THE ASIAN DOOR: Tormenta perfecta para las tecnológicas chinas. Águeda Parra

Después de un año desde que el gobierno chino comenzara un intenso período de regulación sobre las compañías de Internet, los mercados dan muestra de cómo las tensiones geopolíticas y un ritmo de crecimiento menor están afectando a las tecnológicas chinas. Y las perspectivas no son muy positivas.

Coincidiendo con el escrutinio del órgano regulador, que comenzó con Didi Chuxing, siguió sobre algunas grandes del e-commerce como Alibaba y Meituan, y terminó con la decisión de eliminar la industria de tutorías privadas online en verano de 2021, el descenso de la actividad de financiación se ha hecho más notable desde la segunda mitad del año pasado. El nivel de incertidumbre generado sobre el futuro de las tecnológicas ha lastrado desde entonces la financiación recaudada, quedando reducida a una quinta parte. La caída en la recaudación ha pasado de los 15.000 millones de dólares en el primer trimestre de 2021 a los 3.510 millones de dólares en el mismo período de este año, según la Academia China de Tecnologías de la Información y la Comunicación (CAICT en sus siglas en inglés).

La cotización de las acciones de los grandes titanes chinos, que comenzaron a caer con la fallida salida a bolsa de Didi Chuxing en la bolsa de Nueva York, no ha conseguido recuperarse desde el colapso que sufrieron hace casi un año. Reflejo de esta situación es la caída en el número de ofertas de financiación realizadas en la industria de Internet en China, que ha descendido un 38,3% interanual, teniendo un mayor impacto sobre el volumen de financiación, que se ha desplomado un 76,7% interanual.

El atractivo que generaba entre los inversores internacionales que las tecnológicas chinas optaran por el parqué de Nueva York para salir a bolsa ha dejado de tener efecto. El escenario ha cambiado, los titanes se enfrentan ahora a una tormenta perfecta en la que confluye un mercado de Internet maduro, un menor crecimiento económico, una creciente tensión geopolítica y escenario en los que empiezan a ser visibles los efectos de las restricciones de la pandemia sobre el consumo.

El panorama no es mejor para las startups en el ámbito de la nueva economía en China, que están viendo reducida la inversión que recibían de fondos en dólares estadounidenses, registrando una caída del 64% anual. La confianza de los inversores hacia las tecnológicas chinas se resiente, no así el ritmo de exportaciones de alta tecnología del gigante asiático, que sigue creciendo a pesar de haber sido el objetivo de la guerra comercial entre Estados Unidos y China desde 2018.

Desde entonces, los efectos de un mayor desgaste en las relaciones comerciales no han impactado de forma similar sobre las exportaciones de alta tecnología que han crecido un 3,4% entre 2018 y 2020, según fuentes oficiales. Un incremento que ha estado impulsado principalmente por las empresas privadas chinas que han sido las grandes protagonistas de las exportaciones de alta tecnología durante la última década, sin que las empresas estatales tengan apenas entidad en las exportaciones, a pesar de que contribuyan con el 30% del PIB de China.

La encrucijada en la que se encuentran las tecnológicas chinas, con un menor apoyo gubernamental y un menor respaldo de los inversores internacionales, plantea una recuperación más lenta de lo esperado de la valoración de las tecnológicas chinas. Cuando las empresas privadas tecnológicas chinas han sido las creadoras de un ecosistema tecnológico único, y un modelo de emprendimiento que ha impulsado la creación de unicornios hasta convertir a China en un polo tecnológico capaz de rivalizar con Estados Unidos, la participación de los titanes tecnológicos parece decisiva para que el gigante asiático siga manteniendo sus aspiraciones de convertirse en líder tecnológico.

 

 

THE ASIAN DOOR: El valor de África para la nueva Ruta de la Ruta. Águeda Parra

Sin que la financiación de proyectos englobados en la nueva Ruta de la Seda haya recuperado el vigor de los años anteriores a la pandemia, al menos la inversión ha conseguido estabilizarse, alcanzando los 59.500 millones de dólares en 2021, respecto a los 60.500 millones de dólares de 2020. Una financiación estable en tiempos de incertidumbre de crecimiento económico global pero centrada en dos áreas que han atraído el interés de la iniciativa china en 2021, África y Oriente Medio.

Aunque los proyectos en Irak han acaparado el mayor protagonismo, alcanzando los 10.500 millones de dólares en contratos de construcción, el compromiso con África ha conseguido situar a la región como el segundo destino de la inversión china alcanzando un crecimiento del 156% respecto a 2020, lo que representa el 19,01% de toda la inversión y cooperación realizada a través de la nueva Ruta de la Seda en 2021. Los proyectos englobados en la iniciativa china se suman así a la tendencia global en la inversión extranjera directa (IED), registrando África el mayor aumento de entrada de IED y de acuerdos de fusiones y adquisiciones en 2021.

Después de la ralentización de la inversión a nivel global por efecto de la crisis sanitaria mundial en 2020, África recupera de nuevo el impulso que había conseguido durante 2018 y 2019 para seguir atrayendo el interés de China. De hecho, el gigante asiático ha destinado mayor inversión a África que el volumen conjunto de las ocho entidades que han proporcionado préstamos al continente. Se trata de 23.000 millones de dólares entre 2007 y 2020 en proyectos de infraestructuras que son 8.000 millones de dólares más que los préstamos realizados conjuntamente por el Banco Mundial, el Banco Africano de Desarrollo (AfDB), y los bancos de desarrollo de Estados Unidos y la Unión Europea.

A pesar del volumen de IED destinada a África por todas las partes, este volumen apenas representa una décima parte de las necesidades del continente para afrontar los desafíos que suponen los retos de salud, de desarrollo y de abastecimiento de energía que necesita el continente, según muestra un reciente informe del think tank estadounidense Center for Global Development. Entre los proyectos financiados por China destaca la construcción de 1.320 kilómetros de vía férrea en Tanzania para conectar el lago Victoria con Dar es-Salam que permite mejorar las necesidades de infraestructuras que demanda la región. Un ámbito de desarrollo prioritario al que deberían sumarse otros proyectos dentro la iniciativa lanzada por Estados Unidos, Build Back Better World (B3W), y la propuesta de la Unión Europea, Global Gateway, para impulsar el desarrollo de la región.

No solamente las inversiones han atraído el interés del gigante asiático, sino que el comercio ha alcanzado también una cifra récord de 254.000 millones de dólares en 2021, un 35% superior a 2020, que fortalece la posición de China como el mayor socio comercial de África. La pandemia ha sido un importante dinamizador de este crecimiento, impulsado principalmente por las exportaciones de China de material sanitario y farmacéutico de los que el gigante asiático es uno de los principales proveedores, mientras China importa de África minerales, metales, productos agrícolas y petróleo.

En un escenario en el que la financiación externa es mucho más significativa que la local, siendo dominante la inversión china y más marginal la estadounidense, el desarrollo de África sigue estando ligado a la inversión privada. Sin embargo, en el ámbito del comercio, a pesar de que la capacidad de China como potencia exportadora excede por mucho las exportaciones africanas., las ventas hacia el gigante asiático están experimentando un importante crecimiento gracias al impulso que genera incorporar al proceso plataformas de e-commerce y herramientas online.

Aunque el comercio entre China y África apenas representa el 4% del comercio global de China, los proyectos lanzados por la iniciativa china están impulsando mejoras en la conectividad terrestre y en el desarrollo de infraestructuras digitales que permiten a las empresas africanas mejorar su acceso a los mercados de exportación. Ámbitos de desarrollo que igualmente deben ser destino prioritario de las iniciativas B3W y Global Gateway

 

THE ASIAN DOOR: Europa, ¿potencia tecnológica? Águeda Parra

A medida que crece la rivalidad tecnológica entre Estados Unidos y China, aflora con mayor intensidad la creciente dependencia tecnológica que ha desarrollado Europa en las últimas décadas tanto de Estados Unidos, meca de la innovación, como de China, protagonista de un floreciente ecosistema digital que se está consolidado como segundo polo tecnológico mundial. En este contexto, protagonizado por la geopolítica de la tecnológica, es donde Europa debe priorizar sus estrategias de inversión en innovación para asegurar sus ventajas competitivas ante el reto tecnológico que presenta la nueva era digital y conseguir atraer talento digital.

En cuestión de innovación, China ha conseguido elevar su perfil como país innovador registrando un crecimiento del gasto en I+D del 13% anual desde el año 2000, frente al 3% alcanzado por Estados Unidos y casi el 2% de la Unión Europa. Esta senda de compromiso con la innovación le ha permitido al gigante asiático generar un modelo de emprendimiento capaz de desarrollar titanes tecnológicos que compiten con Silicon Valley, siendo además potentes inversores mundiales en startups.

En el entorno empresarial, el Fortune Global 500 es ahora más chino que americano, reduciéndose casi a la mitad la participación de las campeonas europeas en la última década, ocupando ese espacio las compañías chinas y estadounidenses. Mientras las promotoras del modelo Designed China representan el 20% de las empresas tecnológicas más valoradas, ningún país europeo es origen de las 20 plataformas digitales más importantes del mundo. Asimismo, en este contexto de rivalidad tecnológica, Europa apenas concentra el 10% de los unicornios mundiales, frente al 70% que aglutinan conjuntamente Estados Unidos y China.

Ante este panorama tecnológico mundial, parece necesario que Europa alcance un modelo de mayor autonomía tecnológica, fijándose una hoja de ruta mucho más ambiciosa en innovación. Sin generar campeonas nacionales que compitan en los mercados internacionales, y sin que haya representación europea entre los grandes inversores mundiales, ¿es posible que Europa pueda esquivar la dependencia tecnológica?

Existen ciertos ámbitos, como las patentes 5G, donde Europa está aportando una destacada capacidad de innovación, posicionando a dos campeonas europeas como la principal competencia del liderazgo que ostenta China, que concentra el 87% de las conexiones 5G mundiales. Sin embargo, frente al buen posicionamiento en 5G, el complejo escenario del abastecimiento de chips sitúa a Europa en una posición de mayor desventaja. En este capítulo de rivalidad tecnológica, Estados Unidos se beneficia de su liderazgo en innovación, mientras China genera semiconductores de gama media, lejos todavía de una producción puntera. En este caso, los costes de entrada extremadamente altos y el tiempo necesario para la construcción de fábricas no juegan a favor de Europa, que reconoce la importancia estratégica de los chips en la era digital y la necesidad de alcanzar cierta autonomía, pero todavía no ha concretado un plan que refuerce su posición en el diseño y la manufactura.

En el marco de la transición energética, el cuadro de fortalezas europeas es más notorio, principalmente en las áreas de fabricación e innovación de productos de tecnología climática. Estados Unidos destaca por su fortaleza en la capacidad de innovación, única categoría que China no lidera, mientras el gigante asiático es el gran actor dominante en las cadenas de suministro global de los minerales que son críticos en la era digital y en la manufactura de bienes de energía limpia.

Un panorama tecnológico mundial que presenta enormes desafíos ante la definición de la Cuarta Revolución Industrial de la que China participa por primera vez en su historia. Un mayor ritmo de digitalización plantea el reto de que Europa alcance un modelo de mayor autonomía tecnológica, fijándose una hoja de ruta mucho más ambiciosa capaz de generar disrupción tecnológica como pionera que ha sido de un proceso de transformación económico, social y tecnológico que ha marcado la historia de la humanidad.

Como potencia industrial de alto valor añadido, la reflexión sobre el modelo de ambición tecnológica al que aspira Europa debe contemplar la inversión en innovación como clave prioritaria para las próximas décadas, así como la generación de capital humano digital capaz de satisfacer las necesidades que va a generar la futura era digital.

 

 

THE ASIAN DOOR: Alibaba y el efecto Fénix en semiconductores y e-commerce

La paralización de las salidas a bolsa de Ant Group y Didi Chuxing ha propiciado un período donde las tecnológicas han mantenido un perfil bastante bajo mientras se relajaban las tensiones entre las grandes empresas de Internet y el órgano regulador respecto al control del dato. Tras unos meses convulsos donde se han encadenado las primeras acciones sancionadoras por violar la ley antimonopolio vigente desde 2008, y que ha supuesto la imposición de multas récord a las grandes tecnológicas del país, la estabilidad en la industria parece haberse restablecido.

Los mercados asiáticos han recuperado el optimismo ante la evolución positiva de las acciones y ante la perspectiva de que lo peor parece haber pasado en el horizonte de un marco regulador más estricto impulsado por Pekín. En cierta medida, una menor actividad entre las tecnológicas durante los meses de mayor intervención regulatoria ha terminado por influir, entre muchos otros factores, en la situación de estanflación de la economía china, registrando un crecimiento moderado del PIB de apenas el 4,9% en el tercer trimestre, frente al 18,3% y el 7,9% alcanzado durante el primer y segundo trimestre, respectivamente.

Tras el tsunami regulador de los últimos meses, los mercados agradecen la vuelta a la rentabilidad. Mientras la sociedad de servicios financieros UBS advertía de que las acciones de las tecnológicas chinas podrían seguir bajando durante los momentos pico de mayor presión regulatoria, el optimismo actual ha propiciado que la recomendación de las acciones de las tecnológicas de China pase a sobreponderar, aportando una previsión de potencial alcista. Una situación favorable que se produce coincidiendo con la primera salida al extranjero de Jack Ma en muchos meses, después de haberse alejado del foco mediático tras la paralización de la salida a bolsa de Ant Group a finales de 2020, lo que podría tener el efecto de elevar en al menos un 10% las acciones de Alibaba, según algunos analistas financieros.

El regreso de Jack Ma va acompañado, asimismo, de importantes movimientos empresariales que vuelven a situar a Alibaba como uno de los principales generadores de disrupción tecnológica del país. En el ámbito del e-commerce, y ante el creciente desafío que está generando el sitio de compras chino SHEIN, Alibaba ha anunciado el lanzamiento de la marca de moda rápida allyLikes para afrontar la competencia que plantea la tienda online de moda, apenas conocida hace unos años en el mercado norteamericano y europeo. Una nueva unidad de negocio dentro del ámbito del e-commerce que contará con envíos a Francia e Italia, así como a Canadá y Estados Unidos, y que tendrá el respaldo de todas las capacidades de Alibaba para la promoción de la marca.

Más allá de ser un gigante del e-commerce, Alibaba se ha venido consolidando en los últimos años como player global entre los principales proveedores de soluciones de cloud computing hasta situarse como el tercero más importante, según Gartner. Un sector crucial en una etapa de creciente demanda de servicios digitales con el despliegue del 5G que además favorece la ambición de China de conseguir la autosuficiencia tecnológica.

Identificado como objetivo prioritario por parte del gobierno chino, la noticia de que Alibaba ha conseguido desarrollar uno de los semiconductores más avanzados del país para uso exclusivo en sus centros de datos, no solamente está en línea con las ambiciones de China de conseguir la ansiada independencia tecnológica de las potencias extranjeras, sino que sitúa a los titanes tecnológicos en mejor sintonía con las ambiciones del gobierno.

Los grandes de la industria como Alibaba, Baidu y Xiaomi se suman así a ser promotores de inversión en el desarrollo de chips, objetivo estratégico de China en su XIV Plan Quinquenal. Una actividad que pone de nuevo en sintonía las ambiciones de las tecnológicas y las del propio gobierno central, mientras se termina de definir el nuevo marco de cooperación entre las empresas estatales y los titanes tecnológicos que más beneficie a los objetivos de China de convertirse en una gran potencia de manufactura con alta componente tecnológica.

THE ASIAN DOOR: JD Logistics, revolución del e-commerce en la última milla. Águeda Parra

China ha llevado el mercado del e-commerce a un estado tal de madurez que la innovación tecnológica se ha convertido en una prioridad para seguir atrayendo a un consumidor digital ávido de nuevas experiencias de compra. La reciente incorporación en el canal de venta de las transmisiones en vivo ha popularizado el uso del livestreaming como uno de los medios más atractivos para incentivar las ventas online. Ahora la logística de la última milla va a ser el siguiente paso en la gran revolución del ecosistema tecnológica de China.

Con el 5G desplegado en las principales megaurbes, y ampliando su cobertura en las ciudades del interior, la logística aborda su propia etapa de revolución tecnológica impulsada por la transformación de las ciudades en Smart cities. La latencia que aporta el 5G, que representa uno de los principales saltos tecnológicos respecto a anteriores generaciones de telefonía móvil, supone para la industria de la logística abordar una de sus evoluciones más disruptivas. Conocer casi en tiempo real el estado del tráfico y poder planificar las rutas de distribución se convierte en un elemento diferencial en la excelencia de la cadena de suministro de la última milla.

El escrutinio regulador del gobierno sobre las tecnológicas, que llevó a paralizar la salida a bolsa de Ant Group, no ha impedido que otros titanes chinos hayan decidido hacer una oferta pública de acciones para incrementar su competitividad en el mercado del e-commerce de China, el único del mundo donde las ventas online está previsto que superen a las realizadas en modo offline. A este grupo se suma JD Logistics, la primera gran tecnológica que aborda una nueva etapa como empresa pública tras recaudar 3.160 millones de dólares en su debut en bolsa el pasado 28 de mayo, alcanzando una valoración de unos 31.000 millones de dólares. Se convierte así en la segunda OPV más importante que acoge el parqué de Hong Kong en lo que va de año, por detrás de Kuaishou, rival de TikTok, aunque su valoración estaba prevista que se situara cerca de los 40.000 millones de dólares, pero el actual período de mayor regulación a las tecnológicas no ha favorecido la operación.

La nueva empresa de logística y cadena de suministro JD Logistics comienza su andadura como spin-off de JD.com, el principal rival del titan del e-commerce Alibaba, que hasta el momento ha realizado un carrusel de salidas a bolsa en los dos últimos años. Primero fue la cotización secundaria de JD.com en la bolsa de Hong Kong en junio de 2020 después de que ya estuviera cotizando en el Nasdaq estadounidense desde 2014, a la que siguió JD Health a finales de diciembre de 2020, y la más reciente de JD Logistics en mayo de 2021.

El excelente servicio de reparto que ofrece JD Logistics, a un precio premium pero con márgenes de beneficio más bajos, ha supuesto que la empresa no haya entrado todavía en beneficios desde sus inicios. No obstante, JD Logistics consiguió en 2020 unos ingresos que superaron los 11.500 millones de dólares, procediendo el 46,2% de clientes de fuera del entorno de empresas que forman JD Group, una ventaja diferencial que le permitirá a la compañía seguir creciendo y competir con Cainao, la plataforma logística de Alibaba. En el competitivo mercado del e-commerce en China, JD.com ha conseguido diferenciarse por la alta rapidez en la entrega de los 190.000 trabajadores de la compañía, realizando la distribución del 90% de los envíos en el mismo día o al día siguiente durante 2020.

La apuesta de JD Logistics por impulsar entornos de mayor digitalización e innovación le llevará a invertir hasta un 20% de lo recaudado en bolsa en tecnología 5G, apostando por el machine learning, la robótica, los drones y la automatización para generar mejores experiencias al consumidor final gracias a las ventajas que aporta la red de quinta generación. De hecho, lo recaudado en la OPV servirá al nuevo operador logístico para seguir invirtiendo en mejorar la red y las infraestructuras en las ciudades del interior, donde JD.com ostenta una mejor posición de mercado que su gran competidor Alibaba, además de mejorar su posicionamiento en los mercados extranjeros, con presencia ya en Vietnam, Tailandia, y con la vista puesta en Europa, para seguir exportando el modelo Designed in China.

Grandes retos para una nueva etapa, donde será necesario que el nuevo operador logístico incorpore como parte de su estrategia de negocio a clientes fuera del propio ecosistema de JD.com para consolidar su crecimiento. Pero sin duda, la gran ventaja competitiva para JD Logistics ha sido su apuesta por invertir en infraestructura y en nuevas tecnologías como modelo de crecimiento, que le ha llevado a gastar más de 800 millones de dólares desde 2018. En su desembarco en Europa, la experiencia en innovación tecnológica será el elemento diferencial más relevante.

THE ASIAN DOOR: Xiaomi, nuevo player en el mercado de los coches eléctricos. Águeda Parra.


Las tecnológicas chinas están abanderando el ritmo de digitalización en el gigante asiático liderando la inversión en nuevas tecnologías. No se trata únicamente de incorporar en los procesos productivos de sus respectivas líneas de negocio las nuevas capacidades que proporcionan tecnologías punteras como la inteligencia artificial y las ventajas que aportan las infraestructuras de computación en la nube. Se trata de abordar una nueva estrategia de diversificación empresarial. ¡La revolución tecnológica se intensifica!

Los titanes tecnológicos chinos han sido pioneros en convertir al gigante asiático en referente mundial en sectores como el e-commerce y las FinTech, generando entornos de emprendimiento que han impulsado que las compras online y los pagos electrónicos alcancen un nivel de desarrollo en China mayor de lo que sucede en otros mercados de economías desarrolladas. El momentum que están experimentando las nuevas tecnologías en el desarrollo de la revolución digital en el gigante asiático está favoreciendo que los titanes chinos sean pioneros en abordar una estrategia de diversificación empresarial hacia nuevos mercados. Es decir, exportar su expertise como referentes tecnológicos hacia entornos donde la componente digital es esencial, maximizando las capacidades de las nuevas tecnologías en mercados que van a experimentar un fuerte crecimiento en los próximos años.

De ahí surge la estrategia de abordar la nueva dinámica de digitalización vinculando el know-how tecnológico de los titanes con el desarrollo de industrias que están demandando la incorporación de capacidades digitales punteras. De esta combinación surge la incursión como nuevos players de los fabricantes tecnológicos en el potente mercado de los coches eléctricos. Un mercado al alza que va a ir escalando posiciones en las próximas décadas a medida que se impulsan los objetivos de descarbonización a los que se están comprometiendo las principales economías mundiales como parte de la lucha contra el cambio climático, China entre las potencias más destacadas.

Los titanes tecnológicos chinos quieren ser parte activa de este proceso de revolución digital que está promoviendo un proceso de integración horizontal que pasa de fabricar equipos electrónicos a desarrollar coches eléctricos. Éste es el caso de Xiaomi, que ha anunciado una inversión de 11.500 millones de dólares durante la próxima década para lanzar su nueva filial enfocada a operar en el floreciente mercado de coches eléctricos de China. Un mercado que el gigante asiático está impulsando para que las ventas de los vehículos eléctricos supongan el 20% del total de la demanda en 2025.

El escenario que presenta China, una sociedad digitalmente más sensible con consumidores muchos de ellos nativos digitales, le permite a Xiaomi ofrecer una experiencia de usuario única para los fieles seguidores de una marca reconocida y bien posicionada, y que además está llevando a cabo un exitoso proceso de expansión internacional, siendo embajador de las capacidades del Designed in China. Esta nueva estrategia le permite a Xiaomi incorporarse en el competitivo mercado de los coches eléctricos aportando la ventaja competitiva de contar con las fortalezas tecnológicas que está demandando la industria automotriz para afrontar los retos de una transformación hacia modelos de movilidad menos contaminantes que incluyan todo un ecosistema de dispositivos conectados.

Las tecnológicas a nivel mundial están asumiendo una intensa competición en su sector, lo que está impulsando estrategias de crecimiento hacia nuevos negocios. De ahí que otros titanes como Apple y Huawei hayan anunciado también su incursión en el desarrollo de la nueva generación de coches eléctricos y coches autónomos que van a marcar el ritmo de digitalización mundial en las próximas décadas, intensificando la rivalidad tecnológica ya existente entre Estados Unidos y China.

THE ASIAN DOOR: Menos petróleo y más semiconductores. Águeda Parra

Antes de entrar en la generación de la revolución digital, el recurso más preciado para una economía era el petróleo. Posibles problemas de abastecimiento y la fluctuación en la subida de los precios han marcado períodos de cierta inestabilidad internacional. Sin embargo, en plena transformación hacia una economía tecnológicamente más sensible, son los chips, y no el petróleo, los que establecen las directrices de cómo, quién y a qué ritmo se marca el liderazgo tecnológico.

Los chips han pasado de ser un componente incorporado en determinados dispositivos para hacerlos tecnológicamente más avanzados, aportando al producto final un valor diferencial, a convertirse en un elemento imprescindible en el desarrollo de aquellas industrias que están siendo pioneras en incorporar las capacidades que aportan las nuevas tecnologías. Los semiconductores, comúnmente llamados chips, son parte esencial en la transformación que el desarrollo de la economía digital va a ejercer sobre determinados sectores.

La importancia de los chips, como en su momento sucedió con el petróleo, se ha convertido en imprescindible en el desarrollo de la economía. En general, cualquier industria que esté relacionada con la tecnología seguirá con detenimiento la evolución de cómo evolucionan, y a qué ritmo, las nuevas generaciones de semiconductores. Asimismo, aquellas empresas fabricantes de chips que sean capaces de innovar serán las que atraigan las miradas de las industrias tecnológicamente más punteras.

En el caso del sector del automóvil, antes de 2005 apenas ningún vehículo incorporaba chips en su producción. Hoy la industria automotriz no entendería su crecimiento y competitividad sin la presencia de semiconductores que son esenciales en la gestión y control del rendimiento de los automóviles. Lo mismo aplica a otros sectores, donde incorporar chips de última generación resulta diferencial en el desarrollo de las nuevas capacidades en cloud computing, inteligencia artificial, la industria de los videojuegos, los coches autónomos, la Internet de las Cosas (IoT) y, en general, de todas aquellas industrias que se verán dinamizadas por el despliegue y potencialidad de la nueva tecnología 5G.

El ritmo de crecimiento casi exponencial que ha tenido la industria de los semiconductores en la última década ha llevado a alcanzar la cifra récord de 500.000 millones de dólares en ventas a finales de 2020, el doble de lo que suponía este mercado en 2009. Y, como protagonista de excepción de esta industria, está Taiwán, intensificando la geopolítica de la tecnología, situándose en el centro del campo de juego entre la creciente rivalidad tecnológica que enfrenta a Estados Unidos con China. Una apuesta estratégica que quizá sea momento de revisar.

Frente a la capacidad de grandes corporaciones americanas dedicadas al diseño de los chips, caso de Nvidia, Qualcomm y AMD, la taiwanesa TSCM es el mayor fabricante de semiconductores del mundo, convirtiéndose en parte esencial de la cadena de suministro. Responsable de la fabricación del 70% de los chips de más alta gama, la empresa taiwanesa está en la vanguardia de la producción de chips de última generación de 5nm. Un tren que ha dejado pasar Estados Unidos al fomentar la deslocalización de la fabricación de los semiconductores hacia Asia mientras las empresas norteamericanas se han focalizado en su papel de diseñadores de nuevos prototipos. Sin embargo, en la estrategia de China el objetivo es conseguir el grado de especialización en la fabricación de chips alcanzado por Taiwán, un expertise que sitúa a Taiwán al menos una década por delante de las capacidades actualmente desarrolladas por el gigante asiático.

La tan ansiada autosuficiencia que busca China supone no depender de empresas extranjeras para la próxima generación de productos para ir evolucionando desde el “Made in China” a la etiqueta del “Designed in China”. De ahí que, entre los objetivos con visión 2035, también se incluye adquirir un rol preeminente en fabricación de semiconductores propios a nivel internacional.

En el actual escenario de redefinición de la estrategia de la administración Biden respecto a China, el liderazgo mundial de Taiwán en la industria de los semiconductores no pasa desapercibido para ninguna de las partes. El dominio de la isla en cuanto a la fabricación del nuevo petróleo del mañana, los semiconductores, es una pieza estratégica más a valorar, tanto en lo económico como en lo geopolítico, en la decisión que tome Washington respecto a cómo pretende abordar la relación con China para los próximos años.

THE ASIAN DOOR: Shenzhen, el principio del todo. Águeda Parra

El milagro económico de China tiene un origen y una decisión primordial que lo sustenta. El origen es Shenzhen, ciudad al sureste de China que ha pasado de ser un pueblo de pescadores en el delta del río de la Perla a finales de la década de 1970 a convertirse en una gran metrópoli. La decisión, por su parte, acaba de cumplir 40 años, y fue la de incorporar a Shenzhen en la iniciativa de generar una Zona Económica Especial (ZEE).

El impulso de la ZEE ha convertido a la ciudad en el centro de la innovación tecnológica. Compitiendo al nivel de Silicon Valley, Shenzhen marca el origen desde donde el gigante asiático se ha posicionado como principal rival de Estados Unidos en la carrera por el liderazgo en las nuevas tecnologías. No es por menos que la empresa china Tencent, el segundo inversor más exitoso del mundo en unicornios, tras la empresa de capital riesgo americana Sequoia, y propietario de WeChat, la aplicación omnipresente en China, tenga la sede en la ciudad que se ha denominado la Silicon Valley del hardware. También tienen sus oficinas centrales en esta ciudad otras empresas chinas de vanguardia como Huawei, ZTE y la empresa de drones DJI. El poder del ecosistema.

La categoría de ZEE ofreció a Shenzhen, que dista unos 20 kilómetros de Hong Kong, la capacidad de explorar la nueva vía de impulsar el desarrollo comercial y la industrialización como parte de la nueva era de reforma económica y apertura al exterior iniciada por Deng Xiaoping. Shenzhen ha sido testigo de la historia de éxito en la estrategia de China de puertas abiertas. De hecho, la ciudad ha experimentado crecimientos medios anuales del PIB de doble dígito de hasta el 21,6% entre 1979 y 2019, registrando, asimismo, un crecimiento del PIB per cápita que supera todos los registros, pasando de unos 600 yuanes a más de 200.000. De ahí que el discurso de Xi Jinping durante la celebración de este aniversario haya sido reafirmar el compromiso de Pekín con el modelo de apertura y reforma, pero también con el de innovación y desarrollo.

El poder tecnológico de Shenzhen se aprecia en iniciativas como la reciente prueba piloto de la nueva moneda digital de China (DCEP) donde el gobierno chino ha regalado 10 millones de yuanes a 50.000 ciudadanos afortunados por un sistema de lotería. Este evento se hizo coincidir con la visita de Xi Jinping para la celebración del 40 aniversario de la ZEE de Shenzhen el 12 de octubre, y las múltiples referencias a “innovación local” y a “autosuficiencia” en el discurso del presidente chino dan indicación de cómo se estructurará el XIV Plan Quinquenal (2021-2025) que se presentará el próximo 26 de octubre y cuya hoja de ruta tendrá la vista puesta en 2035.

Las referencias en el discurso de Xi a la creación de una “innovación industrial de alto nivel con influencia mundial” y al hecho de que se tengan que abordar “muchos desafíos sin precedentes” refleja la actual situación de rivalidad tecnológica con Estados Unidos. Centro de la conocida como Greater Bay Area, en el que también se encuentran Hong Kong y Macao, Shenzhen está impulsando el potencial de la región para conseguir rivalizar con la industrializada Bahía de Tokio y la tecnológica Silicon Valley.

El simbolismo de la visita de Xi está estrechamente ligado a la gira que realizó Deng Xiaoping en 1992 para reforzar el compromiso con las políticas de reforma después de que el país hubiera pasado por el aislamiento internacional tras los acontecimientos de Tiananmen en 1989. Después de 40 años el fondo del discurso se mantiene, aunque en esta ocasión sea la impronta del pensamiento de Xi Jinping el que ha quedado remarcado por la referencia del presidente chino a hacer de Shenzhen una “ciudad modelo para un gran país socialista moderno” en los próximos cinco años. Si esta transformación de Shenzhen, y de la región, se ha producido en cuatro décadas, quizá lo mejor esté todavía por llegar.

El ataque de los clones. Ángel Enriquez De Salamanca Ortiz

TikTok o Dǒuyīn, es una aplicación de origen chino cuyo objetivo es que los usuarios graben y suban a las redes sociales videos, bailando o cantando, de corta duración. Fue creada por ByteDance, que lanzó la aplicación en septiembre del año 2016. 

ByteDance es una empresa tecnológica con sede en Pekín (China), fundada en el año 2012 por Zhang Yiming, que en el año 2018 tenía un valor de casi 20.000 millones de dólares y, a día de hoy esta start-up ya vale más de 75.000 millones de dólares americanos, un incremento de más de 350% que le ha llevado a convirtiéndose en el unicornio mejor valorado a día de hoy, la red social arrasa en el mundo y eso se nota en las cuentas de ByteDance.

(Fuente: Statista.com)

Este incremento de valor de la empresa, se ha debido, en parte gracias a la aplicación TikTok que ya supera los 800 millones de usuarios en todo el mundo y, no es de extrañar, que en el año 2019 fuera la tercera aplicación más descargada del mundo, de las cuales 46 millones de descargas fueron solo en Estados Unidos. La descarga de la aplicación para subir videos de corta duración en las redes sociales se ha convertido, quizás impulsado por el confinamiento y aislamiento domiciliario, en un fenómeno a escala global.

(Fuente: Statista.com)

El pasado mes de agosto, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció sanciones contra la aplicación TikTok y WeChat por supuesto robo de información, dejando los datos de los usuarios vulnerables al acceso del Partido Comunista Chino. Estas sanciones entraron en vigor el 20 de septiembre y, la Casa Blanca, dio hasta el 12 de noviembre para solventar estos problemas de robo de información. Pero estas sanciones no han sido solo por parte de Donald Trump, sino que también vinieron de la India en el año 2019 por supuestos problemas de moralidad por no salvaguardar los datos de los usuarios más jóvenes. Aun así, a día de hoy, TikTok es la aplicación de referencia en el mundo entero.

Con tanto éxito como ha tenido la App china en el mundo entero, no es de extrañar que, otras redes sociales como Instagram o YouTube hayan creado “clones” para intentar emular esta exitosa aplicación.

Reels, de Instagram, es una aplicación que permite crear videos cortos como los de TikTok, de tal manera que los usuarios no tienen que abandonar la App para hacerlo.  A día de hoy esta aplicación está lejos de alcanzar la popular aplicación de China, ya que solo cuenta con algo más de 100 millones de usuarios en todo el mundo, aunque también hay que decir que esta aplicación fue lanzada hace relativamente poco al mercado.

Tal es el éxito de la aplicación china que Instagram,  propiedad de Facebook está haciendo ofertas lucrativas a usuarios de TikTok para atraerlos a Reels y así conseguir más descargas y usuarios, y poder superar a la exitosa aplicación de ByteDance.     

Pero Mark Zuckerberg  (propietario de Facebook, Inc.) no se ha conformado solo con Reels, sino que también ha lanzado para Facebook la aplicación Lasso, una App que permite hacer videos cortos y subirlos a las redes. Al igual que ocurre con TikTok, esta aplicación permite hacer videos con filtros y otros efectos visuales y sonoros para intentar atraer a más seguidores. A Pesar de los esfuerzos, la aplicación no tuvo éxito en América Latina y no llegó a Europa, por lo que se decidió cerrar la aplicación.

Shorts de Youtube también intentó hacerle la competencia a la aplicación china, pero esta tiene una ventaja considerable: lleva más de 4 años en el mercado. La ventaja de la aplicación Shorts respecto a TikTok son todas las licencias de música de las que dispone, una gran ventaja por disponer de una biblioteca musical mucho más amplia.

Otras aplicaciones se han lanzado a hacerle competencia a TikTok; Aplicaciones como Likee con sede en Singapur o la india Chingari, o Fuminate, Triller o Dubsmash han conseguido millones de seguidores en determinados países, pero ninguna a escala mundial como es la china TikTok

Hace algo más de una década el mundo entero acusaba a China de plagiar o de copiar productos occidentales como móviles, ordenadores etc… Quizás, ahora es occidente quien plagia o clona ideas innovadoras de la RPCh.

La guerra comercial entre China y Donald Trump continua, no solo en el ámbito comercial-arancelario, sino que también en el tecnológico, ya que el presidente ha acusado a la marca China de espionaje, al igual que acuso a Huawei hace ya unos años.

Ángel Enriquez De Salamanca Ortiz es Doctor en Economía por la Universidad Complutense de Madrid y Máster en Relaciones Internacionales en la Universidad San Pablo CEU de Madrid

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@angelenriquezs

THE ASIAN DOOR: La revolución verde de China. Águeda Parra

Visión a largo plazo y objetivos ambiciosos para afrontar el cambio climático. Éste es el modelo ofrecido por el presidente de China, Xi Jinping, en su discurso ante la 75º Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU). En este contexto, los próximos 40 años serán decisivos para hacer efectiva la transición mundial hacia un modelo de desarrollo verde y de bajo consumo en combustibles fósiles.

El anuncio realizado por China tiene dos aspectos muy positivos. En primer lugar, el adelanto de la fecha para llegar al pico de emisiones de CO2. El compromiso en el ámbito de la Cumbre de París sobre Cambio Climático para alcanzar este nivel estaba fijado para el año 2030. Sin embargo, ha sido en la intervención del presidente chino cuando se ha expresado la determinación de que este objetivo se cumpla antes de 2030. Y, en segundo lugar, se ha fijado el año 2060 como la fecha en la que se alcanzará la neutralidad de carbono. Esto supone alcanzar el nivel de emisiones cero en un tiempo menor que Europa, que ya alcanzó ese objetivo pico en la década de 1990 contando, por lo tanto, con más tiempo para conseguir la neutralidad climática.

La posición de China como el país más contaminante del mundo, suponiendo el 28,8% de las emisiones de CO2 globales, según el último informe Statistical Review of World Energy publicado por BP, se compensa con el que hecho de ser referente mundial en renovables. En el mix de consumo energético, el consumo de combustibles no fósiles creció un 29% en 2018, y supone el 27,9% de la electricidad total generada en el país en 2019. De modo que este nuevo anuncio no solamente refuerza la posición del gigante asiático como actor relevante en la lucha contra el cambio climático, sino que aporta una fecha de referencia para el resto de países emisores. Un anuncio que, en definitiva, muestra la planificación que contempla China para estructurar el desarrollo energético del país para los próximos 40 años y que anima a fortalecer la confianza mundial en la lucha por el cambio climático. En la práctica, el objetivo de China se traducirá en que solamente la acción del gigante asiático promoverá la reducción del calentamiento global entre 0,2 y 0,3 grados, según Climate Action Tracker (CAT).

El anuncio de China se produce poco después de que la Unión Europea (UE) incremente hasta al menos un 55% el objetivo de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero para 2030 como parte del Pacto Verde Europeo (Green Deal). La falta de concreción en la última Cumbre UE-China no aplica, sin embargo, a la visión compartida que tiene Europa y el gigante asiático de trabajar conjuntamente para cumplir con los acuerdos que conduzcan a una neutralidad climática. El compromiso de fijar una fecha concreta en la que se alcance el fin de las emisiones contaminantes se ha convertido en un hecho histórico que ayudará a que otros grandes países emisores se unan a un proyecto de dimensión mundial en la lucha contra el cambio climático.

Entre las medidas que China ha venido contemplando para neutralizar las emisiones de CO2 durante los últimos años destaca la estrategia de abordar grandes plantaciones de árboles. El proyecto, que contempla incrementar la cobertura forestal del país del 21,7% al 23% entre 2016-2020, ha contado con iniciativas como la de replantar un área equivalente a la superficie de Irlanda. Sin embargo, el gobierno chino considera que estas medidas no van a ser suficientes para cumplir ambos objetivos.

Habrá que esperar a la publicación del próximo Plan Quinquenal para conocer los objetivos concretos de “recuperación verde” que plantea China para después de la pandemia del COVID-19. El anuncio en sí mismo ya se considera un paso imprescindible para reducir la huella de carbono del país, que enfrenta efectos del cambio climático sin precedentes que van desde inundaciones de magnitudes históricas a períodos de tifones irregulares. De ahí que la inversión en fabricar baterías para conseguir la implantación masiva de coches eléctricos esté en el punto de mira de los objetivos energéticos verdes de China más inminentes.