En otra pirueta de las suyas, Donald Trump ha sugerido una posible reunión entre los líderes chino, ruso y él mismo centrada en la desnuclearización, en el marco de la cumbre de Cooperación Económica Asia-Pacífico que se celebrará en China los días 18 y 19 de noviembre.
Putin propuso posteriormente utilizar dicha reunión para negociar el fin del conflicto ucraniano, que ya dura cuatro años, de una manera que favoreciera a Moscú, según informó el Wall Street Journal citando a personas familiarizadas con las conversaciones. La sugerencia de Putin se produjo durante una llamada telefónica con Trump el 9 de octubre, que culminó en el acuerdo sobre diésel.
Está meridianamente claro que para el presidente de Estados Unidos la resolución de un conflicto no es exactamente un acuerdo de paz sino algo parecido que convenga a su país que pueda ser presentado a su opinión pública, que no le dañe electoralmente y sin que importe el impacto real de dicho acuerdo. Así está enfrentando la guerra en Ucrania donde consigue un acuerdo sobre energías rusas que inyecta a Moscú sobre su guerra de agresión y trata de imponerle a Zelensky un acuerdo que Rusia pueda presentar como victoria quedándose con una parte más del territorio oriental de Ucrania. Y, como Zelensky no cede, recoge parte de la propaganda rusa y sugiere sustituir al presidente ucraniano por alguien más proclive a ceder ante el invasor al margen de las consecuencias que este acuerdo tenga para la Europa democrática que sigue buscando una solución que no es capaz de alumbrar. El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, expresó que las decisiones tomadas por Estados Unidos sobre la guerra, incluidos los retrasos en los envíos de armas y las restricciones al intercambio de inteligencia, eran «difíciles de explicar». El diario The Washington Post informó que la administración Trump no ha aprobado la transferencia de misiles interceptores a Ucrania.
Y China, desde el palco, observa sonriente como la brecha entre Europa y Estados Unidos aumenta, ve que ante conflictos complejos al ladrador Trump acaba cediendo y eso facilita a Pekín asumir un rol supuestamente pacificador en un escenario en el que su economía va superando obstáculos estructurales y ocupando espacios estratégicos en la escena internacional,




