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THE ASIAN DOOR: Los robots se unen a la revolución tecnológica. Águeda Parra

La presencia de China en el mercado mundial de la robótica no ha sido especialmente significativa en las últimas décadas hasta la irrupción del plan Made In China 2025. Como parte de los diez sectores más importantes en los que se centra la iniciativa, el sector de la robótica ha comenzado a tomar momentum impulsado por los objetivos establecidos en el propio plan. En esta transición hacia un modelo de economía más industrializada, China ya ha conseguido posicionarse como referente en el sector, situándose como el principal mercado de consumo de robots industriales del mundo por sexto año consecutivo en 2019, según la Federación Internacional de Robótica (IFR, en inglés).

Englobado dentro del plan Made in China 2025, Beijing ha diseñado el Plan de Desarrollo de la Industria de la Robótica (2016-2020) como la directiva principal para guiar los ambiciosos objetivos que espera alcanzar China en la producción de robots industriales. En este plan de cinco años, el gigante asiático aspira a producir unos 100.000 robots industriales en 2020, respecto a los 33.000 de 2015, buscando cubrir la demanda de instalaciones que requiere la manufactura china con producción propia. De esta forma, China pasaría a ser el productor del 50% de las ventas de robots en 2020, respecto al 31% de 2016, disminuyendo la dependencia de robots de marcas extranjeras que tiene la industria china que supone el 67% de las ventas.

De forma conjunta, los cinco grandes mercados de robots industriales, formado por China, Japón, Corea del Sur, Estados Unidos y Alemania, agruparon el 74% de las instalaciones globales en 2018, posicionando a Asia como uno de los centros más relevantes en la instalación de robots para el desarrollo de la industria. En este último año, el crecimiento en Asia ha sido menor que en otros mercados, representando apenas el 1% de incremento respecto a 2018, mientras Europa, el segundo mayor mercado, crecía un 14%, y Estados Unidos un 20%. A pesar de un menor crecimiento en la zona asiática en su conjunto, las instalaciones de robots en China siguen manteniendo un ritmo creciente, incrementando incluso la cuota de mercado de China del 27% que registraba en 2017, al 36% que representa en 2018, consolidando su condición de mayor mercado mundial y el que más rápido crece en instalación de robots. Los objetivos de modernización de la industria impulsados por el plan Made in China 2025 han contribuido en este tiempo a la instalación de 154.000 robots en 2018, con una previsión de alcanzar 195.000 y 238.000 unidades en 2019 y 2020, respectivamente, lo que supondría valorar el mercado de ventas de robots en China en 5.900 millones de dólares en 2020, según un estudio de Deloitte.

La densidad de robots muestra, sin embargo, una perspectiva bien distinta del sector. Esta métrica permite equiparar la utilización que cada país realiza de la robótica en función del número de robots instalados por cada 10.000 trabajadores. Singapur y Corea del Sur, con una densidad de 831 y 774, respectivamente, se sitúan en los puestos de cabeza en la clasificación mundial de 2019, mostrando el gran potencial que tiene Asia en la industria de los robots. A mucha distancia se sitúan el resto de países, existiendo una brecha muy significativa con Alemania (338) y Japón (327), que ocupan el tercer y cuarto puesto, respectivamente, y cuya densidad de robots es la mitad que la de Singapur y Corea del Sur. A cierta distancia se sitúa Estados Unidos, ocupando la posición 8 en densidad de robots con 217, mientras China se sitúa todavía a mucha distancia del resto con 140, ocupando el puesto 20.

Reducir esta distancia en términos de densidad de robots es prioritario para China y la aportación que están realizando los grandes titanes tecnológicos chinos está siendo determinante para cumplir este objetivo. Alibaba ha abierto el FlyZoo Hotel en Hangzhou, el primero en el que la entrada a las habitaciones se realiza por reconocimiento facial, se hace el pago por móvil y, gracias al sistema de inteligencia artificial Tmall Genie, se puede realizar la compra de comida y bebida que después reparten robots a la habitación. La compra de compañías extranjeras forma parte también de esta estrategia, de ahí la adquisición de la empresa de robótica alemana Kuka por parte del productor chino de electrodomésticos Midea. A estas iniciativas, hay que sumar el esfuerzo institucional del gobierno por impulsar el desarrollo de ciudades como centros de innovación como otra de las palancas para impulsar el desarrollo de las nuevas tecnologías, entre ellas la robótica. Como parte de este modelo de crear ciudades que actúen como hubs de innovación se enmarca la designación de Kunming, capital de la provincia de Yunnan, en el suroeste del país, como centro de innovación para la Inteligencia Artificial (IA) y la robótica. La incorporación de los datos en la cloud, para su posterior tratamiento masivo, permite la aplicación de técnicas como el machine learning al proceso de aprendizaje de los robots, impulsando el desarrollo de la industria.

A estas iniciativas hay que sumar la presión para incorporar mano de obra a los procesos productivos que está ejerciendo una sociedad cada vez más envejecida por el efecto de la política del hijo único. Asimismo, la creciente clase media se aleja cada vez más de los empleos en las fábricas, de modo que para retener al personal haya sido necesario incrementar los sueldos en las cadenas de producción en más de un 100% en la última década. De ahí que la robótica no sólo sea el medio de transformar la industria e incrementar el posicionamiento de China en un nivel más elevado de la cadena de valor, sino que los cambios sociales hacen necesario un cambio en los procesos productivos. La revolución tecnológica está configurándose como el mejor aliado de China para llevar a cabo esta transformación, donde las nuevas tecnologías como la inteligencia artificial, el machine learning y el deep learning van a suponer una verdadera revolución en la industria de la robótica.

THE ASIAN DOOR: La revolución tecnológica, la IA y China: Trío de ases. Águeda Parra

Entre los países que más están apostando por impulsar el desarrollo de la Inteligencia Artificial (IA) destaca la ambición mostrada por China, con el objetivo de convertirse en líder mundial en 2030. Aunque el liderazgo tecnológico, en general, y la IA, en particular, siguen siendo parte del dominio que Estados Unidos ha mostrado en las últimas décadas, el nivel de compromiso del gobierno chino por alcanzar este objetivo supera con creces al de otras grandes potencias. Asimismo, el ritmo con el que China está reduciendo su distancia en IA respecto a Estados Unidos está resultando determinante para comprobar la determinación del gigante asiático por convertirse en referente mundial en 2030.

La famosa frase del presidente ruso, Vladimir Putin, que pronostica que aquel país que se convierta en líder en IA será el que domine el mundo, demuestra lo determinante que van a ser los futuros desarrollos. Partiendo de ese valor diferencial con el que se espera que la IA cambie la economía y la sociedad del futuro, China ha diseñado una estrategia de aplicación en tres grandes pilares, a diferencia de otros países que solamente han definido una única directiva. En primer lugar, China ha diseñado el Plan de Desarrollo de Inteligencia Artificial de Nueva Generación que, a su vez, forma parte de una política de más amplio alcance como es la iniciativa Made in China 2025 (MIC2025), además de incorporar la inversión en IA como parte de los objetivos identificados en el 13 Plan Quinquenal. Asimismo, China ha estructurado el horizonte de 2030 en tres fases para conseguir convertirse en líder mundial en IA. El primer hito se cumplirá en 2020, cuando el gigante asiático alcance el mismo nivel tecnológico y de aplicación de la IA que el resto del mundo. El objetivo para 2025 es no sólo competir, sino liderar la industria global de IA gracias a producir investigación puntera que le permita convertirse en 2030 en líder mundial.

Para alcanzar estos objetivos, China necesita primero desarrollar una fuerza laboral de talento en IA. La base de más de 18.000 especialistas en 2017 le permite al gigante asiático posicionarse como segundo del mundo en generador de talento en IA, solamente por detrás de Estados Unidos que cuenta con más de 28.000 especialistas. En esta clasificación, España ocupa un noveno lugar, por detrás de India, Alemania, Reino Unido, Francia, Irán y Brasil, completando el Top10 Italia. Entre los objetivos, también figura acelerar las capacidades de generar investigación en IA, no solamente en cantidad, sino también de calidad.

La principal ventaja competitiva de China respecto al resto de rivales en IA es su ecosistema digital. La revolución tecnológica le favorece, al desarrollarse a mayor velocidad que en otros países, principalmente por el impulso del gobierno chino para que así sea. La denominada como cuarta revolución tecnológica es un compendio de varias tendencias que incluye el despliegue de las redes de nueva generación 5G, el cloud computing, el creciente impacto de la Internet de las Cosas y el ascenso de la robótica en los procesos productivos, además de la IA como una tendencia que se beneficia del desarrollo de todas las anteriores para ampliar su potencialidad.

Se considera como IA todas aquellas actividades que antes solamente eran posibles gracias a la intervención humana y que ahora la tecnología permite con capacidad de respuesta casi inmediata después de analizar información del entorno e incorporar determinadas reglas. Entre los usos más comunes de aplicación de la IA figuran los sistemas de machine learning, que, con las nuevas capacidades disponibles, aumenta el potencial para resolver cuestiones más complejas. Otra aplicación está en el deep learning que, considerada una forma de machine learning, permitirá avances en el sector de los coches autónomos, además de mejorar la optimización de las redes logísticas y los procesos de mantenimiento. En el ámbito de la visión artificial o por ordenador, los avances permitirán aumentar la capacidad de detectar tumores en escáneres médicos. Por su parte, en el reconocimiento de voz y en el procesamiento del lenguaje natural (PLN) las mejoras vendrán de crear nuevos sistemas capaces de entender el lenguaje hablado y escrito. Por último, entre las grandes aplicaciones de la IA figura también la robótica, abarcando desde la utilización de drones a brazos robóticos en las fábricas que actuarán sin control humano gracias a las nuevas tecnologías.

Contar con un ecosistema digital no es la única ventaja competitiva que tiene China. A diferencia de otras grandes economías, en el gigante asiático es la inversión privada procedente de los BAT (Baidu, Alibaba y Tencent) la que está impulsando la carrera por el liderazgo en IA, más allá de la apuesta del gobierno chino.