrementa su nivel de gasto en lujo, y una mayor sofisticación del consumidor han sido las tendencias principales que han hecho que 2017 vuelva a registrar crecimientos positivos en el sector en China. A lo que habría que añadir también el incremento del gasto fuera del país, ya que la expansión del turismo chino está favoreciendo significativamente que siga creciendo el sector del lujo mundialmente.

Pero la gran novedad del sector del lujo en China, que crece anualmente un 15% y que en 2017 llegó a representar un tercio del mercado mundial, radica en la incorporación del grupo de los millennials chinos, jóvenes con edades comprendidas entre los 20 y 34 años, entre los grandes consumidores del sector del lujo. Una mayor frecuencia de adquisición de productos de marca, una creciente disponibilidad económica y un gasto creciente a través de las plataformas digitales están marcando la tendencia de recuperación del sector en China.

El sector del lujo ha encontrado en los nativos digitales y en las plataformas online de China los mejores aliados para hacer crecer el consumo. Los jóvenes chinos son la generación más digitalmente conectada del mundo, pasan de media unas 27 horas online a la semana, lo que supone un 24% más del tiempo que emplean los jóvenes en Estados Unidos, según un estudio de GGV Capital. Estar digitalmente conectados supone una adopción de la tecnología mucho mayor que el resto de jóvenes de su generación, de ahí que sean los grandes referentes del e-commerce mundial y los encargados de configurar el futuro de la economía digital.

Es imprescindible, por tanto, que el sector del lujo en China se adapte a los entornos digitales donde los consumidores encuentran información de los productos y realizan la compra directamente a través del creciente ecosistema de plataformas digitales que abunda en la sociedad china. Aunque las compras de productos de lujo se siguen realizando mayoritariamente por el medio presencial, hasta en un 91% de los casos en 2017, el gasto en marcas a través de medios digitales se va consolidando como tendencia entre los consumidores chinos del lujo, ya que las ventas e-commerce crecieron un 86% entre 2016 y 2017.

Propulsores de esta tendencia están siendo las plataformas de los gigantes del e-commerce en China, como Alibaba y JD.com, que están atrayendo al consumidor del lujo chino gracias a incorporar en sus entornos digitales un buen número de conocidas marcas internacionales. El conocido como “pabellón del lujo”, lanzado por Alibaba en agosto de 2017 a través de su plataforma Tmall, responde a la tendencia de incorporar masivamente las marcas internacionales en los medios digitales, hecho que debe aprovechar el sector del lujo si quiere sacar partido a las ventajas que pueden ofrecer los medios digitales en el relanzamiento del sector del lujo en China.

China: auge de las firmas y artículos de lujo. Nieves C. Pérez Rodríguez

Mucho se ha hablado sobre el crecimiento espectacular que ha experimentado China en los últimos años. Hay quienes afirman que será la economía más grande del planeta antes de lo previsto. Su presencia internacional es cada vez más fuerte y su voz cada día más clara. Y a pesar de que siguen definiéndose a sí mismos como socialistas, gobernados por un partido comunista, los números demuestran que son el Estado que practica el capitalismo más agresivo, siendo el primer exportador e importador de bienes y la primera potencial industrial.

Una prueba de este espectacular desarrollo económico es el consumo de artículos de lujo y el auge de las casas de moda de renombre en su territorio. Aunque son 20 años los que llevan celebrando la semana china de la moda en Beijing, esta última edición consolidó su posición global y contó con la presencia de más de 520 firmas de diseño.

Según la academia china de ciencias sociales, ya en 2010 el mercado de artículos de lujo había aumentado a 9,4 billones de dólares. Y hoy en día, los consumidores chinos son responsables de un tercio de las compras de lujo en el mundo, que hasta hace muy poco se hacían en su mayoría en París. Las principales urbes chinas cuentan con boutiques de primeras marcas, pero los precios en su territorio han sido siempre mucho más elevados que en el exterior. Y a pesar de que en el último año los precios de estos artículos han bajado considerablemente, según los cálculos hechos por el Financial Times, se estima que seguirán estando alrededor del 40% por encima comparado con otras ciudades del mundo, debido a los elevados impuestos que el gobierno chino les impone.

A principios de este año Bain & Co. publicó un estudio que demuestra que tanto las joyas como los bolsos de firmas de lujo aumentarán sus ventas entre un 2 y un 4%, lo que representa unos 290 billones de dólares sólo en el año 2017, aumento que se debe al creciente interés de los consumidores chinos en estos productos. Estos números despertaron rápidamente interés en las plataformas de venta digital, como Alibaba, que ha lanzado un departamento de lujo en su web. Asimismo, otro fenómeno paralelo es el de los blogs que se han sumado a esta tendencia en crecimiento. Jóvenes blogueras chinas han comenzado a aconsejar a sus seguidores dónde comprar piezas de ropa de moda y como combinarlas, a lo que las grandes firmas han respondido con contrataciones para publicitar sus productos directamente a través de sus blogs. Según la revista Forbes, el sentido chino de sus derechos, después de tantos años de economía utilitaria, es especialmente fuerte cuando se trata de adquirir experiencias únicas, y qué mejor que caprichos que están reservados sólo para pocos bolsillos.

Los gustos excéntricos son una demostración de poder económico, sin lugar a dudas. En un viaje que hice a Zambia en el 2011, pude percibir la influencia china en Lusaka, desde las obras de infraestructura hasta los anaqueles del supermercado. Pero como si todo eso no fuera suficiente, me llamó especialmente la atención que los inversionistas chinos tenían especial interés en hacerse con las piedras preciosas de gran dimensión, y Zambia como el segundo país productor de esmeraldas del mundo, vende sus piedras más valiosas a chinos que las usan como objeto decorativo en sus hogares, como símbolo de status y posición económica. Lo mismo sucede en Madagascar, en donde compran por un valor irrisorio zafiros multicolores que se extraen en el sur de esta isla, así como las maderas más codiciadas en el mercado internacional, extraídas ilegalmente de sus bosques, para elaborar muebles finos.

En una sociedad tan numerosa, que ha tenido un crecimiento económico tan acelerado, hay una imperiosa necesidad de parecerse más a occidente, y demostrar con objetos su liquidez. El gigante asiático adelantó en el consumo de bienes de lujo a Japón en 2012 y con ello ha acelerado el crecimiento de este sector a nivel mundial. Lo mismo ocurrió con los vinos cuando empezaron a consumirlos, pues hoy se estima que unos 38 millones de chinos son consumidores asiduos de vinos. Queda claro que cada día son más los chinos que pueden permitirse una vida de confort donde el dinero no representa una traba, a pesar de que aún 55 millones de sus ciudades siguen viviendo en una precaria pobreza, según datos del banco mundial.