China posiciona su tecnología en aeropuertos mexicanos. Nieves C. Pérez Rodríguez

A finales de septiembre un grupo de piratas informáticos que se hacen llamar el grupo Guacamaya, penetraron la base de datos de la Secretaría de la Defensa Nacional de México y filtraron miles de documentos que exponen muchas verdades del gobierno de López Obrador y que, en efecto, parecen sostener lo que críticos y opositores afirman: que México se encuentra avanzando hacia un proceso de militarización.

Entre los documentos hackeados se hallan comunicaciones entre la agencia de aduanas y el ejército mexicano solicitándole apoyo militar en el traslado de estos equipos para fiscalizar, vigilar y controlar la entrada y salida de mercancías de comercio exterior, así como los medios de transporte para los mismo. Lo que ha disparado las alarmas es que los equipos en cuestión son fabricados por Nuctech, empresa china cuyo mayor accionista (con el 71%) es Tongfang Co., quien, a su vez, financia a la Corporación Nacional Nuclear China, un conglomerado estatal de energía y defensa controlado por el Consejo de Estado chino.

Nuctech se dedica al desarrollo de tecnología y equipos de seguridad cuyo mercado son los Estados. Fue fundada dentro de la Universidad de Tsinghua, consiguió su crecimiento con apoyo del gobierno chino y durante años la empresa fue presidida por el hijo del expresidente Hu Jintao.

Según un trabajo de investigación realizado por AP a principios de este año, muchos funcionarios occidentales han manifestado su temor de que Nuctech pueda usarse para sabotear los puntos de tránsito portuarios o incluso para obtener acceso ilícito a datos gubernamentales, personales o industriales de lo que escanee.

En 2020, el gobierno canadiense descubrió que los escáneres fabricados por Nutctech podrían usarse para recopilar y transmitir información y comprometer dispositivos electrónicos portátiles a medida que éstos son escaneados al pasar por el equipo.

En Europa, esta empresa china tiene presencia en 26 de los 27 estados de la UE, según registros de contratación pública revisados por Associated Press. Los aeropuertos de Londres, Ámsterdam, Bruselas, Atenas, Florencia, Pisa, Venecia, Zúrich, Ginebra y más de una docena de toda España han firmado acuerdos para adquirir equipos de Nuctech por citar algunos ejemplos.

El Washington Post publicaba hace un par de semanas que mientras la Administración Biden ha estado pidiendo a México control en el tránsito de migrantes, el gobierno de López Obrador ha estado negociando millones de dólares para adquirir equipos de Nuctech para sus aduanas.

En un memo interno, también filtrado, se constató que algunos equipos de escaneo de Nuctech fueron trasladado a los controles aduaneros limítrofes: Mexicali, Sonoyta y Ciudad Juárez. Aunque también revelan que el gobierno de AMLO ha considerado incluirlos en los aeropuertos de la ciudad de México y la refinería Dos Bocas en Paraíso además de once puertos marinos. Y, como si fuera poco, están considerando adquirir más equipos para seguir incorporándolos en la seguridad precisamente de las fronteras del norte. Todos puntos estratégicos en la seguridad de la nación norteña.

El uso de estos equipos ha generado fricción entre los países vecinos. De acuerdo con los documentos filtrados, en mayo el embajador estadounidense en México expresó su preocupación a través de una emisiva dirigida al Canciller mexicano en relación al uso de esos equipos de escaneo chino puesto que no cuentan con los estándares estadounidenses y que ello podría ponerse en riesgo la relación bilateral.

Las relaciones entre Estados Unidos y México son extraordinariamente profundas, sólo en intercambios se superan los mil millones de dólares diarios el paso limítrofe entre ambos. Diariamente también cruzan un millón de personas de manera documentada, en ambas direcciones y unos trescientos mil vehículos cruzan a diario la frontera, de acuerdo con las cifras oficiales.

Estados Unidos ha prohibido el uso de los equipos de Nuctech en sus aeropuertos por motivos de seguridad. Creen que la data que estos dispositivos procesan es altamente sensible, como datos personales, militares, de carga e incluso creen que podrían revelarse secretos comerciales al paso de información a través de esos escáneres.

El Departamento de Seguridad Nacional tiene en la lista negra a dicha empresa china. Por su parte el Departamento de Defensa de Estados Unidos clasifica a la empresa como parte del conglomerado que alimenta las investigaciones militares y nucleares chinas.

La información que se ha ido procesando del hackeo no solo ha validado que existe una estrecha relación entre la Secretaría de Defensa mexicana y la presidencia actual de subordinación a las solicitudes presidenciales aún cuando éstas se encuentren al margen de la ley. También ha dejado evidencia de los nexos que hay entre la institución militar con los carteles, o incluso cómo las fuerzas armadas mexicanas han espiado a periodistas, defensores de derechos humanos o políticos.

También el tipo de tecnología que están adquiriendo y el origen de esta, es una vez más evidencia que el presidente tiene una agenda propia que no está alineada ni con los intereses nacionales mexicanos, aunque cuando sea solo visto desde el punto estratégico comercial.

Por su parte China ha ido sigilosamente ubicando por el mundo su tecnología y como suele suceder, cuando se intenta ir al origen de la corporación, resulta siempre confuso entender quién es el auténtico dueño, pero como hemos dicho antes, no importa quien dirija la empresa china, que haga la corporación siempre deberá reportar la información solicitada al Estado si éste se lo solicita…

 

 

Washington y los semiconductores. Nieves C. Pérez Rodríguez

La reciente decisión de la Casa Blanca de imponer nuevas restricciones a la venta de semiconductores y equipos de fabricación de chips a China es, en definitiva, una medida diseñada para frenar la capacidad de Beijing de seguir modernizando su ejército y detener el desarrollo de su economía, mientras buscar impedir, o al menos dilatar, la posibilidad de que China se convierta en una potencia dominante de este sector.

La legislación aprobada en Washington, la ley de Chips y Ciencia, incluye la reducción de los costos de los bienes, creará empleos de fabricación bien remunerados en todo el país y garantiza la fabricación en territorio estadounidense de dicha tecnología. Mientras, impone más restricciones a la venta de semiconductores y equipos de fabricación de chips a China, lo que evidencia la presión en la que se encuentra Estados Unidos para mantenerse a la vanguardia de la industria de semiconductores y reducir la dependencia de Taiwán como el único proveedor de productos electrónicos avanzados esenciales en materia militar y comercial.

De igual manera, la ley contempla 52.000 millones de dólares en subvenciones que ayudará a Estados Unidos a ganar la competencia económica del siglo XXI, de acuerdo con las palabras del propio Biden. Pues la falta de semiconductores detuvo la producción de automóviles el año pasado y derivó en un aumento de precios en la industria automotriz, lo que tuvo un impacto negativo en su economía.

La importancia estratégica de esta tecnología quedó en evidencia en el viaje de Biden a Asia a mediados de este año, pues su primera activad al aterrizar en Seúl fue ir a la fábrica de semiconductores de Samsung en las afueras de la capital. Allí, se reunió con el presidente de Corea del Sur, Yoon Suk-yeol y el vicepresidente de Samsung Electronics, Lee Jae-yong mientras aprovechó para presumir de la construcción de una fábrica de semiconductores en Texas valorada en unos 17 millones de dólares.

China por su parte está dedicando cientos de miles de millones de dólares a este esfuerzo, que recientemente dio sus frutos cuando su principal fabricante de chips, la Manufacturing International Corporation logró producir los chips de siete nm, que solo TSMC y Samsung habían sido capaces de fabricar. Lo que es una indicación de los recursos y esfuerzos invertidos en el área. Beijing entiende que no puede quedarse atrás en este sector tan estratégico.

En este sentido, Chun-Chao Lin, un teniente coronel del ejército de Taiwán, escribió un artículo para el centro Scowcroft de Estrategia y Seguridad del Atlantic Council titulado “Taiwán muestra cómo ganar la carrera de los semiconductores requiere más dinero” en el que explica que los beneficios incluidos en la nueva ley estadounidense garantizarán la fabricación de esta tecnología y sugiere como las empresas estadounidenses deben incorporar la fabricación de alto volumen, la adquisición de materiales, el control de calidad, la retroalimentación del aprendizaje automático. En pocas palabras, estas empresas deberán mantenerse dedicados a la investigación y desarrollo veinticuatro horas del día.

Chun admite que existe preocupación en Taiwán de que las inversiones en este sector se estén trasladando a los Estados Unidos y que, esto pueda debilitar la industria en la Isla. Sin embargo, afirma que la realidad es que el crecimiento de la competencia seguirá generando innovación, fortaleciendo la industria de semiconductores en Taiwán y beneficiando a todos los países.

En última instancia, sugiere Chun que una mayor experiencia en la industria de semiconductores generará en los líderes asiáticos en esta área, como TSMC y Samsung, la búsqueda de la expansión de sus bases de fabricación. Su presencia en suelo estadounidense junto con los proveedores y subcontratistas que se trasladarán como parte de este nuevo marco legal fomentarán un ecosistema que impulsará el desarrollo eficiente de una industria de semiconductores que podría reforzar la seguridad nacional de los Estados Unidos.

Asimismo, considera el autor que la integración de las cadenas de suministros de semiconductores mejorará la capacidad de los países democráticos en mantener una ventaja competitiva frente a China y fortalecer la columna vertebral de la asociación del Indo- Pacífico.

 

THE ASIAN DOOR: El frenesí de la energía solar. Águeda Parra

Las tecnologías verdes están experimentando un importante desarrollo en la última década, favoreciendo que las renovables vayan acaparando una amplia presencia en el mix de energía de varios países gracias a un continuo incremento de la capacidad instalada. De forma conjunta, la energía eólica y solar ya son responsables de hasta el 11% de la generación global de energía. Pero será la energía solar la que corra más que el viento.

En los últimos años, la energía solar ha comenzado a generar momentum en el sector, impulsada por los fabricantes fotovoltaicos que buscan liderar la transición energética. El incremento de producción, y la reducción de los costes asociados a la tecnología solar, han propiciado que la nueva capacidad de energía añadida durante 2021 esté asociada en un 50% a la energía solar, mientras la energía eólica suponía un 25%. Un efecto de aceleración de las tecnologías verdes que está impulsando la transición energética de forma global, aunque todavía su desarrollo esté muy concentrado geográficamente.

Cuatro regiones lideran los mayores avances en energías verdes en la última década. Entre los diez mercados más importantes de energía eólica, China, Estados Unidos, India y Alemania concentran hasta el 89% de la nueva capacidad instalada, mientras China, Estados Unidos, Japón e India acaparan hasta el 85% de las instalaciones de energía solar en la última década. De esta forma, si la energía hidroeléctrica acaparaba el mayor número de proyectos de generación de energía hace apenas 10 años, en la actualidad es la energía solar la que supera con creces la nueva capacidad instalada, generando un auge en la expansión total del mercado, principalmente en China.

La instalación de paneles solares en los tejados está generando un auténtico frenesí por la energía solar en China. La nueva capacidad solar instalada ha aumentado un 137% anual, favoreciendo que la instalación de energía renovable represente el 77% del total de nuevas instalaciones de energía en los primeros meses de 2022 en China. De hecho, manteniéndose el actual ritmo de instalaciones, la capacidad de paneles solares superará por primera vez la de turbinas a final de año. En un país donde solamente un 13% es tierra cultivable, la regulación está poniendo énfasis en que la instalación de los paneles no se realice en zonas dedicadas para otros usos.

Con los avances conseguidos en las tecnologías verdes, la energía solar se ha convertido en la opción más barata. La capacidad de energía solar ya sobrepasó la eólica a nivel mundial a finales de 2019, y se espera que llegue a duplicarse en 2030. Un mayor número de instalaciones que, sin embargo, todavía no consigue superar la generación de energía procedente de las turbinas, al estar éstas más tiempo en funcionamiento al cabo de un año.

A pesar de la gran expansión de la nueva capacidad de energía instalada, China todavía debe conseguir diseñar un sistema eléctrico que aumente la capacidad de almacenamiento, de modo que pueda ser distribuida donde se necesite en cada momento. Las intensas sequías y las prolongadas olas de calor han producido recortes de energía en zonas más dependientes de la generación hidráulica, de ahí que también siga siendo necesario mantener la dependencia del carbón como opción segura.

Aunque la generación de energía procedente del carbón apenas ha aumentado un 1% en estos últimos seis meses, el gigante asiático sigue desplegando la construcción de nuevas plantas. Esta dependencia del carbón hace que China e India sean los dos mercados donde se ha concentrado hasta el 78% de la nueva capacidad de carbón instalada en los últimos diez años.

Mientras China encuentra su camino hacia una independencia energética del carbón, la buena noticia es que dos de los sectores industriales más contaminantes del país han establecido una fecha para alcanzar el pico máximo de emisiones. Se trata del sector del hierro y el acero, el segundo mayor emisor de carbono, que alcanzará su punto máximo antes de 2025, mientras el sector del cemento, considerado el tercer mayor emisor de carbono, lo hará en 2023. Un buen escenario para avanzar en las negociaciones globales que tendrán lugar en la próxima cumbre del clima COP27 en Sharm el-Sheikh, Egipto, en noviembre.

 

THE ASIAN DOOR: Las baterías eléctricas chinas, el gran reto para Europa. Águeda Parra

Cuando la estimación para la economía china es que su crecimiento quede por debajo del que alcanzarán las economías asiáticas en 2022, por primera vez en tres décadas, los fabricantes chinos de coches eléctricos refuerzan su internacionalización hacia el mercado europeo, en previsión de que este año finalicen los subsidios gubernamentales al sector. El panorama de crecimiento de los coches eléctricos se irá transformando en los mercados asiáticos, pero con mayor impacto en el europeo con la llegada masiva de una oferta diversa y de alta calidad por parte de las marcas chinas.

Bajo este escenario, marcas chinas más conocidas como BYD y Nio, y otras que irán acaparando progresivamente el interés de los consumidores europeos, como Xpeng y Wuling, irán haciéndose fuertes en el despliegue de los coches eléctricos en Europa, pero también en la fabricación de baterías de litio. La ventaja competitiva a favor de las marcas chinas es que muchas de ellas aportan un ecosistema integrado, desde la fabricación de los coches eléctricos hasta la producción de las baterías, que hoy por hoy no ofrecen los grandes fabricantes de coches europeos, más inmersos en su transformación de vehículos de combustión fósil a eléctricos.

China no solamente tiene el mayor mercado doméstico del mundo de coches eléctricos, sino que también lidera la producción, pasando de representar un 36% en 2020, a alcanzar una cuota de mercado del 51% en 2022, lo que equivale a producir unos 3,84 millones de vehículos eléctricos al año. Este liderazgo de China en el desarrollo de nuevos modelos de movilidad sostenible ha contribuido a que la marca china BYD se haya convertido en el mayor productor de coches eléctricos durante el primer semestre de 2022, arrebatando el trono al coloso estadounidense Tesla.

Una parte importante de ese liderazgo reside en el expertise desarrollado por las empresas chinas en la fabricación de baterías, que suponen hasta el 40% del coste del vehículo, acaparando hasta el 54% de toda la capacidad instalada en coches en julio de 2022, frente al 30% y 14% que representan las marcas surcoreanas y japonesas, respectivamente. Dos son las grandes empresas chinas que lideran la fabricación de baterías, Contemporary Amperex Technology Ltd (CATL), que lidera el mercado con un 35% de cuota, seguida de BYD, que impulsada por unas mayores ventas de coches ha elevado su participación hasta el 13%, sobrepasando a la japonesa Panasonic, que fabrica las baterías para Tesla y que alcanza un 9% de cuota de mercado en julio de 2022.

Las ventas de coches eléctricos bajo el esquema del Designed in China y Made in China no solamente están abasteciendo el mercado local, donde se estima que la penetración alcanzará el 20% a finales de año, sino que también se han incrementado significativamente las ventas a mercados extranjeros, registrando un crecimiento interanual del 290% en 2021. Sin embargo, apostar por la cercanía a estos nuevos consumidores es lo que está motivando el desembarco de nuevas fábricas chinas en Europa. De esta forma, las empresas chinas acercan su oferta a la región que ha liderado el sector automovilístico históricamente, pero en su versión de coches de combustión.

La estimación de crecimiento del mercado europeo de coches eléctricos ha impulsado la construcción de nuevas fábricas chinas por todo el territorio, con especial énfasis en el despliegue de una red de alquiler e intercambio de baterías extraíbles, hasta un total de 1.000 zonas de aprovisionamiento fuera de China, principalmente desplegadas por Europa, y con el foco puesto es el consumidor de coches eléctricos en Alemania.

En este cambio de paradigma está el fabricante chino Nio, que suma a la fábrica de Noruega una nueva en Hungría, dedicada a desarrollar estaciones de cambio de baterías, reduciendo así los costes de tenerlas que exportar desde China. Poder disponer en pocos minutos de una batería extraíble cargada va a suponer la gran revolución del sector que disparará las ventas de los coches eléctricos. Vitalidad innovadora del Designed in China en movilidad sostenible que garantiza una fuerte competencia con las propuestas de las grandes marcas europeas de automoción.

 

THE ASIAN DOOR: El Indo-Pacífico y los chips en un mundo en transición. Águeda Parra

El Indo-Pacífico se ha configurado como el centro de la geopolítica mundial, acaparando una mayor atención en el caso de la geopolítica de la tecnología. El comentario del presidente Biden en su primer viaje por Asia así lo adelantaba, al afirmar que “El futuro de la economía del siglo XXI se escribirá en gran medida en el Indo-Pacífico”, poniendo foco sobre un fenómeno que ya venía desarrollándose hace tiempo pero que la coyuntura internacional actual ha hecho más evidente.

La región es un hub global que se está beneficiando de que el centro de gravedad de la economía mundial se está desplazando hacia el este. Estos países disfrutan además de una importante integración comercial regional, gracias a haber desarrollado el mayor acuerdo de libre comercio del mundo, conocido como RCEP (en sus siglas en inglés), que entró en vigor a principios de este año y con el que los países del Indo-Pacífico aglutinan un volumen mayor de comercio entre sí que el que generan conjuntamente con Estados Unidos y Europa. Ésa es la dimensión.

Desde el punto de vista comercial, el Indo-Pacífico va a plantear el reto geopolítico de incorporar la región como destino en el radar de exportación para seguir manteniendo competitividad internacional, dado su amplio potencial económico y comercial. Las altas tasas de penetración de Internet, y el elevando uso de las redes sociales, medio esencial para realizar un buen posicionamiento de marca, son algunos de los alicientes digitales que ofrece la región. Sin embargo, el principal atractivo reside en la velocidad de crecimiento de la clase media que registra la zona, con una proyección de que genere hasta el 88% de la nueva clase media mundial.

Asimismo, como epicentro de la geopolítica mundial, el indo-Pacífico va a ser testigo de cómo la geopolítica de la tecnología va a reconfigurar las dinámicas de crecimiento globales, poniendo el foco, principalmente, en el potencial de la región en manufactura e innovación de chips.

Los chips están en todos los dispositivos electrónicos, con mayor o menor complejidad, y presentes en todas las industrias. Y la disponibilidad, o más bien, la falta de disponibilidad de chips, que se ha hecho evidente durante la pandemia, ha mostrado el rol central que desempeñan los semiconductores en el desarrollo de la economía digital, así como la gran fragilidad de las cadenas de suministro.

China lleva años invirtiendo para alcanzar la autosuficiencia tecnológica y esto ha supuesto que sobrepasara a Estados Unidos en inversión en chips en 2018, y que haya sido seis veces mayor en 2021. Esto muestra que la rivalidad tecnológica entre Estados Unidos y China ya ha entrado en una etapa decisiva.

De ahí, que un buen posicionamiento en las cadenas de valor tecnológico sea la mejor estrategia para construir ventaja competitiva. Por ello, las grandes potencias innovadoras son cada vez más conscientes de que para mantener una importante posición competitiva ya no solamente es suficiente ser referente en innovación, sino que también va a ser necesario adquirir, o mejorar, la capacidad de manufactura de chips.

Entre las potencias innovadoras, Europa ya es plenamente consciente de que solamente con una mayor autosuficiencia tecnológica es posible mantener ventajas competitivas históricas e impulsar la transformación digital. Una rápida adopción del 5G, al ritmo al que se está produciendo en Corea del Sur y China, permitiría a Europa consolidarse como polo tecnológico y hub global, tanto en diseño como en manufactura tecnológica.

 

 

THE ASIAN DOOR: Tormenta perfecta para las tecnológicas chinas. Águeda Parra

Después de un año desde que el gobierno chino comenzara un intenso período de regulación sobre las compañías de Internet, los mercados dan muestra de cómo las tensiones geopolíticas y un ritmo de crecimiento menor están afectando a las tecnológicas chinas. Y las perspectivas no son muy positivas.

Coincidiendo con el escrutinio del órgano regulador, que comenzó con Didi Chuxing, siguió sobre algunas grandes del e-commerce como Alibaba y Meituan, y terminó con la decisión de eliminar la industria de tutorías privadas online en verano de 2021, el descenso de la actividad de financiación se ha hecho más notable desde la segunda mitad del año pasado. El nivel de incertidumbre generado sobre el futuro de las tecnológicas ha lastrado desde entonces la financiación recaudada, quedando reducida a una quinta parte. La caída en la recaudación ha pasado de los 15.000 millones de dólares en el primer trimestre de 2021 a los 3.510 millones de dólares en el mismo período de este año, según la Academia China de Tecnologías de la Información y la Comunicación (CAICT en sus siglas en inglés).

La cotización de las acciones de los grandes titanes chinos, que comenzaron a caer con la fallida salida a bolsa de Didi Chuxing en la bolsa de Nueva York, no ha conseguido recuperarse desde el colapso que sufrieron hace casi un año. Reflejo de esta situación es la caída en el número de ofertas de financiación realizadas en la industria de Internet en China, que ha descendido un 38,3% interanual, teniendo un mayor impacto sobre el volumen de financiación, que se ha desplomado un 76,7% interanual.

El atractivo que generaba entre los inversores internacionales que las tecnológicas chinas optaran por el parqué de Nueva York para salir a bolsa ha dejado de tener efecto. El escenario ha cambiado, los titanes se enfrentan ahora a una tormenta perfecta en la que confluye un mercado de Internet maduro, un menor crecimiento económico, una creciente tensión geopolítica y escenario en los que empiezan a ser visibles los efectos de las restricciones de la pandemia sobre el consumo.

El panorama no es mejor para las startups en el ámbito de la nueva economía en China, que están viendo reducida la inversión que recibían de fondos en dólares estadounidenses, registrando una caída del 64% anual. La confianza de los inversores hacia las tecnológicas chinas se resiente, no así el ritmo de exportaciones de alta tecnología del gigante asiático, que sigue creciendo a pesar de haber sido el objetivo de la guerra comercial entre Estados Unidos y China desde 2018.

Desde entonces, los efectos de un mayor desgaste en las relaciones comerciales no han impactado de forma similar sobre las exportaciones de alta tecnología que han crecido un 3,4% entre 2018 y 2020, según fuentes oficiales. Un incremento que ha estado impulsado principalmente por las empresas privadas chinas que han sido las grandes protagonistas de las exportaciones de alta tecnología durante la última década, sin que las empresas estatales tengan apenas entidad en las exportaciones, a pesar de que contribuyan con el 30% del PIB de China.

La encrucijada en la que se encuentran las tecnológicas chinas, con un menor apoyo gubernamental y un menor respaldo de los inversores internacionales, plantea una recuperación más lenta de lo esperado de la valoración de las tecnológicas chinas. Cuando las empresas privadas tecnológicas chinas han sido las creadoras de un ecosistema tecnológico único, y un modelo de emprendimiento que ha impulsado la creación de unicornios hasta convertir a China en un polo tecnológico capaz de rivalizar con Estados Unidos, la participación de los titanes tecnológicos parece decisiva para que el gigante asiático siga manteniendo sus aspiraciones de convertirse en líder tecnológico.

 

 

THE ASIAN DOOR: El valor de África para la nueva Ruta de la Ruta. Águeda Parra

Sin que la financiación de proyectos englobados en la nueva Ruta de la Seda haya recuperado el vigor de los años anteriores a la pandemia, al menos la inversión ha conseguido estabilizarse, alcanzando los 59.500 millones de dólares en 2021, respecto a los 60.500 millones de dólares de 2020. Una financiación estable en tiempos de incertidumbre de crecimiento económico global pero centrada en dos áreas que han atraído el interés de la iniciativa china en 2021, África y Oriente Medio.

Aunque los proyectos en Irak han acaparado el mayor protagonismo, alcanzando los 10.500 millones de dólares en contratos de construcción, el compromiso con África ha conseguido situar a la región como el segundo destino de la inversión china alcanzando un crecimiento del 156% respecto a 2020, lo que representa el 19,01% de toda la inversión y cooperación realizada a través de la nueva Ruta de la Seda en 2021. Los proyectos englobados en la iniciativa china se suman así a la tendencia global en la inversión extranjera directa (IED), registrando África el mayor aumento de entrada de IED y de acuerdos de fusiones y adquisiciones en 2021.

Después de la ralentización de la inversión a nivel global por efecto de la crisis sanitaria mundial en 2020, África recupera de nuevo el impulso que había conseguido durante 2018 y 2019 para seguir atrayendo el interés de China. De hecho, el gigante asiático ha destinado mayor inversión a África que el volumen conjunto de las ocho entidades que han proporcionado préstamos al continente. Se trata de 23.000 millones de dólares entre 2007 y 2020 en proyectos de infraestructuras que son 8.000 millones de dólares más que los préstamos realizados conjuntamente por el Banco Mundial, el Banco Africano de Desarrollo (AfDB), y los bancos de desarrollo de Estados Unidos y la Unión Europea.

A pesar del volumen de IED destinada a África por todas las partes, este volumen apenas representa una décima parte de las necesidades del continente para afrontar los desafíos que suponen los retos de salud, de desarrollo y de abastecimiento de energía que necesita el continente, según muestra un reciente informe del think tank estadounidense Center for Global Development. Entre los proyectos financiados por China destaca la construcción de 1.320 kilómetros de vía férrea en Tanzania para conectar el lago Victoria con Dar es-Salam que permite mejorar las necesidades de infraestructuras que demanda la región. Un ámbito de desarrollo prioritario al que deberían sumarse otros proyectos dentro la iniciativa lanzada por Estados Unidos, Build Back Better World (B3W), y la propuesta de la Unión Europea, Global Gateway, para impulsar el desarrollo de la región.

No solamente las inversiones han atraído el interés del gigante asiático, sino que el comercio ha alcanzado también una cifra récord de 254.000 millones de dólares en 2021, un 35% superior a 2020, que fortalece la posición de China como el mayor socio comercial de África. La pandemia ha sido un importante dinamizador de este crecimiento, impulsado principalmente por las exportaciones de China de material sanitario y farmacéutico de los que el gigante asiático es uno de los principales proveedores, mientras China importa de África minerales, metales, productos agrícolas y petróleo.

En un escenario en el que la financiación externa es mucho más significativa que la local, siendo dominante la inversión china y más marginal la estadounidense, el desarrollo de África sigue estando ligado a la inversión privada. Sin embargo, en el ámbito del comercio, a pesar de que la capacidad de China como potencia exportadora excede por mucho las exportaciones africanas., las ventas hacia el gigante asiático están experimentando un importante crecimiento gracias al impulso que genera incorporar al proceso plataformas de e-commerce y herramientas online.

Aunque el comercio entre China y África apenas representa el 4% del comercio global de China, los proyectos lanzados por la iniciativa china están impulsando mejoras en la conectividad terrestre y en el desarrollo de infraestructuras digitales que permiten a las empresas africanas mejorar su acceso a los mercados de exportación. Ámbitos de desarrollo que igualmente deben ser destino prioritario de las iniciativas B3W y Global Gateway

 

THE ASIAN DOOR: Europa, ¿potencia tecnológica? Águeda Parra

A medida que crece la rivalidad tecnológica entre Estados Unidos y China, aflora con mayor intensidad la creciente dependencia tecnológica que ha desarrollado Europa en las últimas décadas tanto de Estados Unidos, meca de la innovación, como de China, protagonista de un floreciente ecosistema digital que se está consolidado como segundo polo tecnológico mundial. En este contexto, protagonizado por la geopolítica de la tecnológica, es donde Europa debe priorizar sus estrategias de inversión en innovación para asegurar sus ventajas competitivas ante el reto tecnológico que presenta la nueva era digital y conseguir atraer talento digital.

En cuestión de innovación, China ha conseguido elevar su perfil como país innovador registrando un crecimiento del gasto en I+D del 13% anual desde el año 2000, frente al 3% alcanzado por Estados Unidos y casi el 2% de la Unión Europa. Esta senda de compromiso con la innovación le ha permitido al gigante asiático generar un modelo de emprendimiento capaz de desarrollar titanes tecnológicos que compiten con Silicon Valley, siendo además potentes inversores mundiales en startups.

En el entorno empresarial, el Fortune Global 500 es ahora más chino que americano, reduciéndose casi a la mitad la participación de las campeonas europeas en la última década, ocupando ese espacio las compañías chinas y estadounidenses. Mientras las promotoras del modelo Designed China representan el 20% de las empresas tecnológicas más valoradas, ningún país europeo es origen de las 20 plataformas digitales más importantes del mundo. Asimismo, en este contexto de rivalidad tecnológica, Europa apenas concentra el 10% de los unicornios mundiales, frente al 70% que aglutinan conjuntamente Estados Unidos y China.

Ante este panorama tecnológico mundial, parece necesario que Europa alcance un modelo de mayor autonomía tecnológica, fijándose una hoja de ruta mucho más ambiciosa en innovación. Sin generar campeonas nacionales que compitan en los mercados internacionales, y sin que haya representación europea entre los grandes inversores mundiales, ¿es posible que Europa pueda esquivar la dependencia tecnológica?

Existen ciertos ámbitos, como las patentes 5G, donde Europa está aportando una destacada capacidad de innovación, posicionando a dos campeonas europeas como la principal competencia del liderazgo que ostenta China, que concentra el 87% de las conexiones 5G mundiales. Sin embargo, frente al buen posicionamiento en 5G, el complejo escenario del abastecimiento de chips sitúa a Europa en una posición de mayor desventaja. En este capítulo de rivalidad tecnológica, Estados Unidos se beneficia de su liderazgo en innovación, mientras China genera semiconductores de gama media, lejos todavía de una producción puntera. En este caso, los costes de entrada extremadamente altos y el tiempo necesario para la construcción de fábricas no juegan a favor de Europa, que reconoce la importancia estratégica de los chips en la era digital y la necesidad de alcanzar cierta autonomía, pero todavía no ha concretado un plan que refuerce su posición en el diseño y la manufactura.

En el marco de la transición energética, el cuadro de fortalezas europeas es más notorio, principalmente en las áreas de fabricación e innovación de productos de tecnología climática. Estados Unidos destaca por su fortaleza en la capacidad de innovación, única categoría que China no lidera, mientras el gigante asiático es el gran actor dominante en las cadenas de suministro global de los minerales que son críticos en la era digital y en la manufactura de bienes de energía limpia.

Un panorama tecnológico mundial que presenta enormes desafíos ante la definición de la Cuarta Revolución Industrial de la que China participa por primera vez en su historia. Un mayor ritmo de digitalización plantea el reto de que Europa alcance un modelo de mayor autonomía tecnológica, fijándose una hoja de ruta mucho más ambiciosa capaz de generar disrupción tecnológica como pionera que ha sido de un proceso de transformación económico, social y tecnológico que ha marcado la historia de la humanidad.

Como potencia industrial de alto valor añadido, la reflexión sobre el modelo de ambición tecnológica al que aspira Europa debe contemplar la inversión en innovación como clave prioritaria para las próximas décadas, así como la generación de capital humano digital capaz de satisfacer las necesidades que va a generar la futura era digital.

 

 

THE ASIAN DOOR: Alibaba y el efecto Fénix en semiconductores y e-commerce

La paralización de las salidas a bolsa de Ant Group y Didi Chuxing ha propiciado un período donde las tecnológicas han mantenido un perfil bastante bajo mientras se relajaban las tensiones entre las grandes empresas de Internet y el órgano regulador respecto al control del dato. Tras unos meses convulsos donde se han encadenado las primeras acciones sancionadoras por violar la ley antimonopolio vigente desde 2008, y que ha supuesto la imposición de multas récord a las grandes tecnológicas del país, la estabilidad en la industria parece haberse restablecido.

Los mercados asiáticos han recuperado el optimismo ante la evolución positiva de las acciones y ante la perspectiva de que lo peor parece haber pasado en el horizonte de un marco regulador más estricto impulsado por Pekín. En cierta medida, una menor actividad entre las tecnológicas durante los meses de mayor intervención regulatoria ha terminado por influir, entre muchos otros factores, en la situación de estanflación de la economía china, registrando un crecimiento moderado del PIB de apenas el 4,9% en el tercer trimestre, frente al 18,3% y el 7,9% alcanzado durante el primer y segundo trimestre, respectivamente.

Tras el tsunami regulador de los últimos meses, los mercados agradecen la vuelta a la rentabilidad. Mientras la sociedad de servicios financieros UBS advertía de que las acciones de las tecnológicas chinas podrían seguir bajando durante los momentos pico de mayor presión regulatoria, el optimismo actual ha propiciado que la recomendación de las acciones de las tecnológicas de China pase a sobreponderar, aportando una previsión de potencial alcista. Una situación favorable que se produce coincidiendo con la primera salida al extranjero de Jack Ma en muchos meses, después de haberse alejado del foco mediático tras la paralización de la salida a bolsa de Ant Group a finales de 2020, lo que podría tener el efecto de elevar en al menos un 10% las acciones de Alibaba, según algunos analistas financieros.

El regreso de Jack Ma va acompañado, asimismo, de importantes movimientos empresariales que vuelven a situar a Alibaba como uno de los principales generadores de disrupción tecnológica del país. En el ámbito del e-commerce, y ante el creciente desafío que está generando el sitio de compras chino SHEIN, Alibaba ha anunciado el lanzamiento de la marca de moda rápida allyLikes para afrontar la competencia que plantea la tienda online de moda, apenas conocida hace unos años en el mercado norteamericano y europeo. Una nueva unidad de negocio dentro del ámbito del e-commerce que contará con envíos a Francia e Italia, así como a Canadá y Estados Unidos, y que tendrá el respaldo de todas las capacidades de Alibaba para la promoción de la marca.

Más allá de ser un gigante del e-commerce, Alibaba se ha venido consolidando en los últimos años como player global entre los principales proveedores de soluciones de cloud computing hasta situarse como el tercero más importante, según Gartner. Un sector crucial en una etapa de creciente demanda de servicios digitales con el despliegue del 5G que además favorece la ambición de China de conseguir la autosuficiencia tecnológica.

Identificado como objetivo prioritario por parte del gobierno chino, la noticia de que Alibaba ha conseguido desarrollar uno de los semiconductores más avanzados del país para uso exclusivo en sus centros de datos, no solamente está en línea con las ambiciones de China de conseguir la ansiada independencia tecnológica de las potencias extranjeras, sino que sitúa a los titanes tecnológicos en mejor sintonía con las ambiciones del gobierno.

Los grandes de la industria como Alibaba, Baidu y Xiaomi se suman así a ser promotores de inversión en el desarrollo de chips, objetivo estratégico de China en su XIV Plan Quinquenal. Una actividad que pone de nuevo en sintonía las ambiciones de las tecnológicas y las del propio gobierno central, mientras se termina de definir el nuevo marco de cooperación entre las empresas estatales y los titanes tecnológicos que más beneficie a los objetivos de China de convertirse en una gran potencia de manufactura con alta componente tecnológica.

THE ASIAN DOOR: JD Logistics, revolución del e-commerce en la última milla. Águeda Parra

China ha llevado el mercado del e-commerce a un estado tal de madurez que la innovación tecnológica se ha convertido en una prioridad para seguir atrayendo a un consumidor digital ávido de nuevas experiencias de compra. La reciente incorporación en el canal de venta de las transmisiones en vivo ha popularizado el uso del livestreaming como uno de los medios más atractivos para incentivar las ventas online. Ahora la logística de la última milla va a ser el siguiente paso en la gran revolución del ecosistema tecnológica de China.

Con el 5G desplegado en las principales megaurbes, y ampliando su cobertura en las ciudades del interior, la logística aborda su propia etapa de revolución tecnológica impulsada por la transformación de las ciudades en Smart cities. La latencia que aporta el 5G, que representa uno de los principales saltos tecnológicos respecto a anteriores generaciones de telefonía móvil, supone para la industria de la logística abordar una de sus evoluciones más disruptivas. Conocer casi en tiempo real el estado del tráfico y poder planificar las rutas de distribución se convierte en un elemento diferencial en la excelencia de la cadena de suministro de la última milla.

El escrutinio regulador del gobierno sobre las tecnológicas, que llevó a paralizar la salida a bolsa de Ant Group, no ha impedido que otros titanes chinos hayan decidido hacer una oferta pública de acciones para incrementar su competitividad en el mercado del e-commerce de China, el único del mundo donde las ventas online está previsto que superen a las realizadas en modo offline. A este grupo se suma JD Logistics, la primera gran tecnológica que aborda una nueva etapa como empresa pública tras recaudar 3.160 millones de dólares en su debut en bolsa el pasado 28 de mayo, alcanzando una valoración de unos 31.000 millones de dólares. Se convierte así en la segunda OPV más importante que acoge el parqué de Hong Kong en lo que va de año, por detrás de Kuaishou, rival de TikTok, aunque su valoración estaba prevista que se situara cerca de los 40.000 millones de dólares, pero el actual período de mayor regulación a las tecnológicas no ha favorecido la operación.

La nueva empresa de logística y cadena de suministro JD Logistics comienza su andadura como spin-off de JD.com, el principal rival del titan del e-commerce Alibaba, que hasta el momento ha realizado un carrusel de salidas a bolsa en los dos últimos años. Primero fue la cotización secundaria de JD.com en la bolsa de Hong Kong en junio de 2020 después de que ya estuviera cotizando en el Nasdaq estadounidense desde 2014, a la que siguió JD Health a finales de diciembre de 2020, y la más reciente de JD Logistics en mayo de 2021.

El excelente servicio de reparto que ofrece JD Logistics, a un precio premium pero con márgenes de beneficio más bajos, ha supuesto que la empresa no haya entrado todavía en beneficios desde sus inicios. No obstante, JD Logistics consiguió en 2020 unos ingresos que superaron los 11.500 millones de dólares, procediendo el 46,2% de clientes de fuera del entorno de empresas que forman JD Group, una ventaja diferencial que le permitirá a la compañía seguir creciendo y competir con Cainao, la plataforma logística de Alibaba. En el competitivo mercado del e-commerce en China, JD.com ha conseguido diferenciarse por la alta rapidez en la entrega de los 190.000 trabajadores de la compañía, realizando la distribución del 90% de los envíos en el mismo día o al día siguiente durante 2020.

La apuesta de JD Logistics por impulsar entornos de mayor digitalización e innovación le llevará a invertir hasta un 20% de lo recaudado en bolsa en tecnología 5G, apostando por el machine learning, la robótica, los drones y la automatización para generar mejores experiencias al consumidor final gracias a las ventajas que aporta la red de quinta generación. De hecho, lo recaudado en la OPV servirá al nuevo operador logístico para seguir invirtiendo en mejorar la red y las infraestructuras en las ciudades del interior, donde JD.com ostenta una mejor posición de mercado que su gran competidor Alibaba, además de mejorar su posicionamiento en los mercados extranjeros, con presencia ya en Vietnam, Tailandia, y con la vista puesta en Europa, para seguir exportando el modelo Designed in China.

Grandes retos para una nueva etapa, donde será necesario que el nuevo operador logístico incorpore como parte de su estrategia de negocio a clientes fuera del propio ecosistema de JD.com para consolidar su crecimiento. Pero sin duda, la gran ventaja competitiva para JD Logistics ha sido su apuesta por invertir en infraestructura y en nuevas tecnologías como modelo de crecimiento, que le ha llevado a gastar más de 800 millones de dólares desde 2018. En su desembarco en Europa, la experiencia en innovación tecnológica será el elemento diferencial más relevante.