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El G7 le planta cara a Beijing. Nieves C. Pérez Rodríguez

Los últimos días del mes de junio nos han dejado una fotografía distinta del mundo de la que teníamos hace tan sólo 6 meses atrás. Comenzando con la cumbre del G7 en Baviera y continuado con la Cumbre de la OTAN en Madrid. Las naciones poderosas que comparten valores democráticos comunes están mostrado músculo e intentando fortalecer el frente contra Putin pero también contra cualquier amenaza a los valores y las libertades que se establecieron después de la II guerra mundial.

La agenda del G7 tuvo como centro los temas más preocupantes del momento: la economía mundial (que se encuentra muy afectada por la pandemia), la seguridad alimentaria (que a razón de la guerra de Ucrania ha entrado en una situación de incierto e inseguro abastecimiento), la política exterior y de seguridad (y la necesidad de que se respete la soberanía de las naciones y los principios establecidos en la Carta de Naciones Unidas), el multilateralismo y la sostenibilidad así como la necesaria e inminente transformación digital del mundo.

Así mismo Alemania, Canadá, Francia, Italia, Japón, Reino Unido y los Estados Unidos discutieron un tema clave sobre cómo mantener sancionado el petróleo ruso pero que, sin que con ello se mantenga disparado y descontrolado el valor del petróleo en el mercado internacional, con el efecto negativo que eso tiene sobre la ya golpeada economía post pandemia.

Sin embargo, la respuesta más contundente del G7 es la propuesta para contrarrestar la iniciativa de la nueva ruta de la Seda presentada por Xi Jinping en el 2013 y cuyo objetivo es la movilización de 600 mil millones de dólares en fondos para el mundo en desarrollo en un movimiento visto como contraataque al plan “Belt and Road Iniciative” por su nombre en inglés.

La gran novedad aquí es que por primera vez se hace un reconocimiento desde los miembros de las economías más fuertes del planeta acerca del peligro que representa China como competidor. Y no porque Beijing no tenga el derecho a competir en el mercado internacional sino por el uso de las prácticas malignas del partido comunista chino que acaban teniendo un efecto devastador en economías dependientes, como es el caso de muchos países africanos, latinoamericanos e incluso asiáticos.

Fernando Delage afirmaba en un artículo publicado el 8 de junio de este año por 4Asia que China es el primer socio comercial del continente africano, su principal acreedor y el primer inversor en el desarrollo de sus infraestructuras, tanto físicas como digitales. Y continúa aportando data comercial entre ambas, de un comercio de apenas unos 10.000 millones de dólares en el año 2000 se multiplicaba a 254.000 millones de dólares al 2021.

La financiación de infraestructuras chinas a priori parece ser parte de una política al desarrollo al estilo de las que ha concedido occidente, pero en el caso chino los préstamos castigan a las economías receptoras con altísimos intereses, el desarrollo de los proyectos chinos no se tiene en cuenta el medio ambiente ni el beneficio para la nación receptora. Además, los créditos concedidos por Beijing llevan consigo unos objetivos políticos claros y una estrategia de proyección global para hacer frente a la influencia de occidente, que valga decir ha venido en declive.

Razón por la cual, Ursula Von Der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, dijo en la cumbre que el objetivo del G7 con “la propuesta era presentar un impulso de inversión positivo y poderoso al mundo para mostrar a los países que tienen una opción distinta”, básicamente distinta a China y sus conocidos “créditos trampa”.

La bipolaridad se ha restablecido y las opciones sobre la mesa están sustentadas básicamente en los valores que ofrece cada contrincante. Por un lado, está occidente intentando apoyar medianamente a Kiev que está sirviendo como escudo al resto de Europa, en mantener a flote los valores democráticos en la región y por tanto en el mundo. Mientras que por el otro lado está Moscú apostando por una guerra inútil que los puede arruinar y un Beijing que no ha hecho más que mostrar su esencia durante los años de pandemia, imponiendo formidables restricciones en cada fase y que, en efecto, parece que continuarán en los siguientes cinco años, tomando Hong Kong y con la mira puesta en Taiwán que, a pesar de las advertencias no hacen más que continuar violando su espacio aéreo y marítimo.

La OTAN, por su parte, también muestra avances en esa alineación en cada bando, con el levantamiento del veto de Turquía a Finlandia y Suecia para entrar en la organización que, a finales del 2021, fue tildada de agónica pero que hoy renace con más fuerza su razón y sentido.

El precio de vivir en libertad hay que pagarlo y de no hacerlo toca pagar el de vivir bajo regímenes autoritarios que oprimen, controlan y no dejan progresar a sus ciudadanos bajo el libre albedrio…

Washington avanza en robustecer la seguridad de Taiwán. Nieves C. Pérez Rodríguez

En el Senado de los Estados Unidos se acaba de presentar un proyecto de ley sobre el fortalecimiento de asistencia y apoyo en materia de seguridad a Taiwán con el propósito de revisar la legislación actual existente en los Estados Unidos hacia Taiwán y ampliar la colaboración que se estableció en 1979 y que se ha mantenido hasta el momento.

El proyecto de ley, promovido por el senador demócrata Bob Menéndez y presentado con Lindsey Graham (senador republicano), se introduce en un momento de gran tensión en las relaciones entre Estados Unidos y China. Tan sólo una semana atrás el ministro de defensa chino Wei Fenghe hizo unas fuertes declaraciones en las que afirmó “China no dudará en comenzar una guerra y aplastar en pedazos a Taiwán”.

En tal sentido, el senador Menéndez afirmó que “este proyecto de ley enviará un mensaje claro a China: China no deberían cometer el mismo error de Rusia al invadir a Ucrania”. La ley en cuestión busca ampliar los esfuerzos estadounidenses para promover la seguridad de Taiwán, garantizar la estabilidad regional, así como intenta disuadir a China de agredir a Taiwán. Para ello contempla un presupuesto de 4.5 mil millones de dólares en asistencia en seguridad en los próximos cuatro años.

La ambiciosa ley buscaría también servir de puente entre Taiwán y organizaciones internacionales en la arquitectura comercial multilateral. Asimismo, define a Taiwán como un importante aliado “no miembro” de la OTAN (de acuerdo con la ley estadounidense, supone la designación de estatus de “aliado principal no-OTAN”) un poderoso estatus que brinda a los socios un beneficio adicional en áreas de comercio de defensa y cooperación en seguridad.

 

En el contexto actual, ese estatus tiene un efecto más enérgico e incluso debería ser disuasorio frente a las pretensiones del PC chino. Y, a su vez, fortalece la imagen de Taiwán con el posible apoyo de instituciones multilaterales tanto económicas como de defensa.

Casi simultáneamente Beijing anunciaba el lanzamiento de su portaaviones más largo, que analistas expertos en la materia consideran que es un rival de los portaaviones más grandes estadounidenses, en dimensiones, y que fue bautizado con el nombre de Fujian que es el nombre de la provincia china que bordea el frente de Taiwán. La provincia de Fujian geográficamente se encuentra justo enfrente del estrecho de Taiwán en el mar de meridional de China, que valga recordar que Beijing ha venido insistiendo en que las aguas de ese estrecho no son aguas internacionales sino chinas, y en efecto los chinos desarrollan constantemente maniobras militares en la zona que se han venido incrementando en frecuencia en los últimos años.

En la presentación del texto, el senador Graham afirmó que el proyecto de ley es la mayor expansión de la relación militar y económica entre ambos países en décadas. Además, dijo, “cuando se trata de Taiwán nuestra respuesta debería ser que estamos a favor de la democracia y en contra de las agresiones comunistas. Vivimos tiempos peligrosos. China está evaluando a Estados Unidos y nuestro compromiso es Taiwán. El peligro solo empeorará si mostramos debilidad frente a las amenazas y las agresiones chinas hacia Taiwán”.

Las palabras pronunciadas por ambos senadores en el momento de la presentación del proyecto de ley tienen una gran validez hoy y deberían ser puestas en práctica por muchas naciones libres, en un momento en que Occidente parece sentir miedo por la soberanía y las posibles agresiones contra los valores democráticos después de la invasión de Ucrania, al igual que el manejo de la pandemia en China desde el mismo comienzo de esta, desde el secretismo inicial hasta los severos confinamientos que hemos visto hasta hace solo días atrás.

Vivimos tiempos peligros y hay que enviar un mensaje contundente a China: Occidente no va a tolerar que Beijing decida acabar con una democracia y hacerse con Taiwán, eso sería mucho más que hacerse con el control de una isla con profundos valores democráticos; eso significaría hacerse con el control de mares internacionales junto con la anulación de la libertad de navegación en los mismos, el control regional y poco a poco la dominación, imposición y normalización de sus valores en el mundo.

 

La tragedia de Tiananmén; Nieves C. Pérez Rodríguez.

Treinta y tres años atrás tuvo lugar la masacre de la Plaza de Tiananmén donde se llevaba a cabo una protesta que duró cincuenta días, pero que acababa abruptamente con un asalto brutal de manos del ejército chino. Ese tristísimo 4 de junio de 1989 dejó imágenes de filas de tanques atravesando la capital y dispuestos a acabar con lo que había sido una larga pero pacífica protesta en la que nunca se dieron a conocer cifras oficiales de asesinados ni encarcelados.

La plaza de Tiananmén tiene hoy con un doble simbolismo pues fue diseñada como parte del plan urbanístico de la nueva China en 1949 con el propósito de tener un lugar para celebrar la creación de la República Popular china. Inspirada además en la Plaza Roja de Moscú debido a la fuerte influencia soviética, la idea fue construir una plaza gigantesca en cuya explanada se pudieran llevar eventos políticos de gran envergadura. Se considera aún hoy una de las plazas más grandes del mundo con unos 880 metros de longitud de norte a sur y otros 500 metros de este a oeste. Los 440.000 metros cuadrados se asientan sobre el centro geográfico y político de Beijing.

El aniversario de esta masacre revive las razones por las que los manifestantes se encontraban allí. Los manifestantes, cuya mayoría eran jóvenes estudiantes, se agruparon para protestar por la falta de libertades. Aunque estaban desorganizados, pues inicialmente fue casi casual, con el paso de los días fueron haciéndose fuertes y creciendo el número de quienes exigían mayor rendición de cuentas, estado de derecho, libertad de expresión y de prensa.

El país venía pagando el altísimo precio de la revolución cultural de Mao que literalmente mató de hambre a millones de sus ciudadanos y mantuvo al país en una gran pobreza y opresión.

Las demostraciones pacíficas comenzaron a mediados de abril y de manera casual fueron incorporando estudiantes de distintas universidades, quienes progresivamente fueron recibiendo el apoyo y simpatía de gran parte de la sociedad civil, por lo que las congregaciones se replicaron en más de cuatrocientos ciudades. Había un profundo descontento social y una necesidad de cambio que fue silenciado con la muerte de miles que son las estimaciones hechas y además sumando otros tantos heridos.

La versión oficial china de lo ocurrido siempre ha consistido restar importancia a la brutal respuesta. En efecto, mientras el mundo se refiere a la “masacre de Tiananmén” en el lenguaje oficial se hace referencia al “incidente del 4 de junio” o “revuelta contra revolucionaria”. Muy en la línea del Partido Comunista chino que busca silenciar y neutralizar cualquier movimiento político que no esté a favor del partido. En efecto, cualquier concentración para conmemorar el hecho está terminantemente prohibida. Hasta hace poco, en Hong Kong se celebraba una enorme vigilia con gran devoción en el Parque Victoria, con velas, pero eso también se prohibió desde que Beijing controla la isla. La policía hongkonesa advirtió antes del día que todas las vigilias, misas, concentraciones u otra forma de expresión de conmemoración del 4 de junio sería una violación de la ley de seguridad nacional del 2020. Ley que ha transformado la esencia de Hong Kong y ha restringido las libertades democráticas que existían.

El parque Victoria fue cerrado 24 horas antes del aniversario hasta doce horas después del día en cuestión, previniendo concentraciones. La ciudad estaba rodeada de cinturones de seguridad y una fuerte presencia policial.  Sin embargo, un grupo de cinco personas que consiguió colarse y encender las luces de los móviles en representación de las velas fue arrestado, según reportó CNN.

Mientras tanto, en el exterior se intentaba recordar la tragedia para honrar las muertes y quienes allí lucharon por sus libertades. El Departamento de Estado emitió un comunicado firmado por el secretario Blinken en el que se afirmaba que “nunca se olvidará la masacre de Tiananmén donde decenas de manifestantes a favor de la democracia se unieron pacíficamente para pedir democracia, en la que innumerables fueron encarcelados y aún hoy se desconoce el número de muertes”.

En la capital inglesa se rendía tributo en la Torre de Londres con la proyección de imágenes de la agresión perpetrada por las fuerzas militares chinas a la sociedad civil y con fuertes mensajes que decían: “nosotros recordamos a los masacrados en la Plaza de Tiananmén, a quienes se alzaron por la libertad y justicia y pagaron el último precio”; también conmemoraron a Hong Kong, a Jimmy Lai quien está privado de su libertad por haber participado en la vigilia de las velas. “El PC chino extingue las libertades”, recordando a todos los prisioneros políticos. “Liberen Hong Kong, Liberen el Tibet, Liberen a los uigures, la represión continua”. Aunque el mensaje lo firmaba el comité por las libertades de Hong Kong (CFHK) el lugar donde apareció es muy simbólico y tuvo que contar con la aprobación del Estado inglés.

También hubo conmemoraciones en distintas ciudades australianas en las que se replicó la vigilia de las velas en honor a las víctimas e intentando mantener el recuerdo lo que allí sucedió. En Australia, Inglaterra y Estados Unidos se han acogido algunos de los activistas hongkoneses por temor a represalias.

Mientras tanto, en China se ignoraba el suceso un año más y se prohibió cualquier manifestación de recordatorio. De hecho, uno de los “influencer” más seguidos en China, Li Jiaqi, quedó silenciado durante la transmisión en vivo en sus redes de la imagen de una tarta que aparentemente tenía forma de tanque militar justo antes del aniversario de la masacre. Los medios occidentales que reportado que la tarta suscitó un gran debate entre los millones de jóvenes seguidores del bloguero. Hasta ahora se desconoce el paradero del chico y sus redes fueron cortadas.

En tal sentido, coincidiendo con el aniversario de la masacre, Benedict Rogers, periodista inglés y activista en derecho humanos, publicaba un artículo en The Spectator que decía “La última década del gobierno de Xi Jinping nos ha proporcionado un claro recordatorio de que el régimen que mató de hambre a decenas de millones durante el Gran Salto Adelante, mató a millones en la Revolución Cultural y asesinó al menos a 10.000 en 1989 es el mismo régimen que ha encarcelado al menos a un millón de uigures y persigue y reprime a millones de otras personas en toda China.

 

Acuerdo fallido en las Islas del Pacífico. Nieves C. Pérez Rodríguez

China venía promoviendo la idea de un amplio acuerdo con las Islas del Pacífico que incluía libre comercio, cooperación policial y resiliencia ante desastres. Al menos esos eran los aspectos que se habían hecho público. El propio Xi Jinping envió un mensaje a través de los medios oficiales la semana pasada afirmando que China sería un buen hermano para la región y compartiría un destino común” antes de que se llevara a cabo que el ministro de Exteriores chino viajara a intentar firmar el acuerdo. Pero las 10 Islas del Pacíficos citadas al encuentro decidieron no firmar el pacto regional de intercambios y seguridad con China después de la reunión en Fiji entre el ministro de exteriores chinos Wang Yi y los homólogos de las 10 naciones.

Las agencias Reuters y AFP se hicieron con un borrador del acuerdo y publicaron que el mismo permitiría que China capacitara a la policía local, se involucrara en ciberseguridad, aumentara los lazos políticos, realizaran un mapeo marino sensible y obtuvieran mayor acceso a los recursos naturales tanto en tierra como en agua.  A cambio, Beijing ofrecía millones de dólares en asistencia financiera, la perspectiva de un acuerdo de libre comercio y acceso al mercado chino que es de 1.400 millones de personas.

Sin embargo, el propio canciller chino, en una rueda de prensa posterior al encuentro, afirmó que algunas naciones del Pacífico tenían preocupaciones específicas sobre la propuesta y que Beijing ahora intentará construir un consenso. En otras palabras, China se ha visto obligada a archivar el pacto regional por el que estaba abogando con las naciones insulares del Pacífico, al menos lo archiva de momento. Aunque no hay duda de que seguirán intentándolo, pues este acuerdo era muy importante para Beijing porque le daba fácil acceso, control y presencia en el Indo Pacífico y con ello intentar neutralizar el Quad que les tiene muy incómodos.

En efecto, antes de que China fracasara en conseguir el acuerdo había protestado por el encuentro de los líderes del Quad en el marco de la primera visita de Biden a Asia, que consiguió reunir por tercera vez desde el año pasado, a los cuatro líderes de las naciones que lo integran, Australia, India, Japón y los Estados Unidos. El ministro de Exteriores chino criticó el encuentro mientras denunciaba a la alianza de ser la OTAN del Indo Pacífico, afirmando que “El Quad promueve la mentalidad de Guerra Fría y aviva la rivalidad geopolítica”.

El dialogo de seguridad cuadrilateral ciertamente está muy vivo y sus miembros absolutamente convencidos de que China es un peligro regional por lo que han venido promoviendo la idea de un Indo Pacífico abierto y libre. También han hecho ejercicios militares conjuntos dos veces desde el 2020 y prevén continuar con los encuentros a todos los niveles que acerquen la relación y promuevan sus valores.El recién elegido primer ministro australiano, Anthony Albanese, ha expresado que las Islas del Pacíficos son una prioridad en su política exterior y está promoviendo hasta un programa nuevo de visas para sus ciudadanos, porque entiende que es estratégico acercarlos a Camberra. También ha sido claro en afirmar que la política exterior australiana no cambiará hacia China. En este contexto la ministra de Asuntos Exteriores australianos, Penny Wong, dijo que Australia quiere construir una familia en el Pacífico más fuerte a través de Seguridad y Defensa trayendo nueva energía a la región.

Todo parece indicar que desde el surgimiento de la pandemia China ha ido perdiendo su credibilidad y no solo con occidente sino también con naciones pequeñas, vecinas y en algunos casos hasta dependientes de Beijing. La poca transparencia de China, junto con los resultados vistos de sus acuerdos con naciones desfavorecidas, las enormes deudas que acaban incurriendo, la poca claridad de Beijing en situaciones como la invasión rusa a Ucrania parecen en conjunto ser una buena formula para generar recelo o desconfianza.

Seguramente todo eso en conjunto, sumado al tremendo crecimiento militar chino en la última década, sus conocidas ambiciones expansionistas y la propia forma en la que han manejado a sus ciudadanos por los brotes de Covid-19 son clarísimos indicativos de como tratarían a un tercero.

Biden en Asia. Nieves C. Pérez Rodríguez

Esta semana comenzaba con el revuelo causado por la respuesta de Biden a una periodista que le preguntaba que si estaría dispuesto a intervenir militarmente en el caso de que China invadiera a Taiwán, a lo que el presidente no dudó ni un segundo en responder con un simple sí, un sí directo, pero con grandes implicaciones y fondo. Un sí como si se tratara de algo que tiene clarísimo. Un sí que nos lleva al Town Hall o foro consultivo de CNN el año pasado el que Biden respondió diciendo básicamente lo mismo: que Estados Unidos acudiría a defender a Taiwán si China atacara.

Aunque en ambos casos el equipo de Biden se ha apresurado a clarificar la respuesta, lo cierto es que no han podido desmentirlo del todo sino decir que la política exterior de los Estados Unidos no ha cambiado, sigue siendo la misma política exterior hacia China y que además siguen comprometidos con la paz y la estabilidad en Taiwán.

La visita de Biden a Asia tiene un gran significado en este momento. En primer lugar, es su primera visita a Asia como presidente y, en segundo lugar, con la actual situación internacional post invasión rusa a Ucrania. El mensaje a Beijing es directo y unificado por no condenar a Rusia. Y en tercer lugar por el estrechamiento de alianzas que consigue en la región, que serán claves que definirán el futuro cercano del Indo Pacífico.

El momento del viaje fue perfecto para lanzar la propuesta que Biden ya había anticipado en octubre del año pasado, definida como una pieza central de la estrategia de su Administración, el “Marco económico del Indo Pacifico” o el IPEF (por sus siglas en inglés, Indo-Pacific Economic Framework) que de entrada ha conseguido reunir a 13 países (Estados Unidos, Australia, Brunei, India, Indonesia, Corea del Sur, Malasia, Nueva Zelanda, Filipinas, Singapur, Tailandia y Vietnam) y cuyo compromiso, aseguró Biden, es “trabajar con nuestros amigos cercanos y socios en la región en los desafíos más importantes para garantizar la competitividad económica del siglo XXI, mejorando la seguridad y la confianza de la economía digital, protegiendo a los trabajadores, fortalecimiento las cadenas de suministros y combatiendo la corrupción”.

Básicamente, la propuesta consta de cuatro pilares fundamentales: 1. Comercio justo, que evite la explotación. 2. Resiliencia en la cadena de suministros, tema muy vigente debido a los retrasos producidos por la pandemia del Covid-19. 3. Infraestructuras y energías limpias, que busca minimizar el uso del carbón. Y, por último, combatir la corrupción en los gobiernos de la región para intentar una distribución adecuada de recursos y oportunidades en la población.

La Administración Biden está intentando retomar parte de las políticas anteriores, una de ellas aniquilada por el presidente Trump con la salida de Washington del TPP dejando a China como líder económico en la región.

La propuesta, además, promueve un Indo-Pacífico libre, justo e inclusivo. Asimismo se reforzó la necesidad de promover una red de 5G que mejore las conexiones de internet en la región y los miembros, una vez más dejando por sentando que debe ser una red distinta al 5G chino, que suscita muchas dudas sobre la seguridad de la información. Y también para los miembros del Quad, quienes necesitan intercambiar constantemente información sensible por vías seguras.

La visita, que comenzó en Corea del Sur, fortaleció tanto los lazos estratégicos como los tecnológicos. En efecto, minutos después de aterrizar en Seúl, Biden se dirigió a la planta de producción de semiconductores Samsung, dejando claro la importancia del aspecto de la seguridad económica de la primera economía del planeta, así como la visita a una base militar americana en territorio surcoreano. La seguridad, otro elemento estratégico de la visita.

La semana pasada, Sue Mi Terry, ex directora de Asuntos Asiáticos en el Consejo de Seguridad Nacional, publicaba un artículo en el Wilston Institute en el que explicaba que el presidente estadounidense y el surcoreano podrían reformar la alianza de ambas naciones para el siglo XXI. Mi Terry sostiene que las similitudes en las personalidades de ambos líderes podrían generar una química especial entre ellos. Explica que ambos son amantes de las mascotas y viven una vida bastante sencilla y anclada a la realidad a pesar de sus posiciones, ambos son campechanos en el trato, y ella predecía que esas semejanzas podrían ser la clave para que ambos mantengan una relación muy próxima y estratégica que redimensione la alianza actual a un plano más profundo.

La siguiente parada fue en Tokio, en donde el primer ministro japonés, Fumio Kishida, destacó el desafío de garantizar la paz y la prosperidad de la región como el tema estratégico más importante para la comunidad internacional, por lo que las dos grandes democracias del mundo deben asumir un papel de liderazgo.

La absurda guerra de Ucrania cambio la situación internacional en pocos días. Uno de esos cambios es que las naciones hablan abiertamente del grave peligro de Rusia y por tanto a cualquier sistema que se le parezca, por lo que el temor a las pretensiones expansionistas chinas genera más desconfianza. En ese contexto la respuesta de Biden de que sí intervendría militarmente si China invadiera Taiwán no es tan sorprendente. En Corea del Sur hay bases militares estadounidenses y tropas haciendo ejercicios todo el año, al igual que en Japón. Ahora, con la presencia del Quad, esa presencia es mucho mayor geográficamente hablando, pero también es más compleja porque incluye intercambio de información extenso. La prioridad de su Administración en política exterior antes de lo de invasión a Ucrania era el Indo-Pacífico y su estabilidad y libertad de navegación de los mares.

 

Xi, fútbol y Covid-19. Nieves C. Pérez Rodríguez  

La China del 2022 no es la misma de hace una década atrás. El Covid-19 ha alterado la dinámica y reorganizado prioridades del Estado. Lo vimos en 2020 y la rápida reacción de Beijing en tratar de contener los contagios en Wuhan, así como sucesivamente ha sucedido a lo ancho del territorio con instalaciones de centros masivos, centros de pruebas Covid, confinamientos estrictos, e incluso centros de cuarentena para los infectados, aún en aquellos casos en los que el virus es leve.

Se puede establecer un paralelismo con la situación del fútbol en China. Los chinos nunca han sido especialmente conocidos por sus equipos de fútbol ni su ranking internacional. En efecto, la única vez que se clasificaron a la copa mundial fue en el 2002 y su desempeño en los tres partidos fue bastante pobre, pues no consiguieron hacer ni un solo gol. Sin embargo, desde 2010 se observa cómo este deporte comienza a tomar más importancia cuando Evergrande, la inmobiliaria que ha sido noticia en los últimos meses por tener una deuda que supera los 250 mil millones de dólares, compró el equipo de la provincia de Guangzhou y en tan solo un año más tarde se hicieron con el título de la Superliga china por primera vez, y más adelante otros dos campeonatos asiáticos.

En el año 2016, el gobierno chino presentó un plan en el que estimaban que para 2020 unos 50 millones de niños y adultos estarían jugando al fútbol en el gigante asiática, por lo que invirtieron en construir 20.000 centros de entrenamientos y 70.000 estadios, de acuerdo al Organismo Superior de Planificación Económica de Beijing.

Esta enorme inversión tenía un doble objetivo: por un lado, incorporar a China a una de las aficiones más grandes en el mundo y de esa manera complacer al aficionado número uno en el país, el propio Xi Jinping, y en segundo lugar se buscaba que el deporte contribuyera al PIB de la nación. Para intentar conseguirlo se hizo un esfuerzo mancomunado entre el sector público y privado, concretamente las 2017 grandes empresas chinas como Alibaba, Wanda y Suning habían invertido en el sector futbolístico.

El plan, aunque algo delirante, pudo haber dado buenos resultados a largo plazo, pero muchos de los inversores chinos entendieron que tenían que invertir en grande para complacer al Politburó, por lo que empezaron a pagar fichas de jugadores internacionales y entrenadores por cantidades extraordinariamente altas, en algunos casos excediendo el valor real de los mismos. Lo que a su vez ha generado una presión y especie de burbuja que ha tenido un impacto hasta en la dinámica de los clubes europeos.

La Asociación China de Fútbol había anunciado que China sería una superpotencia futbolística de primera línea para 2050 así como también anunciaron que querían ser anfitriones de la Copa Mundial en el 2030, lo que hizo que se invirtieran 1.8 mil millones de dólares en la construcción del estadio de Lotus en la Provincia de Guangzhou, que contará con capacidad para 100.000 personas sentadas y que de acuerdo con fuentes oficiales será más grande que Camp Nou del Barcelona, considerado el más grande de Europa.

Sin embargo, todos esos esfuerzos e inversiones están quedándose a un lado desde que la pandemia ha impactado a China. El 14 de mayo el gobierno chino a través de un comunicado oficial informaba que no podrán albergar la Copa Asia en 2023, que está prevista su celebración entre el 16 de junio al 16 de julio del próximo año. Y en pleno anuncio, corresponsales internacionales remarcaban que el Estadio de los Trabajadores está bajo trabajos de remodelación día y noche, probablemente para convertirlo en centro de cuarentena.

El Estadio de los Trabajadores está ubicado al noreste de Beijing y, aunque fue construido en 1959, fue remodelado en 2004 para los Juegos Olímpicos de Beijing, aunque habitualmente se usa para celebrar partidos de fútbol. Pero hoy la obsesión o necesidad del Partido Comunista de mantener la política “Cero casos de Covid” ha llevado a situaciones realmente extremas, como los dos meses de confinamientos que se han llevado cabo en Shanghái y en las en las últimas semanas se imponían los mismos tipos de confinamientos en Beijing.

El anuncio de que no serán los anfitriones de un evento de ese calibre en Asia, donde los chinos siempre quieren ser los pioneros, y que está pautado para dentro de más de 12 meses, significa que el Partido Comunista chino sabe que no podrá controlar los casos de transmisión de Covid-19 en los siguientes meses. Además de que sus vacunas son ineficientes y no podrán desarrollar un plan de contingencia distinto al de su política de cero casos, a pesar del coste económico que esa política está teniendo en la economía china, que de acuerdo con las estimaciones de Goldman Sachs de crecimiento el mes pasado pronosticaban que ronda el 4,5% pero dejaban abierta la posibilidad de que ese porcentaje fuera menor de continuarse con tantos confinamientos. Mientras que las estimaciones oficiales del gobierno chino hechas a principios de año fueron 5,5%.

La historia del futbol en china, así como la de la pandemia, es otra demostración más de como los sistemas comunistas tienen la capacidad de controlar absolutamente todo en el Estado. Hasta la promoción de una afición deportiva la financian, la convierten en política de Estado, presionan a los inversores que se deben al partido, pues de eso depende que no caigan en desgracia, y estos terminan haciendo inversiones que en algunos casos son absurdas para mantenerse congraciados con el líder y el partido. Pero de la misma manera cambian de dirección si consideran que deben hacerlo.

La obsesión china por desarrollar su economía hizo que crecieran espectacularmente en tiempo récord, aun cuando la población ha pagado un alto precio por conseguirlo. Hoy la obsesión es erradicar el Covid-19 por lo que han dejado a un lado el crecimiento económico y de la misma manera le ha pasado al fútbol que, aunque obviamente es un hobby, demuestra claramente cómo el Partido Comunista lleva a la nación hacia la dirección que decida. Y una vez más los ciudadanos son los soldados que no les queda más que acatar y callar.

 

Sri Lanka en caída libre. Nieves C. Pérez Rodríguez

La crisis en Sri Lanka sigue agravándose por horas. Esta semana comenzó con la renuncia del primer ministro Mahinda Rajapaksa, como respuesta a las continuas manifestaciones que vienen llevándose a cabo durante semanas y que en los últimos días han desencadenado decenas de heridos y unas 6 muertes confirmados hasta el momento.

Sri Lanka tiene un sistema político semi presidencialista que consiste en un ejecutivo dual donde hay un presidente, elegido popularmente, y un primer ministro elegido por el presidente y un gabinete de gobierno.

La isla viene experimentando una fuerte crisis económica desde hace unos años, situación que se agudizó en la pandemia debido a las restricciones y por la caída del turismo.  En medio de la desfavorable situación, el presidente tomó una serie de medidas económicas torpes que agudizaron aún más la crisis y que ha acabado prácticamente con las reservas de la nación.

Ante esa situación, el Estado no ha podido afrontar sus deudas internacionales, por lo que la escasez de combustible, gas, y artículos de primera necesidad no han hecho más que multiplicar su valor y escasear. El gobierno se ha visto obligado a racionar las horas de luz, por lo que la isla pasa muchas horas al día sin electricidad.

Un reportaje de la BBC hecho en plena fulgor de protestas en Colombo afirmaba que los chinos han estado durante meses ofreciendo préstamos a las autoridades ceilandesas como una salida a la desesperante situación. Pero se han encontrado con resistencia para aceptar la ayuda económica.

La ubicación estratégica de Sri Lanka tiene a Beijing muy pendiente de la situación, por lo que han intentado adelantarse a ofrecer ayudas económicas. Sri Lanka ya tiene una deuda con China de unos 4.5 mil millones de dólares. Tan sólo el pasado abril China extendía otro crédito complementando otro otorgado el año pasado por 1 mil millones de dólares.

China ha venido usando la “diplomacia de créditos” para poder asegurarse la dependencia de pequeñas economías, mientras reciben intereses altos de esos créditos, por lo que las naciones receptoras acaban atrapadas en la mayoría de los casos. El mejor ejemplo es el enorme Puerto de Hambantota en Sri Lanka, construido por una empresa china en 2010 que se encargará de su administración por 99 años (según el acuerdo firmado). Con el Puerto de Hambantota, ubicado al sur de Sri Lanka y siendo el segundo más grande de la isla, Beijing se aseguró su avance en la Ruta de la Seda o el BRI y el control del puerto por casi un siglo.

Las últimas horas en Colombo han dejado imágenes de destrucción y desesperación. Muchas protestan han acabado en incendio de autobuses, ataque a vivienda de políticos y personalidades prominentes. El pesimismo y la desesperanza se han convertido en los motores de la sociedad que buscan desesperadamente como sobrevivir la crisis que parece no tocar fondo.

Kim Jon-un sigue en su tónica. Nieves C. Pérez Rodríguez

Este año comenzó con el temor de una posible guerra en Europa que, entre la incredulidad y miedo, revivía fantasmas del pasado que, por desgracia, resurgieron con la materialización de la invasión rusa a Ucrania. Esta guerra ha revivido la importancia de que los países aliados se mantengan unidos y alineados en la lucha por los valores fundamentales y soberanos. La atención mediática, como corresponde, ha estado centrada en esta parte del mundo y, mientras tanto, otros dictadores parecen sentirse desolados y buscan robar el foco de las cámaras también.

Es el caso de Kim Jon-un quien se ha dedicado a disparar misiles desde el 5 de enero con una periodicidad que debería tenernos preocupados.

Al principio de la Administración Biden, Kim permaneció muy calmado y actuando contrariamente a lo que suele hacer en años electorales en los Estados Unidos o en Sur Corea. Pero en cambio 2022 lo comenzó muy activo y desde el principio ha estado haciendo pruebas y lanzando misiles. Para examinar estos riesgos el Think Tank CSIS en Washington organizó un evento el 29 de abril para analizar “la creciente amenaza de misiles de Corea del Norte” con un extraordinario panel de expertos que fueron desmenuzando la situación actual.

Sólo en el mes de marzo Pyongyang lanzó 7 misiles y gracias a los satélites de CSIS han podido observar no solo los lugares desde donde han sido lanzados sino han venido haciéndole seguimiento a una base operacional que se encuentra al norte del país muy cercana a la frontera china, “Hoe Hung-ni”. De acuerdo con Joe Bermudez Jr. Experto en Corea del Norte y autor de una buena selección de libros cree que esta base se cree que se empezó a construir en 2003 y representa un gran reto más para los aliados (Corea del Sur, Japón y Estados Unidos) pues tiene el equipamiento tanto subterráneo como en la superficie para lanzar misiles de distinto alcance. Pero además esta base debería preocupar a Beijing, aunque nunca han mostrado su preocupación, al menos en público.

Ankit Panda, experto en política nuclear, afirmó que se debe analizar con atención el discurso de Kim Jon-un en el marco del VIII Congreso del Partido de Corea en enero 2021, porqué allí dio detalles como nunca antes lo había hecho sobre el plan que tienen sobre el desarrollo de armas, siendo muy transparente en decir que la investigación se centró en perfeccionar la tecnología de guía para cohetes de múltiples cabezas, que seguirán trabajando para tener la capacidad de hacer un ataque nuclear preventivo así como aumentar más la precisión para atacar y/o aniquilar cualquier objetivo en un rango de 15.000 kilómetros con una precisión milimétrica, así como desarrollar cohetes balísticos terrestres y submarinos intercontinentales propulsados por motores de combustible sólido, lo que acortaría el tiempo de respuesta que Corea del Sur y Estados Unidos tendrían para responder frente a un misil norcoreano.

Más recientemente, el 25 de abril de este año, hace apenas unos días, en el desfile militar del aniversario número noventa de la fundación del Ejército Popular Revolucionario de Corea, Kim aprovechaba la oportunidad para lucir un uniforme blanco de mariscal y expresó su determinación de aumentar las fuerzas nucleares de Corea del Norte, en cuanto a volumen y calidad. Panda afirmó que en el discurso parecía indicarse un cambio de doctrina nuclear de Pyongyang, sobre todo cuando Kim aseguraba que sus “armas nucleares no pueden limitarse a la única misión de disuasión de la guerra”. En otras palabras, el desfile y el discurso vino a asegurarle tanto a su audiencia domestica como al mundo que Kim continuaran con su avance en el desarrollo armamentístico y nuclear.

Durante este desfile, como suele ser costumbre, se exhibió parte de su armamento, entre los que cabe resaltar:  el Hwasong-17 (que ya lo habían dejado ver en el 2020), misiles deslizantes hipersónicos como Hwasong-8 (probado en el 2021) y lo que parecía ser un tipo de misil de combustible sólido que los expertos piensan que podría ser un Pumkguksong-6 (ese aún no ha sido probado).

Aunque ese último misil (el Pumkguksong-6) no esté aún listo para ser probado, la cantidad de ensayos conducidos tan sólo en este año debería ser motivo de gran preocupación, coincidieron todos los panelistas del evento. Pues ensayo y error es el mejor sistema para perfeccionar armas, de cada fracaso se aprende y se avanza en la carrera misilística.

El plan norcoreano, de momento, es seguir desarrollando “vehículos de reingreso” que buscan burlar los sistemas de defensa antimisiles de EE.UU. y sus aliados. Misiles balísticos lanzados desde submarinos, misiles nucleares de crucero lanzados desde el aire, que proporcionarían el medio aéreo para que lanzar sus misiles, aunque este último aún no está cerca de conseguirse acotan los expertos. Y de acuerdo con las pretensiones expresadas por Kim de desarrollo armamentístico solo se encuentran en el camino a continuar expandiendo sus capacidades.

También coinciden en que los próximos meses nos traerán más lanzamientos de misiles. Considerando el escenario internacional de guerra en Ucrania, Washington tiene los ojos puestos en Moscú y en Beijing e intentando descifrar si hay algún acercamiento o acuerdo entre ambos, lo que automáticamente alivia un poco la presión sobre Pyongyang pues hasta Naciones Unidas se encuentran prestando atención a la nueva guerra.

Sue Mi Terri expresó su gran preocupación de que Kim siga por el camino del desarrollo de su capacidad nuclear. Mi Terri reconoce que Washington sigue estando por encima de Corea del Norte pero no ha seguido invirtiendo como lo hacía en esta área, debido a la cantidad de compromisos. Mi Terri está especialmente preocupada por el Pumkguksong-6 que considera podría estar más avanzado de lo que occidente cree.

El escenario más probable es que Kim siga evitando acuerdos o negociaciones con la Administración Biden. De momento le funciona mejor que estén un poco distraídos para tomar algo de delantera en su obsesión de aumentar su capacidad de ataque sin que le estén intentando parar. Por su parte Biden tiene bastante trabajo con intentar neutralizar a Rusia, y, en efecto, a día de hoy ya han enviado en apoyo el monto que les costó cuatro años de guerra en Afganistán, lo que deja muy claro la prioridad de la Casa Blanca.

Los fantasmas como la historia parecen cíclicos, que van y vienen pero cuando resurgen parecen hacerlo con la misma intensidad y el mismo riesgo del pasado…

 

Más Covid y fuga de capitales en China. Nieves C. Pérez Rodríguez

Ya no solo es Shanghai, ahora el miedo se traslada a Beijing donde los centros de prueba de Covid inundan la capital china en consonancia con la “política de cero casos” impuesta por el Partido Comunista chino desde el comienzo de la pandemia y que, como consecuencia, paraliza la vida de los ciudadanos quienes son forzados a cuarentenas estrictas, que además están haciendo estragos en la economía china y en la economía global.

Un par de semanas atrás publicábamos en esta columna que el precio del confinamiento en Shanghái se estimaba en unos 49 mil millones de dólares a finales de marzo y que ha afectado unos 200 millones de chinos. Y eso sin evaluar los costos internacionales que conlleva un confinamiento en el hub financiero chino donde también se encuentra el puerto más grande del mundo y que mueve la mayor carga del planeta.

La consecuencia de la imposición de estas extremas medidas empieza a pasarle factura a China. A los inversionistas extranjeros no les hace ninguna gracia que sus inversiones se vean impactadas por restricciones domésticas por lo que han comenzado a sacar inversiones del gigante asiático. Tan sólo el mes pasado dejó cifras históricas de fuga de capital extranjero en China, de acuerdo con datos del Instituto Internacional de Finanzas marzo se cerró con cifras históricas de salida, unos 17.500 millones de dólares huían en busca de un mercado más estable.

La Reserva Federal de los Estados Unidos está aumentado las tasas de interés por primera vez desde 2018 para controlar la inflación, mientras que el Banco Popular de China ha entrado en un ciclo de relajación para impulsar su economía, afirma Laura He, periodista de CNN. Lo que significa que China es menos atractiva para los inversores en comparación con Estados Unidos. A principio de este mes, los rendimientos de los bonos del gobierno chino cayeron por debajo de los rendimientos del Tesoro estadounidense por primera vez en 12 años y el yuan tocó mínimos de seis meses frente al dólar.

Leland Miller, CEO de China Beige Book, la firma de análisis de data económica china más grande del mundo, decía en una entrevista en Bloomberg que “la prioridad para China ha sido siempre el crecimiento de su economía, pero en este momento el foco no está en el crecimiento sino evitar una crisis sanitaria masiva, así como una caída de su economía”. Así mismo Miller afirmó que no hay signos de políticas de estímulos para aumentar los créditos que se encuentran también en caída en China, lo que es un cambio radical del manual del PC chino.

El confinamiento está despertando los fantasmas de la economía planificada, afirmó Zhiwu Chen, economista de la Universidad de Hong Kong en una entrevista concedida al New York Times, en la que insistía que “esta situación no solo está haciendo imposible la supervivencia de empresas privadas, sino que también está acelerando la desconfianza en la gente sobre el futuro de su país. Y cuando eso sucede es extremadamente difícil que la economía se recupere”.

Si se le suma el descontento social que se ha despertado a razón de las extremas medidas de control del Covid, tenemos como resultado un caldo de cultivo perfecto para cualquier insurrección si estuviéramos hablando de una nación con libertades. Incluso en la China controlada milimétricamente por el PC chino se ha filtrado a la prensa cantidad de imágenes de ciudadanos insatisfechos y enfadados con las medidas que ponen en riesgo su libertad y se atreven a protestar enfrente de las autoridades su rechazo a tanto confinamiento, dificultad para adquirir alimentos y en resumen poder vivir una vida relativamente normal.

Al principio del 2020, cuando no se vislumbraba el futuro que nos depararía la pandemia que se desencadenó en China y que las autoridades deliberadamente decidieron no comunicar al mundo hasta que era tarde y el Covid-19 se había extendido por el planeta, el PC chino construía en tiempo récord hospitales en Wuhan para poder atender los miles de pacientes que se infectaron y decidieron no exportar el material médico de protección basado en razones de seguridad nacional. Hoy su situación sigue siendo parecida, los niveles de infección que padecen parecen incluso ser peor que los del comienzo de 2020, a razón de unas vacunas ineficientes y el mundo sigue sin tener acceso a la información de variantes, números reales de infecciones y defunciones.

Ante tanta incertidumbre tener inversiones en China hoy o tener fábricas de producción masiva de bienes, aun cuando el costo sea considerablemente más bajo, es un problema para los inversionistas de capitales extranjeros porque no cuentan con la seguridad de que podrán, en efecto, producir sus mercancías o exportarlas. Muchos inversionistas están mirando a volver a casa, como es el caso de los estadounidenses que, gracias a incentivos y basados en la seguridad de un Estado que juega bajo las normas establecidas, están considerando establecer los centros de producción en América, o en algún otro país asiático y de centro América.

El PC chino tiene que ver muy preocupante la situación sanitaria en China para que sea capaz de llevar a la economía al límite, aún cuando la economía ha sido siempre su obsesión y su razón…

Sri Lanka empeora. Nieves C. Pérez Rodríguez

Sri Lanka está pasando la peor crisis económica de su historia reciente con prolongados cortes de luz y escasez de gas y medicamentos, así como otros artículos de primera necesidad. Todo como consecuencia de una serie de políticas económicas equivocadas que han ocasionado un desplome de las reservas de la nación del 70%.

El presidente Gotabaya Rajapaksa ha intentado diferentes salidas para aminorar la crisis, pero sin mucho tino ni éxito. Tal fue el caso de los recortes fiscales que propuso en el marco de la elección parlamentaria bajando impuestos como el IVA del 15% al 8% mientras eliminaron otros gravámenes. Como resultado, la llamada Ceilán se quedó sin liquidez viéndose obligados a recurrir a sus reservas para poder cumplir con sus compromisos internacionales. Lo que como consecuencia produjo un desplome de éstas de 8.864 millones en junio del 2019 a 2.361 a enero del 2022 de acuerdo con Reuters.

Otra razón fundamental de la crisis es el hundimiento del sector turístico como consecuencias de los ataques terroristas del Domingo de Resurrección del 2019 en tres hoteles de lujo, un hostal, un complejo residencial y tres iglesias que en total causaron la muerte de unas 207 personas, entre ellos extranjeros, y dejaron además centenas de heridos, lo que desmotivó la visita de extranjeros y con ello el naufragio de muchas fuentes de empleo.

El sector turístico se vio aún más impactado por la pandemia del Covid-19 que comenzó en 2020 y con ello los ingresos de este gremio han prácticamente desaparecido. Así mismo el valor de la moneda ceilandesa, la rupia, perdió su valor en un 45% tan sólo en el mes de marzo. Todo ello ha desencadenado protestas en las calles que llevan semanas y que esta semana se saldaban con un muerto y 11 heridos de manos de la policía en el poblado de Rambukkana ubicado a unos 100 kilómetros de la capital.

Las protestas, que comenzaron a brotar de manera espontánea por toda la isla a razón de los cada vez más largos apagones eléctricos y la falta de gas y combustible, hasta ahora habían sido increíblemente pacíficas de acuerdo con los medios locales, hasta que el martes de esta semana se vieron obligados a disuadir la concentración de manifestantes que bloqueaban las vías del tren por más de ocho horas, según la versión de la policía.

La desesperada situación provocó que el gobierno de Sri Lanka anunciara hace unos días que dejarían de pagar temporalmente 35.500 millones de dólares en deuda externa, justificando el incumpliendo en la pandemia y la guerra de Ucrania que han hecho imposible pagar a sus acreedores.

Asimismo, oficiales ceilandeses encabezados por su ministro de finanzas (Ali Sabry) se encuentran esta semana en Washington para intentar buscar algún mecanismo de crédito expedito ante el Fondo Monetario Internacional. Sri Lanka tiene que pagar unos 400 millones de deuda este año, con un bono de 1000 millones de dólares que expira en julio, por lo que el tiempo es un factor apremiante.

En efecto, esta misma semana comenzaba con el vencimiento de unos bonos internacionales por un valor de 78 millones de dólares que, de no cumplirse con el compromiso dentro del periodo de gracias de 30 días, entonces incumplirían por primera vez con el pago de su deuda externa desde su independencia del Reino Unido de 1948, afirmaba la BBC.

Dos agencias de calificación crediticias internacional advertían ya hace unos días atrás que Sri Lanka estaba a punto de incumplir sus deudas. Fitch Ratings y S&P global ratings anunciaban que la nación sureña había comenzado su proceso de incumplimiento soberano. De acuerdo con Bloomberg la nación necesitará entre 3 a 4 mil millones de dólares para poder remontar la crisis.

Pero también hay economistas que consideran que están atrapados en la “diplomacia de créditos chinos” y que no es el primer caso en el que literalmente una nación queda en manos de su acreedor por haber aceptado condiciones crediticias excesivas e injustas. Para Beijing Sri Lanka tiene un gran atractivo por su ubicación y conectividad marítima y complementa perfectamente la parte marítima de la nueva Ruta de la Seda en desarrollo o el BRI que es el nombre actual.

La situación de La lágrima de la India, como también se le conoce por su forma geográfica y ubicación, no es nada alentadora, pues vienen de apenas superar fuertes restricciones debido a la gran cantidad de casos de infecciones de Covid que han padecido durante el 2021, lo que de por sí ha ralentizado la economía que ya venía fuertemente golpeado por las fracasadas decisiones del gobierno, que además de ser impopular en este momento, ha sido acusado también de nepotismo, pues el presidente ha puesto en cargos claves a familiares directos.

Ojalá que Sri Lanka no se convierta en otro caso más en los que occidente mira hacia el otro lado, por lo que se ven obligados a recurrir a Beijing por más ayudas y créditos que acaban no solo arruinando al país sino dejándolos en una situación de dependencia de China…