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Kim Jon-un sigue en su tónica. Nieves C. Pérez Rodríguez

Este año comenzó con el temor de una posible guerra en Europa que, entre la incredulidad y miedo, revivía fantasmas del pasado que, por desgracia, resurgieron con la materialización de la invasión rusa a Ucrania. Esta guerra ha revivido la importancia de que los países aliados se mantengan unidos y alineados en la lucha por los valores fundamentales y soberanos. La atención mediática, como corresponde, ha estado centrada en esta parte del mundo y, mientras tanto, otros dictadores parecen sentirse desolados y buscan robar el foco de las cámaras también.

Es el caso de Kim Jon-un quien se ha dedicado a disparar misiles desde el 5 de enero con una periodicidad que debería tenernos preocupados.

Al principio de la Administración Biden, Kim permaneció muy calmado y actuando contrariamente a lo que suele hacer en años electorales en los Estados Unidos o en Sur Corea. Pero en cambio 2022 lo comenzó muy activo y desde el principio ha estado haciendo pruebas y lanzando misiles. Para examinar estos riesgos el Think Tank CSIS en Washington organizó un evento el 29 de abril para analizar “la creciente amenaza de misiles de Corea del Norte” con un extraordinario panel de expertos que fueron desmenuzando la situación actual.

Sólo en el mes de marzo Pyongyang lanzó 7 misiles y gracias a los satélites de CSIS han podido observar no solo los lugares desde donde han sido lanzados sino han venido haciéndole seguimiento a una base operacional que se encuentra al norte del país muy cercana a la frontera china, “Hoe Hung-ni”. De acuerdo con Joe Bermudez Jr. Experto en Corea del Norte y autor de una buena selección de libros cree que esta base se cree que se empezó a construir en 2003 y representa un gran reto más para los aliados (Corea del Sur, Japón y Estados Unidos) pues tiene el equipamiento tanto subterráneo como en la superficie para lanzar misiles de distinto alcance. Pero además esta base debería preocupar a Beijing, aunque nunca han mostrado su preocupación, al menos en público.

Ankit Panda, experto en política nuclear, afirmó que se debe analizar con atención el discurso de Kim Jon-un en el marco del VIII Congreso del Partido de Corea en enero 2021, porqué allí dio detalles como nunca antes lo había hecho sobre el plan que tienen sobre el desarrollo de armas, siendo muy transparente en decir que la investigación se centró en perfeccionar la tecnología de guía para cohetes de múltiples cabezas, que seguirán trabajando para tener la capacidad de hacer un ataque nuclear preventivo así como aumentar más la precisión para atacar y/o aniquilar cualquier objetivo en un rango de 15.000 kilómetros con una precisión milimétrica, así como desarrollar cohetes balísticos terrestres y submarinos intercontinentales propulsados por motores de combustible sólido, lo que acortaría el tiempo de respuesta que Corea del Sur y Estados Unidos tendrían para responder frente a un misil norcoreano.

Más recientemente, el 25 de abril de este año, hace apenas unos días, en el desfile militar del aniversario número noventa de la fundación del Ejército Popular Revolucionario de Corea, Kim aprovechaba la oportunidad para lucir un uniforme blanco de mariscal y expresó su determinación de aumentar las fuerzas nucleares de Corea del Norte, en cuanto a volumen y calidad. Panda afirmó que en el discurso parecía indicarse un cambio de doctrina nuclear de Pyongyang, sobre todo cuando Kim aseguraba que sus “armas nucleares no pueden limitarse a la única misión de disuasión de la guerra”. En otras palabras, el desfile y el discurso vino a asegurarle tanto a su audiencia domestica como al mundo que Kim continuaran con su avance en el desarrollo armamentístico y nuclear.

Durante este desfile, como suele ser costumbre, se exhibió parte de su armamento, entre los que cabe resaltar:  el Hwasong-17 (que ya lo habían dejado ver en el 2020), misiles deslizantes hipersónicos como Hwasong-8 (probado en el 2021) y lo que parecía ser un tipo de misil de combustible sólido que los expertos piensan que podría ser un Pumkguksong-6 (ese aún no ha sido probado).

Aunque ese último misil (el Pumkguksong-6) no esté aún listo para ser probado, la cantidad de ensayos conducidos tan sólo en este año debería ser motivo de gran preocupación, coincidieron todos los panelistas del evento. Pues ensayo y error es el mejor sistema para perfeccionar armas, de cada fracaso se aprende y se avanza en la carrera misilística.

El plan norcoreano, de momento, es seguir desarrollando “vehículos de reingreso” que buscan burlar los sistemas de defensa antimisiles de EE.UU. y sus aliados. Misiles balísticos lanzados desde submarinos, misiles nucleares de crucero lanzados desde el aire, que proporcionarían el medio aéreo para que lanzar sus misiles, aunque este último aún no está cerca de conseguirse acotan los expertos. Y de acuerdo con las pretensiones expresadas por Kim de desarrollo armamentístico solo se encuentran en el camino a continuar expandiendo sus capacidades.

También coinciden en que los próximos meses nos traerán más lanzamientos de misiles. Considerando el escenario internacional de guerra en Ucrania, Washington tiene los ojos puestos en Moscú y en Beijing e intentando descifrar si hay algún acercamiento o acuerdo entre ambos, lo que automáticamente alivia un poco la presión sobre Pyongyang pues hasta Naciones Unidas se encuentran prestando atención a la nueva guerra.

Sue Mi Terri expresó su gran preocupación de que Kim siga por el camino del desarrollo de su capacidad nuclear. Mi Terri reconoce que Washington sigue estando por encima de Corea del Norte pero no ha seguido invirtiendo como lo hacía en esta área, debido a la cantidad de compromisos. Mi Terri está especialmente preocupada por el Pumkguksong-6 que considera podría estar más avanzado de lo que occidente cree.

El escenario más probable es que Kim siga evitando acuerdos o negociaciones con la Administración Biden. De momento le funciona mejor que estén un poco distraídos para tomar algo de delantera en su obsesión de aumentar su capacidad de ataque sin que le estén intentando parar. Por su parte Biden tiene bastante trabajo con intentar neutralizar a Rusia, y, en efecto, a día de hoy ya han enviado en apoyo el monto que les costó cuatro años de guerra en Afganistán, lo que deja muy claro la prioridad de la Casa Blanca.

Los fantasmas como la historia parecen cíclicos, que van y vienen pero cuando resurgen parecen hacerlo con la misma intensidad y el mismo riesgo del pasado…

 

Más Covid y fuga de capitales en China. Nieves C. Pérez Rodríguez

Ya no solo es Shanghai, ahora el miedo se traslada a Beijing donde los centros de prueba de Covid inundan la capital china en consonancia con la “política de cero casos” impuesta por el Partido Comunista chino desde el comienzo de la pandemia y que, como consecuencia, paraliza la vida de los ciudadanos quienes son forzados a cuarentenas estrictas, que además están haciendo estragos en la economía china y en la economía global.

Un par de semanas atrás publicábamos en esta columna que el precio del confinamiento en Shanghái se estimaba en unos 49 mil millones de dólares a finales de marzo y que ha afectado unos 200 millones de chinos. Y eso sin evaluar los costos internacionales que conlleva un confinamiento en el hub financiero chino donde también se encuentra el puerto más grande del mundo y que mueve la mayor carga del planeta.

La consecuencia de la imposición de estas extremas medidas empieza a pasarle factura a China. A los inversionistas extranjeros no les hace ninguna gracia que sus inversiones se vean impactadas por restricciones domésticas por lo que han comenzado a sacar inversiones del gigante asiático. Tan sólo el mes pasado dejó cifras históricas de fuga de capital extranjero en China, de acuerdo con datos del Instituto Internacional de Finanzas marzo se cerró con cifras históricas de salida, unos 17.500 millones de dólares huían en busca de un mercado más estable.

La Reserva Federal de los Estados Unidos está aumentado las tasas de interés por primera vez desde 2018 para controlar la inflación, mientras que el Banco Popular de China ha entrado en un ciclo de relajación para impulsar su economía, afirma Laura He, periodista de CNN. Lo que significa que China es menos atractiva para los inversores en comparación con Estados Unidos. A principio de este mes, los rendimientos de los bonos del gobierno chino cayeron por debajo de los rendimientos del Tesoro estadounidense por primera vez en 12 años y el yuan tocó mínimos de seis meses frente al dólar.

Leland Miller, CEO de China Beige Book, la firma de análisis de data económica china más grande del mundo, decía en una entrevista en Bloomberg que “la prioridad para China ha sido siempre el crecimiento de su economía, pero en este momento el foco no está en el crecimiento sino evitar una crisis sanitaria masiva, así como una caída de su economía”. Así mismo Miller afirmó que no hay signos de políticas de estímulos para aumentar los créditos que se encuentran también en caída en China, lo que es un cambio radical del manual del PC chino.

El confinamiento está despertando los fantasmas de la economía planificada, afirmó Zhiwu Chen, economista de la Universidad de Hong Kong en una entrevista concedida al New York Times, en la que insistía que “esta situación no solo está haciendo imposible la supervivencia de empresas privadas, sino que también está acelerando la desconfianza en la gente sobre el futuro de su país. Y cuando eso sucede es extremadamente difícil que la economía se recupere”.

Si se le suma el descontento social que se ha despertado a razón de las extremas medidas de control del Covid, tenemos como resultado un caldo de cultivo perfecto para cualquier insurrección si estuviéramos hablando de una nación con libertades. Incluso en la China controlada milimétricamente por el PC chino se ha filtrado a la prensa cantidad de imágenes de ciudadanos insatisfechos y enfadados con las medidas que ponen en riesgo su libertad y se atreven a protestar enfrente de las autoridades su rechazo a tanto confinamiento, dificultad para adquirir alimentos y en resumen poder vivir una vida relativamente normal.

Al principio del 2020, cuando no se vislumbraba el futuro que nos depararía la pandemia que se desencadenó en China y que las autoridades deliberadamente decidieron no comunicar al mundo hasta que era tarde y el Covid-19 se había extendido por el planeta, el PC chino construía en tiempo récord hospitales en Wuhan para poder atender los miles de pacientes que se infectaron y decidieron no exportar el material médico de protección basado en razones de seguridad nacional. Hoy su situación sigue siendo parecida, los niveles de infección que padecen parecen incluso ser peor que los del comienzo de 2020, a razón de unas vacunas ineficientes y el mundo sigue sin tener acceso a la información de variantes, números reales de infecciones y defunciones.

Ante tanta incertidumbre tener inversiones en China hoy o tener fábricas de producción masiva de bienes, aun cuando el costo sea considerablemente más bajo, es un problema para los inversionistas de capitales extranjeros porque no cuentan con la seguridad de que podrán, en efecto, producir sus mercancías o exportarlas. Muchos inversionistas están mirando a volver a casa, como es el caso de los estadounidenses que, gracias a incentivos y basados en la seguridad de un Estado que juega bajo las normas establecidas, están considerando establecer los centros de producción en América, o en algún otro país asiático y de centro América.

El PC chino tiene que ver muy preocupante la situación sanitaria en China para que sea capaz de llevar a la economía al límite, aún cuando la economía ha sido siempre su obsesión y su razón…

Sri Lanka empeora. Nieves C. Pérez Rodríguez

Sri Lanka está pasando la peor crisis económica de su historia reciente con prolongados cortes de luz y escasez de gas y medicamentos, así como otros artículos de primera necesidad. Todo como consecuencia de una serie de políticas económicas equivocadas que han ocasionado un desplome de las reservas de la nación del 70%.

El presidente Gotabaya Rajapaksa ha intentado diferentes salidas para aminorar la crisis, pero sin mucho tino ni éxito. Tal fue el caso de los recortes fiscales que propuso en el marco de la elección parlamentaria bajando impuestos como el IVA del 15% al 8% mientras eliminaron otros gravámenes. Como resultado, la llamada Ceilán se quedó sin liquidez viéndose obligados a recurrir a sus reservas para poder cumplir con sus compromisos internacionales. Lo que como consecuencia produjo un desplome de éstas de 8.864 millones en junio del 2019 a 2.361 a enero del 2022 de acuerdo con Reuters.

Otra razón fundamental de la crisis es el hundimiento del sector turístico como consecuencias de los ataques terroristas del Domingo de Resurrección del 2019 en tres hoteles de lujo, un hostal, un complejo residencial y tres iglesias que en total causaron la muerte de unas 207 personas, entre ellos extranjeros, y dejaron además centenas de heridos, lo que desmotivó la visita de extranjeros y con ello el naufragio de muchas fuentes de empleo.

El sector turístico se vio aún más impactado por la pandemia del Covid-19 que comenzó en 2020 y con ello los ingresos de este gremio han prácticamente desaparecido. Así mismo el valor de la moneda ceilandesa, la rupia, perdió su valor en un 45% tan sólo en el mes de marzo. Todo ello ha desencadenado protestas en las calles que llevan semanas y que esta semana se saldaban con un muerto y 11 heridos de manos de la policía en el poblado de Rambukkana ubicado a unos 100 kilómetros de la capital.

Las protestas, que comenzaron a brotar de manera espontánea por toda la isla a razón de los cada vez más largos apagones eléctricos y la falta de gas y combustible, hasta ahora habían sido increíblemente pacíficas de acuerdo con los medios locales, hasta que el martes de esta semana se vieron obligados a disuadir la concentración de manifestantes que bloqueaban las vías del tren por más de ocho horas, según la versión de la policía.

La desesperada situación provocó que el gobierno de Sri Lanka anunciara hace unos días que dejarían de pagar temporalmente 35.500 millones de dólares en deuda externa, justificando el incumpliendo en la pandemia y la guerra de Ucrania que han hecho imposible pagar a sus acreedores.

Asimismo, oficiales ceilandeses encabezados por su ministro de finanzas (Ali Sabry) se encuentran esta semana en Washington para intentar buscar algún mecanismo de crédito expedito ante el Fondo Monetario Internacional. Sri Lanka tiene que pagar unos 400 millones de deuda este año, con un bono de 1000 millones de dólares que expira en julio, por lo que el tiempo es un factor apremiante.

En efecto, esta misma semana comenzaba con el vencimiento de unos bonos internacionales por un valor de 78 millones de dólares que, de no cumplirse con el compromiso dentro del periodo de gracias de 30 días, entonces incumplirían por primera vez con el pago de su deuda externa desde su independencia del Reino Unido de 1948, afirmaba la BBC.

Dos agencias de calificación crediticias internacional advertían ya hace unos días atrás que Sri Lanka estaba a punto de incumplir sus deudas. Fitch Ratings y S&P global ratings anunciaban que la nación sureña había comenzado su proceso de incumplimiento soberano. De acuerdo con Bloomberg la nación necesitará entre 3 a 4 mil millones de dólares para poder remontar la crisis.

Pero también hay economistas que consideran que están atrapados en la “diplomacia de créditos chinos” y que no es el primer caso en el que literalmente una nación queda en manos de su acreedor por haber aceptado condiciones crediticias excesivas e injustas. Para Beijing Sri Lanka tiene un gran atractivo por su ubicación y conectividad marítima y complementa perfectamente la parte marítima de la nueva Ruta de la Seda en desarrollo o el BRI que es el nombre actual.

La situación de La lágrima de la India, como también se le conoce por su forma geográfica y ubicación, no es nada alentadora, pues vienen de apenas superar fuertes restricciones debido a la gran cantidad de casos de infecciones de Covid que han padecido durante el 2021, lo que de por sí ha ralentizado la economía que ya venía fuertemente golpeado por las fracasadas decisiones del gobierno, que además de ser impopular en este momento, ha sido acusado también de nepotismo, pues el presidente ha puesto en cargos claves a familiares directos.

Ojalá que Sri Lanka no se convierta en otro caso más en los que occidente mira hacia el otro lado, por lo que se ven obligados a recurrir a Beijing por más ayudas y créditos que acaban no solo arruinando al país sino dejándolos en una situación de dependencia de China…

 

Shanghái y el precio del confinamiento. Nieves C. Pérez Rodríguez

Por tercer año consecutivo, China sigue imponiendo estrictas cuarentenas y confinamientos a lo largo y ancho de la inmensa nación. El pasado mes de marzo ha dejado ver una vez más los resultados de la “política de cero casos” impuesta por el Partido Comunista chino y que, en esta ocasión, ha afectado a más de 190 millones de personas de 23 ciudades chinas que han sido confinadas en distintos niveles de prohibición.

Shanghái ha estado en el centro de la polémica por ser la ciudad más grande de China y el hub financiero de la nación asiática y por el impacto que estas fuertes restricciones tienen en la economía, tanto doméstica como internacional. El puerto de Shanghái ya está experimentando grandes retrasos que agudizarán las demoras que, desde 2020, han venido experimentando las exportaciones de materias primas y que han desencadenado un aumento de los costos finales de exportación.

Cuando empezaron a diagnosticarse los casos de Omicron en Shanghái, algunas instituciones financieras anticipándose a un confinamiento estricto decidieron pedir a algunos de sus empleados claves quedarse en las oficinas 24 horas al día. Dotándoles de sacos de dormir y artículos de aseo se instalaban en los centros de operaciones para evitar que al salir de su jornada laboral quedaran en medio de algún confinamiento, lo que potencialmente afectaría a las operaciones de las instituciones.

Pasado unos doce días de estricto confinamiento, empresas medianas y negocios pequeños que habían sido obligados a cerrar empezaban a tener dificultades para mantenerse a flote. Tom Hancock, articulista de Bloomberg, el pasado 29 de marzo publicaba una columna en la que sostenía que los confinamientos en China podrían estar costando unos 46 mil millones de dólares al mes y un 3,1% del PIB, haciendo un estimado conservador. Y si estos se siguen imponiendo de forma estricta podría llegar a reducir hasta el 4% del PIB de la nación.

El gobierno chino anunciaba a principios de este año que estaban esperando un crecimiento del 5.5% para el 2022. Cifra que en enero parecía un poco atrevida considerando que su economía ha visto los efectos de la pandemia y sobre todo habiendo experimentado el efecto de la política de cero casos de Covid19.

Goldman Sachs pronosticó que el crecimiento de la economía china rondaría el 4.5% pero dejaba abierta la posibilidad de cambios de ese porcentaje de continuar los confinamientos. El banco mundial hacía un estimado de 5 % y el grupo City anticipaba que si los casos de la variante Omicrom seguían proliferando el resultado podría ser una caída de hasta el 1% del PIB chino en el primer cuarto del año, y de continuar aplicándose la política de confinamientos la reducción del crecimiento para el segundo cuarto de año podría reducirse entre el 0,6 al 0,9%.

En efecto, la semana pasada terminaba con el anuncio de unas cuarenta empresas chinas que se habían obligado a suspender sus operaciones en Shanghái y otras regiones, según la información suministrada por la bolsa de valores de Shanghái, Shenzhen y Beijing.

De acuerdo con Laura He, periodista de CNN, “la situación en Shanghái ha provocado que los retrasos en los envíos empeoren, ejerciendo más presión sobre la cadena de suministro globales”. Aunque las autoridades chinas insisten en que el puerto sigue operativo, los datos de la industria muestran que la cantidad de embarcaciones que esperaban para cargar están en números máximos históricos, sostiene He.

4Asia consultó a Eric Johnson, periodista especializado en intercambios comerciales internacionales y tecnología, sobre la situación en Shanghái y el potencial efecto en la cadena de suministro internacional. Johnson sostiene que “definitivamente, la carga que sale de Shanghái esta hoy muy afectada. Particularmente el movimiento de mercancías desde las fábricas hasta el puerto por vía terrestre. El puerto está operando, pero a una capacidad limitada. Es complicado porque realmente no hay forma de trasladar la carga que se origina en Shanghái hacia otros puertos. El puerto de Shanghái es el puerto más grande del mundo y la mayor parte de la carga del mundo proviene de esa región, no se transborda desde otros puertos como sucede con el puerto de Singapur por citar un ejemplo”.

Por lo tanto, agrega Johnson, “tratar de arreglárselas sin Shanghái es como intentar buscar una vivienda para cada persona en Nueva York al mismo tiempo. Sería imposible”.

Y eso que hay que tener en cuenta que esta época es una etapa generalmente tranquila del año para la carga marítima, agrega Johnson, “pero el volumen vuelve a aumentar en junio. Si Shanghái permanece cerrado, todos esos pedidos que normalmente llegan en junio competirán con la acumulación de pedidos que están en fila esperando para moverse desde ahora”.

Los números no mienten y el precio de la dependencia la estamos pagando todos en el mundo con inflación, aumento del coste final de los productos por falta de inventario y debido al crecimiento de la demanda. Pero China en está ocasión está siendo testigo en primera persona de los costos de una política tan radical de cuarentenas y cierres de ciudades enteras para evitar más infecciones.

El Departamento de Estado respondía el lunes en la noche con la petición de salida de Shanghái de todo el personal no esencial estadounidense debido al surgimiento de casos de Covid19 y la drástica respuesta del gobierno chino.

Está claro que las vacunas chinas son ineficientes porque el mismo gobierno está aterrorizado de que se den más infecciones y apuestan por el uso de la fuerza para intentar controlar los contagios. Además de que cuentan con centros masivos de pruebas como no tiene ninguna otra nación del mundo y obligan a millones a hacerse pruebas diarias en cada rincón del país. Tantas prohibiciones han provocado en muchos ciudadanos chinos respuestas insurrectas como consecuencia de la hastía y la incapacidad de cubrir sus necesidades alimenticias diarias, al no poder ni tan siquiera salir a comprar alimentos.

Mientras el mundo tiene cada vez más claro la esencia del Partido Comunista chino y el precio que toca pagar de seguir dependiendo de ellos…

Crisis en Sri Lanka. Nieves C. Pérez Rodríguez

La isla de más de 65.000 km2 ubicada en el Océano Índico justo debajo de India es el hogar de 22 millones de habitantes y, desde su independencia del Reino Unido en 1948, se ha considerado una nación democrática que hasta hace poco contaba con una economía prominente que exporta café, té, coco, canela, junto con un pujante sector turístico que le había ayudado a conseguir el ingreso per cápita más alto en el Asia meridional gracias a su fama mundial.

La historia de la llamada Ceylán ha sido convulsa a lo largo de su existencia. Los portugueses fueron los primeros en llegar y asentarse en el siglo XVI, aunque fueron desplazados por los holandeses quienes llegaron y tomaron sus posesiones un siglo más tarde hasta que los británicos se hicieron con el poder en 1803 y, entre invasiones y disputas. fueron haciéndose con el control del territorio hasta que finalmente conseguía la independencia de los europeos.

La tranquilidad no se instauró con la independencia, pues entre insurrecciones e intentos de golpe de Estado e incluso la institucionalización de políticas de corte socialista debido a las cercanas relaciones que mantuvieron con la Unión Soviética y con China en la década de los sesenta, y los constantes agravios a las minorías, la nación ha sufrido una gran inestabilidad que acabó en el nacimiento de milicias en la década de los setenta. En 1972 se convirtió en república y cambió su nombre a Sri Lanka y continuó teniendo fuertes problemas étnicos.

Los ochenta transcurrieron con grandes dificultades para la población y una creciente situación de insurgencias que terminó con que muchos locales emigraran a otros lugares para escapar de la persecución. Las tensiones entre la comunidad cingalesa (mayoría de la población) y los tamiles se agravó tanto debido en parte a que India proporcionaba armas y apoyo a la facción tamil.

Los Tigres de liberación de Ealam Tamil (LTTE) o tigres tamiles fue un grupo separatista que se fundó en 1976 y que luchó en contra del gobierno establecido en una guerra civil duró desde 1983 al 2009. Aunque en el 2001 se firmó un alto al fuego auspiciado por Noruega.

A pesar de las subidas y bajadas, la lágrima de India como también se le llama a Sri Lanka por su forma geográfica, había podido mantenerse a flote gracias a créditos concedidos por instituciones como el Fondo Monetario Internacional que le ha concedido dieciséis créditos desde 1950, según un artículo de The Diplomat y que afirma que la situación actual es producto del neocolonialismo.

También hay un elemento político en la crisis. El actual presidente propuso en un momento clave de elección parlamentaria importantes recortes de fiscales buscando ganar terreno políticamente. Por lo que impuestos como el IVA fueron reducidos del 15% al 8%, mientras otros fueron eliminados. El resultado ha sido que Sri Lanka se quedó sin liquidez por lo que tuvo que tirar de sus reservas para poder cumplir con sus compromisos internacionales, lo que produjo un desplome de estas de 8.864 millones en junio del 2019 a 2.361 a enero del 2022 de acuerdo con Reuters.

El sector turístico se vió fuertemente afectado debido a al ataque terrorista del domingo de resurrección del 2019 en tres hoteles de lujo, un hostal, un complejo residencial y tres iglesias que causó la muerte de unas 207 personas, entre ellos extranjeros, y dejó además centenares de heridos. Sumado al efecto también de la pandemia que comenzó en 2020 y que aún continúa, los ingresos de este gremio se han visto extraordinariamente disminuidos.

Como resultado, el valor de la moneda local, la rupia, tan sólo en el mes de marzo ha perdido su valor en un 45% comparado con el dólar americano. Sumado a que tienen que pagar unos 400 millones de deuda este año, incluido un bono de 1000 millones de dólares que expira en julio.

Todas estas terribles decisiones económicas han dejado al país hundido en una gran escasez de combustible y gas que a su vez ha generado que el valor de estos que se hayan disparado.  La tensa situación hizo que desde principio de marzo haya militares desplegados en las estaciones de gasolina para controlar las largas esperas de ciudadanos desesperados y así asegurar la distribución. También ha habido cortes eléctricos diarios que ha sido el gran detonante en la crisis y ha propiciado las protestas y ataques fuera de la residencia presidencial.

El gobierno ya había sido acusado de nepotismo, pues el presidente tiene en cargos políticos a su hijo, hermano y otros miembros de su familia. Y en medio de la mayor crisis que ha vivido el país desde la independencia, esta semana comenzaba con la dimisión del gabinete y la negación a la invitación de parte del gobierno a la oposición a dialogar.

Otros análisis apuntan a que China los ha atrapado en la llamada “diplomacia de créditos” y el ejemplo más significativo es el enorme Puerto de Hambantota, construido por los chinos con la intención de seguir avanzando en la antigua Ruta de la Seda. La parte marítima de la ruta comienza en China, donde tiene varios puertos, se suma el corredor de Pakistán, el Puerto de Hambatota, terminando en el puerto de Djibouti que le aseguran a Beijjing el círculo de la Ruta marítima del Asia Pacífico y avanzar en su proyecto de hacerse con el control de la navegación en los sitios donde cuentan con puertos y, por tanto, los mares de frente de éstos.

La ubicación estratégica de esta isla tiene a China muy pendiente de la situación y seguramente le ofrecerán más créditos para mantenerlos atrapados en su control. Sri Lanka debe a China unos 4.5 mil millones de dólares: tan sólo el pasado abril China extendía otro crédito complementando otro otorgado el año pasado por 1 mil millones de dólares. Por lo que no es de extrañar que intenten la misma estrategia para ayudar al gobierno de Gotabaya Rajapaksa salir de la tempestad.

Mientras tanto, occidente mira la crisis con preocupación, pero distancia, pues Ucrania ya ocupa bastante atención y recursos. Washington debería aprovechar el momento y dar más que ayudas económicas, como ha venido haciendo desde que comenzó la pandemia a través de USAID, la agencia de ayuda del gobierno americano que ha venido coordinando envíos y vacunas. Debería evitar que China siga aprovechando las crisis de países como Sri Lanka para ganar espacios en sus ambiciones y planes de expansión y control económico.

 

Marco Rubio: “Rusia es un problema a cinco años, pero China a cien”. Nieves C. Pérez Rodríguez

Washington.- El resurgimiento de Rusia como la gran amenaza para el mundo ha cambiado no solo la estabilidad y la realidad europea, sino que ha generado un despertar en la mayoría de las naciones democráticas del planeta quienes han entendido, a través de las cruentas imágenes de Ucrania, que Putin es capaz de todo por conseguir sus objetivos, así como del riesgo que corren los sistemas democráticos y soberanos frente a los autoritarios.

Si se analizan las contundentes respuestas de los Estados Unidos, así como de la Unión Europea junto con otras grandes economías del mundo vemos un cambio de dirección. La UE, por su parte, ha respondido como un bloque indivisible y bajo el genuino temor y riesgo de tener un vecino invadido por Rusia.

Estados Unidos ha respondido con la mayor severidad liderando con sanciones económicas que no tienen precedentes y que han sido apoyadas por el resto de las grandes economías. Washington ha mantenido en los últimos veinte años una política exterior cuyo centro fue la lucha contra el terrorismo, pero en los años más recientes China se ha convertido en el dolor de cabeza y la necesidad neutralizar los abusos de Beijing en el mundo. Asimismo, el sureste asiático ha estado entre las prioridades para el mantenimiento de su seguridad nacional.

El senador por el Estado de Florida Marco Rubio le decía a Joshua Goodman periodista de AP: “Rusia es un problema agudo y es un desafío actual. Pero es un problema a cinco o 10 años. China, en cambio, es un problema de 100 años, tanto en la región como a nivel internacional”. Mientras, instaba a la Administración Biden a prestar más atención a la creciente influencia china en América Latina y el Caribe, en tanto que Rusia recuerda su poder en la región en medio de las crecientes tensiones geopolíticas sobre Ucrania.

Para descifrar las claves de un posible cambio de rumbo de la política exterior estadounidense consultamos la opinión del senador Rubio, quien es miembro del Comité de Relaciones Exteriores y de Inteligencia del Senado. Sostiene en que la invasión rusa a Ucrania ha cambiado la situación internacional y ha expuesto la vulnerabilidad de Europa frente a un tirano como Putin. ¿Van por tanto los Estados Unidos a equilibrar sus prioridades en política exterior?

“La invasión de Ucrania ha expuesto las mayores vulnerabilidades de Europa que consiste en la gran dependencia que tienen del petróleo y gas natural de Rusia, junto con que no han gastado lo suficiente en su propia defensa. Prepararse para contrarrestar la agresión de Putin resultará costoso para muchos aliados europeos, pero no es nada comparado con el costo que todos pagaríamos si el Partido Comunista Chino recurriera a medidas militares para afirmar su dominio.

La invasión de Ucrania es una dolorosa y trágica lección de la que el mundo debe aprender: la dependencia y la debilidad invitan a los regímenes hostiles a impulsar sus ridículas demandas”.

¿Va usted o su partido a introducir y/o apoyar legislación o iniciativas para intentar responder al desafío ruso?

“El 2 de marzo presenté un proyecto de ley de asignaciones suplementarias de emergencias para brindar seguridad, asistencia humanitaria y económica a Ucrania junto con los aliados de la OTAN que están ayudando a Ucrania. Es un proyecto urgente de 6.4 mil millones de dólares en fondos para el Departamento de Defensa de los Estados Unidos y el Departamento de Estado para responder a la crisis.

La desafortunada guerra de Ucrania ha generado una cosa positiva y que, después de muchos años, la mayoría de los países del mundo han cerrado filas en pro de las libertades democráticas”.

¿Ve usted y/o el partido republicano la necesidad de que Los Estados Unidos aprovechen el momento para ganar o retomar protagonismo internacional y asumir un rol más activo, como el que tuvo Washington después de la II Guerra Mundial y durante la Guerra Fría? ¿Europa vuelve a convertirse en estratégica para la seguridad nacional de los Estados Unidos?

“Nuestros aliados europeos tienen un papel esencial que desempeñar en la defensa contra el autoritarismo en el siglo XXI. Primero, asumiendo un papel de liderazgo para contrarrestar la agresión de Putin y también manteniéndose firmes contra Beijing en los años venideros. Para hacer esto deberán tomarse muy en serio la confrontación de las propuestas económicas de Beijing y condenar sus flagrantes violaciones de derechos humanos, tal y como lo hicimos en los Estados Unido cuando el presidente promulgó la ley de prevención de trabajo forzoso de los uigures por citar un ejemplo. Frente a un Partido Comunista chino cada vez más hostil, Estados Unidos debe continuar empoderando a nuestros aliados para garantizar su seguridad nacional y la seguridad del mundo.

La invasión de Ucrania ha abierto heridas que parecían haberse curado pero que claramente siguen estado presente, como fue en su momento la amenaza soviética. Sin embargo, los Estados Unidos entienden que la amenaza a los sistemas libres es mucho más global. Y que en efecto la mayor amenaza la representa China por su fuerza y poderío. Razón por la que el presidente Biden ha sido claro desde el comienzo de la crisis con Beijing y en la cumbre hace una semana entre Xi y Biden le recordó enfáticamente las duras consecuencias a que conduciría si China apoyaba a Putin en la demencial guerra”.

Perdiendo también se gana. Nieves C. Pérez Rodríguez

El pasado viernes se reunieron virtualmente Xi Jinping y Biden durante casi dos horas en busca de encontrar una salida a la crisis de Ucrania. Partiendo de dos perspectivas distintas se llevaba a cabo el encuentro. Previo a la cumbre, Washington advertía a China de consecuencias si decidieran apoyar a Rusia, mientras que Beijing sigue sin tan siquiera condenar la invasión rusa.

Ni la fuerte presión internacional que esta crisis ha conseguido, ni el gran repudio a los hechos que se ha traducido en una gran condena a la situación, sumando a la presión que la propia Administración Biden está ejerciendo sobre China, ha tenido algún resultado.

Es más, hay quienes piensan que el efecto de la cumbre fue opuesto. Phelim Kine escribía en Político (un medio impreso y virtual de Washington con mucho peso en el mundo político y en las esferas de poder de los Estados Unidos)  que Biden no logró que Xi se comprometiera a hacer un uso de la influencia que China tiene sobre Rusia para poner fin a la agresión a Ucrania; es más, afirmaba que no pudo ni siquiera conseguir que Xi empleara el término “invasión”. Por el contrario, explica Kine, “Biden lograba el efecto opuesto y Xi criticaba implícitamente a Washington por su papel en la intromisión de Estados Unidos en la crisis.

China siempre ha abogado públicamente por la no intromisión en asuntos internos de las naciones y en esta ocasión está usando la misma técnica para justificar su supuesta neutralidad. De hecho, cada vez que el mundo ha intentado cuestionar su comportamiento, bien sea por los derechos humanos de los uigures o los tibetanos o por la restricción de la libertad de opinión en China, su argumento es que esos son asuntos internos y el resto del mundo debe mantenerse al margen mientras lo desmiente.

En medio de esta crisis internacional, los chinos han buscado diferentes vías para hacer llegar su mensaje. Por un lado, han recordado que las relaciones entre Washington y Beijing siguen estando fracturadas desde la era Trump, y el ministro chino de Exteriores, el portavoz de Exteriores o algún otro alto funcionario, desde el comienzo de la invasión hace afirmaciones casi diarias en las que mandan mensajes directos de su incomodidad con la Administración Biden, de que las sanciones son excesivas, de que los rusos y los ucranianos deben resolver solos su crisis, etc.

La semana pasada, otra prominente figura política china decía a un medio que “las sanciones occidentales impuestas por occidente son escandalosas”. Beijing no solo no ha condenado la invasión per se sino que no ha condenado aún ninguna acción, ni de bombardeo a hospitales, o refugios de civiles atacados; ni siquiera los ataques a las plantas nucleares, aún cuando un mal cálculo o un pequeño accidente originado en alguna planta podría tener repercusiones globales.

Además, este año es importante para el Partido Comunista chino pues tendrá lugar su decimo segundo congreso, lugar para investir a Xi para un tercer mandato de 5 años más, aun cuando ya en el 2018 fueron eliminados el máximo de los términos presidenciales a través de una reforma constitucional que le permite mantenerse en el poder por tiempo indefinido. Sin embargo, la inestabilidad es algo de lo que huyen los líderes chinos, porque saben que se traduce en problemas de orden público. Y ya la situación es compleja debido a que estamos comenzando el tercer año de pandemia, su crecimiento económico se ha visto afectado por el Covid y gracias en parte a las desmesuradas medidas de control que imponen en China. Que valga decir están generando un gran rechazo social en los últimos días por la ferocidad con la que siguen imponiendo cuarentenas y encierran a ciudades enteras de cientos de miles de ciudadanos.

La guerra rusa en Ucrania no le conviene a China, naturalmente, sobre todo porque su objetivo principal es seguir creciendo su economía y su plan de expansión de la nueva Ruta de la Seda junto con el rejuvenecimiento de China se puede dilatar considerablemente. Sin embargo, ya le ha dado beneficios a corto plazo al menos. Le ha puesto en el centro de las conversaciones diplomáticas, le ha subido el estatus a mediador, puede además tener cierto control sobre Putin y por tanto ser el único capaz de potencialmente conseguir un alto al fuego de parte de Rusia. Además de que tiene a la Administración Biden detrás intentando conseguir más de su parte, lo que le da más poder de negociación incluso en otros ámbitos.

Por lo tanto, Xi, aunque perdiendo en crecimiento económico doméstico por las implicaciones indirectas de la guerra en Ucrania y las sanciones a Rusia, está ganando a nivel global. Perdiendo también se gana.

 

China, Ucrania, Putin y EEUU, un panorama cada vez más complejo. Nieves C. Pérez Rodriguez

El pasar de los días muestra un panorama cada vez más desolador y cruento en Ucrania, una nación que hace menos de un mes era una país productivo y vibrante. Putin sigue dando pasos feroces y sanguinarios en su absurdo deseo de incorporar a Rusia una nación soberana desde 1991.

Ucrania, un país con 43 millones de ciudadanos y el segundo con más extensión territorial de Europa, después de Rusia, se ha convertido de la noche a la mañana en una nación en ruinas y con más de 2.5 millones de refugiados -según Naciones Unidas-, número que no hará más que aumentar con el paso de las horas, debido a los brutales ataques a centros urbanos, edificios de viviendas, hospitales, colegios, etc.

Para muchos, Putin ha perdido la cordura, para otros se ha quitado la careta. Sea cual sea el caso, lo que sí está claro es que la imagen de Putin cambió. Ese retrato de hombre poderoso capaz de posar al lado de un oso gigante o montar a caballo en invierno, medio desnudo, o de asistir a un evento internacional y posar al lado de los presidentes más importantes del planeta, se ha desvanecido. Ahora el Putin que el mundo ve es el de un líder autoritario y cruel, capaz de todo por obtener su objetivo, matar en masa, atacar una maternidad, o un hospital, incluso los corredores humanitarios. Un criminal que hasta hace poco era reconocido por ser un maestro del arte de la estrategia y que era respetado hasta por aquellos que no comulgaban con sus ideas.

El medio inglés “The Times” ha publicado que Putin ha puesto en arresto domiciliario a dos altos cargos de los servicios secretos rusos encargados precisamente de recopilar información de Ucrania. Explica el artículo que, aunque el FSB es oficialmente una agencia de inteligencia doméstica, el Quinto Servicio o Departamento del FSB fue establecido en los años noventa cuando Putin era el director y encargado de las operaciones en los países que fueron parte de la URSS. Y la razón detrás de la represalia es que aparentemente Putin fue informado de que Ucrania no tendría la capacidad de resistir a una invasión.

Putin, aunque siga decidido en continuar, está enfadado por la cantidad de días que le està costando hacerse con el control de Ucrania. Rusia lleva tres semanas de invasión y, aunque se han hecho con algunos territorios a la fuerza, sigue sin controlar el país y sin haber tomado la capital que era el plan inicial. Por lo que la detención de los altos cargos de inteligencia puede ser una manera de señalar culpables del caos.

Entretanto, el coraje del presidente Zelensky y su gabinete junto con congresistas y políticos de todas las líneas ideológicas de la nación eslava han dado un estoico ejemplo de lo que deberían ser los gobiernos y el servicio público, aun bajo las más aterradoras circunstancias. Ese ejemplo ha servido para mantener a un pueblo con la moral alta para seguir luchando en el frente de batalla o incorporarse a él, aun cuando la destrucción y la muerte se han convertido en parte de la cotidianidad desde que Putin decidió invadir Ucrania.

Mientras tanto, la propaganda sigue controlando la opinión pública en Rusia y en China como ha venido sucediendo desde el comienzo del ataque, intentando desinformar y confundir. Sin embargo, los gestos de protestas, a pesar de la represión, siguen viéndose; ayer mismo, en el canal oficial ruso, se veía en horario estelar nocturno la interrupción de una mujer en pleno noticiero con una pancarta que decía “No a la guerra, Paren la guerra. No crea en propaganda, la propaganda nos engaña”. Una mujer que seguro ya está pagando un altísimo precio por su valentía, así como lo están pagando los que comenzaron a protestar al comienzo de la guerra y que fueron neutralizados y amenazados por el régimen con abrirles un expediente criminal que los perseguiría de por vida si insistían en continuar protestando. La misma razón que hizo que los medios de comunicación occidentales salieran de Rusia por temor a retaliaciones a sus periodistas.

Esta semana comenzaba con un encuentro de siete horas de alto nivel entre China y Estados Unidos en la ciudad de Roma. El asesor de seguridad Nacional de la Casa Blanca – Jake Sullivan- advirtió a China en una entrevista televisada previa al encuentro de los peligros que acarrearía que apoyaran a Rusia. La reunión culminó y la discreción parece haber sido parte del acuerdo, pues ninguno de los países participantes ha dado claves de los acuerdos y si es que los hubo o no avances.

Los líderes chinos son astutos y saben que es un gran momento para convertirse en líderes mediadores, en referentes de la paz internacional.

Los roles de hoy están invertidos comparados con la época soviética. Ahora son los chinos los que controlan, los que tienen recursos y poder y son los rusos los que necesitan de su apoyo. Y no cabe duda de que Beijing está aprovechando las circunstancias, pero también tienen que ser extremadamente cautos para no incurrir en violación de las sanciones si deciden ayudar de alguna forma a Moscú. Mientras tanto, la inquietud por el creciente apoyo de la OTAN no hace más que afianzarse gracias precisamente a esta invasión, cosa que inquieta mucho a China.

El escenario es realmente complejo para todos y lógicamente para Ucrania es irreparable, ya que está pagando con vidas y viendo desmoronarse sus edificaciones y progresos con cada ataque y misil. Pero Para Rusia tampoco está fácil pues Putin ha conseguido el repudio del 75% de los países del planeta, la censura de occidente y el descalabro de su liderazgo hasta a nivel interno, que a pesar de la poca información que sale parece ir en picado entre los ciudadanos. Incluso algunos rusos están buscando escapar del país antes de que las sanciones empiecen a hacer efecto.

Hay fuentes que apuntan a que Moscú no contaba con una resistencia ciudadana de esta envergadura y mucho menos que el presidente Zelensky y otras figuras políticas ucranianas destacadas se encargaran de mantener la moral del pueblo alta día a día a pesar de ver cómo se va desangrando el país.

David Sanger, analista especializado en seguridad nacional, afirmaba en CNN en vivo que la situación se puede complicar para Zelensky si las fuerzas rusas toman control de más territorio durante las negociaciones, sobre todo si pudieran hacerse con el control de la capital porque en ese caso los ucranianos estarían bajo presión de aceptar que Crimea, así como otros territorios ocupados por Rusia -especialmente los del sur este- están controlados por Moscú y por tanto verse presionados a cederlos.

¡El ejemplo de resistencia que están dando los ucranianos pasará a la historia y su presidente servirá de inspiración durante décadas sino siglos, sea cual sea el desenlace de esta absurda guerra!

¿Y las sanciones, qué? Nieves C. Pérez Rodríguez

A dos semanas de la invasión rusa de Ucrania el mundo ha sido testigo de las bárbaras prácticas del ejército ruso, la destrucción de infraestructuras, colegios, universidades e incluso ataques a plantas nucleares. Todo ello acompañado del destierro de millones de ciudadanos quienes en un acto desesperado por mantener su vida y su dignidad buscan salir de su país que está siendo acabado por órdenes de Putin.

Mientras los rusos elegían la agresión conseguían que el mundo en su mayoría se uniera en su contra en un clamor por la paz. Y en busca de esa paz se ha intentado usar los mecanismos existentes para hacerle llegar armamento, equipos y municiones a los valientes ucranianos que se mantienen en el campo de batalla peleando por defender su derecho soberano de mantener el control de la nación, y en el fondo, tal y como lo decía el presidente Zelensky, “La lucha de Ucrania es la lucha por nuestras libertades pero también por las libertades europeas y occidentales”.

De igual forma y tomando las palabras del propio secretario de Estado estadounidense, “la invasión brutal ha sido respondida por occidente con durísimas sanciones económicas” que ahora también plantean una gran incógnita acerca de cómo afectarán al futuro de Rusia, y a la vez también al resto del mundo sobre todo en el actual momento en el que la inflación mundial sigue subiendo como efecto de la pandemia.

A pesar de que la economía rusa no es de las primeras del mundo, es una economía muy interconectada a través del suministro a otras economías como las europeas, la china, la india e incluso otras mucho más pequeñas como la turca.

Rusia produce el 10% del petróleo mundial, es el tercer exportador de carbón, el quinto exportador de madera y suministra el 40% del gas de Europa. Además, es el mayor exportador de cereales y fertilizantes del mundo. Por lo que su aporte a los intercambios internacionales no es tampoco insignificante, aunque podría ser sustituido (lo que tomaría tiempo).

En cuanto a la relación económica entre Rusia y China, hoy en día China depende de las importaciones de gas y petróleo ruso, pues es el segundo proveedor después de Arabia Saudita. Estas relaciones se intensificaron en 2014, momento en que se impusieron sanciones a Rusia por la toma de Crimea, y desde entonces no han hecho más que crecer y fortalecerse. En efecto, han tenido un aumento del 50% de esos intercambios.

De allí precisamente que la “Teoría de la Desdolarización” toma más fuerza entre algunas analistas que afirman que ante la situación de crisis actual, Beijing buscará sacar el máximo provecho de su cercanía con el Kremlin y afianzar su posición de liderazgo internacional.

En un esfuerzo por reducir la dependencia que existe del dólar, Beijing y Moscú se plantearon el proyecto de desdolarizar sus economías en el 2010 dando comienzo a un sistema “incipiente de mercado” en el que se valoraban los intercambios bien en yuanes si eran productos chinos o en rublos si los productos eran de origen ruso. Y aunque en los primeros años esos intercambios solo representaron el 3% del total entre ambos, a raíz de las sanciones del 2014 estos intercambios tomaron más importancia y tan solo en los primeros seis meses de 2021 llegaron a representar el 28% de los intercambios bilaterales.

Desde 2020 la moneda que ahora están utilizando es el yuan, año en el que el acuerdo se renovó por otros tres años más por unos 150.000 millones de yuanes.

En una situación como la actual, momento en que se están estudiando todas las opciones para poder evadir las sanciones, es más que probable que se recurra a este sistema para mantener activos los intercambios entre Beijing y Moscú. Y como consecuencia, entonces las sanciones podrían ser las incitadoras de la aceleración a mayor escala de este sistema. Aunque, ciertamente, China corre un gran riesgo en quedar atrapado en medio de alguna de las sanciones debido a que será complicado mantener un sistema de segregación de transacciones escrupuloso.

Objetivamente, hay que aceptar que mientras el dólar siga siendo una moneda fuerte y estable, los países seguirán manteniendo sus reservas en dólares para poder comprar o vender bienes internacionales. Así como las bolsas internacionales seguirán haciendo sus cálculos basados en la principal moneda y las transacciones internacionales continuarán efectuándose en dólares. Pero no es descabellado plantear que, con el peso de China en la economía mundial, junto con su deseo de continuar su crecimiento y expansión y de su plan maestro de continuar conectando al mundo a través del BRI o la antiguamente llamada Ruta de la Seda, tener un sistema financiero alternativo en el que su propia moneda sea el medidor del valor de la transacción y, eventualmente, incluso los bancos chinos sean las plataformas utilizadas para los pagos, podría ser una opción a medio plazo.

Beijing podría estar viendo más beneficios que problemas en esta terrible crisis. Aunque China ha sido frontal desde el comienzo de la guerra y aunque ha llamado al dialogo, no ha condenado la invasión, pero si ha insistido en que las sanciones son ilegales. Paralelo a esto, el ministro de exteriores chino, Wang Yi, manifestaba el lunes de esta semana  “la disposición de China de ser un país mediador o asumir un papel en la crisis”.

Consecuentemente, podría estar intentado jugar su carta de mediador y por tanto líder internacional. Si los chinos consiguieran parar la guerra de alguna forma, se apuntarían un éxito como actor internacional y su reputación también mejoraría considerablemente. Y a pesar del inestable panorama, Beijing acaba de anunciar que prevé que su economía crezca el 5,5% en 2022, a pesar de los efectos de la pandemia y del impacto indirecto de estas sanciones.

A medida que las tensiones geopolíticas aumentan y Estados Unidos sigue recurriendo a las sanciones como forma de castigo aumenta las ganas y la necesidad de buscar sistemas paralelos, sobre todo en los países no alineados a los valores de occidente.  Y esta podría ser una desgraciada situación que los chinos conviertan en favorable para ellos.

China y la invasión de Ucrania. Nieves C. Pérez Rodríguez

La decisión de Putin de invadir Ucrania ha cambiado la historia del mundo. Lo inimaginable ha sucedido y Europa está en guerra, y esta guerra es la guerra entre el autoritarismo y la democracia. Y la prueba de la gravedad de la situación son las duras sanciones económicas que se han venido anunciados desde que los rusos entraron en territorio de soberanía ucraniana.

Putin, en contra de sus propios cálculos, ha conseguido unificar, en muy pocos días, al mundo libre, que condena sus criminales acciones que reviven momentos de la historia que creíamos pasados. Mientras tanto, China ha estado jugando al bajo perfil, aun cuando hasta la misma Suiza ha decidido que no se puede ser neutral en una catástrofe de este calibre que ha sido intencional y organizada por Moscú.

En las primeras horas China se abstenía de votar en el Consejo de Seguridad Nacional de Naciones Unidas, en un intento por mantenerse neutral pero también dejando ver que no apoyan del todo a Moscú,  muy probablemente también pensando en su futuro, en el caso de que decidieran seguir el mismo modelo en Taiwán.

Mientras tanto, en China, los medios oficiales han estado alimentando las mismas teorías de Putin y repitiendo que todo es culpa de occidente. Manteniendo un control exquisito del lenguaje, pues no han dejado usar los términos invasión o guerra durante los reportes. Lo mismo que ha sucedido en Rusia, donde los medios han sido amenazados con ser cerrados si usan algunos de esa terminología, por lo que se han visto obligados a recurrir a términos como “crisis” para evitar represalias.

Li Yuan, periodista del New York Times, publicaba una columna titulada ¿Por qué el internet chino está animando la invasión rusa? en la que explicaba cómo las plataformas chinas han sido el lugar donde millones de chinos buscan información y siguen minuto a minuto lo que está sucediendo.

Weibo ha sido un gran medidor de sentimientos chinos sobre la invasión rusa a Ucrania. Desde las primeras horas de la invasión, mientras el mundo occidental intentaba salir del asombro y se empezaba a condenar las bárbaras acciones rusas de pretender hacerse con un país soberano, el internet chino se llenaba de apoyos, hacia Rusia y Vladimir Putin quien ha sido descrito como “Putin el grande”, “el mejor legado de la antigua Unión soviética” y “el mayor estratega de este siglo”. Mientras tanto, los chinos incriminaban a los valientes manifestantes rusos que han protestado en las calles en contra de la guerra, diciendo que los Estados Unidos les han lavado el cerebro.

Los discursos de Putin han sido vistos 1.100 millones de veces en Weibo, que es la equivalente a Twitter en occidente. Así sucedió también con algunos catedráticos chinos que son “influencer” que cuentan con millones de seguidores en sus redes que afirmaron (previo al comienzo de la guerra) que la inteligencia estadounidense estaba equivocada anunciando la invasión, y que no tuvieron más remedio que retractarse admitiendo haberse equivocado, una vez que comenzó.

En contraposición, la comunidad china en Ucrania ha tomado las redes para explicar a sus conciudadanos quienes apoyan la invasión en que es una guerra ilógica. Simon McCarthy, corresponsal de CNN en Beijing, afirmaba que los ciudadanos chinos en Ucrania se encuentran en una dura situación desde el comienzo de los ataques rusos. De acuerdo con McCarthy, los chinos parecían no conocer los planes de Putin por lo que no tomaron medidas más drásticas como planificar la evacuación de sus ciudadanos en Ucrania. Los medios oficiales calculan que hay unos 6.000 chinos en territorio ucraniano y algunos de ellos han manifestado en redes sociales estar preocupados por su seguridad, mientras que un alto funcionario de la embajada china en Ucrania explicaba en un video el sábado por la noche a la comunidad china que los planes de evacuación se habían tenido que posponer debido a que no se puede tener un vuelo chárter saliendo de la capital mientras hay misiles volando y explosiones por todos lados y armas sobre el terreno.

Las relaciones chino rusas son profundas y complejas. Durante la era soviética, durante la etapa de Stalin, fueron muy cercanas por conveniencia mutua u luego se enfriaron y con la caída de la URSS sufrieron un mayor alejamiento. El Partido Comunista chino en su tónica pragmática entendió que debía abrirse para conseguir más de occidente, tal y como sucedió.

Más recientemente, las relaciones comerciales entre Rusia y China se profundizaron en 2014, momento en que se impusieron sanciones por la invasión de Crimea. Hoy, China es el país que compra más petróleo ruso. Por tanto, es el mayor socio comercial de los rusos tanto en exportaciones como importaciones, pues en 2020 no sólo compraron un tercio del total de crudo ruso, sino que China les vendió productos manufacturados, como teléfonos móviles, ordenadores, juguetes y prendas de vestir, según Reuters. Y aunque estos intercambios se hacen en parte con el yuan chino, que podría quedar excepto del sistema financiero internacional, al momento de hacer las transacciones los bancos chinos están conectados con el sistema global y es muy probable que la razón prevalezca y China decida seguir las vías ordinarias de pagos.

En el fondo, la inestabilidad que está provocando Rusia es un problema para China y sus planes económicos. En medio de una crisis económica producida por la pandemia, generar otra crisis incitada por pretensiones expansionistas rusas es un escenario nocivo para la economía mundial y perjudicial para los planes de crecimiento internacional chino.

Putin, sin querer, ha conseguido unificar el modelo económico de cooperación más avanzado nunca antes conseguido en el mundo, la Unión Europea, pues todos los países se han alineado en este momento y han cerrado filas en contra de Rusia. De la misma forma ha conseguido revivir la razón que inspiró la creación de la OTAN, que vuelve a ganar importancia frente al miedo de una guerra que destruya a Europa, y muy probablemente también conseguirá que el financiamiento de la organización se replantee y que los países miembros asuman más responsablemente sus cuotas. Igualmente ha acercado a occidente más que nunca en los últimos años, frente a la posibilidad de perder sus libertades y se han unido en denunciar y apoyar todo tipo de sanciones. Defender a Ucrania es defender al sistema internacional que tanto bienestar ha dado y que cambió el mundo en 1945.